domingo, junio 11, 2017

ESTA INMENSA Y ACONGOJADA SEPULTURA



Henri Michaux

Y de qué muertes hablamos en
medio de una huella que la pólvora
dibuja sobre rostros ya amortajados
por un morir que no cesa

De qué terror abjuramos
si ya ha tomado por asalto
la inocencia y amanece prendido de
nuestras pupilas como si fuese
un juguete anidado en nuestro
regazo

Cuándo cómo y por qué
el dolor un día se vuelve rutilante
estandarte noticioso y verso
militante capaz de tomar partido
por alguno de los asesinos
que juegan a la guerra con
la risa de los niños que nada
saben de historias amañadas
o de campos minados

En qué abrumada insolencia convertimos
la congoja para llegar al cinismo aterrador de
diferenciar entre masacres que se justifican
y muertes que nos estremecen como
agitadas banderolas de un vivir que no existe

De qué madera seca estamos hechos
que sólo miramos el ventanal de nuestras
inquietudes dejando tapiado en el espejo
cóncavo de nuestra indiferencia la andanada
indetenible de muerte que nos atraviesa
sin intersecciones ni treguas

El mundo navega al ritmo inverso
de la vida convirtiendo el planeta
en una inmensa y acongojada sepultura
mientras nosotros elegimos algún
aluvión de estampidas como si
algunos muertos nos pertenecieran y
otros nos fueran ajenos

Y en esa compleja anatomía del dolor
apenas percibimos cuánta muerte juntamos
en la relojería desvencijada de nuestros
propios pasos sin sentido

¿Será que perdimos entre los amasijos
de nuestra propia inutilidad hasta el
sueño de una historia y un tiempo
sin el odio de dios esparcido como un
maná entre los hombres?

En estos tiempos de ira y muerte, tan iguales a los que nos precedieron y tan similares a los que sembramos cada día, sin que nada parezca detener la mortaja ni las armas de los asesinos, que toman tantas formas disímiles, que hasta nosotros a veces las empuñamos, como si fuesen agitadas lanzas de una paz inexistente…En estos días en los que nos da por diferenciar, dividir, clasificar las muertes, en vez de clamar porque se detenga, donde quiera que estén, decimos estas palabras con la intención de que, de tanto insistir, algún día logremos, en verdad, hacer el necesario, indispensable, irrevocable deslinde entre los sepultureros y la risa hoy truncada de los niños del mundo, para al fin dar inicio a un tiempo de y para el hombre.


mery sananes
27 julio 2012




Benjamin Britter / War Requiem / Primera parte del Dies Irae
dirigido por Mstislav Rostropovich





1 comentario:

Anónimo dijo...

Extraordinario poema querida Mery.
Tu fuerza poética y vital atraviesa el horror, aunque el dolor te atraviese.
"de un vivir que no existe", escrbiste. Sí. Pero inventás el "vivir".
Yo sé cuánto cuesta (y te cuesta-duele-renacee) eso de estar inventando la vida entre tanta muerte.
Todo, y también y mucho tu reflexión final en prosa, es un alarido de vida, aun y todavia. Gracias Poeta, mujer de cristal, amiga !

Cristina Castello