lunes, julio 26, 2010

JACED - BAJO OLIVOS O MANZANOS



Campo de Olivos_Van Gogh

Eso quiero


Quiero
Bajo un viejo olivo en sus hojas
leer el paso del tiempo o bajo
un manzano en flor contar
las estaciones que van llegando
o en una enramada florecida mirar
a los pájaros construir sus nidos
o sobre el viento navegar rio arriba el arcoíris
y en fin entre las rendijas del tiempo infinito
quiero aprender hablar con pensamientos de pájaros
o de zumbido de abeja construyendo su panal
o de aleteo de colibrí bebiendo el néctar de las flores
o rumor de la mata granada cuando abre su jugoso fruto
para participar en la arquitectura de la risa de los niños
y así transcurrir el resto de la vida
todo eso quiero




Campo de olivos_Van Gogh

Y con estos atributos lentamente reconstruirme
como el escultor con su cincel escudriñando su piedra
tratando de aflorar la figura tanto tiempo anhelada
y mientras van perfilándose las líneas en los vértices
ir tomando en mis manos los lienzos prefigurados



Obra de Vasily Kandisky

para sumirme entre sus intersticios y llegarme hasta
la entrada del mar y desde su orilla atalayar el sol
y verlo también construir sus cerámicas de colores
y entre el entramado de las figuras que van naciendo
dentro de mí y sobre el horizonte azul extendido
envolverme en la noche y contemplar las estrellas
como aquél primer hombre en su primer amanecer
y luego sobre la curvatura ver si la escultura está terminada
eso quiero


Noche estrellada bajo el Ródano_Van Goh

Y después con todos los cantos que he aprendido
evocar desde mi aljibe la risa de mis niños
avistar entre sus pupilas su inmenso océano azul
y como niño o primer hombre navegar mar adentro
timoneando mi primer barquito de papel
que hienda sus aguas negroazul
recogiendo una a una el titilaje de las estrellas
para preparar la siembra que aspira mi alma



Gâel y Carmina

y después ver el nacer de flores
y el brotar de frutos
y de sus senos el gigantear de bosques
animando toda la vida animal
y recibir en mis manos la ofrenda de sus yemas
y otra vez a la flor al fruto al bosque
a mi canto de pájaro al son de la risa de mis niños


Eso quiero
bajo los olivos
bajo los manzanos en flor
entre las rendijas del tiempo



Campos de olivos_Van Gpgh

Ah!
Y después como cuando niño
otra vez irme a dormir
en el regazo de flores de mi madre
arrullarme con su risa y el sonar del rosario
eso quiero




Y como el maizal cariñosamente brisado
por el viento del atardecer cerrar
mis sentidos para nunca
nunca más oír ver ni sentir
jamás los gritos siguientes
lastimeros del hombre
ante la bala que destroza su carne
y quiere asesinar su alma
y el grito proferido lavarlo en las aguas del llanto
y convertir ese llanto en un llanto de niño

Entonces nunca
nunca más el Cristo del hombre
eso quiero




El cristo de Rubens

Y extinguido el grito como el eco que huye de la cueva
volver abrirlos otra vez bajo el influjo de la luna nueva
y transitar el espacio desde el rostro de mi madre
a mis manos verlas juguetear entre el polen
contar los pistilos y de su color ver otros colores nacer
y de la vasija corola recoger las semillas para el renacer



Flor del manzano

e irlas entregando una a una a los ávidos surcos
en cada alba en cada aurora
y en el tiempo volver a la flor y al fruto
al bosque otra vez
y sombrearme bajo los olivos
o bajo los manzanos en flor
y sentir la risa desde lo más alto de su amor
destilándose entre las rendijas del tiempo
eso quiero




Hay quienes dicen
que no se debe amar
a la mujer de la misma edad
como si fuera nuestra madre
o mujer primigenia
o como la fuente
de todo nuestro vivir

O a un árbol cuya vida testimonie la nuestra
y bajo cuya sombra atesoramos los sueños
para el camino a transitar

Eso dicen
pero no hago caso dejando
que se suelte la risa
y me entrego amarte
a ti

Porque el amor es la misma madre
la madre el mismo amor
todo aquello que genere vida
cualquiera sea su ser residente

Porque el amor es como el abanico
donde cada quien encuentra su frescor
según el ritmo del abanicar
y por eso mi propia madre
lejos de celar
se hace pura alegría





