sábado, marzo 31, 2012

CUENTERÍA DE AUSENCIAS - MARCOS



Marcos siempre aludía a la paz 
que mantenía con los huesos de 
sus andares y  con las ausencias que
andaban más allá de los días 
que estaba obligado a rescatar. 
Pero  una tarde su memoria quedó
atrapada en la vida del dolor.

agustín blanco muñoz
serie cuenterías


L.V. Beethoven / Séptima Sinfonía / II Movimiento
Leonard Bernstein

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jueves, marzo 29, 2012

MARIPOSERÍAS


Hoy te envío recados
con los grillos
y las cerbatanas
silbos de agua
señales de hojas
y un río de azúcares
que recogen las mariposas
en sus travesías
de cayena y azahar


texto y foto / mery sananes 
serie mariposerías


Jean Sibelius / Andante Festivo

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miércoles, marzo 28, 2012

CUENTERÍAS DE BRÍOS -


Rafael Franceschi



Todos los adioses corrían por los
bríos de las  lunas, cuando nos
escondimos en las guarderías
de los amores,  sin saber que nuestro
tiempo también había transcurrido.


agustín blanco muñoz
serie cuenterías



J. S. Bach / Chaconne / Yehudi Menuhim
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martes, marzo 27, 2012

CON TANTO FRENESÍ




Ay de Linda que se fue
y ay del que quedó aguardando
una carta que jamás llegó

Ay del buzón que quedó vacío
sin que ningún papel poblado de hojas
y alas de pajaros pudiera vestirlo

Ay de quien recibe una carta
que no esperaba y no supo
qué hacer con ella porque nunca
había soñado buzones de lumbre

Ay de quien no haya tenido
un amor como ninguno
y quien no lo haya perdido
en las arremetidas del viento

Ay de quien dejó pasar los domingos
sin advertir que en sus rumores de agua
se escriben cartas que sólo descifran
las mariposas a su paso por la flor



Ay de quien no haya llorado
a solas escuchando a Linda
a orillas de cualquier camino
sabiendo que a más nadie
iba a querer con tan loco frenesí


mery sananes


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lunes, marzo 26, 2012

DECIRES DE HOJA




hoja
estandarte en fuga
de risas de ayer
y mañana



agustín blanco muñoz
serie decires
foto / mery sananes


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domingo, marzo 25, 2012

ATRILERÍAS - DE PÁJAROS

Vincent Van Gogh

La noche se hizo
canto y estrella
cauce de agua enamorada
y el beso se deshizo
en alas y hierbas
río de pájaros
tremolando en el 
interior de una flauta

mery sananes 
serie atrilerías



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sábado, marzo 24, 2012

DECIRES DE BESO

Marc Chagall


Besarte así
con la muerte
rondándonos
por dentro


agustín blanco muñoz
serie decires



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viernes, marzo 23, 2012

ATRILERÍAS - EL CANTO DE UN VIOLÍN



a Kepa Murua
por regalarme  este solo 
de violín

Algo de la hondura del cello
tiene este violín que hace
travesía por una coral de tesituras
como un bajel buscando alas
sobre un mar estremecido que
sin embargo se aposenta en una
proa de cristal que es quilla
y tormento como la sal
y la lluvia en su afán de ser
oceano y nube a la vez

Hay algo de laud y clavicordio
en este violín que anda solitario
recorriendo los frondosos huertos
de un ángel que guarda bajo
sus móviles párpados un recorrido
de precipicios que se aquietan
en los confines de un suspiro

Tiene algo de tristumbre este violín
que escribe su passacaglia sobre la
elípsis de una lágrima leve como
el mar y sin embargo espejo oblícuo
de una risa distante y lejana

Tiene algo de murmullo este canto que
incendia los horizontes con los colores
de un alba que aún aguarda el
desparpajo de una partitura para dos

Tiene algo de danza este artilugio
de cuerdas que lleva entre sus
pliegues la templanza sonora de un
corazón en frenesí de acordes
en el desasosegado sosiego de un
girasol rondando las noches




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jueves, marzo 22, 2012

CANCIÓN DE AMANECERES




Entonces
se supo que una canción
es una canción porque
nunca deja de estallar
en los iracundos alaridos
de las tempestades dormidas
en los lechos de los amaneceres
de los amores de siempre




agustín blanco muñoz / Ofrenda Musical
fotografía / mery sananes
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miércoles, marzo 21, 2012

