miércoles, diciembre 30, 2009

EL 19






Si hay cosas en la vida que
nunca pueden olvidarse y se
juntan a las fechas que se nos
graban en la memoria
y en cada uno de los
momentos de la tristeza
volvemos a aquellos días que
llevamos prendados como
talismán de amor para que
se multipliquen los tiempos
de los recuerdos del vivir
con sabor de alegrías de
permanencia y amor



abm


Interpreta / Alberto Beltrán
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martes, diciembre 29, 2009

NOSOTROS




Difícil la misión de decirle
a la amada que por lo mucho
del quererse hay que tomar la
decisión de acabar con el sol
maravilloso que se construyó
para alumbrar los pasos que
en siembra de eternidad se
dirigían por un mundo que se
encontró con los tropiezos que
obligaron por su bien a decirle
adiós y pedirle que no preguntara
lo que nunca se le podrá responder
más allá de lo muy duro que es el vivir

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lunes, diciembre 28, 2009

EMBUSTERÍAS DE CASCANUECES


cascanueces / sergio vergara / chile


El verdadero soñador
sabe que el sueño más alto
está siempre al alcance de
la vida

ms

Marcha / Cascanueces / P. I: Tchaikosvky

http://www.epdlp.com/asf/tchaikovski8.wmv

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domingo, diciembre 27, 2009

EMBUSTERÍAS DE ESPERANZA



el sueño es un recinto de
mágica alegría que se esparce
hasta construir las vidas más
altas y los por siempre
de la misa en si y los cascanueces
de risa y esperanza

Johann Sebastián Bach / Misa en si menor / Ossana in excelsis http://www.epdlp.com/asf/bach17.wmv
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viernes, diciembre 25, 2009

EMBUSTERÍAS DE NATIVIDAD






Hoy sé que el oratorio se
llenará de las risas que acampan
en la dimensión del color de los
ritos de las dalias de cada uno
de los caballitos que siembran
trineos de música de amor
en las hendijitas de los pasos
de la natividad de los tiempos
llenos de las bendiciones para
la consagración de los hombres
obligados por la vida a estar
en el vivir de los apartados de
los dioses donde moran todos
los mares de la tierras los
aires de los cielos y los hombres
del vuelo de nunca terminar


abm / ofrenda musical / inédito

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miércoles, diciembre 23, 2009

MENSAJE CPT 2009-2010



Porque en estas horas de crecientes
hundimientos se hace necesario
levantar el vuelo inventiva de nuestro
augurio para que desde el propio
fondo de este ex país emerja la
acción que hará del mañana
nuestra gran estación de alegría y
creación de compromisos de
porvenires de entrega que se
conviertan en reclamo y perspectivas
para el grito de los amaneceres
de canto anís y amor



Cátedra Pío Tamayo
Centro de Estudios de Historia Actual
IIES / FACES / UCV

Coordinadores
Agustín Blanco Muñoz / Mery Sananes / Danielita Barrolleta
diciembre 2009

http://historiactual.blogspot.com / http://embusteria.blogspot.com
abm333@gmail.com / merysananes@gmail.com / dbarrolleta@gmail.com
catedrapiotamayo@gmail.com
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domingo, diciembre 20, 2009

NOCHE DE RONDA



Cuando la noche se vuelve
ronda entristecida en su paso
por el balcón es porque hay un
corazón herido y lastimado que
ya no cuenta siquiera con un
pedazo de la luna que se quebró
en los recintos de la soledad
que buscaba el amor que se
había ido de fiesta hacia los
territorios en los que Dios se
ocuparía de apaciguar el tiempo
de espera de las añoranzas frugales
de los seres que viven para quererse


abm
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sábado, diciembre 19, 2009

LUIS LLACH - SOÑAMOS



Por gentileza de un entrañable amigo y poeta, Fernando Bellido, nos llega esta canción del artista catalán Luis Llach. Su letra, su mensaje, su contenido no puede venir más a tono con el reto que tenemos planteado en este expaís llamado Venezuela.