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viernes, julio 23, 2010

POEMAS DEL CAMINO XX





El tiempo se vuelve olvido
pero el espacio es recuerdo
hasta el acto supremo de la
vida que es la llegada a los
caminos de los cementerios


abm
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martes, julio 20, 2010

RAIZA ANDRADE - PARA ALBERTO ARVELO, EL NUESTRO



Para Alberto Arvelo, el nuestro
in memoriam

Un coro de violines, cuatro y bandolas comenzó a sonar para darte la bienvenida a esa Zona Libre. En un círculo te esperaba tu padre conversando con Juan Félix. Néstor, con su eterna franela del Barça, pateaba una pelota de fútbol celebrando la victoria de España mientras Pepe discutía de poesía con Eugenio Montejo y el Chino Valera Mora. El Chango montaba los carbones para una parrillada y Jesús Serra le insistía que el vino de consagrar que les habían permitido estaba algo acidificado. Te esperaban. Eran muchos más pero en ese momento estaban de espaldas riendo las bromas de Graterolacho y no alcanzaste a distinguirlos claramente.

Tenías urgencia de llegar. Todos sabían que venías con muchas ganas de conversar. Al fin romperías tus votos de silencio. Traías noticias frescas de ese País que comenzaba a construir un nido y a planificar el nuevo vuelo. Habías tenido demasiado tiempo contigo mismo para ordenar tus siempre brillantes ideas y te quedaba el infinito para compartirlas. Ibas alegre, como siempre. Agradecido de la vida y de esa familia que te arropó en los momentos felices y en los momentos difíciles. Llevabas un morral lleno de cuentos de tus nietos y un poco de añoranza por esos amigos que fueron ausentándose en el camino. No más llegar te preguntarían por la última película de Beto Beto en su debut Hollywoodense, por los planes de Silvita y Eneko y la última exposición de Solange, al otro lado del mundo.

En un instante comprendiste el verdadero sentido de tu Equinoccio: el día y la noche se habían hecho uno. Estabas convencido, con Honestidad, que allá arriba te acunarían los buenos. Anticipabas una larga discusión con el Che Garrido sobre los Insurrectos y en torno al Dilema del Chavismo. Te emocionabas sólo de pensar en el momento en el que les dirías a tus padres algunos Poemas de Enero. Te sorprendió el verso:

Cuando haya concluido
quedará luz
porque los hombres paren
la muerte que han preñado
en sí mismos.

La nostalgia tenía el calor de una llamarada. Soto se acercaba hacia ti con los brazos abiertos. Recordaste haberle escrito alguna vez, que “es privilegio exclusivo de este animal hablador y terrible que es el hombre el que su fuerza interior, las marejadas de su espíritu, se detengan, se alejen de la vida que las genera. Que las contemplemos como objetos de arte, como obra cumplida y tranquila.” Dejabas tú también una Obra plena de huellas filosóficas y poéticas. Una larga conversa en la memoria de los amigos.

Ibas en Paz, rodeado de mariposas. Abajo, en la mesa redonda de madera, cercana al fogón de tu casa del Jagüey, Solange comenzaba a zurcir tus historias atrapándolas entre los hilos de su telar. Supiste que a partir de ahora sería un ir y venir entre una y otra orilla. Estabas seguro de volver y que Solange reconocería tus pasos “entre los ríos cotidianos”.

Para Alberto y Solange,
un día del Niño el 18 de julio de 2010
Raiza Andrade

Desde estas Embusterías
hacemos nuestras las palabras
de Raiza
por esa profunda convicción de que
la ausencia es apenas un cambio
que no agota el vivir
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POEMAS DEL CAMINO XIX



Cada vez que
circunscribimos
estamos al final
del espacio que el
tiempo de la existencia
nos puso en las nanos
para que aprendiéramos
que el camino ya es pura
y vibrante vida


abm
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sábado, julio 17, 2010

HACIA UN CRISOL SOLAR DE AMOR


Para André Chenet y
Cristina Castello
en este 17 de julio
de un tiempo sin calendarios



Cuando un amor alcanza
la vastedad de los amaneceres
la transparencia de la
respiración de los peces
la dimensión infinita
del tiempo que se detiene
en la cima auroral de un beso
la tierra toda festeja
el encantamiento
y se desborda en almácigos
de risas en lloviznas de flor
en aromerías de duendes
esparcidos en la corteza
de las hierbas y en los piquitos
de los colibríes