EN EL DÍA DE LA POESÍA


Rafael Olbinski

En esta fecha en la cual se conmemora el Día de la Poesía, y que coincide con un acto poético mayor, como lo es el nacimiento de Johann Sebastian Bach, invitamos a releer el texto que produjera Saint John Perse, al recibir el Premio Nobel en diciembre de 1960. Sobre él dijimos:

A casi cinco décadas del discurso que diera Saint John Perse, en Estocolmo, al recibir el Premio Nobel de Literatura, en diciembre de 1960, su texto tiene más vigencia que nunca. Su examen de la poesía y de la ciencia, su visión del mundo que debe ser y de la función del poeta y el científico en esa tarea de construir la vida, es en verdad trascendental.

Constituye un documento que debe ser leído por científicos y poetas, pero sobre todo por ese ciudadano común capaz de producir cotidianamente, aún sin saberlo, ‘pensamientos desinteresados’, en otras palabras, poesía en palabra y acción.

Pero más aún, ese hombre común con frecuencia ejerce de manera espontánea esa fusión de lo lógico con lo intuitivo, que lo lleva a desarrollar una sabiduría y a ejercer una solidaridad, que lleva lo poético y lo científico, precisamente al plano del vivir.

De allí que Saint John Perse afirme que ‘toda creación del espíritu es ante todo poética, en el sentido propio de la palabra’. Aquí Perse toca la raíz del problema. El hombre es en esencia un poeta. Que el desarrollo de la vida material le haya cortado sus alas, desgarrado su intuición, sustituido su sabiduría por contabilidades que dan cuenta de todo menos de su vivir, es otra cuestión, de la cual no puede estar ajeno ni el poeta ni el científico.

‘Hija del asombro’ la nombra Perse, Como el niño cuando adviene a la luz solar desde la residencia acuática de la madre. En sus pupilas está toda la poesía y la ciencia del universo, atrapada entre lagrimitas resplandecientes.

Sólo que luego decidimos vendarle los ojos, atarle las manos, detener sus ganas de conocer y saber, descubrir y moldear, anticipar y crear. Lo convertimos en un adulto, sin ciencia ni poesía.

Pero, como dice el Premio Nóbel: “la poesía es ante todo un modo de vida, y de vida integral’. Y ni las hambrunas, ni las guerras, ni las masacres, ni las extinciones decretadas, podrán borrar esa parte ‘irreductible’ del hombre.

“¡Altivez del hombre en marcha bajo su carga de eternidad! Altivez del hombre en marcha bajo su carga de humanidad –cuando para él se abre un nuevo humanismo-, de universalidad real y de integridad psíquica”..., exclama el poeta.

Y allí en ese mandato está la labor y la tarea del científico y del poeta, en este tiempo de oscuridades. Por eso dice: “El verdadero drama del siglo está en la distancia que dejamos crecer entre el hombre temporal y el hombre intemporal.” ¿Lograremos cerrar esa brecha, rescatar la esencia de una humanidad que no ha podido desarrollarse aún?

Con Perse decimos: se trata de “asociar, en fin, más ampliamente el alma colectiva con la circulación de la energía espiritual en el mundo... Frente a la energía nuclear, la lámpara de arcilla del poeta ¿bastará para este fin? –Sí, si de la arcilla se acuerda el hombre.”

De la arcilla provenimos, de la piedra que se vuelve guijarro en su tránsito por los ríos, de la raíz que se convierte en fruto, de la brisa que garantiza la especie floral, de la pupila diminuta del niño que refleja en su iris la estructura estelar del universo. De allí viene nuestra infinita capacidad para crear, nombrar, construir, ‘sí de la arcilla nos acordamos’, si no olvidamos quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Por todo ello recomendamos esta lectura. Pero más que para convertirnos en simples lectores, invitamos a ejercer a plenitud aquello a lo cual convoca: extraer esa sabiduría y esa poesía que está en el interior de cada quien, aguardando su tiempo, su espacio y circunstancia para correr libre hacia el otro, que es su hermano, en un tiempo y una sociedad que logre, al fin, sustituir la muerte, por los fulgores del alma humana, en funciones de vida plena y trascendente. ms

Se puede acceder al texto completo en el siguiente enlace



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martes, marzo 20, 2012

GIOCONDA BELLI - LOS PORTADORES DE SUEÑOS

Joan Miró

¿Quién puede abarcar todos los textos? Las palabras se derraman como flores silvestres sobre el desierto de un mundo en plena sequía.

