domingo, noviembre 30, 2008

EMBUSTERIA FANTASTICA




La fantasía
se vuelve embustería
al ver crecer el despertar
del hombre en su propio
coro para festejo de amor


texto agustín blanco muñoz
foto / mery sananes


J.S. Bach
Fantasía Cromática y Fuga BWV 903
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viernes, noviembre 28, 2008

ISADORA DUNCAN - EL BAILARÍN DEL FUTURO




El bailarín del futuro será aquel cuyo
cuerpo y alma hayan crecido
tan armoniosamente juntos
que el lenguaje natural del alma
se habrá convertido en el movimiento
del cuerpo humano.
El bailarín no pertenecerá entonces
a nación alguna sino a la humanidad.

ISADORA DUNCAN


La concepción de la danza y de la vida de Isadora Duncan, reflejada en esta cita y en innumerables partes de sus trabajos, es una convocatoria certera a una humanidad que aún no se desarrolla. Para ella, como para Walt Whitman, otro visionario de los tiempos que vendrán, lo natural, espontáneo, sencillo y elemental en el hombre es ese desenvolvimiento de su verdadera y auténtica condición de ser creador. Un don que no se vuelve privilegio de algunos, sino que está en la esencia misma de todo ser que vive.

Sólo que ante la dimensión gigantesca del horror, ante la creciente miseria colectiva que convierte al ser creador en un despojo, lo que es un bien común se convierte en arte, en expresión en la que algunos logran rescatar ese resplandor oculto que sin embargo pervive en todo hombre.

Allí en esas fronteras se le recluye, etiqueta, clasifica y hace desaparecer su vínculo con el sueño, la esperanza, la lucha desigual contra los límites, lo establecido, las cercas, lo que devora la vida.

Por ello, la tarea del hombre incompleto, desarticulado, despojado y devastado de hoy debe consistir, no en nutrir la noción de escaparate que inoculiza, domestica, quiebra lo que es verbo, pasión, desenfrenado intento por alcanzar el punto en el cual comenzamos a ser hombres, sino en hacer resurgir esas fuerzas creadoras como el mayor instrumento del que dispone el colectivo para rectificar la vieja y misma historia que recorre los siglos, con su rostro de ensañamiento, violencia e iniquidad.

Eso es lo que está en la base del movimiento de Isadora. Lo que esta en su mensaje. Lo que intentaba hacer con los niños, en cuya espontaneidad encontraba una armonía que se conjugaba con la del viento, con la de los pájaros, con la de las nubes, pero aún más, haciendo del cuerpo, la mente y alma humana, una unidad que no se disocia, sino que se junta para el imaginario de una humanidad que está en el futuro.

Vale la pena detenerse en los significados esenciales de la obra que nos dejó. No se trata sólo de señalar que es aquella que rompe los moldes de la danza clásica, para sentar las bases de la danza moderna. Su combate era y es recuperar al hombre para que sea capaz de danzar a la altura de su poderosa maquinaria de creación, que es lo mismo que caminar por la vida, con libertad, justicia y amor.

¿Acaso en la Séptima Sinfonía de Beethoven no está presente ese movimiento de Isadora, como el canto majestuoso a la vida que habrá de recorrer el hombre cuando, como el mar de Saint John Perse, libere al fin su infinito oleaje de floreceres?


Mery Sananes
28 de noviembre del 2008



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miércoles, noviembre 26, 2008

EMBUSTERÍAS DE ISADORA DUNCAN






The dancer of the future will be one
whose body and soul have grown
so harmoniously together
that the natural language
of that soul will have become
the movement of the human body.
The dancer will not belong
to any nation but to all humanity.

ISADORA DUNCAN

Lori Belilove
Artistic Director of the Isadora Duncan Dance Company, NYC.
Photograph by David Fullard
www.isadoraduncan.org
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domingo, noviembre 23, 2008

SERIE SUEÑERÍAS



las lagrimitas de los dienticos
sirven para alumbrar las
petaquitas de las ilusiones
de todos los sueños
de las alegrías



abm

G.F. Handel / Suite para harpsichord No. 11 / Zarabanda
http://www.epdlp.com/asf/haendel3.wmv
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miércoles, noviembre 19, 2008

EMBUSTERÍAS DE RICARDO ARJONA


Si pusiéramos
en nuestra conciencia
que todos somos vulnerables,
seríamos más fraternos.

