viernes, octubre 27, 2006

EN MIS PALABRAS ZOZOBRA LA VIDA





“¿El sacrificio valoró la pena para ritual de cantos?
No sé.
Estoy hecho para las noches, para la soledad de mis cosas
y para seguir rompiendo mi nuevo ritual
descendiendo en el calendario oficial de mis trampas.
¿Habrá cálculos en los 20 años fabricando mis ritos
con sus nombres no llamados?
Posiblemente:
cuatro ritos mágicos están amarrados a la furia
y a un sueño ligado a mis palabras como santuarios.
Toda palabra tiene la muerte en la vida,
toda fuga y contrafuga esconde la historia.
En mis palabras está zozobrando la vida.”

RAÚL SEGNINI

al cumplirse un nuevo año de sus zozobras


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martes, octubre 24, 2006

EMBUSTERIAS DE OCTUBRE - II/V




Y allí comenzaron a desenvolver
solemnes la madeja de la vida
como si de un telar pudiera nacer
multiplicada la risa en el paladar
de campánulas encantadas


J.S. Bach / Concierto de Brandeburgo No. 3
http://www.epdlp.com/asf/bach24.wmv
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lunes, octubre 23, 2006

ENCUENTRO CON MATEO MANAURE

A LOS OCHENTA AÑOS DE ANDAR
POR LOS COLORES DEL MUNDO

En ocasión de celebrarse los 80 años del andar de Mateo Manaure, por los colores del mundo, la Cátedra Pío Tamayo le hará entrega de la más alta distinción que esta escuela de idealidad avanzada y de sabiduría popular otorga a quienes, dejan huella de porvenir en estos tiempos sombríos. Se le designa:

MAESTRO FLORICULTOR



Invitamos a la comunidad universitaria, al público en general, a los amigos de Mateo a acompañarnos en este encuentro con uno de los grandes creadores de este país, y en particular con quien diera luz, espacio y belleza a este recinto universitario.





LUNES, 23 DE OCTUBRE DEL 2006 / SALA “E” / 6 pm
FRENTE A LA BIBLIOTECA CENTRAL

Información
Tlfs / 6052536 / 6052563 / telefax 5500784 / 0416-6387320
abm333@gmail.com

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miércoles, octubre 18, 2006

MATEO MANAURE: ANIDADOR DE AMANECERES



A tus 80 años el tiempo se vuelve huellas sorprendentes para quien tenga abierto el asombro y sea capaz de irse en los colores que has ido inventando. Colores-palabras, pasteles-susurros, óleos-cantigas, asimetrías-bosques y simetrías que le disputan al horizonte su empeño en hacer de las mágicas curvaturas de lo que somos una línea recta que da el diseño del infinito que nos contiene.

Lienzos-tierra, telas-rostros, tiempos de azules o de ocres, de mandarinas que se tornan violetas como si fuesen viñedos que se van madurando en las estaciones de tus amores. Todos ellos, Mateo, móviles como las luciérnagas que danzan tus cielos de estío. Como la campánula que se levanta al compás de la brisa dando cuenta de su labor realizada. Como las manos mágicas de tu madre, que volaron más alto que los pájaros, inventándole cobijos a los sueños y despertares a tus interminables errancias.

LOS TESOROS QUE NOS
PERTENECEN


Sobre esta tierra de la que venimos, tus trabajos, Mateo, dan cuenta de todos los ingredientes-tesoros que nos pertenecen por esa condición de hombres que quisiéramos hacer pasar de conjetura a realidad. Allí está el almácigo que nace de las turbulencias, el engranaje de hierbas que crece desde la disparidad de las sequías. Están los soles depositados en los enseres del cada día, para que hagamos con él, las confituras de la alegría.

EL ELIPSIS DE LAS MELANCOLIAS

Pero, Mateo, conjugas también en el lienzo la melancolía de las estaturas que no hemos podido alcanzar, de los ángulos rectos que se nos volvieron elipsis, sin que sus hermosas sinuosidades fueran obra de las tempestades. Y está la tristeza honda de los rostros, que queda atónita en el delta de las desesperanzas. Para eso los faroles de tu pincel no delinean, sino que se deslizan entre todas las tonalidades de la risa, como dejando sólo los murmullos de sus ansias.


