martes, septiembre 22, 2015

A TRAVÉS DE LA GRIETA ENTRA LA LUZ - A LEONARD COHEN



There is a crack in everything
that's how the light gets in

Como tú, todos buscamos una palabra y una canción. Los acordes de una guitarra, el sonido de un ruiseñor,  el aroma vivo de la madera  convertida en la caja sonora de un corazón.

Y pasamos el tiempo sin canción y sin palabra, deshaciendo días vacíos, testigos tristes de una historia que no escribimos pero que deja sobre nosotros las huellas del silencio.

Como tú, somos insolentes expedicionarios de las horas, sin saber que en cualquier esquina, en los ojos de un poema, en la hondura de una voz, nos encontramos.

Y los dejamos ir, de prisa, intentado llegar a ninguna parte.

Como tú, cada uno aventureros del amor, buscando reconstruir una armonía que aún no hemos escuchado.

Y cada uno tiene en su haber la pena de alguien a quien los mágicos silabarios de una guitarra no bastaron para alcanzar los zumos dúlcimos de una manzana, que aún no nos atrevemos a masticar.

Tu viaje, Leonard, es el que descubriste en aquellos versos de Federico García Lorca quien te reveló la dimensión que debía tomar la palabra: la de la dignidad y la belleza. Y en aquel banco de un parque donde alguien sin rostro soltaba la canción anónima del hombre.

Y la atrapaste en el cordaje de tu propia respiración. Como si aquel corredor de relevo hubiese dejado en tus manos la clave y el secreto de lo que alguna vez tendremos que ser.

Y tu canto y tu palabra, crecidos ante la pena de un mundo roto y descompuesto, es de nuevo el repique de un campanario que deja tras de sí el temblor sonoro de la esperanza, vibrando en el aire como un cometa sin hilo, que aguarda la mano de un niño para alcanzar los confines de la risa.

Aún no hemos llegado allí. Pero en cada trozo de tristeza retenida en tus retinas, en cada lágrima vulnerable cosida a tus canciones, un pájaro alcanza la estatura de su vuelo y un silencio se vuelve el rumor de una palabra que requiere la progresión infinita de seis acordes para convertirse en juglaría.

Y que basta mirarse en el anverso de la piel, donde el amor es un estruendo de música, para saber que allí, en ese recinto encantado, es donde habremos de encontrar la palabra y el canto necesarios para invocar el tiempo que será.

Y encontrar la grieta que atraviesa todos los muros porque por allí algún día la luz abrirá sus cauces para sembrar ríos de risas y florerías sobre este planeta de destrozos, para que al fin palabra y canto, en dignidad y belleza, sean potestad y condición de todos los hombres.
mery sananes 
23 de octubre del 2011











2 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente homenaje: Mis respetos a tu obra.
Un saludo fraternal
Pedro Villar

Anónimo dijo...

gracias, LC es un genio...
saludos,
BH