Cristina Castello

Una canción de Ricardo Arjona
le pone melodía al padecimiento
y a través de sus estrofas recoge
el infinito drama de la exclusión
de todo espacio vivible
de todo territorio donde se enraiza
un sentir y un cobijo

Quienes se disputan las tierras nada saben
del hombre que las habita y las humaniza
ni del sabor de exilio ni del dolor de la huida
hacia ninguna parte
ni de la orilla que jamás
alcanza a albergar el sufrimiento
de la risa que no amaneció
en su campamento de sueños


Nada saben de un tiempo mojado
entre sequías
ni de un perforar de fronteras
que tienen otros dueños
ni de las lágrimas vertidas
en un itinerario sin regreso
de fugitivos indocumentados
y perseguidos

Sólo saben de papeles y registros
de credenciales y de pertenencias
que nunca fueron otorgadas
y se olvidan como el dice el poeta
que sólo hay una visa universal
que se expide el día del nacimiento
y que caduca el día de la muerte

Saludamos desde nuestras Embusterías
este mensaje de Ricardo Arjona
que es lección y enseñanza

MS

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lunes, noviembre 17, 2008

EMBUSTERÍAS DE CRISTINA CASTELLO




Cristina Castello nos hace llegar este poema inédito,
pero difundido por varios medios digitales,
a los cuales nos sumamos, para anticipar lo que habrá de ser su próximo poemario.

No es el primero, ni el último. De eso estamos seguros,
porque desde su trabajo periodístico, o desde su almacén de poesía,
su palabra siempre ha ejercido esa función
de ser una ‘metralla de lirios’.

Es decir, fuerza y temple para producir ternura.
Sed que concluye en agua.
Cercanía de la muerte que rescata el resplandor de lo que vive.
Conmoción que se hace riguroso expediente
de un hombre que aspira consagrarse en flor.

Invitamos a visitar sus espacios para el necesario encuentro
con ese ‘silencio extraviado’ que aguarda
ser cántaro de agua que dé de beber a la sed,
‘sedición del alfabeto’ que procura convertirse
en lirio estremecido y en la palabra
que aún no hemos pronunciado.
ms

La palabra

Por Cristina Castello

La palabra— ese silencio extraviado
Esa hilera de hormigas que hoja a hoja
Modela el follaje corpóreo de la voz

La palabra— ese bálsamo promisorio
Esas manos ofrecidas a la ausencia
Ese tiempo transversal al llanto

Esa costura desatada, esa confianza
Ese pan, esa sedición del alfabeto
Esa cópula del verbo, esa memoria

Ese gentío fusionado en un son
Esa pupila abierta a todo albor
La palabra— esa metralla de lirios

Ese erotismo de Dios.


París, 6 de agosto de 2007
Inédito —Poema a publicarse en el tercer poemario bilingüe francés-castellano
http://www.cristinacastello.com/

http://vosquedepalabrasvives.blogspot.com/

http://letras- uruguay.espaciol atino.com/ aaa/castello_ cristina/ la_palabra. htm

http://www.ugr.es/~f2412348/poesia.html

fotos / ms

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sábado, noviembre 15, 2008

SERIE SUEÑERÍAS






Ningún sueño se apaga
en el altar de una colina
construida con sonidos
de tunas y geranios


abm


Antonin Dvorak / Concierto para piano / 2º movimiento
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miércoles, noviembre 12, 2008

EMBUSTERIAS DE SAINT JOHN PERSE


A casi cinco décadas del discurso que diera Saint John Perse, en Estocolmo, al recibir el Premio Nobel de Literatura, en diciembre de 1960, su texto tiene más vigencia que nunca. Su examen de la poesía y de la ciencia, su visión del mundo que debe ser y de la función del poeta y el científico en esa tarea de construir la vida, es en verdad trascendental.

Constituye un documento que debe ser leído por científicos y poetas, pero sobre todo por ese ciudadano común capaz de producir cotidianamente, aún sin saberlo, ‘pensamientos desinteresados’, en otras palabras, poesía en palabra y acción.

Pero más aún, ese hombre común con frecuencia ejerce de manera espontánea esa fusión de lo lógico con lo intuitivo, que lo lleva a desarrollar una sabiduría y a ejercer una solidaridad, que lleva lo poético y lo científico, precisamente al plano del vivir.