Ya habíamos traído antes a Luis Llach a estas Embusterías, en ocasión de su canción Las Manos, a la que pueden acceder a través del siguiente enlace:


Allì nos decìa el poeta: Dame la mano / para trazar el camino / hacia el gran lago de los sueños, / dame la mano, / hay un horizonte / que nos llama de muy lejos.

Y aquí de nuevo se trata de la necesidad de soñar, y como dice el cantautor, de soñar lo imposible para alcanzar lo posible, de soñar lo posible para alcanzar lo imposible, y de prisa, ávidamente, el sueño de hoy como posibilidad del mañana, precipitadamente, para que sea el hoy el que no nos roben y secuestren.

Sí, tenemos prisa, y no nos nos averguenza ser esclavos de la esperanza, porque es nuestro deber y nuestro compromiso, es la única militancia en la que creemos, para dejar de ser el rebaño de corderos sometido al cálculo de los ordenadores de intereses.

Para que de la domesticación pasemos a hacer realidad los sueños imposibles, de manos de nuestro propio esfuerzo, creación y entrega.

Mejor un pueblo que se mueve, aunque a veces precipitado, que un colectivo que se quede inerme, pasivo, silencioso frente a quienes lo afrentan, utilizan y condenan a todas las miserias.

La canción de Luis Llach se emparenta con esa palabra vertical y necesaria, que estamos tratando de erguir, desde el fondo de los pozos, para alcanzar un grito que despierte a los corderos.

Y aquí la entregamos para compartir su prisa, su decisión, sus acordes, su urgente necesidad de ser, para que la hagamos nuestra y la pongamos a resonar, en cada paisaje, en cada pedazo de este territorio en destrucción, desde el susurro hasta convertirla en campanarios encendidos, convocando un tiempo de porvenires.

SOÑAMOS
(SOMNIEM)

SOÑÁIS.
Pues sí, claro, soñamos constantemente.
ESPERÁIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, hemos aprendido a esperar y lo esperamos todo.
QUERÉIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, queremos demasiado, más, todo, ávidamente.
TENÉIS DEMASIADA PRISA.
Pues sí, claro, caminar, llegar, recomenzar, tenemos prisa, mucha prisa.

SOÑÁIS.
Sí, inevitablemente. El sueño de hoy como posibilidad del mañana.
ESPERÁIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, y no nos avergüenza ser esclavos de la esperanza.
QUERÉIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, es nuestro rabioso derecho, y más aun nuestro deber.
EXIGÍS.
Pues sí, claro, apasionadamente o con tristeza.

Y de todos modos,
y de todos modos mejor así,
mejor un pueblo que se mueve
aunque a veces precipitado,
aunque a veces demasiado prudente,
aunque a veces sucio, bajo, rastrero,
aunque a veces sublime,
mejor así, con toda su condición humana, extraña y sencilla;
mejor así, que un rebaño de corderos sometido al cálculo de los ordenadores de intereses.
Por ello, nadie debe avergonzarse de decir, nadie debe avergonzarse de gritar:
soñamos, sí, constantemente, soñamos sin límites en los sueños,
soñamos hasta lo inimaginable.
Soñamos siempre
y lo esperamos todo, hemos aprendido el arte de esperar, el arte de esperar
en noches interminables de impotencia; sabemos esperar y lo esperamos todo, todo,
y lo queremos todo, queremos lo imposible para llegar a lo posible,
queremos lo posible para llegar a lo imposible;
mejor así, con toda la condición humana, extraña y sencilla;
mejor así, que un rebaño de corderos sometidos al cálculo de los ordenadores de intereses;
por ello; si alguna vez nos dicen, si alguna vez se atreven a decirnos...