Uno es afortunado cuando tropieza con alguno que teje palabras y anhelos comunes, que encuentran de pronto una precisa, contundente y resplandeciente  expresión.

Este es uno de ellos. Más aún en un tiempo que cree más en las profecías que en tratar de evitar que se cumplan.

Este es un manifiesto sobre los sueños y los soñadores. Y nos cuenta como el hombre puede predecir su propia destrucción pero a la vez sembrar tantos sueños como pupilas despierten a la vida.

Es un poema a la esperanza. A la que se ha perdido en los complejos vericuetos de lo racional. La que se ha canjeado por la mentira de un sueño que no es tal. La que ha sido traicionada pero regresa de nuevo a ahondar en su lumbre. La que tiene sabor a polen y a miel.

Gioconda Belli ha hecho una magnífica síntesis de la travesía que debería tener un vivir, que se construirá el dia en que esos sueños sean tan comunes al hombre como el cielo, la lluvia, la flor o la sonrisa de un niño dejando las huellas de su risa en los guijarros de la historia que aún aguardamos. mery sananes



En todas las profecías
está escrita la destrucción del mundo.

Todas las profecías cuentan
que el hombre creará su propia destrucción.

Pero los siglos y la vida
que siempre se renueva
engendraron también una generación
de amadores y soñadores,
hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo
de las mariposas y los ruiseñores.

Desde pequeños venían marcados por el amor.
Detrás de su apariencia cotidiana
Guardaban la ternura y el sol de medianoche.
Las madres los encontraban llorando
por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos
muertos como pájaros.

Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños,
atacados ferozmente por los portadores de profecías
habladoras
de catástrofes.

Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de
utopías
dijeron que sus palabras eran viejas
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso
es antigua
el corazón del hombre.
Los acumuladores de riquezas les temían
lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches
hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas
que no sólo portaban sueños sino que los
multiplicaban
y los hacían correr y hablar.

De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida
como también había engendrado
a los que inventaron la manera
de apagar el sol.

Los portadores de sueños sobrevivieron a los
climas gélidos
pero en los climas cálidos casi parecían brotar por
generación espontánea.
Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias
torrenciales
Tuvieron algo que ver con esto,
La verdad es que como laboriosas hormiguitas
estos especímenes no dejaban de soñar y de construir
hermosos mundos,
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se
llamaban compañeros,
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban
en las muertes,
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se
ayudaban en el
arte de querer y en la defensa de la felicidad.

Eran felices en su mundo de azúcar y de viento
de todas partes venían a impregnarse de su aliento
de sus claras miradas
hacia todas partes salían los que habían conocido
portando sueños
soñando con profecías nuevas
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores
y de que el mundo no tendría que terminar en la
hecatombe.

Por el contrario, los científicos diseñarían
puentes, jardines, juguetes sorprendentes
para hacer más gozosa la felicidad del hombre.

Son peligrosos - imprimían las grandes
rotativas
Son peligrosos - decían los presidentes
en sus discursos
Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra.

Hay que destruirlos - imprimían las grandes
rotativas
Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus
discursos
Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra.

Los portadores de sueños conocían su poder
por eso no se extrañaban
también sabían que la vida los había engendrado
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías y por eso defendían su vida aun con la muerte.
Por eso cultivaban jardines de sueños
y los exportaban con grandes lazos de colores.

Los profetas de la oscuridad se pasaban noches
y días enteros vigilando los pasajes y los caminos
buscando estos peligrosos cargamentos
que nunca lograban atrapar
porque el que no tiene ojos para soñar
no ve los sueños ni de día, ni de noche.

Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de
sueños que no pueden detener los traficantes de la muerte;
por doquier hay paquetes con grandes lazos
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver
la semilla de estos sueños no se puede detectar
porque va envuelta en rojos corazones
en amplios vestidos de maternidad
donde piececitos soñadores alborotan los vientres
que los albergan.

Dicen que la tierra después de parirlos
desencadenó un cielo de arcoíris
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.

Nosotros sólo sabemos que los hemos visto
sabemos que la vida los engendró
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías.

Gioconda Belli


Este texto nos fue remitido por Pilar Lucero Ramírez. 
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domingo, marzo 18, 2012

DE LAS PALABRAS - ANTONIO CRESPO MASSIEU



¿A PARTIR DE CUÁNDO?

