domingo, abril 17, 2011

A LOS 16 AÑOS ME PREPARO PARA LA MUERTE




¡Ayúdeme!
soy una alumna
de Minami-Soma en Fukushima.

Perdí a amigos en el momento del Tsunami,
mis amigos perdieron a sus padres,
mi mejor amiga quedó bloqueada en
Minami-Soma porque  la escasez de gasolina le
impide huir.

Para levantarle el ánimo tengo sólo
el teléfono y los mails.
Mis amigos y yo nos peleamos ahora
con nuestro miedo de la radioactividad.
Pero estamos desanimados.

A los dieciséis años
me preparo para la muerte,
siento que se acerca.
Aunque debía salirme de esto,
el miedo a la radioactividad estará siempre a mi
lado

Los hombres políticos, el Estado,
los medios de comunicación, los expertos,
los "jefes" de la central nuclear,
son nuestros enemigos
todos son  mentirosos.

La televisión habla cada vez menos de esto
central nuclear.
Siempre las mismas fotos del tsunami y las
entrevistas sin corazón de los medios de comunicación,
las condolencias de la boca para afuera
un hombre político que califica el accidente
nuclear de "desastre natural".

Señores políticos, ayúdenos con vuestro
salario y ahorros,
dejen de vivir en el lujo y ayuden
a las víctimas que sobreviven.
Dejen de dar únicamente órdenes,
dejen de mirarnos desde vuestro lugar seguro,
vengan aquí ustedes mismos y ayúdenos.

Nosotros …Ellos nos dejaron caer
Fukushima estará sin duda aislado.
Nos abandonaron completamente
Es el Estado que nos mata.
Nosotros, las víctimas de la catástrofe
jamás perdonaremos al Estado
de habernos abandonado,
Lo responsabilizaremos siempre.

He aquí lo que le querría decir a los que leen
esta carta
ustedes jamás sabrán qué es que una persona que
amen desaparezca
Imaginen que la persona con la cual ustedes
ríen  ahora, desaparece el instante siguiente.
Estén  más atentos en lo sucesivo a sus allegados

La escuela donde pasamos nuestra
juventud se transformó en una morgue
personas que no se moverán nunca más
están acostadas, muertas, en la sala donde hacíamos
deportes y practicábamos las actividades de club.

¿Cómo puedo hacer conocer la realidad
al mayor número posible de personas?
Sería feliz si por lo menos una persona lee
este mensaje.

Después de haber reflexionado me permití escribir este mensaje.
Perdóneme y le agradezco.

Traducción de Cristina Castello




¿Qué decir? No es ésta una realidad nueva para nosotros, a pesar de que las razones de la muerte sean distintas. Aquí, en este expaís, no hace falta centrales nucleares para que mueran nuestros niños. Aquí ni siquiera hay tiempo para prepararse a morir. Se muere de un disparo, un acero afilado, un golpe certero, una enfermedad curable o simplemente de desnutrición, mengua y dolor.

Pero el grito de esta niña tiene eco en nuestro propio pesar porque en el fondo todo transcurre por los cauces que otros le señalan y determinan al presente y porvenir del hombre.

Y allí es donde las palabras de esta niña se multiplican. Aunque en realidad no se trata de que alguien lea su mensaje sino que podamos actuar en consecuencia.

¿Y acaso lo hacemos? Los poderes siguen decidiendo la instalación de las centrales nucleares o la conformación de milicias para matar. Siguen decidiendo a qué país invadir o de cual extraer las riquezas que sirven sólo para algunos.

Los poderes, siempre los poderes. Y como para reinar los poderes tienen que concentrarse, a los oprimidos hay que fraccionarlos, dividirlos, enfrentarlos, para que entre ellos mismos se liquiden, se extingan, se aniquilen.

Y hasta que no nos llega el tiempo de estar en uno de los bandos que habrá de perecer, sólo somos simples y pasivos espectadores de la muerte, como si no fuera con nosotros.

Siempre encontraremos algo en qué ocuparnos, ya sea para disputar una parte del botín, para sucumbir ante alguna tentación, o simplemente para ponernos de acuerdo entre quienes no quieren estar de acuerdo, porque defienden sus territorios, como los poderes defienden su derecho a extinguir a quien se les atraviese por delante.

No está demás recordar que, a pesar de todo eso, somos la mayoría, somos los más, somos quienes podríamos intentar cambiar este milenario estado de cosas que ha esclavizado y domesticado al hombre, casi desde su nacimiento. Y que tal vez podríamos alguna vez pensar en colectivo, más allá de ser el reflejo de un espejo que ni siquiera existe. 

Estas son las reflexiones que hago ante esta carta de una niña de 16 años, obligada a prepararse para la muerte, en vez de estar celebrando la vida. ms

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