miércoles, septiembre 29, 2010

MANDARINERÍAS



Hoy se detuvo
el tiempo
en el espacio
de un relámpago
y el amor fue
infinita gestación
de fosforescencias
estallido aromado
de fogatas
conjunción enamorada
de destellos
que dejaron prendidos
en el corazón
gajitos de mandarina
y confituras de
duraznos


ms / 1980





Johann Sebastian Bach
Suite Inglesa Nº 2 / Primer Movimiento / Ivo Pogorelich
http://www.epdlp.com/asf/bach18.wma
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martes, septiembre 28, 2010

ESPIGA DE LUZ


Foto de Ana Rita Tiberi del 2012

Cuando publiqué por primera vez este texto de 1980
iba acompañado de otras espigas que alguna
vez también encontré en el camino
La he cambiado por esta hermosa imagen
a manera de intercambio afectuoso con quien
suele detenerse, como yo, en las flores sin nombre
en los guijarros en los pájaros en las espigas
y en los cielos 




Dicen los botánicos los poetas
y los alquimistas
que es milagrosa
tiene el don de regalar
la primavera a todo aquel
que se detiene en la floración
de los luceros
y en la resurrección
de las hojitas de hierba

Quien en las madrugadas
se prende de su aroma
se hace capitán
en las embarcaciones del amor
sus destellos otorgan la magia
de los alumbramientos
la gracia del oleaje
y el secreto de los vientos

Se le conocen hasta
diecisiete propiedades
nace silvestre en los caminos abiertos
los pueblos pequeños y las veredas
y se da en todos los espacios
en los que navegan los bajeles
de la alegría

No requiere cuidados especiales
bebe agua de rocío y se alimenta
de la lluvia y los minerales de la tierra

Su color le viene del sol
y le gusta habitar los cielos azules
las noches de luna
y la constelación de Orión

Cura los pesares
fortalece el corazón
da temple al ánimo
tonifica la mente y da
a los vasos comunicantes
cauce de río y manantial.

Es talismán para rituales
de mariposas y colibríes
y cuando las abejas hacen con ella
trabajo de azúcar
se dice que entona un canto
de flauta dulce que se esparce
por los territorios del alma

Es flor de consagración
y centinela de la aurora
anuncio de las infinitas
estaciones de la vida
y orilla para echar a volar
todos los sueños

Que sus poderes
se derramen siempre
sobre cada uno de los días
girasolados del corazón del hombre


ms / 1980
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domingo, septiembre 19, 2010

LA CANCIÓN DE VIDA DE LUIS MARIANO Y GUALBERTO

Canchunchú Florido
http://dl.dropbox.com/u/10918402/GIbarreto%20Canchunch%C3%BA%20Florido.mp3


Lucerito
http://dl.dropbox.com/u/10918402/GIbarreto%20Lucerito.mp3

Carta para Gualberto Ibarreto


No sé cuánto he tardado en escribirte esta carta. Son muchos agostos de demora. Pero en este septiembre me decidí a cumplir contigo. Ya no hay ninguna justificación para excusas.

¿Por qué agosto? Porque es el mes de Luis Mariano Rivera y tu nombre, tu canto y tu imagen van unidos al poeta de Canchunchú Florido y a la magia que ha dejado escrita en los luceritos de monte y amor.

Y también te escribo, porque en estos días me puse a hurgar entre memorias guardadas y conseguí un registro que contiene las canciones de Luis Mariano cantadas por tí.

Volví entonces al umbral de los tiempos de augurios y soles que nos piden tocar a tu puerta para que siga abierta a la canción que forma parte de nuestras vidas.

EN TU VOZ LUIS MARIANO ALCANZA
UNA SONORIDAD INÉDITA

Y qué decirte, Gualberto, te escuché una y otra vez y sobre tus acordes eché a volar las palabras. Cómo no decirte que Luis Mariano en tu voz alcanza una sonoridad inédita, como si te hubieras metido en el interior de su cuatro o en el envés de su pecho, para darle esa hondura que él pedía a sus versos y a su música.

Las canciones de Luis Mariano, de versos puros, dulzura y trascendencia sinfónica se desbordan en tu voz y toman el cauce del viento y se siembran en los párpados, se adhieren a la piel y brotan como almácigos que se reproducen como las florecitas sin nombre, a orillas de los caminos, en las faldas de las colinas, en la travesía del agua.

Es como si esa música hubiese sido escrita para tu garganta y que tu voz hubiese encontrado en ese recinto múltiple del canto de Luis Mariano, la medida exacta de su condición.

