jueves, marzo 31, 2011

OTRO SALUDO PARA ANÍBAL SANCHEZ PADRINO


Amigos, yo sé que todos estamos muy dolidos. Pero en este momento es necesario que rescatemos el mensaje del poeta que nos señala que aún en el instante supremo de la muerte tenemos que sonreír. Y es lo mismo que dijo, nos dice y nos dirá cada día este  hermano. Él a lo largo de su vida sonrió y hoy, en medio de  la pena, nos pide que  sonriamos en su nombre.

Esta es una lección que deja el amigo, el hermano. Cada uno de nosotros es portador del rostro de ese Maestro del Vivir que nos dijo y dice con su ejemplo que  aún en los tiempos más difíciles, aún en el momento de dolor más profundo, aún en el instante  más penoso, -y mira que él supo de padecimientos-, es necesario mantener en alto el espíritu y  la alegría.

Entonces a nosotros hoy nos toca transformar el llanto en la risa de Aníbal para que su sonoridad siga viviendo con nosotros y con muchos otros, por siempre y para siempre.

Aníbal hoy nos ordena no llorar y seguir en el empeño por hacer, por construir, por vivir.




Y en esto tenemos que ser consecuentes con  el amigo, con el hermano. Y en honor a esa inmensidad presente en este hombre, estamos obligados a llevar nuestra pena más allá del llorar y asumir esa condición risueña que nos da las señales de vida que acompañaron a Aníbal.

A esta hora,  este  profundo amigo que es y seguirá siendo Aníbal Sánchez Padrino, tiene que saber que nos quedamos como celebrantes de la vida.

Aníbal,  ten en cuenta que permanecemos en tu gesto compañero, y en medio de la sonrisa con que todo lo envolvías. Y que sabemos que vivirá más allá de toda llama. Por eso, ahora, dejamos atrás lás lágrimas, asumimos tu fe de vida y simplemente te saludamos, no te despedimos, ni nos despediremos jamás de ti.

Aníbal, Aníbal, Aníbal, te hemos querido, te queremos y te vamos a querer por siempre!


Palabras de Agustín Blanco Muñoz, hoy 31 de Marzo del 2011, al saludar, en el Cementerio La Guairita,  al amigo y hermano Aníbal Sánchez Padrino. 
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A JULIA - A LA PIEL DE SU FLOR


a danielita
flor de julia 

Julia
hay memorias que no se
apaciguan con el tiempo
ni se diluyen en el agua de los
aguaceros de verano
hay sabores aromerías
paisajes que se quedan
tejidos en las cuerdas del
alma como si hubiesen
siempre pertenecido
a la piel de su flor

Hay días que parecen
eternos porque con el atardecer
no concluye su resplandor
sino que se derraman sobre las
horas estampando en las
pupilas el asombroso tesoro
de unas manos magas capaces
de hacer de una mazorca
el entramado encantado de
un pan de horno









En el solar de su regazo
todos los milagros son posibles
porque de sus dedos manan
mieles que azucaran los frutos
como si la tierra toda estuviese
bordada de su ternura

Entre las semillas de onoto y
la siembra de pericocos que
tiñen de rojo el camino que da
a sus abrazos la vida
es un tiempo detenido en
la sonrisa con la que aleja
toda maleza




Y allí en la silleta en la que
bailan suspendidos sus diminutos
pies se alboroza siempre
una melodía que parece
brotar de la peineta que guarda
celosamente sus cabellos

Y desde allí julia usted reina
sobre un guarapo capaz de espantar
toda tristeza y con ese gesto silencioso
con el que puebla de embusterías
los horizontes desplegados de sus sueños
usted nos sigue repartiendo el amor
como si todo su corazón estuviese hecho
de una arcilla que los dioses
hubiesen bordado de eternas florerías

