miércoles, abril 30, 2008

EL TRABAJO DE LAS EMBUSTERIAS

Xavier Otayza / Mandolinas Napolitanas




Y si algún día el trabajo
dejara de ser una faena forzada
un itinerario de penas un tiempo de los otros
para convertirse en nuestro derecho a construir
un camino de agua un torrente de guijarros
una suma de caracolas donde albergar la risa
si no fuese ese oficio ajeno de contabilizar
salarios y plusvalías sino un almacén
de astromelias para edificar la vida
los días no tendrían esa dimensión
de calendarios
sino que abrirían sus compuertas
solares para la resurrección
de los oboes y la celebración
de las cuerdas
entonces cada hora sería festiva
y de nuestras manos saldría un estruendo
de sístoles buscando la constelación
exacta de su infinito
el ojo se engalanaría con el color
de los cristales
para alcanzar la eternidad
que mana del suspiro de los peces
y la respiración de las hojas
y la única disputa la entablarían
los azules y los verdes
los violetas y los naranjas en su afán
crepuscular de ser albergue
y aposento de la alegría del hombre
¿no bastará acaso con decidirlo
para espantar las tempestades
y hacer la travesía del adagio
al andante y del andante
a la exaltación del allegro
que nos nombra y designa
persistentes transeúntes de un tiempo
en clave de estremecidas mandolinas?


1ro de mayo del 2006
ms / libro del hombre
Antonio Vivaldi / Concierto para dos mandolinas / 2do mov

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¿Y CÓMO SE LLAMAN ESAS FLORES?




Y el hijo preguntó
ante el campo de verdes
que amanecía sembrado
del amarillo que dibujan
las filigranas de la primavera
sobre el paisaje aún árido
de los inviernos

¿Y cómo se llaman esas flores?

Y le dije hijo en mi abecedario
particular son lámparas de tierra
linternitas de agua que esparcen
rayitos de luz sobre los días

Y me respondió en el diminuto
andar de sus cinco añitos
yo las llamo corazones
porque para mí son soles chiquiticos
que salen del interior de la tierra

Y comenzó a recoger su ramillete
de dandeliones para ir a colocarlo
amoroso y dulce en el regazo
siempre cálido de su mami

abril /2008


foto / chipili
texto / ms

Antonio Vivaldi
Las Cuatro Estaciones / La Primavera





abril /2008
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lunes, abril 28, 2008

EN EL RE MENOR DE LA SINFONÍA DE CÉSAR




Otro abril que se desborda sobre mayo
jugando a ser primavera sobre las ramas
secas de los árboles que el invierno destronó
de sus verdes para regalarle todas las
tonalidades de los sepias y los ocres

Y sin embargo cabalgando sobre días
que el viento a veces parece detener
abril siempre siembra de cantares las
primeras quebradas y esparce lámparas
de tierra sobre la hierba que crece
desmesurada sobre los arroyos de agua
que le dejaron los antiguos vendavales

Con abril regresan los pájaros a su
labor de constructores de nidos
convocando al vuelo de las mariposas
y al despertar de las chicharras
y en ese renacer todo milagro se cobija
en el corazón de los lirios y en el
aposento frugal de las espigas

Bastaría solo que el hombre acampara
por un instante a sus orillas para que
pudiese descubrir en el estruendo solar
de sus paisajes la clave mayor de lo que somos
en el re menor de la sinfonía de césar




foto y texto / mery sananes


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domingo, abril 27, 2008

Y LA FLOR CAYENA VIVIRÁ EN EL TALLO DE SU PLANTA


¡Chila!
Cecilia un gran dibujo en el mapa de la vida
dibujo de entremezclados trazos laboriosos
que con mucho empeño venía trazándose
en el curso de este tiempo difícil de andar
ella misma tejedora al fin hacía el bordado
con un tesón de minera que la misma piedra
anhelaba su cincel para aspirar a más eternidad

Tanto tiempo fue su andar y desandar
que muchos fueron los nidos de paraulatas
en las ramas de las matas de Yaqui sembradas
en las riberas soleadas de su febril ambular
y sus pichones que se asoman para verla pasar
pronto se hacían grandes ofrendando su cantar
Y más allá se veían las trinitarias florecidas
retando a los araguaneyes vestidos de amarillos
Todo un tiempo largo…tan largo
que paraulatas trinitarias y araguaneyes
cruzaban apuestas quien primero la viera pasar