LLUVIA SIDERAL SOBRE PÁRPADOS
VENDADOS

Por ello, desde la vastedad de los silencios y los olvidos, sigues dando tu batalla desigual contra las oscuridades que no dejan crecer los follajes. Allí te acunas, como si fuese la matriz del universo, a recomponer los espacios del vivir, que nos entregaron devastados. Y persistes, con paciencia milenaria, tu orfebrería del color como si pudieras esparcirla como lluvia sideral sobre párpados vendados.

UNA TRAVESIA ENTRE BEETHOVEN
Y MAHLER

¿Será, Mateo, que deberán transcurrir otros ochenta años, antes de que en verdad reconozcan los signos que dejaste, los señuelos que le entregaste a la ilusión, el contenido libertario de tus confines cromáticos? ¿Será, Mateo, que te encerrarán de nuevo en los museos, sin dejarte salir al aire libre de donde vienes, recolector del lenguaje de los pájaros, los insectos, los peces, las mareas, los ríos y los huertos? ¿Será que no habrán de advertir el lenguaje musical que te hermana tanto con las pastorales de Beethoven como con el grito sinfónico de Mahler?

DESCOMPONES EN COLOR
EL TEJIDO DEL HOMBRE

¿No habrá, Mateo, entre tus festejadores de estos días, quienes, deslumbrados ante la belleza del tejido del hombre que descompones en color, decidan de una vez por todas, recuperar la armonía de la vida, desistir de la muerte, liberar tus huertos florecidos, llevarte junto a Reverón a ver el mar para que se desaten sus azules oleajes y, en conjunción con tus mágicos suelos, construyan de nuevo los caminos del vivir?

TU PALABRA-PINCEL QUEDARÁ
ATRAPADA ENTRE LOS MUROS

No tengo esperanzas de que ello ocurra, Mateo. Y sé que tú tampoco. Los tiempos que vivimos son sombríos, terribles como aún nadie se ha atrevido a describirlos. Duros, trágicos, inconsolables. Tu palabra-pincel quedará atrapada entre los muros. Pero no desaparecerá. Ni se contaminará de seudorrevoluciones ni mentiras. Quedará trabajando subterráneamente, tratando de hurgar en el fuego de las profundidades, el secreto de las más altas incandescencias.

PERO REGRESARÁS A MORAR
ENTRE LOS TUYOS

Y hoy he venido a decirte, en este nuevo cumplevida, que no habrá sido inútil tu empeño, no habrá sido en vano tu alquimia del color, tu minería del espacio, tu destilería de de solares transparentes. Regresarás a morar entre los tuyos, cabalgarás en las alas de los pájaros que, ocultos en bosques lluviosos, aún se resguardan para proteger de la destrucción la eternidad de su engranaje molecular. Vendrás, como quería León Felipe, en el corcel del viento a contribuir a enjugar la lágrima del mundo.

Y resplandecerá la vida, resucitarán los suelos, hablarán los bosques y se confundirán con el lenguaje de los hombres, que tendrá resonancias de estrellas, y sin embargo, conservará el cálido hálito de los suspiros que jamás se resquebrajaron en los túneles de la ausencia.

Y LOS PODEROSOS SE HABRÁN DESVANECIDO

Quienes hoy albergan los grandes poderes, quienes hoy sustentan la propiedad de la vida de los hombres, quienes hoy juegan a la guerra, de espaldas al gigantesco corazón azul del planeta, se habrán desvanecido junto con sus trampas, sus maquinarias letales, sus líneas divisorias, sus exclusiones, sus fronteras, sus propiedades, sus agravios, sus grandes dominios construidos sobre las lágrimas de esta dolida humanidad.

Y TUS SUELOS SERÁN RESIDENCIA PARA EL HOMBRE

Y allí en este territorio del vivir, tus suelos serán residencia para el hombre y para las aves de Braque, los lirios de Monet que Rafael Franceschi revistió de sus afanes, las líneas de Kandinski o de Cruz-Diez, las esferas de Jesús Soto. Y allí se erguirán sonrientes las soledades de César Rengifo, danzará de nuevo la tristeza de Toulouse Lautrec, Van Gogh esparcirá sus girasoles, y el asombro irreverente de los niños hará el resto.