De allí que Saint John Perse afirme que ‘toda creación del espíritu es ante todo poética, en el sentido propio de la palabra’. Aquí Perse toca la raíz del problema. El hombre es en esencia un poeta. Que el desarrollo de la vida material le haya cortado sus alas, desgarrado su intuición, sustituido su sabiduría por contabilidades que dan cuenta de todo menos de su vivir, es otra cuestión, de la cual no puede estar ajeno ni el poeta ni el científico.

‘Hija del asombro’ la nombra Perse, Como el niño cuando adviene a la luz solar desde la residencia acuática de la madre. En sus pupilas está toda la poesía y la ciencia del universo, atrapada entre lagrimitas resplandecientes.

Sólo que luego decidimos vendarle los ojos, atarle las manos, detener sus ganas de conocer y saber, descubrir y moldear, anticipar y crear. Lo convertimos en un adulto, sin ciencia ni poesía.

Pero, como dice el Premio Nóbel: “la poesía es ante todo un modo de vida, y de vida integral’. Y ni las hambrunas, ni las guerras, ni las masacres, ni las extinciones decretadas, podrán borrar esa parte ‘irreductible’ del hombre.

“¡Altivez del hombre en marcha bajo su carga de eternidad! Altivez del hombre en marcha bajo su carga de humanidad –cuando para él se abre un nuevo humanismo-, de universalidad real y de integridad psíquica”..., exclama el poeta.

Y allí en ese mandato está la labor y la tarea del científico y del poeta, en este tiempo de oscuridades. Por eso dice: “El verdadero drama del siglo está en la distancia que dejamos crecer entre el hombre temporal y el hombre intemporal.” ¿Lograremos cerrar esa brecha, rescatar la esencia de una humanidad que no ha podido desarrollarse aún?

Con Perse decimos: se trata de “asociar, en fin, más ampliamente el alma colectiva con la circulación de la energía espiritual en el mundo... Frente a la energía nuclear, la lámpara de arcilla del poeta ¿bastará para este fin? –Sí, si de la arcilla se acuerda el hombre.”

De la arcilla provenimos, de la piedra que se vuelve guijarro en su tránsito por los ríos, de la raíz que se convierte en fruto, de la brisa que garantiza la especie floral, de la pupila diminuta del niño que refleja en su iris la estructura estelar del universo. De allí viene nuestra infinita capacidad para crear, nombrar, construir, ‘sí de la arcilla nos acordamos’, si no olvidamos quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Por todo ello recomendamos esta lectura. Pero más que para convertirnos en simples lectores, invitamos a ejercer a plenitud aquello a lo cual convoca: extraer esa sabiduría y esa poesía que está en el interior de cada quien, aguardando su tiempo, su espacio y circunstancia para correr libre hacia el otro, que es su hermano, en un tiempo y una sociedad que logre, al fin, sustituir la muerte, por los fulgores del alma humana, en funciones de vida plena y trascendente. ms


PAJAROS / SAINT JOHN PERSE



LA POESIA
SAINT-JOHN PERSE
*

He aceptado para la poesía el homenaje que aquí se le rinde, y tengo prisa por restituírselo.

La poesía no recibe honores a menudo. Pareciera que la disociación entre la obra poética y la actividad de una sociedad sometida a las servidumbres materiales fuera en aumento. Apartamiento aceptado, pero no perseguido por el poeta, y que existiría también para el sabio si no mediasen las aplicaciones práctica de la ciencia.

Pero ya se trate del sabio o del poeta, lo que aquí pretende honrarse es el pensamiento desinteresado. Que aquí, por lo menos, no sean ya considerados como hermanos enemigos. Pues ambos plantean idéntica interrogante al borde de un común abismo; y sólo los modos de investigación difieren.



Cuando consideramos el drama de la ciencia moderna que descubre sus límites racionales hasta en lo absoluto matemático; cuando vemos, en la física, que dos grandes doctrinas fundamentales plantean, una, un principio general de relatividad, otra, un principio ‘cuántico’ de incertidumbre y de indeterminismo que limitaría para siempre la exactitud misma de las medidas físicas; cuando hemos oído que el más grande innovador científico de este siglo, iniciador de la cosmología moderna y garante de la más vasta síntesis intelectual en términos de ecuaciones, invocaba la intuición para que socorriese a lo racional y proclamaba que ‘la imaginación es el verdadero terreno de la germinación científica’, y hasta reclamaba para el científico de los beneficios de una verdadera ‘visión artística’, ¿no tenemos derecho a considerar que el instrumento poético es tan legítimo como el instrumento lógico?