De todos ella se vestía nutriendo su gran canasto
donde las risas de sus niñas tejían palos de sebucán
en vistosa mezcla con sus grandes anhelos por sanar
bálsamos para untar en su herido cuerpo celular
que no para su espíritu siempre de roca inmutable
adornado de una sonrisa que sola se le veía asomar
como en aquella vara verde floreada del maguey
muy orondo en medio del valle soleado de verano

Y los últimos tiempos fueron de gran intensidad
en un filigramar nervioso de segmentos febriles
de su paso ligero por el abra Maracay Caracas
que no había verde ni amarillos ni marrones que
renunciaran a viajar sobre los bordes de su cesta
como la paraulata montañera recorriendo el valle
en busca de ramitas de mayo para hacer el nido

Era un trajín en que su alma se había empeñado
como el barquito de papel de nuestros sueños
en la travesía de los ríos de lluvia de mi tierra
para mantener el destino tantas veces planeado
en cada invierno después de finalizado el verano
y en curso prefijado su cesta se mantuviera firme
cuyos bordes asoman las savias de su curación
exhumando hálitos como respiros de su esperanza

Un afán en tejer como la arañita en su tela rehaciendo
los hilos infinitos para atajar los soplos del mal tiempo
o como la planta enredadera cundeamor todavía verde
enredándose por la seca empalizada del duro verano
o como la flor cayena ahora caída en suelo árido
toda su vida enhebrar un caer y volverse a levantar
la ilusión de la llama de vela para mantenerse encendida
un constante absorber los soplos de vida de sus niñas

Y ante la pregunta siempre suspendida
Oir la respuesta que deseábamos escuchar
“está mejorando” “hoy está un poco mejor”
¡que tenaz pulseo sostenía para levantar su proa!
velera gritando hacia babor y otros hacia estribor
en días y noches largas que parecían no amanecer
pero el tesón de su alma otra alba alcanzaba ver
como una brisa cálida que apenas remonta la cima
una llamita de vela que entre lágrimas pestañea:
“ahora te quedarás tú solo con las hijas y nietos”
le decía a Juan su compañero de toda la vida
ya presagiando el cierre del dibujo de su existencia
y la necesidad en la garganta de entregar su tarea
y su mandato en que no cese el curso de su vida

Y un 17 jueves de Abril 2008 en hora de la tarde
ocurrió la noticia que estaba renuente en llegar
y que todos sabíamos que no tardaría en venir
como golpe seco en tierra húmeda de lágrimas
o como el crepúsculo después del ocaso del sol
que no obstante el portazo en la luz de la ventana
persistió aquel eco de una de las noches repetidas
“Ahora te quedarás tú solo con las hijas y nietos”
y el “ahora” cobró precisión de “cero” matemático:
Cecilia ya no tenía la necesidad en su garganta
y su mandato ya busca hacia el curso prefijado
por las lágrimas en manantial que virgen corren
haciendo surcos en los rostros tristes de sus niñas
y rictus en los labios de su compañero Juan:
Otros trazos continuarán el dibujo de Cecilia
Otras manos para la reencarnación de su lucha

Ahora llega otra noche en este jueves 17
y ¡Cecilia! ya no musita al oído de su Juan
es otra Cecilia enclaustrada en un nuevo lecho
en capilla ardiente
pésames de tradición de amigos y parientes
dos coronas y una cruz de flores
Una cerrada ventanita de vidrio
para mirar una estampa religiosa
un Cristo alumbrado a su cabeza
Toda una puesta en escena de teatro trágico
¡Chila!
¿Es esta Cecilia?
¿dónde quedan los signos de su lucha?