AMBOS ROMPEN EL SILENCIO

Ambos rompen el silencio, abren compuertas, desisten de cercas y se dan como si de ustedes surgiera un canto colectivo y anónimo que dijera algo de cada uno de nosotros. Fogón o lucerito, semeruco o guácara, paloma de pluma blanca o tucusito, chivita o chacalera, canto de amanecer o plegaria de pescador, todo se conjuga en las florerías de Canchunchú, ese campo de armonía que trae en sus versos toda su alegría.

En cada tonada, Gualberto, tu voz tiene la magia de adelgazarse hasta hacerse susurro o suspiro, de hacer travesía de arroyito sobre las notas, o de elevarse hasta darle sonoridad de tuba, como si la palabra cantada pudiese ser a la vez mano que se agita, murmullo del alba, grito de trabajo o canción de amor.

Entre ambos entregan un testimonio que queda registrado en la memoria colectiva de la historia que aún deberemos inventar y escribir.

Y ese sentimiento, tan semejante al acidito de mi tierra que se vuelve júguito de amor en corazón de alegría, se queda prendido en los territorios en los cuales sobrevive el amor.

Tu voz y la poesía infinita de Luis Mariano dan cuenta de las vueltas que ha dado y tiene que dar el mundo, para constituir una hermosa, profunda y trascendente ofrenda al porvenir.

Mucho se habla y se escribe que hay un canto popular y otro que alcanza un sitial de privilegio, al cual sólo ingresan algunos grandes iniciados en el arte de decir o de componer. Nada más alejado de lo real, porque la creación del hombre no admite encierros, cercas o límites.

Y quien se aleja de ese vuelo ya no puede recibirla porque le han robado la visión, lo han aturdido con ruidos que nada tienen que ver con su capacidad para captar las señales de lo que, viniendo de su propio interior, alcanza la mayor trascendencia.


NO HAY DIVISIÓN POSIBLE EN LA
HECHURA MÁGICA DEL HOMBRE

No hay división posible en la hechura mágica del hombre que logra deslastrarse de los males de su tiempo.

Esa calidad de lo propiamente humano, que aún identifica lo que somos, más allá de las tablas rasas de los especializados en convertir sociedades en estadísticas, seres humanos en rebaños, o en una masa que sólo se identifica por la capacidad de opresión que sobre ella se descarga, aparece en cualquier parte, como los tallitos verdes sobre el gris de los muros, como el sol que regresa irreverente tras cada tormenta, como el gesto amoroso y oferente que se entrega en medio del mayor sufrimiento.

Esa calidad no se restringe a patrón alguno. Desborda el saber que se conforma para que el hombre lejos de reconocerse se extravíe en la ausencia de sí mismo. Sobrepasa la tragedia de una historia hecha de sepulturas y sepultureros. Y brota en cualquier corazón como un engranaje perfecto que aguarda el conjunto del cual prenderse para construir el tiempo inédito del hombre en plenitud.

ESPORAS EN LA BRISA

Algunos hombres, a través de esta historia de los otros, aparecen con las señales, los augurios, los campanarios de la vida que se vive, o de la vida que se ha convertido en muerte, o del vivir que se intuye desde las barricadas del amor. Y desde allí se riega como esporas en la brisa, buscando hacerse raíz en el rostro hermano que aún no conoce.

Sólo que estos testimonios gigantes, estas altas expresiones de la sensibilidad humana que habitan en cada uno, se les cerca y restringe hasta quitarles su fuego y su lumbre. Así es como se les convierte en arte, en material para minorías, que lejos de revertirse en la totalidad de la sociedad, se trasmuta en rara especie de cultos y avezados especialistas.

SUBVERTIR LA PALABRA ACALLADA

Y cuando esa expresión surge con fuerza arrolladora desde los confines del hombre atrapado en su exclusión, la llamada ‘cultura superior’ se agita y se defiende, levanta vallas y muros, para que esa explosión de vida, no subvierta la quietud de los libros en sus estantes, no soliviante las imágenes y los colores detenidos en los marcos, no eche a andar la música más allá de la caja de resonancia de sus instrumentos.

Inventa esa oscura entidad que se llama ‘cultura popular’ y hasta la redime y la premia. Así la mantiene en su lugar y no la confunde ni la pone a cohabitar con los consagrados en el marco de una cultura que convierte el estallido en palabra acallada, la angustia desmedida en teoría literaria, la melodía en compleja trama acústica.

Luis Mariano Rivera es un claro ejemplo de cómo desde un pueblo pequeño emerge un canto que habla por todos los pueblos, de un verso que nombrando la flor, designa todos los pétalos que adornan los caminos, que observando el vuelo del tucusito traza sobre el viento el aleteo de todas las aves.