Y hoy Julia cuando el tiempo
de los relojes mide la distancia de su
ida nosotros la devolvemos a la
esencia de un fogón para almácigos
de nísperos y empanaditas de coco
tendidas en la mesa de nuestros días
como una travesía por los cauces
del siempre

30 de marzo del 2011

ms
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miércoles, marzo 30, 2011

ANÍBAL SÁNCHEZ PADRINO - ¡MAESTRO DEL REÍR DE SIEMPRE Y TODAVÍA!



con un abrazo grande
para zoraida
andrés eloy
anibal y alexis

Aníbal, hay golpes que sorprenden, conmueven, asustan, que alteran nuestra respiración, que nos acongojan, exaltan, nos vuelven silentes. Y hay otros, sin medida ni anticipación, a los que uno tiene que responder de frente y de inmediato. Sin tiempo para que se apaciguen, se asienten, se hagan realidad.

Y así nos ocurre hoy contigo, Anibal. Apenas ayer dejamos una conversa a medio hacer, porque no había prisa para concluirla, en su travesía permanente por las noticias de la vida compartida. Y de pronto la interrumpes, te marchas sin aviso y cuando vamos a tu encuentro, el día se oscurece. ¿De dónde y cómo se te ocurrió irte así,  sin decirnos nada,  como si no te importaran los pactos de permanencia que hiciéramos desde los días del liceo en aquel Maracay que tanto nos llenó?

¿Cómo se te ocurre poner de lado tu ser de pura risa y cuento, alegre como el que más, para asumir adioses que nunca te han correspondido?

Hoy, ignoramos esa ausencia que nos has impuesto, y nos vamos al recuerdo de las ilusiones que se tejen  allá, a la hora de irse al río o al mar, para asumir el sabor de los días en medio de los festejos, los bullicios y las tenidas de  aquella Plaza llena de sueños y debates.

Entonces eras el llanero que se detuvo risa en ristre en el liceo donde regía la espontaneidad de aquella juventud de la que nunca te desprendiste.

Después, todo un profesional, nos hablabas de tus peripecias, para  dejar en descanso tanto diente roto, tantas cavidades por reparar, tanta quejadera, como solemos hacer tus amigos que más que pacientes éramos impacientes e indóciles sobre tu silla de taladrar. Y se te iluminaba el rostro para señalarnos que aún ibas al mar a hacer brindis de amistad y porvenir.

Y esto lo juntabas a tu ir y volver sobre el dominó, ese juego en el que aún no perdías, en medio del cual te sabías de memoria las noticias aún antes de que se difundieran.

Y en cada ocasión te gastabas esa sonrisa de ingenuidad, cariño y cercanía que a uno se le quedaba  grabada en el alma.  Y aún ante las dificultades dejabas deslizar la broma, porque mantenías que la vida es como un juego que siempre hay que ganar.

Por eso te recordamos que no tenías  autorización para zafarte de nosotros, para interrumpir el diálogo que estaba entablado desde antes de que apareciéramos, y que no habrá de cesar, aunque te hayas puesto a  decidir las cosas por tu cuenta.

No puede ser, Anibal, no hay manera que entendamos ni aceptemos que te fuiste en unas vacaciones más largas que todas las demás, dejándonos sin los lunes para echar los cuentos, para decirnos si el río subió y atravesó la carretera o si el mar se encaramó hasta la puerta de la casa.

No, Anibal, aquí estamos peleando con las palabras, porque a tí no se te puede llorar. Y no te lloramos, aunque un río de sinsabores se aglomere en las sístoles. Aunque reclamemos con fuerza nuestro derecho a protestar tu partida, a no aceptar que te fuiste y mucho menos a no esperarte los lunes para ponernos al día con las últimas vagabunderías de este expaís.

Dejamos montadas las piedras sobre la mesa para aguardarte, con un doble seis guardado bajo la manga, Anibal. Dejamos enfriar el brindis entre los hielo. Nos vamos  a buscar el pescado más fresco que salga del mar para el sancocho.

