miércoles, noviembre 30, 2011

DISPARERÍAS





El gatillo del disparo
no sabe de la ilusión
de las gargantas


agustín blanco muñoz
serie / disparerías
foto / mery sananes 
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lunes, noviembre 28, 2011

CORREDOR DE PÁJAROS


De tu bosque a mi bosque
un corredor de pájaros
mide la distancia entre
la memoria y el olvido

De tu mar a mi mar
un continente azul hace
travesía hasta el verde
hierba de los archipiélagos

De tu palabra a la mía
un  silencio conjuga en
subjuntivo los gerundios

De tu silencio al mío
una palabra desemboca
en el delta oceánico
de un beso aún atrapado
en la respiración de un pez

texto y foto / mery sananes

 
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domingo, noviembre 27, 2011

ALMACIGUERÍAS



 
almácigo
no dejes de darme
el espacio santificado
de tu gloria del eterno
nacimiento


agustín blanco muñoz
serie almaciguerías 
foto / mery sananes 
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jueves, noviembre 24, 2011

DÍGAME





Dígame
el día en que
ese cello de sonatas
se coloque en el filo
del adiós de
aquellos naufragios



agustín blanco muñoz
serie / dígame

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martes, noviembre 22, 2011

SIN RECINTOS



Qué estructura se quebró en el aire
que el ala  detuvo su fragancia
de alturas y  en la hondura azulada
de los océanos el pez doblegó su
susurro marino la flor desvistió
sus pétalos a la soledad de un
tallo seco y la tierra silenció
el canto armonioso de sus
almácigos hasta convertirse en
pozo seco sin memoria del agua

Qué ocurrió que el fuego quedó
atrapado en el instante de un
relámpago y el bosque cedió
su ingeniería tramada de verdes
al holocausto del desierto

Qué trastocó el corazón del hombre
que los  pliegues de su ternura
quedaron dispersos como cenizas
en el sitial del odio y el atril
de la indiferencia

Qué disipó el asombro anidado
en los párpados de los niños hasta
trocárselo en el cauce incesante
de una lágrima  seca sobre
los arenales del vacío

Qué nos sucedió que todo
era vuelo en nuestra tierra
y hoy ni vuelo ni tierra
ni aire ni canto escapan
a la soledad de una vida
sin recintos


foto y texto / mery sananes
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domingo, noviembre 20, 2011

VEINTE MINUTOS


Gustav Klimt

Cómo medir los días perdidos
los que alguien compró a buen precio
sobre la maquinaria de la injusticia
el ejercicio de la fuerza y el dominio
del capital vertido como un disparo
sobre el corazón de una madre

Cómo contabilizar las lágrimas de
los niños que fueron despojados del
regazo de donde partieron

Quién sacará la cuenta de las horas
furiosas en las que los hijos fueron
secuestrados por quien se nutrió de
todos los odios para inventar una
paternidad sin forma pero con toda 
la burla de los sinfines
    
Un día como hoy hace un año de 
amaneceres oscurecidos por la
desesperanza las tardes resquebrajadas
sin asomarse a la sonrisa de los hijos
tocó a la puerta como siempre
la autoridad del desahucio papel
en mano a ejecutar su medida
 por encima de todo destino

Veinte minutos fueron concedidos
para recoger los pedazos rotos de la vida
las memorias inservibles los naufragios
de la mentira y el engaño los enseres del
sufrimiento y el dolor regados como
pólvora sobre los territorios de los hijos

Veinte minutos sin despedida para que
los niños no vislumbraran la dimensión de
la tragedia y no anticiparan el tamaño
de la hendidura que quedaba sembrada
entre sus manos

Veinte minutos que quedaron grabados
sobre la piel como una señal indeleble
del cuadrante de una herida que no tiene cura
en la melancolía de unos ojos a los que
les robaron su alegría

Veinte minutos que aún perduran en el
historial de la desverguenza y la perversión
presenciado por tantos testigos como compra
venta de acciones se hicieron para lograr
sus cometidos

Veinte minutos despiadados que desvestían
el rostro exacto de una mentira de mil voces
coreada por los de su misma estirpe empeñados
en desvalijar creencias ancestrales  para justificar
la aparición de sus propios demonios

Veinte minutos para develar en toda su
magnitud la falacia de una oración que jamás
alcanzó el dintel de los cielos ocupada
como estaba en juntar las dádivas recogidas
para la extensión de un apostolado sin
apóstol sin fe y sin misericordia