Pero más que eso, cuando toma el dolor de la mano y lo desenvuelve como si fuese a develar más allá de toda mortaja, el sentimiento que recoge toda la tristeza de las vidas a las que se les ha arrebatado el horizonte, el acorde alcanza la pena mayor de una humanidad en sobresalto.

PALABRA Y CANTO PARA
EL PORVENIR

Y en tu voz, Gualberto, palabra y melodía se disparan como una saeta hacia los cielos ennochecidos por los transeúntes del tiempo. O se dispersan como una llovizna fresca sobre hierbas recién cortadas para que el hombre dondequiera que esté, se detenga a mirar lo que nunca ha visto.

Esa es la magia y el encantamiento. Lo que prolonga y extiende, lo que siembra y recoge, lo que se entrega como una ofrenda floral a la risa del otro, con el anhelo de construir un canto tejido con todas las voces y todos los versos que corren en la intemperie de la vida, hacia un porvenir que aún no vislumbramos.

Y la sonoridad de tu canto, Gualberto, es el recinto que le otorga la movilidad al guijarro que se lanza al río, que le dibuja la profundidad a la lágrima que no se derrama, que le regala la conflagración del corazón al campo de armonías que contiene cada paisaje que el hombre mira con amor.

Y ese don, Gualberto, que te viene de tus adentros, que se acrecienta con tus sentimientos, que se perfecciona cuando modulas cada sílaba como si tu voz fuese el temblor de una flauta, una mandolina que se desliza por todas las ternuras, o una trompeta en tempestad de clarines, es tu tarea y tu deber, tu oficio cantorilero. Y debes cuidarlo, cultivarlo, afinarlo. No lo puedes aquietar, agrietar ni dejar que nada lo dañe.

La sonoridad de tu voz no tiene derecho al silencio y aún te aguardan jornadas de siembra y de rocío, para ayudar a despertar al hombre del letargo de sus ausencias y del lastre de su dolor.

Ese es tu compromiso y tu deber. Luis Mariano te aguarda para que sigas esparciendo sus florerías. Y también la canción anónima y colectiva que, como las florecitas silvestres, aguarda que una garganta como la tuya la siga recogiendo, envuelta en el tamiz de tus torbellinos para llevarla por los aleros de todos los vientos.

Y eso es lo que vine a decirte hoy, con la armonía de tu canto enredada en el corazón y con el encanto de Luis Mariano enlazado en el alma. Con la ilusión de que fructifique, se extienda y te lleve en alguna medida lo que significa la huella que dejas entreverada en la risa que aún estamos obligados a construir y multiplicar.

Y para que rescatemos los tantos Luis Mariano y Gualberto dispersos en este planeta triste que no se apagarán mientras, como dice León Felipe, haya allá arriba en las colinas hombres que observan los signos estelares, que sostienen vivo el fuego prometeico y cantan unas canciones que hacen crecer las espigas. Con esos brotes reforestaremos la vida hasta recomponer colectiva y anónimamente la canción rota del hombre.

mery sananes
septiembre 2010




Publicado en Media Isla el 18 de septiembre del 2010
http://mediaisla.net/revista/2010/09/la-cancion-de-vida-de-luis-mariano-y-gualberto/

Publicado en Embusterias el 19 de septiembre del 2010
http://embusteria.blogspot.com/2010/09/la-cancion-de-vida-de-luis-mariano-y.html


LA NEGRA CIRIACA



GUACARA





EL SANCOCHO



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jueves, septiembre 16, 2010

UNA ESTRELLA ES


¿Y qué es una estrella?
preguntaste
mientras la noche se
prendió de tus ojos
y las estrellas se
convirtieron
entre tus párpados
en alumbrados
farolitos de alegría


Una estrella es una conjunción de granitos de
luces que caen sobre el mañana de los deseos
primaverales.


Es la guía que se levanta para que la alegría
construya castillos de sueños para cubrir
de vida los sitios en los que reinará
por siempre el sonido de los pedacitos de arena.




Una estrella es magia que crece más allá
de las almas del silencio imponente y majestuoso
cada vez que va hacia ella la mirada



Una estrella es un eslabón interminable donde
confluyen las goticas de sal y alhelí
para que todos los caminos se nos vuelvan
esponjas para la vida sin lágrimas



Una estrella es hoy el secreto de lo invencible
y el secreto de los susurros que envuelven
los decires de cada una de las noches
de los pasajeros del amor.

anala / 2010
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lunes, septiembre 13, 2010