SOÑÁIS.
¡Pues sí, claro! constantemente, soñamos siempre.
Si nos decís: ESPERÁIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, hemos aprendido a esperar, y lo esperamos todo.
Si nos decís: QUERÉIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, queremos demasiado, y aún más, ávidamente.
Si nos decís: TENÉIS DEMASIADA PRISA.
Pues sí, claro, caminar, llegar, recomenzar, sí, tenemos prisa.

http://www.lluisllach.cat/
http://www.ugr.es/~f2412348/poesia.html




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miércoles, diciembre 16, 2009

AUNQUE ME CUESTE LA VIDA





La vida es una búsqueda
permanente del amor que no
siempre está en los rincones
que anuncian contenerlo
y muchas veces se va la
existencia por el camino de
las preguntas de dónde
encontrar a quien merezca
recibir la carga llamada a
conformar una vida unida
a la amorosa verdad




abm
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lunes, diciembre 14, 2009

SERIE ESPEJIDADES



Un espejo nunca dice
una última palabra porque
su vida comienza en todos
los amaneceres



texto / abm
foto / ms
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domingo, diciembre 13, 2009

EMBUSTERÍAS DE LUIS DÍAS

CORAZÓN DE VELLONERA





Luis Días, dominicano, llamado ‘El Terror’, porque con su ritmo e invenciones soliviantaba hasta la vida, dicen que se fue hace algunos días, a llevar su música a otra parte. Los que lo conocen dicen que eso es imposible porque su música se queda donde él la toca, y porque lo que él quería y soñaba y pedía, aún no se ha cumplido.

Ni en su media isla (República Dominicana) ni en ninguno de esos países nuestros en los que seguimos aherrojados a lo que nos dicen que heredamos o a lo que sabemos que nos impusieron e imponen, para que no tengamos capacidad de reconocernos a nosotros mismos, en el hoy de esta historia abatida y encarcelada.

A Luis Días vengo a conocerlo ahora. Como ocurre con todos nuestros verdaderos maestros. No los que remontan la fama que paga billetes, sino los que saben leer en las líneas de la tierra lo que está en el corazón de los hombres sencillos. Y tras esas huellas se lanzan a retomarlas, recrearlas, reinventarlas en ese aún vano empeño de abrir caminos hacia el porvenir.

No lo conocimos pero conocemos a muchos como él, que están sembrados en los pueblos pequeños, en los vastos espacios del futuro y en la propia esencia de la vida. Carlos Goico, también dominicano, pintor, artista, ido hace muy poco a cumplir nuevas tareas, Luis Mariano Rivera, por sólo citar algunos, son de esa estirpe de hombres. Tuvimos el privilegio de escribir un trabajo sobre Luis Mariano. Pero advertimos que lo que escribíamos no lo hacíamos para quienes él representa, sino precisamente para quienes entienden el arte como una parcela privilegiada a la cual sólo tienen acceso algunos elegidos, de la cual estos seres maravillosos están permanentemente excluidos.

De allí esa absurda e interesada división entre un arte popular y uno culto, como si esas cercas no fuesen levantadas precisamente para delimitar en zonas determinadas, a quienes no hay que darles demasiadas alas.

Ignoran que las alas no son una costura que se coloca y quita al antojo de los intereses de una sociedad impuesta, sino que nacen en los hombres y mujeres que no se dejan arrebatar su esencia, que la cultivan y la derraman como esa parte auténtica de una sociedad de gente que no se excluye sino que se encuentra en la propia medida de un vivir que alcanza a todos.

Por lo que leemos y advertimos, Luis Días es uno de estos raros ejemplares de gente que rompe con los esquemas, que deja a un lado las formalidades, que desbarata las tradiciones que no son tales, y que se va a donde late el ritmo que pone a bailar a un pueblo, que lo nombra y lo designa, en lo que habrá de ser.

Y eso da la medida de lo que no se debe ser, de aquello con lo cual quedamos atrapados en las viejas mentiras de una cultura que sólo sirve para ejercer un dominio que lejos de liberar somete a la sociedad entera. De manera que nuestros espacios son territorio propicio para invitar a Luis ‘El Terror’ Días a que nos enseñe su andar, sus acometidas, sus creaciones, su afán por nombrar un tiempo diferente.