Ya apunta la madrugada hacia otro día más
y una tibia brisa como manto arropa a Cecilia
a Cecilia que ha pocas días luchaba por la vida
de sangre cálida todavía por sus ansias de vivir
y la sala de la capilla se envuelve en el silencio

La gente con su bullicio se ha dispersado
como gotas de lluvia que caen del dintel
a un piso en cementado que las evaporan
pronto a reiniciarse en las rutinas de sus vidas
Y solo quedamos tres: Cecilia, Juan y yo

Y la madrugada avanza ya menos calurosa
Juan cabecea más por la fatiga que por el sueño
y yo me asomo al silencio rotundo de Cecilia
que interroga al tiempo que le arrebata la vida
y parece increpar a los dioses de la estampa:
“Dios creador” vestido con rica túnica
y su báculo de poder en su mano derecha
Jesús a su izquierda en túnica a medio vestir
con la cruz del sacrificio en su mano izquierda
sentados ambos sobre sendas nubes blancas
y sus pies pisando sobre el planeta Tierra
entre los brazos de tres niños ángeles
todo un dominio celestial sobre los hombres
y Cecilia opone el testimonio de su lucha por la vida

Y a pleno día golpes de ataúd sonando en la tierra
los sepultureros se afanan con destrezas en su oficio
mientras el llanto grito de la nieta desgarra el aire
“adiós abuela te quiero mucho”
“ella ya lo sabe” responde Mary la otra nieta
Cecilia yaciente asiente con su silencio rotundo
y el signo mudo de su rostro queda develado
¡conciencia del amor que dio y recibió!
¡repudio del dominio sobre los hombres!
Y la vida ha de continuar en las otras manos
y la flor cayena vivirá en el tallo de su planta.
Réquiem de Mozart para Chilita

Video-Leonard Bernstein_Réquiem-Dies Irae
http://www.youtube.com/watch?v=nl-wRbJoWVA

Video_Confutatis _Escena Salieri y Mozart
http://www.youtube.com/watch?v=nJ226kQJiHY


foto / ms
texto / jaced
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lunes, abril 21, 2008

LA DOBLE RISA DE ABRIL

para daniel y miguel

Y la doble risa recorrió el abecedario de los días
como un ritual de vertiginosos floreceres
hasta alcanzar una primera estación de pasos
horizontales con anhelos de erguirse verticales
sobre la plataforma inconclusa de los cielos

Cada cual delineando sus espacios con la persistencia
mineral de los encantamientos que no se desvanecen

Uno deletreando el calendario de su tiempo diminuto
en el tesoro incesante de sus dos manitas buscando
hacerse del reflejo solar o deshaciendo los intrincados
túneles del vuelo de los pájaros

Otro apurando su asombro en la incansable búsqueda
de todo lo que guarda el resquicio anterior de una puerta
que aún no se abre a su lúdica curiosidad

Uno ovillando sus quereres en el remolino de caricias
que se prenden de los regazos por apenas unos instantes
antes de emprender vuelo otra vez hacia los canales
luminosos de los caminos recién descubiertos

Otro haciendo retumbar el sonajero de sus insistencias
en el intrincado revuelo de un tiempo súbito hecho
a la medida de sus procederes de alquinista

Ambos dibujándole nuevos hemisferios a un planeta
que aún no gravita en las comarcas del sol
pero que resplandece de fulgores que atrapan
los párpados que se nutren del corazón de los lirios

Ambos hijos de la luz de la primavera que
hace retoñar la hierba desde las disonancias de
la nieve hasta la estatura de las espigas
que nunca duermen

Ambos manantiales de aguamiel
en el país de los desiertos edificándole
estafetas a la alegría

mery sananes
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TEJEDORA DE VIDA




Y se fue tejiendo su soledad
en cada puntada de un hilo
sin final que se iba desprendiendo
de sus manos confiteras
como si aquel manto interminable
pudiese cobijar la vida entera

Se fue silenciosamente sin que
advirtiéramos que su palabra formaba su
travesía hacia el interior de sus suspiros
como si ya todo hubiera sido dicho

Se hizo ausencia mientras aún sus
párpados no habían alcanzado
la hondura de las noches
presta como estaba a cualquier
aventura que la pudiera devolver
al regazo insomne de sus abuelerías

Se deslizó imperceptible hacia
el precipicio de los espejos
que se miran a sí mismos
sin siquiera detenerse en el dintel
de sus respiraciones

Hasta que cesó su tiempo de penas
su dolor desahuciado su caída tremebunda
para dejarla inerte en el pozo
de los ojos que ya no podían mirar
los rostros borrosos de los antepasados
que regresaban a buscarla
sin hilo de papagayo ni cauce de agua