Veinte minutos de horror plantados en
un rostro satisfecho de sus propias incoherencias
escudadas tras una exacta planificación
del despojo y la agresión

Veinte minutos que escribieron sin pudor
la biografía de un hombre sin más pergaminos
que la ausencia de toda humana condición
investido de un pasaporte divino acreditado
en las escorias del poder y la complicidad
de las almas que requieren adquirir su
ascenso a los paraísos en la valija de las
donaciones y el bullicio de las plegarias

En veinte minutos se descubre el
mundo en su  sarcasmo en su alevosía
en su descaro impertinente
y en las pupilas ennochecidas de unos
niños que perdieron el rumbo de sus
respiraciones y abrazo del árbol de la vida

De esos veinte minutos impúdicos
y de los trescientos sesenta y cinco
días que le siguieron en los que se
amontonaron como desechos las alevosías
trampas y  manipulaciones mas atroces
nos hemos levantado armados sólo de
un cordón umbilical que ningún atropello
puede vencer ni torcer asistidos como
estamos de la ternura arraigada en los
recintos de los párpados para arropar
con la canción de cuna de siempre la
soledad y el vacío de los días expropiados
al único regazo al que pertenecen

Y que no queden sin nombrar los
cómplices los que asumieron el falso
papel de guardianes a cambio de una
prebenda o una amortización en la
deuda con los tribunales celestes

Los que solícitos con una mansedumbre
que apena corrieron raudos a cumplir
las órdenes del gran farsante para satisfacer
sus orgías de grandeza y su omnipotente
capacidad para trastocarle los cimientos
a la vida de los otros

Esos que desvergonzadamente contaron
los abalorios como si fuesen monedas
para darle cuenta al designado por
los dioses para abatir la alegría       

Los que tomaron para sí una paternidad
que no les correspondía como si los hijos
fueran un objeto de mercaderes y bagatelas
los que nunca se han aprendido una
canción de cuna ni saben deletrear las
fiebres ni los insomnios ni los dientes
apretujados sobre una tristeza sin fin

Pero que están allí dispuestos para distraer
engañar alucinar espantar el tiempo mientras
el pastor mayor gasta el suyo vendiendo
espejitos y fanfarrias a los creyentes de toda
ralea a quienes les ofrecen la diestra del señor
siempre y cuando puedan sostener sobre
sus hombres los pilares de un templo inexistente

Veinte minutos son suficientes para despejar
la trama eterna de una religión sin creencias
ni postulados que sólo sirve para catequizar a
quienes aún no saben conjugar el verbo vivir
y que se escudan tras el vasallaje para soportar
su propia incertidumbre y sus maltrechas faenas
de un vivir descalabrado e inútil

Veinte minutos y los trescientos sesenta y cinco
días que siguieron claman la hondura de una huella
que quedó como un registro en los años partidos
de unos niños resplandecientes como lumbres 
lanzados a las penumbras del odio
a los torcidos senderos de la omnipotencia
la soberbia y el mal

Y sin embargo la vida se dispuso frente a nosotros
como un río tempestuoso como una arremetida 
feroz que nos hizo ascender por vertientes
oscuras hasta alcanzar la definición de
los acantilados y los secretos abismales 
de los precipicios y desde ese pozo de
oscuridades esa soledad de bosques talados
hemos reconquistado cada día un decibel de las
alegrías apropiadas hemos persistido en la ofrenda
de caricias en el regocijo de los pájaros en la 
ventura de un amor que se despliega como
un velamen sobre tierras baldías

Y veinte minutos y trescientos sesenta y cinco
días después renace en el regazo
un almácigo de florerías olvidadas de cánticos
silenciados de caminos bordados de suspiros
y una esperanza de que en la dura lección de un
vivir atropellado no se haya extraviado el asombro
de las pupilas ni el enamorado tránsito de sus pasos
traviesos horadando sobre las hierbas los acordes
de la risa que la madre les ofrendó desde el primer
día en que hicieron nido en la casa de agua que
cobijó el nacimiento de sus rizos y el milagro de
sus decires de gajitos de mandarina que perdurará
por siempre en la memoria de los tiempos que vendrán

 17 de noviembre del 2011



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sábado, noviembre 19, 2011

EMBUSTERÍAS DE ABEJA



Algún día nacido de un
estruendo de floreceres
en este punto ínfimo del universo
resurgirá la hora de la vida
que no de la muerte
y no habrá tiempo para guerreros
sino para arquitectos de confines
artesanos de horizontes
deslumbrados ingenieros
de auroras desplegando
las pupilas de los niños
como un lienzo gigante
sobre el verdecer del planeta