CANTO A LAS COSAS INÚTILES



Caminar muchas horas
buscando la espiga
que tiene destellos de sol
aguardar días enteros
para sorprender un lirio
abriéndose en las tardes
anochecer y amanecer
en busca de una creciente
de luna
buscarte y no encontrarte
amar los campos de trigo
y de olivares
las vides y las cañas
cuando insurge flor
encontrarte y no decirte
ni una palabra
decir que me he ido
y permanecer en tus sitios
aún después que te has marchado
escoger entre muchas
la canción que habré de regalarte
para un tiempo que nunca vendrá
celebrar la tristeza
echarme a bailar en el viento
mojarme en la lluvia
reconstruir cada una de las señales
de tu rostro y no tocarte
desandar los días
como si pudieran desandarse
inventar alegrías desenredando
penas
entregarte una hoja de hierba
que nunca tomaste
atrapar la lumbre de un cocuyo
esperar una estrella fugaz que
irrumpiera en mi asombro
dibujar una risa sobre
un rostro vencido
llorar los silencios que nunca
presenciaste
juntar las palabras que nadie dijo
derramar actos de magia
que a nadie convencieron
mirarte a los ojos
para enraizar en tus sitios
sembradíos de sol y pomarrosar
convertirme en bajel
para remontar todos los mares
derrumbar muros para inventarme
una tierra sin cercas un sitio
que no fuese cerrado
para echar a correr mis sueños
tener penas de amor
llenar los grises de azules
griegos
enhebrar los rostros taciturnos
con siemprevivas
pensar que alguna vez
mi voz se oirá desde epidauro
y que resonará en el corazón
de los hombres

descubrir agujeros de chicharra
sorprender el primer lucero
que abre la noche
mirar como crece un tallo
hasta convertirse en rama
encender fogatas a pleno mediodía
cabalgar en las cuerdas de una
mandolina
no olvidarte
adornarme el corazón con
girasoles de van gogh
creer en los ritos que hacen
los hombres con las hierbas
amar al mar
su orilla y su oleaje
oír la canción de las caracolas
dibujar signos en la arena
que son sólo para el pez
de mar adentro
hablar con ana magdalena
mirar los rostros de los otros
como si fuera el mío
trenzar guirnaldas con las
flores del camino
detenerme en un arcoiris
hacerte ofrendas de horizonte
y de infinito
envolverme en la túnica
de isadora
subirme a las colinas más altas
amar un sitio un aroma
un sonido que por un instante
se llenó de vida
y que nadie lo cuidó
olvidarte
entregar lo que contiene
el corazón a manos llenas
seguir el vuelo de un pelicano
o el aleteo de un colibrí
volar papagayos sin cordel
ser creciente y crescendo
para fiestas de agua y de rocío
enredar tu rostro en mis cabellos
inventar días de veintisiete horas
hacer ramilletes de hojas secas
sonreir sin que te sonrían
alargar la mano como si cupiera
en ella un puñado de fantasía
estrechar la brisa
oir sonar la canción del viento
hacer de la brisa el país del alma
sonrojarse
estremecerse ante el sonido largo
de una flauta sola
conmoverse por la risa de un niño
que se vio una sola vez
dejar de estar alegre porque
alguien no estuvo en los sitios
que le inventaste
escuchar los sapitos cuando cantan
en los pozos
jugar con las cervatanas
oir el río cuando hace camino
hacia la mar
aguardarte en lo alto de un
acantilado griego
tumbarme en la tierra húmeda
echar a correr tras una mariposa
asaltar una madrugada junto a una
flor de baile
decir mucho muchísimo
regalar piedritas que he recogido
en mis travesías
llenar los sitios de rosas y hierbas
juntar penas que no fueron mías
y juntarlas a mis penas
asaltar muros donde creí
que algo quería estallar
ver acercarse un faro de mar
llegar y partir
entregar alegrías como ofrendas
ser expedicionario de las noches
aventurero de los días
decir te amo sin que nada
se conmueva o desordene de verdad
cree haber sido plenos y haber
sido insuficientes
cantar una canción rota
inventar los tiempos que vendrán
querer ganar la luz con el llanto
esos son los actos pequeños
las cosas sin sentido
con las que he ido llenando los días y las noches
como un modo de celebrar la vida
a pesar de estos tiempos obscuros

ms / 1980

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sábado, septiembre 11, 2010

LAGRIMERÍAS IV



Porque sé que este
mundo en lágrimas
quiso vivir por la
alegría que nunca
ha podido construir


abm / 2010
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miércoles, septiembre 08, 2010

LAGRIMERÍAS III



Las lágrimas del hambre
miran hacia las sepulturas
de todas las indiferencias


abm / 2010
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viernes, septiembre 03, 2010

LAS ALAS DEL SOL



Bajo sus alas
el sol fragua irrebatible
la escritura de la noche


foto y texto / ms

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