De alli que, en su Homenaje, el dominicano Jochy Herrera diga: “Hablo, por supuesto, de la identidad que perseguimos, no de la supuesta. No de la impuesta y no de la heredada: hablo de aquella identidad que nos proponemos encontrar. Y parte de la genialidad que Luis Días nos ha legado radica quizás en la construcción de la tan cacareada identidad dominicana: existir(nos) mientras nos definimos, encontrar(nos) en nuestro ejercicio cotidiano, buscar(nos) tras la vellonera, el poema, la historia y los ritmos; con el dolor del campo y la vorágine citadina, Washington Heights incluido. Es decir: Luis Días quiso invitarnos a comenzar a sernos los dominicanos que aún insistimos en querer ser.”

Y eso tiene sonidos conocidos para nosotros, los de este expaís que de tantos ser lo que no somos, parece que hubiésemos perdido todo rumbo. De tanta 'identidad' que nos han impuesto hemos extraviado hasta el sonido de nuestro propio corazón. Y ahora sólo nos queda como el susto, el miedo, el terror, que nos violenta y nos deshace.

Y hoy nos toca convocar a que se junten todos los Luis Días que se encuentran dispersos en este territorio cada vez más invadido y fragmentado, para ver si también comenzamos a ‘sernos los venezolanos que aún insistimos en querer ser’ para contribuir a crear el mundo de todos. Porque tendrá que llegar la hora de la identidad de la humanidad con la vida y con el mañana de ilusiones de felicidad sin apremios ni acechanzas

Pero eso sólo es posible dando la batalla, llevando la contraria o al menos no permitiendo que la rienda que nos colocan sea quien dirija la dirección de nuestros pasos. Se alcanza avanzando hacia lo que queremos ser, deteniendo la destrucción con la que nos hemos acostumbrado a sobrevivir, para salir en defensa de la vida que aún no hemos vivido.

Le pedimos a Luis, entonces, que en sus nuevos paraderos, y junto a Carlos Goico, Luis Mariano Rivera y tantos otros, sigan sembrando esos porvenires de los que carecemos, hasta que puedan regresar a la mesa del hombre, servida de vastas acuarelas, cuerdas sonoras y de las florecitas silvestres de Canchunchú Florido. MS

Para accesar algunas notas sobre el trabajo y la vida de Luis Días, haga click en el siguiente enlace:
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COMO UNA ATARRAYA



Desanda la ternura su travesía desde
la cúspide de un beso hasta la estación
de los suspiros

Recoge la alegría su festival de vuelos
para detenerse en el umbral de las
consagraciones

Desenvuelve sus hilos el telar
hasta dibujar con la diminuta
hebra de la noche un aposento
de resplandores

Devuelve el tiempo su prisa
al silente nacimiento de las aguas
para la resurrección de los caballitos
de mar

Se quiebra la voz sobre las cuerdas
hasta verter su respiración sobre
el río dúlcimo de las memorias
que aún no han nacido

Y sobre la gestación de las caracolas
se incendia un océano de estrellas
disparadas como una atarraya
sobre la intrincada tristeza del planeta

ms
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viernes, diciembre 11, 2009

CÓMO FUE




No es la explicación la que
dice cómo es el vivir
son más bien los ojos y las
manos y hasta la espera lo
que nos lleva al punto de
de conseguirnos con el
enamoramiento encargado
de negar toda lógica en los
caminos llamados a abrirle
paso al cómo fue que siempre
andará deambulando en las
preguntas de amor al porvenir


abm
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MI CORAZÓN SE ABRE A TU VOZ