Algún día desde el río
de savia de una raíz de poleo
el hombre comenzará a mirar
en su interior el paisaje de alas
que lo habita
y recobrará su oficio dinamitero
para poblar de bosques
los pájaros y devolver
a las aguas su tumulto de sales
no habrá fronteras ni otro
imperio que el del hombre
inaugurando su humana
condición de alfarero

Algún día bordado de arpegios
en el re menor de los conciertos
para cuerdas fundiremos los metales
de la guerra para hacer vasijas
en las que emerjan almácigos
de palabras que como estrellas
le devuelvan al hombre
su lenguaje de amor

Aprenderemos a contarnos
para saber la dimensión gigante
que alcanza el corazón cuando
conjuga sus sístoles en gerundio
y entonces detendremos
los desmanes paralizaremos
las armas le cerraremos
las espitas al horror
y comenzaremos a fundar
un territorio de mieles enardecidas
para abejas dispuestas
a hacerle colmenas a los suspiros
casitas de agua a la risa
hospedaje eterno a la alegría

Franz Schubert
Sinfonía Nº 8 / Inconclusa / Primer Movimiento (13,41)
http://www.epdlp.com/asf/schubert7.wma
Franz Schubert
Sinfonía Nº 8 / Inconclusa / Segundo Movimiento

mery sananes / 2004
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martes, noviembre 15, 2011

ATRILERÍAS X



En tu mirada naufraga
la risa de las mariposas

texto y foto / merysananes

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domingo, noviembre 13, 2011

DESPEDICIONES



Porque toda tristeza
es ya una despedida


agustín blanco muñoz
serie despediciones
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viernes, noviembre 11, 2011

DECIR DE MILONGAS



a moisés attías bendayán

Tu estatura da la medida de tu silencio
te fuiste con el mismo andar de tu llegada
sin otro sobresalto que el que llevabas
clavado en la hondura de tus pesares

Conociste de antemano tu desenlace
cuando aún ni siquiera habías comenzado
a cultivar la pradera de los párpados
y no socavaste la alegría que le inventabas
a quienes acudían a tus orillas
buscando erguirse sin las cercas del dolor

Pero allí en la comisura del bisturí
en el que sembraste un árbol de la vida
para que robusto y vigoroso le crecieran
alas para la travesía de los cometas que
dibujaste en el cielo de tus ansias
se anclaba un continente de zozobras
que deshizo el tejido de tu risa

Y sin embargo repartías abrazos
como si fuese tuyo el azafate de un
pan de hornero y siempre le abrías
espacio a los tropeles de memoria
que traían las abuelerías como
una ofrenda en sus regazos olorosos
a esencias de miel y ajonjolí

Obsequiabas tu corazón en ese reparto
rumoroso de tu dones para que nadie
supiera que dejabas en ellos la huella
de un tiempo que no se cumplió

Cómo despedirte entonces si aún
te quedan tareas por hacer en el
enjambre de quereres que dejaste
esparcidos en el territorio de la ilusión

Dicen que uno deja a los suyos
acordonados en la tierra para que
se inicie el ritual de los días
hasta que el cordón se deshaga y
y se abran de nuevo los ventanales
hacia los pastos verdes en los que
regresan vestidos de aire y de viento

Yo digo que tú navegaste por la
tangente solar de la lluvia que se
asomaba para irrigar los pozos
y te deshiciste de todo protocolo para
volver a las estancias de tu afectos
a refundar la vida en los niños
que aún no han nacido
de la doble majestad de un
tiempo plural y amoroso
 
Y que allí siempre te encontraremos
sin otro instrumental que un decir
de milongas enastado en la nostalgia
de un suspiro viajero

09 de noviembre del 2011
texto y foto / mery sananes






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jueves, noviembre 10, 2011

UN ESPACIO UCEVISTA PARA PÍO TAMAYO



Necesitamos cantar con las letras
de una canción mil veces
más musical que la canción.

De lo contrario, será siempre la armonía
que anda suelta por el aire,
mil veces superior a la nuestra.