SÉ QUE NO DETENDRÁ NI LA LISONJA
NI LA TENTACIÓN

Mientras, sé que seguirás afanoso tus tareas. Que no de detendrá ni la lisonja ni la tentación. Que seguirás militando en el porvenir. Que aún no has concluido tus deberes. Te faltan aún muchos pinceles que quebrar en nuevas tesituras, materiales que reinventar con el sabor de los cielos que aún no hemos vislumbrado, líneas que liberar para que tracen la abierta circunferencia de los sueños. Rostros para deslizar en ellos la alegría que será.

AÚN HABRÁS DE NUTRIR
LA SIEMBRA DE TU AMOR

Sé que tus manos se siguen agitando como si anduvieran detrás de una melodía que aún no descifras. Sé que tu corazón enardecido no se aquietará en estos tiempos de silencio. Sé que en tus párpados anidan imprevisibles amaneceres, llenos de inéditos tramados y colores. Y que todo ello irá a nutrir aún más la siembra de tu amor.

Tal vez así ayudemos a acortar este tiempo tan lleno de asesinos y a apurar el nacimiento de la humanidad que será un canto para todos los azules de los cielos de la vida de los mares que habitan en los amores de siempre.

Te abraza y te quiere

Mery
18 de octubre del 2006


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EMBUSTERIAS DE OCTUBRE I/V

I
Y tras la fuga de los copos más altivos
del amor descendieron furtivos
para encender en su acuática residencia
un enjambre de sístoles en devenir
de mediodías

J.S. Bach / Osana in excelsis deus / Misa en si menor
ms / el libro del hombre
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martes, octubre 17, 2006

EMBUSTERIAS DE PRIMAVERA

Cuando el púrpura incendia
la noche la palabra se vuelve
pisada de transeúnte con cara
de niño y esperanza de amor
el violín de la primavera de
antonio vivaldi va entonces
más allá de todo despertar

Antonio Vivaldi
Las Cuatro Estaciones / La Primavera
http://www.epdlp.com/asf/vivaldi1.wmv

agustín blanco muñoz / ofrenda musical
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domingo, octubre 08, 2006

EMBUSTERIAS DE MAGIAS

Portrait / Joseph Lange / 1782

Al fin llegó el día
del pasado esperado
cuando nos salió
en la cara el camino
de los ripios desesperados
que nunca imaginamos
aún a la hora de la flauta
de semillas y magia de
wolfgang amadeus


Wolfgang Amadeus Mozart
Andantino del Concierto para flauta y arpa, K 299
http://www.epdlp.com/asf/mozart31.wmv

agustín blanco muñoz / ofrenda musical / inédito



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sábado, octubre 07, 2006

EMBUSTERIAS DE CLEMENTINA


El 02 de octubre del 2005 Clementina se sembró para siempre en los predios de su antigua hacienda de El Callao. Al cumplirse un año de una ausencia que siempre estará habitada por la ternura que derramó sobre quienes la conocimos, recogemos las palabras que le escribimos cuando bautizamos en El Tocuyo, su libro, sus embusterías mayores, en marzo de 1998. Entonces coincidió el encuentro de Clementina con su hermano Pío Tamayo, en la fecha del centenario de su nacimiento. Siete años después Clementina se volvió a juntar al hermano, esta vez en vísperas de los 70 años de su partida, para cumplir al fin con su pedido de llevarle su sonrisa dulce, su mirada buena, su candor de azucena, para acompañarlo hasta el día en que ambos regresen, a son de tamunangue, a ver florecer en estas tierras tiempos de alegría y porvenir.