De Sansón y Dalila / Camille Saint Saens
Si tan sólo el corazón
se abriera a la voz
de los pájaros
al canto del viento
cuando silba entre los juncos
al adagio que dibuja
la pequeña gota de rocío
cuando se desliza
entre los pétalos
buscando refugiar
su río de dulzura
entre las hebras
de los pistilos
si tan sólo el corazón
se detuviera por un instante
en la melodía
que nace de los suspiros
con los que la colina
enamora a los arroyos
para que vayan a mojar
los campos de violeta
que tiñen de amor
el planeta
entonces el corazón
estaría abierto
a todas las voces
y la tierra toda
estaría poblada
de palabras-mariposas
en vuelo hacia la garganta
de los hombres


ms / 2004
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miércoles, diciembre 09, 2009

ROSA DE FRANCIA




Una tarde de mayo fue el
milagro que llenó el alma
mía con tu imagen hechicera
cubierta de rosas de fragancias
que hacen de los pétalos
caminos para las vidas que
nada más saben mirar por
los rayos del sol que sirven
para que nazcan los jardines
sedientos de los rosales de tu
francia de la ternura y la
entrega interminable


abm
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martes, diciembre 08, 2009

LOS RAMAJES DE LA ALEGRÍA


A Nicanor Parra

tras la lectura de su poema
Hay un día feliz

Quien tiene una aldea y un arroyo
en un espejo de espumas que le devuelve
la risa de su infancia una luna que se posa
en las rendijas de los zaguanes
un patio donde brotan almácigos
de hierbas sanadoras
un inmenso solar de verdes esperanzas
un rebaño que retorna un aluvión
de pájaros de prisas y esperas
una noche que ilumina
el rostro de una madre que se recuesta
en la sabiduría del horno y en el oloroso
compás de las violetas
una abuela de mirada celeste
y un padre a la medida del ángulo recto
de una estrella
tiene la vida toda en sus pupilas

Quien se detiene a leer
los signos alados de la neblina
y juega a contar las gotas de agua
que hacen tintinear los tejados
quien corre detrás del rayito de las nubes
que pintan de alas las tentaciones que
navegan en el reloj del viento
y escucha en el follaje silvestre
la ingeniería musical que habita
el corazón del colibrí
conoce los ramajes de los que está
hecha la alegría

No importa cuánta tristeza
desande desde entonces
nada habrá de borrar
el aroma del almíbar
ni la dulzura del fruto
maduro sobre la tierra
ni el rocío mañanero
empeñado en vestir de amores
las hojitas de los escondites

Quien tiene una vereda que sabe
de memoria y puede reconocer la corteza
de una arbola en la que dejó hace mucho
el suspiro que le regaló la aurora
tiene todos los mandamientos
del universo y su deber es cultivar
esa flor de lejanía que se pierde
en la luz de los espacios donde habita
el resplandor del equipaje de los campos
para sembrarla en los adonde
a los que tenga que partir
para la consagración de los rojos soles
que aguardan el amanecer de los días de
mandolina y trascendencia

texto y foto
mery sananes
2009
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SERIE ESPEJIDADES



Toda espejidad pertenece
a los linderos de las
bromelias que nunca se
resignan a la siembra de
sus luces en la tierra


abm
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domingo, diciembre 06, 2009

SERIE ESPEJIDADES




Un espejo es el altar
de los laberintos de
los dioses


abm
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sábado, diciembre 05, 2009

ESPEJIDADES - SIN ESPEJO


foto / chema madoz

un hombre sin espejo
es un imán de soledades


abm / serie espejidades
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EMBUSTERÍAS DE CELAJE

Celaje turquesa / Francisco Cánovas


Le entregué a la noche la alacena
de aromas de todas las florerías
pero no convoqué el olvido ni quise
que corrieran los días como si se hubiese
detenido el aire en el vértice de un espejo

Deshice los hilos que sostenían el cometa
pero no pedí que se orillara sobre los caminos
sin el aleteo de su vuelo

Desanudé los lazos que contenían el haz
de cartas que nunca envié y las convertí
en barquitos diminutos para que recorrieran
los arroyos donde alguna vez fui amoroso celaje
pero seguí soñando postales a las que
les cupiera un beso en la filigrana de sus hebras

Le abrí las compuertas a los amaneceres
para que los pájaros migraran hacia los bosques
donde está inscrita la clave solar de sus cantos
pero no me deshice de los alpisteros