¿Comprendes esto, hermano?*

UNA SALA PARA PÍO TAMAYO
EL FLORICULTOR DE HAZAÑAS
Invitamos a adherirse a esta petición, ya introducida en el Consejo Universitario de la UCV, por asistentes y amigos de todas partes del país y más allá, para que se designe con el nombre de Pío Tamayo, la Sala E, recinto en el cual la Cátedra Pío Tamayo lleva 28 años de trabajo ininterrumpido. 
Es sin duda un homenaje a este luchador antigomecista, quien fue llamado por su maestro Francisco Suárez: un libertador de las ideas. El cultivador de una idealidad avanzada para abrir caminos hacia una historia de y para la justicia, la belleza y el amor.




* Carta de Pío Tamayo a Alcides Losada, agosto de 1922
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miércoles, noviembre 09, 2011

DÍGAME SI UN DÍA



Dígame
si un día amanecieran
los gatos comiendo
ratones de rosas
con goticas de lluvia
de mar de eternidad

texto
agustín blanco muñoz
serie dígame

foto
danielita barrolleta

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domingo, noviembre 06, 2011

CAMINERÍAS


¡O vivimos más allá
de los caminos o todo
habrá terminado!


agustín blanco muñoz
serie caminerías 
foto / mery sananes
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CANTOS DE HUELLAS


al guagó de la vidavivir


Hoy las horas toman el
encuentro de los cantos de
huellas para decirle a tu
vida lo que significa
el paso del jardinero que
se va en sueños con cada
hierba que se hace flor en
los empeños de las
imaginerías que transeúntes
como tú construyen en
las siluetas de los amores
que se siembran en todos
los amaneceres

foto y texto
agustín blanco muñoz
06 de noviembre del 2011
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HOSPEDAJE DE DURAZNOS



para juan jorge

En tus certezas se fraguan albaricoques
de ternura una apoteosis de azahares
y un hospedaje de duraznos  en cuya
piel  escribes cada día una carta aromada
de tesituras inéditas y adagios de oboe

En tus designios una encrucijada de
guijarros le abre paso al cauce de un
tiempo que aún no ha comenzado
aguardando la santificación de tu risa
y el deletreo incesante de un tropel
de siemprevivas

En tus correrías por las escarpadas
avenidas de las arterias dibujas la
geografía de un país  sin sequías
empeñado como estás en inventarle
un trampolín a la alegría

Y allí en esa estación de la
memoria reconstruyes en el interior
de tu corazón de ruiseñor
la cantata que los hijos te regalan
en las tardes soleadas de espejos
y suspiritos de agua y la que yo
te siembro en el paladar eterno
de las horas que dejan huellas
para siempre

textoy foto / mery sananes
06 de noviembre del 2011 
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viernes, noviembre 04, 2011

CUENTERÍAS - MAL DE OJOS - AMELIA



Esto me lo dijo La Nona


Todavía en el momento  
 de dejar el vivir, 
Amelia se cuidaba de ver 
a nadie de frente. 
Prefería recorrer pisos 
y techos 
para que el mal no saliera 
de sus ojos. 
Y se fue con la tristeza 
del mirar que nunca tuvo. 


agustín blanco muñoz
serie cuenterías
 foto / mery sananes 
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jueves, noviembre 03, 2011

EL NIÑO DE LA VENTANA



EL NIÑO DE LA VENTANA

A Amos Oz


Un niño mira por una ventana y el amanecer se le clavetea en los ojos como una ofrenda de luz. Él nada sabe de ventanas. Sólo mira todo lo que pasa a su alrededor. Y lo hace suyo con la frescura con la que toma una flor. No sabe ni se plantea la existencia de otras ventanas, y mucho menos de ventanas cerradas.

Allí sueña con que muchos niños ingresen a sus pupilas para jugar. Y contempla con fino detenimiento a los pájaros mientras pasean su canto de un árbol a otro. Es tan lúcido su mirar que distingue aun lo que no se distingue. Puede a la distancia advertir el combate de un insecto atrapado en la red de una araña, tan sólo para asegurar el vivir de ambos. Se asombra de encontrar entre las nubes, rostros que ríen.

Descubre en el pasto una hoja reluciente y única. Y otra que en su vuelo parece danzar al ritmo de su pulso. Revisa con cuidado si hay indicios de lluvia y desde arriba advierte que su columpio lo aguarda. Y le pide a la madre salir a conquistarlo.

Ese niño que nada sabe de literatura  piensa que el mundo está hecho de parques y ni siquiera se imagina que detrás de las ventanas hay personas que no se reconocen. Eso lo averiguará después, no sin asombro. Por ahora el hijo del vecino, el niño que recorre la calle con un carrito de cartón o el que devora un helado son todos sus amigos y a todos los invita a jugar.