Hace muchas estaciones, cuando lo vigilaba la muerte carcelera y el bacilo de Koch lo agitaba y reclamaba, Pío le escribió: espero verte otra vez aquí, junto a mí, con tu sonrisa dulce y tu mirada buena, donde tu alma florece su candor de azucena. Y se cumplió su deseo. Hoy cuando Pío cumple sus cien años, cuando lo vemos regresar con su equipaje de estrellas y sus alforjas llenas de versos y revoluciones inéditas, es usted, mi dulce Clementina, quien lo recibe alegre y jubilosa, para celebrar la fiesta de su renacer. Le dijimos a Pío, para que apresurara su paso, que usted le traía un obsequio muy especial, un regalo hecho con las hebras de su corazón y con la infinita ternura de sus abrazos. Una ofrenda para su residencia sideral, su constelación de sueños, su territorio de soles.


No quisimos adelantarle más, para que no descubriera antes de tiempo, la dimensión exacta de la sorpresa que le aguardaba, venida de sus manos, olorosa aún a tinajero. Por eso, Clementina, hemos traído, para que usted se lo entregue a Pío, como regalo de cumpleaños, y con él, a este pueblo que los vio nacer, ese manojo de memorias que atesoró su infancia, escritas con palabras dulces y amorosa reverencia hacia todo lo que brotó del espacio mágico de los afectos y de las brasas del fogón esparcidor de confiterías.

No hay fecha ni fiesta más propicia que ésta, Clementina, para bautizar sus Recuerdos de mi infancia en la hacienda El Callao. En este atardecer de cumpleamores, al fin le cumplimos la promesa de juntarnos a su nostalgia, para asomarnos a través de su memoria, a los solares por donde cabalga la infancia como un tesoro de nunca acabar. Así, las hojas sueltas de su recorrido, por las caricias de un tiempo único e irrepetible, podrán tomar, junto a Pío, el cauce de los papagayos para llevárselas a la madre, que ahora trabaja incesantemente en la casa grande de las nubes, haciendo orfebrerías de luceros. A Mamá Josefa, para que pinte de durazno sus sonrojos. Y a los hermanos, que han fundado hacienda y solar en los cañamelares que nacen de los rayos de la luna.

Sabemos que habrá un revuelo de trinos, en carrera de relevo, llevando las buenas nuevas a los suyos, para asomarse a través de sus ojos amorosos, otra vez a los cuentos de Carmelita, al rumor del agua de los bucos, al sabor de los cotoperíes, al taturito de melao, al tinajero, y a las gotas de agua, desgajándose como gemas sobre hojas y flores, sobre un fondo verde oscuro y bajo un cielo de un azul transparente. Y estamos seguros, Clementina, que hoy como nunca, Pío sentirá el abrazo cálido de los suyos, para renacer una y otra vez, a continuar sus andanzas aventureras, su itinerario floricultor, su compromiso militante con la justicia, la belleza y el amor.

Cátedra “Pío Tamayo”

El Tocuyo, 28 de marzo de 1998.




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miércoles, octubre 04, 2006

EN ESTE INTERVALO SOLAR

Vincent Van Gogh

Si tan sólo fuésemos como los árboles
cuánto más nos acercaríamos a ser hombres
bastaría con cumplir el código
de nuestro propio alfabeto
asumir nuestra mágica condición
de asombrados transeúntes del universo
restablecer el perfecto equilibrio
del que estamos hechos

Bastaría escuchar el ritmo que las estaciones
le diseñan a las hojas para encontrar
el término de todo lo que trasciende
el tapiz de los verdes hasta alcanzar
la hondura de los sepias los ocres
los amarillos y los púrpuras
hasta desvestirse de toda engalanadura
tan sólo para nacer de nuevo
en cascada de retoños y estruendo floral

En ese tránsito silencioso y sagrado
que se cumple inexorablemente
como un designio de los dioses de la vida
está inscrita nuestra propia historia
como un mapa astral una coreografía
celeste una fuga de juan sebastián

Si tan sólo fuésemos como los bosques
que más allá de las ramas que se desgajan
del vuelo de las hojas que migran
escriben siempre en sus propios papiros
las circunvalaciones de sus años
como un tiempo construido
de continuos floreceres
cuántas hazañas jardineras no habríamos
acometido en este intervalo solar
del que somos atónitos pasajeros

Pero pertenecemos aún a una estirpe
que abandonó todo asombro clausuró
las pupilas le puso cercas al corazón
e hizo pedazos el horizonte azul del planeta


mery sananes / del libro del hombre / inédito



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