Le devolví al mar el rumor de sus peces
la melancolía que escriben las olas sobre
los enseres del alma pero hice vigilia
entre los corales mientras me medía un
traje de agua hecho a la medida de mi sed

En fin de cuentas sigo incesantemente
inventando cantares desde las cuerdas rotas de
un cincel que no horada la piedra ni dinamita
el polvo para volverlo recinto de porvenires

ms

Joaquín Rodrigo /Adagio / Concierto de Aranjuez

http://www.epdlp.com/asf/rodrigo1.wmv
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viernes, diciembre 04, 2009

POEMAS DEL CAMINO XVIII




Que dolor y que pena por estos
caminos que hasta esta hora
no pertenecen a los territorios
de la transfiguración del
humano empeñado en alcanzar
una simple trascendente y
verdadera existencia


texto / abm
foto / anala
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jueves, diciembre 03, 2009

UNA CANCIÓN DE AGUA PARA TU DESPERTAR




Ramón

Cuando leí por primera vez tu texto, se me abrió de pronto esa compuerta de la tristeza que todos llevamos inscrita hasta en las propias células que miran los amaneceres. Se me anudó la vida en la circunvalación de los sueños y se me hizo silencio la palabra que quería ofrendarte abierta y resplandeciente, como tomada de ese halo de luz blanca que te sorprendió.

Se me hizo escarpado el camino de regreso a la canción del agua, porque hablas de despedidas y de soledades y de tiempo de ausencias que se llena a punta de las memorias que hemos ido construyendo a través de los días y los años, como un manojo de sueños sin realizar.

Y como suelo hacer, cuando el cántaro se me rebosa, quise ser quien te despertara de tu sueño, quien te lo reconstruyera sin puertas, arcos y columnas, sin bruma, sin umbrales ni pasadizos, sino como un paisaje abierto, inmenso como las llanuras de donde vienes, frondoso como los bosques de los que eres habitante, cantarino como los ríos en los que ha navegado tu brújula de infinitos puntos cardinales. Oloroso a azucenas, sí, en pleno proceso de apertura.

Porque, mi poeta y queridísímo Ramón, quién puede tener una soledad que nos haga sentir solos, cuando se está habitado por guijarros, lluvias, flores, montañas, pie de monte, ínsulas y continentes, peces y fósiles. La otra soledad está allí, sí, tan poblada que no encuentra espacio en ella el bullicio de los ruidos que no llevan en su sintaxis una canción.

Quién puede contar los años, si al llegar a estos que tenemos, se vuelven suma y síntesis de todo lo vivido y por vivir. Un tiempo para mirar lo que no se tuvo tiempo de mirar en la prisa de los días que pertenecen a otros. Tiempo para detenernos como si fuera la primera vez en los otoños, las primaveras, los inviernos y la risa de las chicharras, el vuelo encantado de las mariposas, el silogismo de los compases de los pájaros y la sinfonía de los charcos y los sapitos.

Somos, Ramon, al tiempo lo que el arcoiris al sol y la lluvia, refracción, que contiene todos los colores y las magias y las sombras y las luces que aún no se han encendido sino en esos sueños de porvenir que siempre anidaron y siguen anidándose en el costado izquierdo de nuestras carencias.

Ramón, no te robo tu sueño, lo rehago, lo sueño otra vez con los paisajes que he visto recorrer en tus pupilas, con la ternura con la que tu mano dibuja sobre los papeles la geografía de la vida, con la paciencia que entregas cuando enseñas a tus alumnos, que el tiempo no es esa máquina que nos devora, sino el intervalo mágico donde somos este párpado asombrado, que no deja nunca de querer parirle sonrisas a los rostros del porvenir.