Pero que pronto se pierde esa armonía natural y espontánea. Porque ese niño que se asoma a la ventana del vivir es igual a cualquier niño ubicado en cualquier geografía. Hasta que comienzan a estrecharse los espacios para mirar y para vivir, y entonces, ya se anula el niño y aparece el hombre de hoy.

Y allí cada uno de nosotros se construye una ventana propia y en ella se encierra no sin antes desplegar gruesas cortinas y colocar poderosas cerraduras para amurallar la vista del otro que pudiera hallar, entre esos espacios, alguna común tristeza o alegría.

¿Qué las vidas son diferentes, anchas y ajenas, al decir de Ciro Alegría? No se podría negar. Pero hay algo en común en cada ser humano, que por lo general preferimos ignorar, porque no nos gusta parecernos a nadie, sino más bien cultivar una individualidad que a la final queda anulada, porque significa la interacción con una parte de la humanidad, demasiada diminuta para otorgarle al hombre la esencia de su propia condición.

A la final las fronteras siempre nos habrán de servir para aislarnos o lo que es peor, para desdeñar todo aquello que está fuera de ellas. Es el territorio del hombre escindido.

La globalización fracturó las fronteras. Eso es absolutamente cierto. Pero no desaparecieron las fronteras o las murallas. Habría que decir que más bien crecieron. Lo que está por encima y más allá incluso de nuestro más sano raciocinio, es algo tan escandalosamente abstracto como el capital, el dinero, esa entidad misteriosa y secreta que ha convertido el ser humano en una especie prescindible.

Como si una vez extinguida la especie, alguien en algún planeta lejano pudiera con esos capitales, venderlos quien sabe a quien y a cambio de qué, para fundar de nuevo la misma vieja historia de asesinos que conocemos hasta ahora.

Y qué bueno fuera que en verdad cada uno de nosotros insistiera en lo que nos es común y no en lo que nos han inventado para disgregarnos, separarnos, dividirnos hasta convertirnos en minúsculos átomos de una materia que ni siquiera se reconoce, con el perdón del átomo que sí sabe reconocerse a sí mismo como creador de toda  especie.

El texto de Amos Oz (La mujer en la ventana) habla de una mujer múltiple como múltiples son las ventanas que las encierran. Es el niño que ya no está. Es el hombre que ha perdido la capacidad de reconocerse en el otro, de buscar ese cauce común que nos hace todos frutos de una misma especie.

En la tristeza, es posible que se llore callado o con gritos estruendosos, pero el sabor salobre de las lágrimas es idéntico en cualquier rostro en el cual se asoma. Y el concierto melodioso de la risa es el mismo, cualquiera sea el labio que la emita.

Lo que ha sido diferente es el objeto de nuestra tristeza y nuestra alegría. Hay quienes se alegran al matar a alguien y quienes lloran porque no han podido alcanzar objetivos insignificantes.

Que bueno fuera que cada uno de nosotros sintiera alegría por la vida que nace infinitamente en cada espacio del planeta y el universo y que se entristeciera con el color de las lágrimas que elija, cada vez que alguien es atropellado, herido, maniatado, violentado o muerto sin otras razones que las que nos hemos creado para ir permanentemente unos contra otros.

Ay si el planeta riera al unísono por una sola vez. Ay si el planeta llorara al unísono hasta que desaparecieran las guerras, los crímenes, los vejámenes y la apropiación.

Ay, si esa paz que se invoca fuese algo que realmente hermanara a los hombres y no otra forma de la misma guerra.

Ay si a través de las ventanas lanzáramos florerías, confituras, cantos y mesas servidas de abrazos, en vez de lanzar racimos de bombas y proyectiles.

Ay, si volviera florecer en cada hombre otra vez el niño.

¿Será en verdad tan difícil reencontrarnos en el otro? ¿Será que en verdad no habrá espacio en el mundo para todos? ¿Será que no podemos soñar un tiempo de casas sin puertas ni ventanas por donde el aire amoroso de la vida se cuele dejando su aromas en cada rincón?

Dejo estas preguntas aquí en estas Embusterías que es un inmenso ventanal sostenido sobre el aire. Por él  he visto ya demasiadas cosas pero también he sembrado en los suspiros que de él se desbordan, multitud de esperanzas.

Tal vez sea tiempo de convertirnos en abridores de ventanas y tratar de ser como los pájaros, de libre vuelo por sobre todos los territorios de los árboles, que aún no hemos talado.

mery sananes


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