En verdad, toda creación del espíritu es, ante todo, ‘poética’, en el sentido propio de la palabra. Y en la equivalencia de las formas sensibles y espirituales, inicialmente se ejerce una misma función para la empresa del sabio y para la del poeta. Entre el pensamiento discursivo y la elipse poética ¿cuál de las dos va o viene de más lejos? Y de esa noche original en que andan a tientas dos ciegos de nacimiento, el uno guiado con el instrumental científico, el otro asistido solamente por las fulguraciones de la intuición. ¿Cuál es el que sale a flote más pronto y más cargado de breve fosforescencia? Poco importa la respuesta. El misterio es común. La gran aventura del espíritu poético no es inferior en nada a las grandes entradas dramáticas de la ciencia moderna. Algunos astrónomos ha podido perder el juicio ante la teoría de un universo en expansión: no hay menos expansión en el infinito moral del hombre: ese universo. Por lejos que la ciencia haga retroceder sus fronteras, en toda la extensión del arco de esas fronteras se oirá correr todavía la jauría cazadora del poeta. Pues si la poesía no es, como se ha dicho, ‘lo real absoluto’, es por cierto la codicia más cercana y la más cercana aprehensión en ese limite extremo de complicidad en que lo real en el poema parece informarse a sí mismo.

Por el pensamiento analógico y simbólico, por la iluminación lejana de la imagen mediadora y por el juego de sus correspondencias, en miles de cadenas de reacciones y de asociaciones extrañas, merced, finalmente, a un lenguaje al que se trasmite el movimiento mismo del ser, el poeta se inviste de una superrealidad que no puede ser la de la ciencia. ¿Puede existir en el hombre una dialéctica más sobrecogedora y que comprometa más al hombre? Cuando los filósofos mismos abandonan el umbral metafísico, acude al poeta para relevar al metafísico; y es entonces la poesía, no la filosofía, la que se revela como la verdadera ‘hija del asombro’, según la expresión del filósofo antiguo para quien la poesía fue asaz sospechosa.

Pero más que modo de conocimiento, la poesía es, ante todo, un modo de vida, y de vida integral. El poeta existía en el hombre de las cavernas; existirá en el hombre de las edades atómicas; porque es parte irreductible del hombre. De la exigencia poética, que es exigencia espiritual, han nacido las religiones mismas, y por la gracia poética la chispa de lo divino vive para siempre en el sílex humano. Cuando las mitologías se desmoronan, lo divino encuentra en la poesía su refugio; aun tal vez su relevo. Y hasta en el orden social y en lo inmediatamente humano, cuando las Portadoras de pan del antiguo cortejo dan paso a las Portadoras de antorchas, en la imaginación poética se enciende todavía la alta pasión de los pueblos en busca de claridad.

¡Altivez del hombre en marcha bajo su carga de eternidad! Altivez del hombre en marcha bajo su carga de humanidad –cuando para él se abre un nuevo humanismo-, de universalidad real y de integridad psíquica... Fiel a su oficio, que es el profundizar el misterio mismo del hombre, la poesía moderna se interna en una empresa cuya finalidad es perseguir la plena integración del hombre. No hay nada pítico en esta poesía. Tampoco nada puramente estético. No es arte de embalsamador ni de decorador. No cría perlas de cultivo ni comercia con simulacros ni emblemas, y no podría contentarse con ninguna fiesta musical. Traba alianza en su camino con la belleza –suprema alianza-, pero no hace de ella su fin ni su único alimento. Negándose a disociar el arte de la vida, y el amor del conocimiento, es acción, es pasión, es poder y es renovación que siempre desplaza los lindes. El amor es su hogar, la insumisión su ley, y su lugar está siempre en la anticipación. Nunca quiere ser ausencia n rechazo.

Nada espera sin embargo de las ventajas del siglo. Atada a su propio destino y libre de toda ideología, se reconoce igual a la vida misma, que nada tiene que justificar de sí misma. Y con un mismo abrazo como con un sola y grande estrofa viviente, enlaza al presente todo el pasado y lo por venir, lo humano con lo sobrehumano y todo el espacio planetario con el espacio universal. La oscuridad que se le reprocha no viene de su naturaleza propia, que es la de esclarecer, sino de la noche misma que explora, a la que está consagrada a explorar: la del alma misma y la de misterio que baña al ser humano. Su expresión se ha prohibido siempre la oscuridad y esa expresión no es menos exigente que la de la ciencia.