Te despojo de columnas y murallas y te entrego el viento fresco que viene de este norte, para que ilumine tu sur con la canción del agua que en invierno se trastoca en estrellas infinitas para pintarle cielos a los árboles deshojados. Hago de esa hora de despedida un calendario inaccesible, que quebramos cada día que le ganamos a la vida que se vive. Y nos erguimos así en infinitos hacedores de llegadas, de arribos, de orillas, de bajeles en busca de puertos donde anclar los tesoros del mar.

Te entrego ese amor cultivado desde los días de disparos y metrallas que nunca han cesado y a través de los cuales logramos que aún se escuchara la canción de la tierra, el silbo que la hierba le escribe a los suspiros, el tapiz de violetas de los atardeceres y el naranjal que el sol le siembra a las madrugadas que tienen sabor a cosecha.

Te doy mi compañía para tus soledades y tus silencios. Te desbordo de palabrerías y las inscribo en los pétalos de la flores que aún no abren, en las puertas sin pestillos ni cerraduras, en el umbral de la alegría que algún día se instalará en esta tierra, para que sea tu cómplice, tu efímera referencia para cancelar toda despedida y quedarnos en este estar sin esdrújulas, que se hace liviano como el vuelo de las mariposas, agreste como los campos de geranios, amoroso como las vides y los olivares, los sembradíos de caña y mazorcas infinitamente dulces.

Y en fin de cuentas, Ramón, te doy mis propias soledades, los silencios que se tejen sobre esa incertidumbre que se forma sobre los días que vendrán, en la tristeza de todas las despedidas a las que nos tocó asistir. Pero por sobre todas las cosas, te regalo este corazón iracundo que no cesa de abrirle cauce a los arroyos en los que somos y seremos siempre bajel de sueños sin fin.

mery

Carta-respuesta a Ramón Santaella, en torno a su texto Sueño. Diciembre 2009.
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RAMÓN SANTAELLA - SUEÑO

René Magritte


Cuando alcanzamos edades que nos comprometen con eso que llaman vejez, intentamos caminar sin exigir la compañía que no tenemos o hemos querido merecer, aunque el trecho largo o corto del camino recorrido haya sido andado, dibujando cada una de nuestras huellas por si esa aún ausente, pudiera llegar algún día y el encuentro sea a tiempo como esperado. Mientras tanto, continuaremos la marcha que nos impone el viejo reloj de la tierra, tejiendo deseos entrelazando pensamientos y sueños forjados, en cada uno de los pasos trazados, por diferentes que parezcan en el encuentro con las edades.

Jamás caminaremos solos los ancianos. Son tantos los recuerdos y las experiencias de vida, que no alcanzaría el tiempo de las horas ni los días, para sacarlos todos de la memoria y construir el pasado a la perfección de los sueños, donde tristezas y alegrías conforman una unidad de acumulados momentos. Único tesoro no envidiado ni repartido al momento de la despedida.

Se aprovecha cada instante de consciencia plena para soñar que hemos olvidado el pedazo del camino que aún nos falta por andar y jugamos a correr hacia el recinto del silencio, donde la intimidad se hace cómplice del diálogo entre ego, orgullo, vanidad y existencia, sin percatarnos que nuestros pasos compiten entre sí, pretendiendo ser los mismos de antes y tener que conformarse con soledad, única compañía disponible.

De rato en rato, ese trozo de camino que aún falta por recorrer se nos hace largo y advertimos con el esfuerzo realizado que aún transpiramos. Gotas de sudor llegan hasta la punta de nuestra nariz, donde se balancean como universos de rocíos en el pétalo de la rosa madrugadora, hasta precipitarse sobre el camino. Cada gota de sudor es reemplazada por otra en un constante cambio de posiciones como si quisieran jugar con el tiempo y construir estalactitas y estalagmitas que irremediablemente terminan rompiéndose con la realidad de cada paso elaborado, mientras el polvo del camino las devora una a una.

De pronto, sin advertirlo siquiera, sueño, me encuentro en el umbral de una puerta poco común, tan ancha como alta en su estructura. Está adosada al interior de un arco que pasa casi desapercibido entre el movimiento tenue de una bruma que se desplaza en dirección ninguna, siguiendo el compás de los segundos.