Preparamos la masa para hacer las granjerías, los ritos para un festejo mayor y la música del arpa llanera que se mete en el golpe aragüeño para armar la celebración de la vida y el amor.

Nos pondremos entonces camisas vistosas y los mismos sueños de juventud.  Y cuidaremos de  recibirte en medio de las fanfarrias de tu risa en la  resurrección de marzos imborrables

Te fuiste cuando la primavera anunciaba sus florerías. ¿Qué te estarás inventando, Anibal, por esos predios azules?

Sólo podemos decirte, heridos como estamos en el interior de la vida, que mejor que sea leve y corto tu viaje, porque te aguardamos en cada mesa donde falta uno para comenzar el juego.

En cada orilla en la que una barca aguarda para hacer sus correrías de peces. En cada lugar donde nace la risa.

Y que mejor será que te apersones pronto, que no te nos vayas a enamorar de alguna estrella lejana, que no se te ocurra caer en las provocaciones de la luna, ni dejarte enceguecer por los rayos luminosos de un sol en extinción.

Aún hay mucho entuerto que desandar. Muchas tareas que cumplir. Mucho oficio que realizar hasta que este expaís sea reconstruido. Los caminos recobren su verdor y los días su resplandor de amaneceres.

Pero entonces y ahora seguimos con tu compañía. De eso no te vas a salvar, aunque creas que nos puedes burlar con algunos de los juegos que se anidan en las magias de tus manos.

Anibal,  las huellas de tu risa quedó  estampada en cada uno de nuestros pasos, a ver si aprendemos contigo a iluminar de vida los días que nos faltan en este andar dispuesto para quitarnos la alegría y obligarnos a reinventarla en cada amanecer.

Te nombramos entonces Maestro del reír de siempre y todavía. Y olvídate, que ni hoy ni mañana ni nunca te aprobaremos despedida alguna!


agustín y mery 
29 de marzo del 2011



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PREGUNTAS 3


Yann Arthus Bertrand

Si el reparto del planeta
sus frutos sus territorios y sus
hombres es entre usurpadores
¿por qué aún no hemos inventado
el porvenir?


ms
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martes, marzo 29, 2011

ZAIRA ANDRADE - A FREDY REYNA



Zaira Andrade, La Nona, como muchos la llamamos, es, como ya lo hemos dicho, una verdadera maga con una inagotable ternura que derrama a cada paso, a veces sin siquiera proponérselo o saberlo. Es simplemente ella.

Todo aquello que toca se llena de sus encantamientos. Porque siempre tiene esa ilimitada capacidad de trocarlo todo en un arsenal de poesía. Ni el dolor ni la tristeza menguan su torrente. Ella sigue imperturbable en su oficio de resurrección de colibríes.

Entre sus dedos todo se torna un milagro. Borda la alegría con los hilos de todas las lágrimas vertidas en una historia que no cesa de darle zarpazos a la vida. Y en ellas asciende hacia el solar de las estrellas a contar espigas.

El texto de hoy fue escrito en 1991 y estuvo dirigido a Fredy Reyna, quien este 26 de marzo cumplió diez años de haberse llevado su cuatro a las instancias de los amores estelares.

Y el retrato que de él nos hace Zaira, nos excusa de cualquier otro escrito. Ella recoge en sus palabras la sonoridad de su cuatro, la diversidad de sus juguetes y la dimension de su ternura.

Y en este tiempo de devastaciones y destrucciones se hace más necesario que nunca la coloratura de un cuatro pintando el paisaje del corazón de esta tierra y desgajando cantares que se anidan en las pupilas de los niños.

Zaira cumplirá 91 añitos de purita niñez este primero de abril. E invitamos a celebrarla, en todas las formas posibles, en la seguridad de saber que tanto ella como Fredy nos pertenecen como un tesoro único y transferible, de envergadura colosal, infinito en su derroche de amor y su capacidad indomable de creación.