Así, por su adhesión total a lo que existe, el poeta nos enlaza con la permanencia y la unidad del ser. Y su lección es de optimismo Para él una misma ley de armonía rige el mundo entero de las cosas. Nada puede ocurrir en ella que, por naturaleza, sobrepuje los límites del hombre. Los peores trastornos de la historia no son sino ritmos de la estaciones en un más vasto ciclo de encadenamiento y de renovaciones. Y las Furias que atraviesan el escenario, con la antorcha en alto, no iluminan sino un instante del muy largo tema que sigue su curso. Las civilizaciones que maduran no mueren de los tormentos de un otoño; no hacen sino transformarse. Sólo la inercia es amenaza. Poeta es aquel que rompe, para nosotros, la costumbre.

Y es así también como el poeta se encuentra ligado, a pesar de él, al acontecer histórico. Y nada le es extraño en el drama de su tiempo. ¡Que diga a todos, claramente, el gusto de vivir este tiempo fuerte! Pues la hora es grande y nueva parar recobrarse de nuevo. ¿Y a quién le cederíamos, pues, el honor de nuestro tiempo?....

‘No tema’, dice la Historia, quitándose un día la máscara de violencia y haciendo con la mano levantada ese ademán conciliador de la Divinidad asiática en el momento más fuerte de su danza destructora. ‘No temas, ni dudes, pues la duda es estéril y el temor servil. Escucha más bien ese latido rítmico que mi mano en lato imprime, renovadora, a la gran frase humana siempre en vías de creación. No es verdad que la vida pueda renegar de sí misma. Nada viviente procede de la nada, ni de la nada se enamora. Pero tampoco nada guarda forma ni medida bajo el incesante aflujo del Ser. La tragedia no finca en la metamorfosis misma. El verdadero drama del siglo está en la distancia que dejamos crecer entre el hombre temporal y el hombre intemporal. El hombre iluminado sobre una vertiente ¿irá acaso a oscurecerse en la otra? Y su maduración forzada, en una comunidad sin comunión, ¿no sería quizá una falsa madurez?

Al poeta indiviso tócale atestiguar entre nosotros la doble vocación del hombre. Y esto es alzar ante el espíritu un espejo más sensible a sus posibilidades espirituales. Es evocar en el siglo mismo una condición humana más digna del hombre original. Es asociar, en fin, más ampliamente el alma colectiva con la circulación de la energía espiritual en el mundo... Frente a la energía nuclear, la lámpara de arcilla del poeta ¿bastará para este fin? –Sí, si de la arcilla se acuerda el hombre.

Y ya es bastante, para el poeta, ser la mala conciencia de su tiempo.*

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domingo, noviembre 09, 2008

EMBUSTERÍAS DE SILENCIO

foto / ms

¿Será que en estos tiempos de ruido,
de palabrerías vacías,
de gritos destemplados,
de sinrazones e imposiciones,
podremos alguna vez ejercer
la sabiduría del silencio?

¿Escuchar al otro que somos?

¿Interrelacionarnos con la armonía
en vez de quebrar espejos?

¿Asentir, reflexionar, crear,
antes que negar, improvisar y destruir?

Tal vez valga la pena intentarlo.

El silencio es resplandeciente.
Es solemne y vital.

Pero por sobre todo,
es un mágico recinto
donde todo es posible.

Tal vez
si hiciéramos de la palabra
apenas un breve intervalo
entre silencios
podríamos dejar que se recompusiera
el verdadero lenguaje del hombre
para que con ese silencio reverente
convertido en palabra-vida
intentemos reconstruir
lo que aún queda respirando
en este triste y desvalido planeta



La presentación, cuyo enlace indicamos, nos fue enviado
por Evelyn Fuhrman, alguien quien usa el silencio
para que en él hablen las voces de los mayores
a quienes ella dedica su tiempo y su alegría


http://merysananes.googlepages.com/La_Sabidu...pps

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sábado, noviembre 08, 2008

EMBUSTERÍAS DE LECHE



Hoy
un gajito de leche
se desprendió
de tus suspiros
para regalarle
a tu estatura de amor
un tiempo de audacias
y porvenires


ms




Camile Saint Saens
El carnaval de los animals / Parte 10 / Los pájaros
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viernes, noviembre 07, 2008