Y nosotros nos quedamos inermes
ante tanta perplejidad de espejos que no miran
de párpados que no se abren
ante el fulgor de los ríos que nacen
de las tempestades más altas
desasistidos de todo consuelo
ovillada la vida sobre la elipsis
de una luna en súbito menguante
queriendo alcanzar inútilmente
la vertiente de dulzura que manaba
de sus días alfareros


mery sananes
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jueves, abril 17, 2008

TU CORAZÓN HECHO DE MIGAS



a chilita


No supieron las células nuevas
en qué tesoro de vasijas se habían
ido a anidar ni pudieron advertir
las tesituras del organismo
en el que se apostaron de improviso
para crecer vertiginosa y despiadadamente
sin conocer las transparencias
que le servían de murallas ni los dulzores
que emanaban de sus concavidades

Ocurrió como si las leyes de la vida
se hubiesen roto de pronto para
dejar entrar el caos y el destrozo
que silencia cantos amortaja
caricias y acalla suspiros
pero sabemos que no fueron
las circunvalaciones acuáticas
las que fallaron en acudir a los sitios
de sequía sino el humo oscuro de las
calles el crujir de las balas en las noches
el llanto inacabado de los niños
la soledad majestuosa que se vuelca
sobre los días más ruidosos
los que resquebrajaron los vasos
comunicantes para convertirlos en
una trampa feroz de dolor e intemperancia

No pudo su corazón hecho de migas
de avena contener el ataque feroz
que la dejó recogida sobre sí misma
como volviendo a los tiempos de sus orígenes
no pudo la madeja incandescente de sus
crinejas abortar la química insensata de
una ciencia a espaldas de la maquinaria
asombrosa del hombre
ni la largura interminable de sus abrazos
contener la tempestad de estremecimientos
que se volcaron sobre sus inocencias

Tuvo que ir cediendo su raigambre
de jobos su esencia de confitura
tan lentamente como se desliza
la melancolía en el hijo
que se va y no retorna
como el rubor que se convierte en
hendidura del alma
en lágrima atrapada en el vértice
de párpados que ya no lloran

Y sin embargo no dejó de encender el retoño
de su sonrisa ni de repartir sus bendiciones
entre las desmesuras del agua y la partitura
en ritornelo de su frágil geografía de sueños
inconclusos bordados en cruz en aquellos hilos
que hacían danzar sus manos laboriosas
como si fuesen diminutas abejas
en labores de panal

Se nos fue a destiempo como cuando se represa
un río en su nacimiento o se hiere de ala
el vuelo frugal de los pájaros
en su travesía hacia la vastedad de los cielos
como quien clausura la noche
para que deje de sorprender el resplandor
de los amaneceres o confina el asombro
a los apagados vagones del dolor
sin que el amor logre acunarlo
en sus eternos floreceres

Se fue en fuga en dirección inversa
a la savia hacia las raíces de los lirios
y los azahares en busca del regazo materno
que nunca dejó de esparcir sus guarapos
milagrosos sobre los transeúntes que se detenían
en el porche de su delantal oloroso a maíz

Conocía de memoria las huellas de aquel
agosto que deshizo la magia de todos los
calendarios hasta hacer de los días
un retazo de tiempos sin historia y se fue
sin querer irse de aquellas risas
que forjó desde la destemplanza de los otros
para reinventar reverdeceres desde
la cima de un pañuelo que nunca dejó
de enjugar los sinsabores de los patios
desasistidos de flor de baile

Se andará preguntando por las edades
antiguas de marcos y rafael
encaramados en los andamios de la alegría
para reponerle a la abuela sus horas sin
azafate y le estará llevando a esteban
recados de piña y sus viejos utensilios
de maestro de obra para que recomponga
una casa con paredes de enredaderas y
solares de bromelias

Tal vez allí en ese recinto del porvenir
aflore de nuevo en su rostro la urdimbre
resplandeciente de sus horas niñas

Mientras en este intervalo incesante
otra vez la ida se convierte en un
regreso anticipado de tristezas antiguas
como si todas las penas se juntaran
en el diámetro de las telas que recubren
la palabra que no tuvo aliento para
regalarle a los niños el corazón
de las pomarrosas aún a sabiendas
del viento gigante que amortaja
el tiempo finito de los ciclos solares