CARTA A FREDY REINA

Cuando pienso en Fredy, oigo su risa de niño feliz. Fredy, un niño mágico, rodeado de juguetes mágicos como él, que a veces funge de polichinela, de payaso, arlequín o titiritero para hacer liviano el teatro de la vida y colmarnos de imágenes fantásticas que se esconden en nuestros sueños más hermosos y allí danzan y bailan como él les enseñó que hicieran.

Las metras, los gurrufíos. las perinolas, los trompos, conviven con los aviones,con  las máquinas de coser, con los relojes. Con el Ábaco de la Reina se cuentan los osos del circo ruso y un cuatrico se empina para que Fredy lo toque mientras las muñecas de porcelana se arreglan el cabello para bailar con él bajo la luna llena.

Y el niño Fredy-mago, hizo un libro para unir a los niños del mundo a través del juguete.

Y el niño Fredy-maestro creó a Tamborón, un Teatro de Títeres repleto de `personajes y sonidos, de música, de historia, donde el niño-maestro hace reír y educa como "Gota de Savia" que enseñaba el camino del árbol, de la tierra, y del hombre, para sembrar la vida.
,
Así como en lo antiguo, en el Viejo Liceo Andrés Bello, rompía los esquemas al rechazar los dibujos que no fueran creativos y espontáneos o, como más cercano en el tiempo, jugaba con los niños a percibir la vida al palpar, al oler ...la hoja, el libro, el árbol o al representar escenas con plumas y collares, telas, retazos, que les hacían revivir las historias contadas e intercambiar vivencias y plasmar en dibujos todas las experiencias.

Fredy-niño-brujo-maestro.  Mi brujo amigo. Mi amado amigo. Te digo todo esto y siento que no te he dicho todo, me encuentro henchida de emoción. Te doy las gracias por hacerme experimentar tanta ternura.

El premio que recibes será un juguete más para tu historia. No crezcas, sigue así para que continúes enseñándonos cómo se debe vivir. Te amo oo Z




Zaira Andrade
27 de febrero de 1991


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lunes, marzo 28, 2011

PREGUNTAS 2

César Rengifo

Si la controversia es entre
los negociantes de la vida
¿por qué estamos alojados aún
en el mismo pozo de miserias?

mery sananes
28 de marzo del 2011
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viernes, marzo 25, 2011

TIERRERÍAS 3








Hay lirios de tierra
hasta en las tierras
sin huellas


abm / serie tierrerías
foto / ms
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jueves, marzo 24, 2011

DURAZNERÍAS VI/VII





Espigas vertidas en
la fragua de un rubor



foto y texto / ms
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miércoles, marzo 23, 2011

TIERRERÍAS 2



Te fuiste geranio en mano
a hundirte en tus propias
sombras de tierra pasajera



abm / serie tierrerías 
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martes, marzo 22, 2011

WALTER SAAVEDRA - A JOSÉ MARÍA ARGUEDAS




La poesía como la flor es un ingrediente común a todo lo que existe. ¿No sorprende acaso que cada zebra tenga una asimetría diferente en sus hermosas líneas? ¿Cómo explicar que entre miles de pinguinos cada uno de ellos tenga el silbido exacto que habrá de identificar su pareja?  ¿Con que misterioso gps hace su travesía el salmón en el infinito de los mares? Pura poesía.

Sólo que el hombre, ese ser que mayor capacidad de poesía y creación contiene, es también quien más la ignora, desperdicia o niega. Está demasiado afanado en cuestiones intrascendentes, superficiales e improductivas para la vida, como la guerra, el poder y el atesoramiento de todo lo que es inútil.

Y tan lastimado está en su esencia, que se detiene en su paso sólo a aspirar el aroma de las flores que reconoce como excelsas. Y como dice el poeta Luis Mariano Rivera, deja a su lado, sin siquiera mirarlas, las florecitas sin nombre en cuyo corazón de polen, cualquier rosa se encendería de rubores.