Resulta un tanto extraño pero no percibo pared alguna a su rededor que dibuje el marco que la anida; no sabría decir si es nueva o vieja construcción; al instante, me resulta de color azul marino claro y en ocasiones, se pierde en un halo de luz blanca que hace poco posible saber de dónde proviene, lo que me hace dudar sobre el color real de su estructura.

No obstante, puedo percibir su cuerpo elaborado con estrechos y largos tablones, tal vez, de cedro o caoba, unidos entre sí para evitar rendijas que dejen escapar la luz de su interior desconocido, son fuertes las pletinas de hierro y grandes los remaches del mismo material de la forja, cuyos cabezales recuerdan hechura de grandes botones en nácar, en un contraste y armonioso sentido de tonalidades casi desapercibidas.

¡De pronto! La inmensa puerta parece abrirse lentamente ante mis ojos que poco alcanzan a ver en su interior. Mis manos las siento atadas a la espalda y la ansiedad por palparla crece tanto como su figura misma. No hay producción de ruido alguno que permita sospechar que es una acción dirigida. Lo cierto es que no logro divisar persona que me invite a pasar, pero lo intento por pura curiosidad.

Intento apartar con mi cuerpo la espesa bruma que lo cubre todo, no oigo palabra alguna pronunciada que haga sospechar una voz de mando como si se tratara de la puerta por donde escapan los silencios y la luz que invaden las memorias de manera desigual entre las gentes, más aún si se está convencido de haber asumido las edades como corresponde.

Solo una tenue y silenciosa brisa toca mi cara. Pareciera susurrar en mis oídos la invitación esperada cuando ya he pasado del umbral. Ahora, observo un patio grande, perfectamente cuadrado, cuya forma, al igual que ocurriera con la puerta, se extravía cada vez entre la bruma que invade los recintos.

De pronto, llama nuestra atención un corredor bordado en arcos y columnas que recuerdan culturas antiguas en la historia del arte universal, pero de nuevo, la bruma impide distinguir el piso que parece perderse en el infinito horizonte de nuestra mirada escudriñadora en asombro.

Ahora, casi me atrevería asegurar que no hay espacio definido más allá de arcos y columnas, la niebla es cada vez más intensa como si fuese provocada. Mi vista se acorta entre las diversas distancias y tamaños de cosas estructuradas. La bruma adquiere densidad de silencio obligado. Luego, un olor de azucenas en plena apertura invade los recintos cada vez menos perceptibles desde el espacio poseído y no me atrevo a mirar hacia abajo por temor a no divisar el trozo de suelo que me sostiene.

¡De pronto! me veo haciendo camino hacia los arcos y columnas que se alejan en la misma proporción con cada uno de mis pasos. Tropiezo con un material duro. No puedo dejar de mirar. Es un saliente de la acera del área por donde transito. Continúo caminando, respiro profundo y preciso una fuerte transpiración. Estoy en otro ambiente. Han desaparecido puerta, arcos, columnas, bruma, solo queda el silencio de la soledad cotidiana.

Intento reconstruir mis pensamientos. Alguien saluda y da el “buen día” acostumbrado. Finalmente “despierto”, respondo el saludo, hago consciencia de lo “vivido” y aún me queda tiempo para inventar y perderme en la aventura de otro sueño, donde no haya recintos misteriosos, sino bosques tropicales, armonizados por el canto de los pájaros y el suave sonido que producen las aguas al rebasar los cantos rodados residenciados en su cauce.

Es necesario inventar sueños al gusto y placer de soledad, mi eterna compañera, mientras llega la hora de nuestra despedida.
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miércoles, diciembre 02, 2009

BAJO EL PALMAR




Un recuerdo de lunas y mares
me trae aquel palmar bajo cuyas
sombras acunamos los sueños
de todas las felicidades
que el milagro de tu guitarra
en risas nos sembró en lo más
adentro del temblor de mi
existencia cuando ya no había
nada que esperar


abm
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