Y se nos hizo angosto el horizonte
para contener el dolor
estrecha la nomenclatura de la lágrima
para avivar los paisajes de las devastaciones
diminuto el espacio del alma para
poner en movimiento todo aquello
que se detiene en el umbral de los
cristales avenidos en espejos
sin tulipanes ni asomo de candilejas

Y sin embargo es nuestra la tarea
de dinamitar la tristeza para que mañana
los pliegues de tierra cobijen
los gajitos de mandarina
y la sal resguarde los suspiritos de agua
que vertimos sobre el universo
para dejar las señales de la vida
que aún tenemos que vivir

17 de abril del 2008


mery sananes

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lunes, abril 14, 2008

SERIE ESPEJIDADES




Un espejo es un talismán
para el cultivo de la espera
del dormir de los tulipanes




texto / abm
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viernes, abril 11, 2008

UNA CASA CONSTRUIDA CON HILOS DE LUMBRE


En la casa en la que vivo
habitan pájaros a los que le han
nacido flores en la curvatura
mineral de sus plumajes
en la que vuelan las hormigas
en el acompasado vaivén
de sus caminitos de pan
y las chicharras van de regreso
a los agujeros de tierra
para ir a bordarle una canción
a las raíces de los árboles

En su interior los niños
dialogan con las mariposas
y descifran el abecedario de las
circunferencias solares
que se cuela por las ventanas
de los azahares

Los retoños crecen en los dinteles
y hay un arpegio de nubes
que se aposenta cada tarde
sobre los fogones

Cada día nacen elefantes de magia
en los colores de un viento
que se envuelve en las campanas
de los ojos que se recuestan
en la corteza húmeda
en busca de la verde savia
que les devuelva la mirada

Hay en ella un canto que se enciende
en cada una de las piedras
de los amaneceres
y no se apaga hasta
que el último resquicio cóncavo
de sus paredes queda cubierto de alitas
que se duermen en la enredadera
de sus cunas

En el vértice central de su equilibrio
una fuente juega a ser lluvía
y río y estación mayor
de mares lejanos
de donde vuelan peces que hablan
el lenguage de los saltamontes
mientras reparten suspiritos de agua
a las macetas de astromelias
de los fuegos de los días que nunca
tendrán que terminar

En la casa donde vivo
una tolvanera de polvo cósmico
se llevó un día de cuajo
todas las puertas y ahora
por esos inmensos boquetes de luz
salen racimos de cometas
olorosos a jazmines
empeñados en escribir en el
rostro de los hombres
una inconclusa carta de amor

Está construida con hilos de lumbre
con ansias de convertirse
en huerto de pomarrosas
sin advertir que en su regazo
la refracción de la luz
le dibuja arcoiris a los acantilados
de la noche

Su techo esterado de estrellas
abastece de combustible
al hombre que resplandece cuando
se ve en el espejo de las pupilas
de los niños que moran en la hierba

Se dice de ella
y así yo lo confirmo
que un día floreció de improviso
en el andén de una primavera móvil
que se detuvo de pronto
en el país del alma
donde los hacedores de milagros
conjugan en gerundio sus rituales de amor
para que en sus espacios corra libre
la existencia que ya no cabe en este planeta
y para que los hombres del mañana
encuentren en sus rendijas
los pájaros en risas
que habrán de reinventar la vida
que no nos pertenece

foto y texto / ms

de El Libro del Hombre (inédito)


Ludwig van Beethoven
Sonata para violín y piano “Primavera” / 1er movimiento
http://www.epdlp.com/asf/beethoven40.wmv
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miércoles, abril 09, 2008

LA REGIÓN PRECISA DE LA ALEGRÍA


En el rostro de ana cecilia
habitan las desheredades de todos
los tiempos pero en su sonrisa
olorosa a azahares residen todas las
ternuras del planeta

No la sojuzgan ni las tristezas
ni los avatares de esos que inscriben
en la vida las tesituras del desconsuelo

Sus manos alfareras son el regazo
oceánico de sus entregas y en su
corazón hay un eterno azafate de
golosinas que reparte como si en la
oquedad de sus silencios se abrieran
las compuertas de todas las despensas

Nunca conocí a alguien que amasara
el trigo como ella lo hace con una larga
paleta de madera que pareciera volar
sobre la vasija de sus manjares

Sólo a ella la he visto aliñar de clavos dulces
la piel de las toronjas quitándole el amargor
con viejas cenizas de ramajes secos
o troquelar en gajitos los tomates
hasta convertirlos en recinto de mieles