Y así ese cuasihombre que deambula etiquetando todo lo que existe, también a la poesía la coloca en compartimientos para autores consagrados, autores reconocidos y poetas sin nombre.

Demás está decir que la poesía mayor no está recogida en los escritos, ni en los versos, sino en el diario vivir de un hombre que escucha primero a su corazón, en lo que de divinamente humano tiene, antes que a los pasadizos oscuros de todo lo que han ordenado para él, para sujetar y anular su vuelo de mariposa, su envergadura de colibrí.

Walter Saavedra es un poeta. Pero es para él tan natural serlo, que no hace de ese oficio alharaca alguna. Lo ejerce cuando respira o cuando asiste al amigo, cuando protesta por alguna injusticia o cuando, en su afán antropologico, se dedica a rescatar todo aquello que contenga una señal de la belleza consternada del hombre.

Y es tan así, que cuando escribe, dicho en sus propias palabras, se queda atónito de que aquello que ha producido en cuartillas, conmueva o emocione a algún lector. Y en respuesta le pregunté: ¿Y por qué habría de sentirse atónito, quien lleva la poesía por dentro y además la ofrece generoso al caminante que encuentra?

Este preámbulo no es para introducir el poema que Walter acaba de escribir en homenaje a José María Arguedas.  Es más bien una nota a ese lector, que distraído con las lisonjas de los otros, deja pasar a veces desapercibido, el resplandor único de los dandeliones sobre la hierba.




YO SE QUE VIVES JOSE MARIA

Te busco José María te busco…
te busco y te encuentro
sentado en el limbo 
de mi propio pecho
ahíto de ese amor tan humano
que vas repartiendo
con tiernas palabras,
con cálidas miradas,
con sonrisas inocentes,
a pesar de todos los dolores
que agarrotan tu mente,
a pesar de las incomprensiones
de quienes no comprenden,
de quienes no pueden comprender
la real naturaleza de tu infausta partida.

Te encuentro José María,
en mí mismo te encuentro,
lLleno de vida en tu vida
prolongándose más allá
de toda humana medida.

Con cada letra que dejaste José María,
dejaste un suspiro eterno
el suspiro de tu voz, de tu letra, de tu acción.

Todo lo que dejaste
fue lanzado certeramente contra todo averno,
retornando luego a nuestro regazo
donde lo recibimos felices
acunándolo en nuestros corazones
que es tu corazón José María, tu corazón. 

¿Quién se puede sentir contrito
si vives, vives José María, si vives?
Yo sé que vives,
tu obra así lo atestigua
y, más aún, lo atestiguan
las personas que tanto amaste
que siguen amándote infinitamente
con la frente, con el pecho, con las manos…
¡con la vida entera te amamos José María!

Yo sé que vives José María,
vives en los tiernos animalitos con quienes conversabas,
vives en la gente humilde por la que luchaste,
vives en las sierras escarpadas que siempre amaste,
y hasta en aquellos que alguna vez te quisieron mal vives
porque si entonces no te comprendieron,
ahora te aman, te aman.

¡Tienen que amarte José María!
¿No lo comprendes…?
¿Cómo no lo vas a comprender
tú que amaste amar
y te diste al mundo
amando intensamente la vida?

Buscando la vida José María
encontraste la muerte
que nadie supo evitar
no comprendiendo tu enfermedad…

José María, sublime soñador
de sueños señeros que impactan al mundo:
aquí nos tienes, a tu lado,
caminando por senderos parecidos
a los que caminaste
buscando la felicidad
donde quiera que ésta se encuentre,
levantando el pendón de la vida,
de la vida plenamente vivida
como tú lo deseaste
tierno dicharachero,
sublime soñador
de futuros señeros…

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lunes, marzo 21, 2011

DE LAS PALABRAS - JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


NO ES UN TIRO

  Hay poetas realistas y alegres que dan en el blanco. En un blanco que es siempre visible o calculable.