SERIE SUEÑERÍAS

Rafael Olbinski


Y ya no había sueño
cuando aprendí a vivir
sin soñarte



abm / serie sueñerías



L. V. Beethoven / Séptima Sinfonía / 2 do movimiento
Ludwig Montrone / Academia de la Ópera de Milan

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jueves, noviembre 06, 2008

SUEÑOS DE ACORAZADO

para guagó

Hoy tengo para ti
un carnaval de estruendos
y estallidos que se vuelven
rapsodias en colores de magias
para poblar tu consagración
con los agentes mayores
de la vida que nacen de la
profundidad de los sonetos
que día a día deambulan
por las correrías de los
pajaritos de risas
jazmines y aventuras que
siempre andarán en tus
sueños de acorazado de
los tiempos de ilusiones
que te aguardan en medio
de los himnos que te
descifran cada uno de tus
pasos de marchantico del
amor y la entrega


abm




Ludwig van Beethoven (1770-1827)
Symphony no.9 in D minor
4th mouvement : Allegro assai - Presto (2/3)

Berliner Philarmoniker
Herbert von Karajan
Soprano : Lella Cuberli
Alto : Helga Müller Molinari
Tenor : Vinson cole
Baritone : Franz Grundheber
Wiener Singverin
1983


06 de noviembre del 2008
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miércoles, noviembre 05, 2008

RAPSODIA



Dime
de qué arpegios se bordó
tu urdimbre de escarabajo
que aprendiste a navegar las hojas
en tu bajel de nostalgias

Qué savia recorre los caminos
acuáticos de tus manos
que hasta las mariposas detienen
el adagio de sus vuelos para ofrendarte
su equipaje de semillas

Qué incandescencias visten
de destellos tus trajines
que le dibujan auroras a los
corredores donde plantas
consuelos que mitigan

Sé que en el cuenco de tus ojos
anidan floreceres que aún
no retoñan
ternezas que aguardan recónditos
paisajes de susurros
que se tornan cánticos
en la nocturnidad de tus vigilias

Sé que en el entramado vesperal
de los trigales de tu corazón
los azulejos le bordan andantes
y allegros a sus trinos

Y sé que te sembré en los párpados
un nidal de jazmines y que cada día
me devuelves en el aroma de tus abrazos
una rapsodia de vida que me hace
eterna

06 de noviembre del 2008


L.V. Beethoven / Egmont
dirige Leonard Bernstein

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lunes, noviembre 03, 2008

SERIE SUEÑERÍAS

Rafael Olbinski


Seguía soñando
cuando su corazón
había traspasado
todas mis heridas


abm


Franz Schubert
Cuarteto de Cuerdas / 11,31 / 1er movimiento
http://www.epdlp.com/asf/schubert15.wma
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domingo, noviembre 02, 2008

A CLEMENTINA TAMAYO


A TRES AÑOS DE SU SIEMBRA EN LA HACIENDA EL CALLAO
Clementina nació el 31 de octubre de 1911 y se sembró en la hacienda paterna “El Callao” el 02 de octubre del 2005. Pío Tamayo, a su vez, el hermano mayor, había nacido el 04 de marzo de 1898 y también se fue de regreso en un octubre, con apenas 37 años, a sus predios de cañamiel.

Se cumplía la condena de muerte que le había decretado Juan Vicente Gómez, desde 1928, por ser portador de una ‘idealidad avanzada’ que constituye la base de una nueva perspectiva histórico-historiográfica del acontecer caudillista de este expaís. Una perspectiva hasta hoy silenciada e ignorada.

Clementina fue el enlace, el correaje, la estafeta entre Pío y nosotros, para llevar adelante una tarea que apenas comienza, después de 25 años de fundada la Cátedra que lleva el nombre del Floricultor de Hazañas.

Y con ella construimos una relación afectiva que perdura más allá de ausencias y silencios. Este año se cumplen tres de su vuelo hacia su tierra niña, esa que dejó plasmada en el libro que escribiera: Recuerdos de mi infancia en la Hacienda El Callao.

Y también se cumplen los 25 años del octubre en el cual iniciamos las actividades en ese recinto piotamayista, que en forma ininterrumpida, ha laborado y labora, en investigación, docencia y extensión, en el compromiso de crear ideas y pensamientos nuevos, capaces de conducir el destino del colectivo hacia una realidad diferente.