Un nacimiento se fragua
entre las nubes
anunciando la luz de estrellas
que aún aguardan
y en los travesaños de la ternura
una colmena de suspiros
se desborda sobre las aguas
que pasan indeclinables
escribiendo sobre el corazón
de las mariposas una rapsodia
para flauta y clarinete

Quien logra sembrarse
en sus territorios
recibe el don de dibujar
lo efímero sobre la geometría solar
de las mandarinas
y de registrar el abrazo en la
cúspide púrpura de una bromelia

Allí la vida esparce florerías
candorosas sobre los días tristes
y remonta con sigilo
las coordenadas del dolor
que nunca se aparta
de los estancos de la ausencia
pero otorga a sus habitantes
el fulgor incesante de lo inédito
y el repique verbal de las campánulas
que le roban el azul
a los cielos despejados

En ese espacio intrincado
de las lágrimas
los días se convierten
en migración de corceles marinos
en frenesí de acordes apasionados
travesía que no se extingue
sobre la fragua de las horas rotas
y que se yergue sobre las
coordenadas de los vientos
hasta hacer emerger la sed
desde la circunferencia
móvil de las pimpinas para que
desde el anverso de los espejos
el sueño devenga
en crisol solar de amor
ardiendo en llama eterna
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miércoles, julio 14, 2010

DECIRES



por las mañanas en las que no me miré en el travesaño de sus rumores



Dígame quienes no indagan en la risa de un niño el nicho de misterios que guardan los asombros que le amanecen cada día
adheridos a sus párpados

Dígame quienes orbitan en el centro de sí mismos ofuscados por la claridad que no divisan más allá de sus pasos presurosos para que ningún espejo les devuelva el vacío gigante del cual están hechos

Dígame quienes esgrimen demonios y fuegos para zaherir a quienes no se saben de otra sumisión que la que dictamina la vida en su trayectoria hacia el azul

Dígame tanta nada para ir al encuentro de todo en la encrucijada de los sacerdocios que jamás han divisado la flor del milagro en el corazón de una bromelia

Dígame la hipótesis de una tristeza dibujada en el dintel de un adios que jamás habrá de producirse mientras perdure en el día el espacio incandescente de una lágrima en busca de su lecho de sal

Dígame la inutilidad de una herida que no trasiega despedidas a pesar del paisaje que quiebra el acero en su desmedido empeño de una justicia que nada sabe de dioses sino de las acomodadas estaciones de la silenciosa orfandad del hombre

Dígame qué desafuero contra la piel de un jazmín la espina de un pájaro en vuelo hacia su nido el aguijón de una abeja enseñoreado en el diminuto universo del polen que le regalan
cada noche los gaticos que bajan del cielo enamorados de los chocolates que siembran en el paladar de una sonrisa las mariposas del amor



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martes, julio 13, 2010

OLGA GUILLOT - LA REINA DEL BOLERO


09 de octubre de 1922 - 12 de julio del 2010


MIENTEME





TOTAL



DELIRIO



QUÉ SABES TÚ



TÚ ME ACOSTUMBRASTE

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sábado, julio 10, 2010

CANCIÓN DE LOS AGUACERITOS

Claude Monet 
Mañana en el Sena lloviendo
1898


Llueve, llueve mucho, llovizna a cántaros sobre los cristales, sobre el cobijo de las tortolitas, sobre los ojos y el pavimento, sobre la grama del jardín que apenas se divisa desde estas alturas.


Llueve sobre los jazmines que recogen sus pétalos aguardando. Sobre la madrugada que no se quiere desprender de la noche. Sobre la risa que se acalló para escuchar los sonidos del agua.

Llueve tempestades lejanas que enardecen el mar que se orilla sobre las laderas de la montaña. Sobre los rostros que aún no han llegado a casa. En los niños sin regazo, los bancos desolados de los parques, el estanque vacío y las calles sin luces que reflejan los espejos de agua de su soledad. Llueve sobre cajas de cartón que contienen el tremor de lo deshabitado.

Llueve sobre el beso que no fraguó el suspiro. En el abrazo que se resbaló sobre los charcos. Llueve por las cartas que no han llegado a su buzón de adioses, desatando nostalgias de sequías sin amaneceres.

Llueve como si siempre hubiera llovido y la luna se mantuviera escapada a otro solar de estrellas. Como si todas las nubes estuvieran estacionadas en el carril de los cielos mirando el rectángulo del valle. Llueve sin refugio y sin regreso.