  Pero el poeta auténtico aspira a lo incalculable y lo invisible, donde no hay tiro al blanco, blanco que poner negro y hueco. 



  Que la poesía, la poesía, entiendase bien, no es cosa de tiros.


JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

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¿POESÍA O VIDA?

este material lo publicamos inicialmente el 21 de marzo del 2009
en este nuevo día de la poesía saint john perse y 
juan sebastian bach
vuelven a juntarse para darle prioridad a la vida
que en plenitud es y será siempre la poesía mayor


Rafael Olbinski

En esta fecha en la cual se conmemora el Día de la Poesía, y que coincide con un acto poético mayor, como lo es el nacimiento de Johann Sebastian Bach, invitamos a releer el texto que produjera Saint John Perse, al recibir el Premio Nobel en diciembre de 1960. Sobre él dijimos:

A casi cinco décadas del discurso que diera Saint John Perse, en Estocolmo, al recibir el Premio Nobel de Literatura, en diciembre de 1960, su texto tiene más vigencia que nunca. Su examen de la poesía y de la ciencia, su visión del mundo que debe ser y de la función del poeta y el científico en esa tarea de construir la vida, es en verdad trascendental.

Constituye un documento que debe ser leído por científicos y poetas, pero sobre todo por ese ciudadano común capaz de producir cotidianamente, aún sin saberlo, ‘pensamientos desinteresados’, en otras palabras, poesía en palabra y acción.

Pero más aún, ese hombre común con frecuencia ejerce de manera espontánea esa fusión de lo lógico con lo intuitivo, que lo lleva a desarrollar una sabiduría y a ejercer una solidaridad, que lleva lo poético y lo científico, precisamente al plano del vivir.

De allí que Saint John Perse afirme que ‘toda creación del espíritu es ante todo poética, en el sentido propio de la palabra’. Aquí Perse toca la raíz del problema. El hombre es en esencia un poeta. Que el desarrollo de la vida material le haya cortado sus alas, desgarrado su intuición, sustituido su sabiduría por contabilidades que dan cuenta de todo menos de su vivir, es otra cuestión, de la cual no puede estar ajeno ni el poeta ni el científico.

‘Hija del asombro’ la nombra Perse, Como el niño cuando adviene a la luz solar desde la residencia acuática de la madre. En sus pupilas está toda la poesía y la ciencia del universo, atrapada entre lagrimitas resplandecientes.

Sólo que luego decidimos vendarle los ojos, atarle las manos, detener sus ganas de conocer y saber, descubrir y moldear, anticipar y crear. Lo convertimos en un adulto, sin ciencia ni poesía.

Pero, como dice el Premio Nóbel: “la poesía es ante todo un modo de vida, y de vida integral’. Y ni las hambrunas, ni las guerras, ni las masacres, ni las extinciones decretadas, podrán borrar esa parte ‘irreductible’ del hombre.

“¡Altivez del hombre en marcha bajo su carga de eternidad! Altivez del hombre en marcha bajo su carga de humanidad –cuando para él se abre un nuevo humanismo-, de universalidad real y de integridad psíquica”..., exclama el poeta.

Y allí en ese mandato está la labor y la tarea del científico y del poeta, en este tiempo de oscuridades. Por eso dice: “El verdadero drama del siglo está en la distancia que dejamos crecer entre el hombre temporal y el hombre intemporal.” ¿Lograremos cerrar esa brecha, rescatar la esencia de una humanidad que no ha podido desarrollarse aún?

Con Perse decimos: se trata de “asociar, en fin, más ampliamente el alma colectiva con la circulación de la energía espiritual en el mundo... Frente a la energía nuclear, la lámpara de arcilla del poeta ¿bastará para este fin? –Sí, si de la arcilla se acuerda el hombre.”