La dulzura de Clementina, que se derramaba en las confituras de piña y membrillo que nos ofrendaba como un ritual, nos acompañó y acompaña siempre en estos tiempos, anunciados por Pío, y que parecen ser una síntesis de todos nuestros errores y nuestra falta de visión para apartarnos de los caminos trillados, de las imposiciones violentas, de una historia que sólo deja tras de sí para el colectivo huellas de padecimiento, dolor y miserias.

Por eso, Clementina es siempre un farolito encendido, un cauce de sonrisas, un estruendo de trinos, que nos guía e ilumina.

A ella, hoy, le dedicamos las siguientes palabras:

Mi China

Hoy vivimos el tiempo de tu vuelo supremo a los arcos del azul en los que pensabas en tus oraciones que ya elevabas desde la hacienda El Callao y que ahora compartes con los habitantes de los jardines de lo eterno.

Hoy ponemos a andar el recuerdo en tus andanzas de sembradora de ilusiones, en cariños de porvenir y pregonera de un titiritero mayor, a quien dedicaste buena parte de tu peregrinaje de amor y creación, para elevar plegarias que tramonten los cielos para tocar el alma de quienes siguen reclamando una existencia sin el dolor de los granujas.

Militamos por eso en tu esperanza compartida con el hermano de las luchas y la esperanza por un mundo de verdadera condición humana y lleno de justicia, belleza, amor y libertad.

Y hacemos de tu nombre y tu vida, hoy y cada día, el vuelo supremo de la papagayería de todos los infinitos que están y estarán contigo, en esa decisión que emprendiste para que siempre se haga presente el combate por la vida a que nos instó e insta tu hermano mayor José Pío Tamayo.

Mi China, recibe otra vez nuestra declaración del quererte de siempre y todavía.
Mery y Agustín
Cátedra ‘Pío Tamayo’
02 de noviembre del 2007


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sábado, noviembre 01, 2008

EMBUSTERÍAS DE COLORES


Aurora Boreal


Esta presentación me la envía una persona tan especial
como las imágenes que allí se proyectan.

Ella, Zaira Andrade, tiene el don del color,
de todos los colores, que irradia, multiplica,
esparce como el mismo polen de las flores.

Lo que ella alcanza con sus manos se torna violeta.

Lo que ella acaricia con sus ojos se vuelve azul intenso.

Lo que ella sueña se derrama de su corazón en amarillos y ocres,
como un cántaro desbordado de espigas solares.

Cuando escribe sus mensajes de amor
la tinta se vuelve roja, rosa, púrpura y color del vino maduro.

Cuando anoche todo a su alrededor se vuelve naranja.

Ella es, en síntesis, la suma de todo lo que somos,
por partes, a pedacitos,
de tanto que nos cuesta envolverlo todo
en una misma canasta, para ofrendarla a la vida.

Su camino hacia allí ni ha sido fácil ni expedito.
Tiene el sello del dolor y la tristeza,
de las ausencias y de las rupturas.
El tiempo de la persistencia y la permanencia,
del tesón y la fortaleza.
Su profesión académica es la de médico pediatra,
pero en verdad su don con los niños,
su capacidad bienhechora nació mucho antes de entrar a las aulas.

La fue gestando en lo inexistente,
en el vacío, en la queja, en la pesadumbre que convirtió
en instrumentos de labranza,
en herramientas de amor sostenido.

Ella es un poco todos nosotros,
si quisiéramos escalar hasta la condición
de la que estamos hechos.
La humana trascendencia, tan devastada y en desuso.

Con Zaira retorna al alma la esperanza
de que un mundo distinto es posible.
Se zurcen las soledades,
se reconstruyen los surcos,
se vivifican las horas vacías.

Esa escala de colores que ella nos regala hoy,
es un caleidoscopio que llevamos grabado en los genes.
Es el lenguaje de nuestra energía,
el vocabulario de nuestro inédito quehacer.

A nosotros nos corresponde activar cada tonalidad,
echarla a andar, iluminarla,
en un mundo y un tiempo blanco y negro,
que amenaza con apagarse para siempre.

Y no como el sol, que cumple a cabalidad su ciclo
y cuya extinción dará cuenta de nuevas vidas y destellos.
Sino como aquello cuya gracia declina,
sin haberse siquiera pronunciado en su vastedad y magnificencia.

Gracias, Zaira.
Y como todo obsequio que se aprecia,
lo entregamos a esos irreverentes y enamorados lectores
que nos visitan cada día,
en busca de una embustería que les ilumine sus grises.


MS
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