Construyó siempre una casa de muchos
pisos donde cupieran los niños de la vida
que sin embargo sólo encontraron
cobijo en su regazo de uva de playa

Y sin embargo aún le sobra espacio
para los quereres que se arriman
buscando en la arquitectura de su alma
la región precisa de la alegría

Ana Cecilia tiene la estirpe de la abuela
ramona y aprendió de ella a hacer rendir
el pan de avena de todos los jesuses
para que a nadie se le quede solitario
el guarapo servido en el peltre
azul metálico de sus sueños de niña

Ana Cecilia parió sus hijas y siguió
pariendo nietos desde el cálido horno
de sus bastiones de encantadora
de nostalgias y reminiscencias de
ausencias de las que ya nadie se acuerda

Y sin embargo no cesa de invocar
la música como bálsamo para ahuyentar
los malos espíritus y multiplicar las
madrugadas que esparcen sus aromas
de guayabas y delicias de cabello de ángel

Ana Cecilia aún resquebrajada su piel
de tanto querer ser río en dirección
inversa a las represas que lo contienen
tiene la hermosura de los niños que
conocen la risa y mastican caramelos

Cuando los aguaceros se llevaron los techos
a los árboles le crecieron copos para abrazar
el tintineo de las gotas sobre las láminas
del desespero que nunca llegó a desbordarse
sobre las grietas de los muros que ya no estaban

Ana Cecilia es un tiempo que nunca pasa
que se sujeta a las mañanas sin advertir
el paso de las tardes hacia las noches
sin respiraciones

Ana Cecilia se prende de los párpados
y deja en ellos un canto dúlcimo que se
enhebra para siempre en el paladar del alma

La conocí hace mucho cuando recogía
frutos en el solar de las abuelerías
para ofrendárselas al hermano que habitaba
soledades de café y encierro
y desde entonces transitamos juntas
las perplejidades y los desconciertos
sin que nada nos detenga el amor
que derrochamos sostenido en la clave
solar de un patio poblado de granadas
y hierbabuena

Ana Cecilia se nos crece cada día
en los intervalos de un temblor que
la asedia ajeno a su cántaro de risas
y ofrendas de suspiritos de azúcar
y empanadas de coco

Y por ello hoy le venimos a traer
a orillas de su temple de costurera
de estrellas y bastidora de luciérnagas
como talismán
para sus noches de opacidades
estas ganas de hacerla
retoñar como un arbusto de siemprevivas
este abrazo hecho
de la savia de las sávilas y el hilo
de los cometas de la infancia
para que en su travesía hacia las
algarabías que tejen sus amores
nunca falte el paisaje fugaz de las
flores de la abuela catedrales de luz
que para siempre nos habrá de regalar
sus malabarismos de encantos
y sus arrestos de mandarina y cundeamor


ms
abril / 2008
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martes, abril 01, 2008

ZAIRA EN EL SOL DE LOS AMORES

para zaira

Primero descubrí que te vuelves cundeamor
cuando sales a buscar pedacitos de arcos
en los iris de tus amaneceres para repartirlos
y lograr la risa de tus transeúntes

Luego supe que en tu travesía
te conviertes en empedernida sembradora
de semillitas de vida y que en esa misión
vas hasta las circunvalaciones que nacen
en los cielos de los ángeles

Más adelante me enteré de tu permanente
manía de vestirte de trinitaria para ayudar
a crecer las algas marineras que emergen
del fondo del sol y acercarte a los nidos
de los elefantes que cantan en el sueño
del corazón del despuntar de los hombres.

Y fue así como llegué al lirio que se enciende
en cada una de tus abrilerías
para sentirte canto de astromelias
en guitarra de fiesta mayor

Por todo esto creo que en cada uno
de tus lugares nacen suspiros entretejidos
en unas manos que se levantan
como un grito de estrellas en fuga
que siguen en posición de ver nacer
los retoñitos que aún cunden
por las algarabías esperanzadoras
de una humanidad que persiste
en su aspiración de estar en
siembras de caramelos
como las que tu levantarás
hasta en los confines de los cielos
del sol de los amores que nunca
dejarán de germinar

01 de abril del 2008

texto / abm
foto / ms
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