De la arcilla provenimos, de la piedra que se vuelve guijarro en su tránsito por los ríos, de la raíz que se convierte en fruto, de la brisa que garantiza la especie floral, de la pupila diminuta del niño que refleja en su iris la estructura estelar del universo. De allí viene nuestra infinita capacidad para crear, nombrar, construir, ‘sí de la arcilla nos acordamos’, si no olvidamos quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Por todo ello recomendamos esta lectura. Pero más que para convertirnos en simples lectores, invitamos a ejercer a plenitud aquello a lo cual convoca: extraer esa sabiduría y esa poesía que está en el interior de cada quien, aguardando su tiempo, su espacio y circunstancia para correr libre hacia el otro, que es su hermano, en un tiempo y una sociedad que logre, al fin, sustituir la muerte, por los fulgores del alma humana, en funciones de vida plena y trascendente. ms

Se puede acceder al texto completo en el siguiente enlace



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viernes, marzo 18, 2011

DE LAS PALABRAS - FERNANDO BELLIDO



SUEÑA


Sueña, sí, sueña
que el sol sale cada día
por qué no, claro que sí

sueña, sueña
que la historia del ser humano
no es irreversible

que las balas, las bombas, las minas
y las centrales nucleares
pueden cambiarse por flores
y abrazos fraternales

sueña, sueña
que otro mundo es posible
por qué no, claro que sí.

Que no hay pobres ni la gente se muere de hambre
porque todos juntos hoy
mañana y siempre, lo deseamos
y lo exigimos

no es difícil, verás que es posible
sueña, suéñalo
todo es soñarlo
tan solo tienes que soñarlo.

Tan solo eso
un ser humano que ame
a un ser humano que sueñe
sin seres humanos asesinos
de seres humanos.


Fernando Bellido/Marzo-2011
Granada / España


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jueves, marzo 17, 2011

TODO EMBUSTERÍA PARA LUIS MARIANO RIVERA

QUIEN REGRESA CADA DÍA ENTONANDO
SU CANTO EN EL LUCERITO DEL ALBA



19/AGOSTO/1906 - 15/MARZO/2002

EL OTRO AGOSTO DE LUIS MARIANO RIVERA
http://historiactual.blogspot.com/2007/08/el-otro-agosto-de-luis-mariano-rivera.html






UN APLAUSO PARA LUIS MARIANO
LUIS MARIANO RIVERA Y FEDERICO GARCIA LORCA



Te doy mi canto
canto nacido de mi hondura


Luis Mariano Rivera

A OTILIO GALINDEZ,
CREADOR DE CANCIONES HERMOSAS*


Eres estrella brillando
en la noche que comienza
y yo estrella que se oculta
en el alba que despierta.

Tu canción vivirá siempre
porque nace de tu adentro
y lo que endulza el amor
resiste la acción del tiempo.

Siembra semilla de amor
en el alma de tu pueblo
seguro que esa simiente
será luz en su recuerdo.

El que por amor reparte
-si es sincera su ihtención-
se conforma con la dicha
de repartir por amor.

"Caminante no hay camino
se hace camino al andar"
¿y cómo camino hacer
sin amor al transitar?

Caramba caramba Otilio
el espontáneo y creador
el que ilumina sus cantos
con la luz del corazón
el que teje melodías
siempre en tono menor
porque dice que ese tono
le causa más emoción
cuando canta a la tristeza
o cuando canta al amor.


* Luis Mariano Rivera, Cantos de fragancia, amor y tierra.
Caracas, CPT-CEHA-UCV, 1991, p. 11.


http://historiactualdos.googlepages.com/OGCaramba.wma




Canchunchú Florido



Lucerito
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martes, marzo 15, 2011

FINAL - A GLENN GOULD 4/4


A Glenn Gould
escala sin abismos
en clave de infinito


Navego en un clavecín que viene de regreso
de donde partió atesorando en la memoria
la inmensidad de la escala recorrida en
los días robados a la incandescencia fútil
de los propagadores de abismos



ms

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