Llueve kyries enamorando a las vertientes para que amainen sus estampidas. Adagios tristes, que se cuelgan de las cuerdas de una flauta que perdió el espacio de sus respiraciones.






Llueve en torrentes que derriban inocencias y clausuran fogatas, tocando a las puertas de la desazón que golpea los techos que el viento secuestra, sin tino ni medida, avizorando orfandades.


Llueve sin remedio. Y los ríos subterráneos se pueblan de acontecer y comienzan a buscar sus cauces hacia el mar, dibujándole a las montañas la geografía del dolor. Y el agua pierde su esplendor y en conjunción con la tierra se desborda sin freno sobre pupilas que no conocieron el asombro.

Llueve vientos que le quiebran a los árboles la exacta simetría de sus años. Truenos sobre cocuyos que encandilan la oscuridad que ya se ha apropiado de todos los colores. Llueve sin cuentagotas sobre una ciudad atrincherada que prefiere los muros a la movilidad musical de las ramas que nacen.




De la lluvia vienen los matices. A veces es el abrazo que consagra el amor. La hacedora de los pocitos encantados donde los niños acometen sus primeras navegaciones. La sinfonía de la prisa sobre el instante detenido.

Un mar de risas dúlcimas que se envuelven en el alma. Un conjuro de caricias. Un espejo que devuelve los sueños que dejamos ir. Un tiempo sobre las hierbas para enamorarse de las aspavientos que anuncian el sol. Travesía de pez en el suspiro. Irisada canción de melancolías.

Llueve y el agua se cuela hacia el interior de la piel poblándola de almácigos que algún día brotarán en florerías.




¿Y cuál será la lluvia nuestra en este tiempo de estrépitos y desbandadas? ¿Seguiremos a la espera de la consagración de las lluvias en tiempo de encantos y para las melodías de todos los arrabales?

¿No será tiempo de ver llover sobre la propia lluvia que se columpia en el interior de los misterios que inventan cada una de las gotas que dan origen al porvenir de las alegrías?

Algún día el agua se precipitará sobre las baldosas del dolor y le dibujará espejos de flor a los rostros de los niños que no conocen la canción de los aguaceritos. Escapará de la piedad para asumir el gloria donde habita el eterno vivir de los recolectores de amores.

Su cauce le abrirá agujeros a los muros que resguardan las sequías y trepará hasta las nubes en tiempo de cosechas. Los ríos volverán a escribir sus pentagramas de peces en los deltas de las imaginerías y el mar surcará en navíos de espumas a inventarle archipiélagos a la alegría del hombre aún por nacer.



mery sananes

imagen de Monet de la página de FB de
Natalina Ivanova


Publicado en Media Isla
10 de julio del 2010

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martes, julio 06, 2010

FRIDA KAHLO / DEL DOLOR A LA TRASCENDENCIA



06 de julio de 1907 / 13 de julio de 1954


esperar, con la angustia guardada,
la columna rota
y la inmensa mirada.
sin andar, en el vasto sendero,
moviendo mi vida cercada de acero.





la revolución es la armonía de la forma y el color
y todo está y se mueve bajo una sola ley: la vida.
nadie se aparta de nadie. nadie lucha para si mismo.
todo es todo y uno.





la angustia y el dolor y el placer y la muerte
no son más que un proceso para existir.





FRIDA, SIEMPRE FRIDA







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domingo, julio 04, 2010

LA MIRADA




Hablo siempre de la mirada
no de los ojos
en un mundo cada vez más ciego




foto y texto
mery sananes

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sábado, julio 03, 2010

INVOCACIÓN DE AZAHARES



Hay días en lo que uno fulgura sobre las horas
estremece los cimientos del azul borda navíos
sobre tierras baldías y hace emerger
suspiros de agua en la sed de las mariposas

Hay otros en los que se cuela en los intersticios
del tiempo una suerte de péndulo que le traza
fronteras a la vastedad que instiga silencios sin
conjeturas que contrae los afanes
que se quedaron sin horizonte ni confín
al canal de las migraciones

En el expendio de esos calendarios sin asombro
se invoca con urgencia una florería
que disipe las tristezas sin nombre y
cuaje en el almíbar de las inocencias
una carta aromada de azahares que destile
ternuras en el ecuador de una estación
que aún no llega


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