¿A partir de cuándo el ángel, el pájaro,
desde cuándo la herida, el canto, lo quebrado,
el asombro, la suave permanencia, la luz,
desde cuándo la música, su ingrávido descenso,
la claridad bañando el mundo, la palabra
escalando la noche, vaticinando, gira que gira,
el gozne, lo entreabierto, la cadera herida, la piel
marcada, lo que rodea y abraza, lo circunciso,
la agrietada fidelidad, la fraterna constancia
de lo que contemplan los contemplados,
a partir de cuándo el silencio y sus sombras,
desde que tiempo sin tiempo horada renuncias,
enumera traiciones olvidos cuándo.

Quién escuchó el pájaro, la luz, la carne,
quién la dijo, desde dónde la inventó, la bautizó
y sacralizó el instante, lo venidero como esperanza,
un sueño terso que adivina lo posible, lo nunca acaecido
y sin embargo siempre preguntado, indagado
en temblor, hueco, cuenco de vigilia, descenso, regreso.

¿A partir de cuándo el pájaro, la luz?
¿desde cuándo el cazador, el oscuro silencio?
¿a partir de cuándo?

Cuando llegó el verbo y fue sangre, boca, saliva,
cuando pobló, nombró, dijo, permaneció

Mas ¿cuándo llegó el verbo?
¿cuándo el pájaro y su canto?
¿a partir de cuándo el canto?
¿cuándo su renuncia?

 

Este material fue tomado de la siguiente fuente

http://manuelrico.blogspot.com/2011/06/portbou-lugar-de-la-memoria-derrotada.html

En este enlace Manuel Rico hace una reseña del libro al cual pertenece este poema: 
Elegía en Portbeau.
Sugerimos su lectura para acercarnos al poeta.


En Portbeau, localidad fronteriza de Cataluña, entre España
y Francia, huyendo de la Gestapo, Walter Benjamin
se quitó la vida.
Las preguntas que formula las hacemos nuestras en esa búsqueda incansable de devolver al niño al sitial de su asombro
al pájaro al arco de un vuelo sin cazador
al verbo a su  canto
a la sombra a su luz
a la vida sin herida
para poder  ir hacia “lo nunca acaecido
y sin embargo siempre preguntado"

mery sananes
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sábado, marzo 17, 2012

ATRILERÍAS DE UN BESO

Marc Chagall




Y el beso fraguó
centelleante
la vida


mery sananes
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viernes, marzo 16, 2012

DÍGAME - DE LA MISA EN SI MENOR





Dígame
el hombre que inventó
la misa por la vida eterna
antes que la vida
de verdad!



agustín blanco muñoz
ofrenda musical


MISA EN SÍ MENOR COMPLETA


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miércoles, marzo 14, 2012

LUIS MARIANO RIVERA: ARRECIFE DE GIRASOLES


A DIEZ AÑOS DE SU ESTADÍA EN EL CORAZÓN DE LAS CERECITAS


Sonatas para aleros

La poesía es la revelación de lo más hermoso que lleva el hombre por dentro. Es el don mágico que convierte todo lo que existe en señal para descifrar la maravillosa complejidad de la vida. Reside en los sentimientos y la capacidad creadora, en su arquitectura sideral, en el perfecto engranaje de una maquinaria construida para trascender y dejar huella de frutos sobre la tierra.

No en vano el hombre le fue otorgado el asombro y la lágrima, la vastedad del silencio y la sonoridad de su corazón ilusionado. No en vano conoce las rutas azules de la alegría. Y se ha asociado al universo titilante, con estatura de ingeniero cósmico, no a contar las distancias sino para descubrir todo el infinito que es capaz de albrgar en su pecho.

Ocurre, sin embargo, que a la mayoría de los hombres le han arrebatado ese rayo de asombro que les permite percibir en los caminos los signos más diminutos de lo vivo, las cuevas de los hormigueros, la danza ríttmica de las hojas  las hierbas, el arpegio que dibujan en el aire las flores en el instante de su nacimiento, la sonata para aleros que escriben las garúas, la fiesta del sol cuando arriba a los mediodías frondosos.

Le han cubierto los ojos y los oídos, le han ocultado los aromas dúlcimos que se fabrican en el taller de la naturaleza. Le han roto el canto a fuerza de tanto grito. Le han arrebatado el sabor de mandarinas de los días de recolección. Le han quebrado el recinto donde se guardan los talismanes del amor y le han dejado un vacío, una ira inútil, un desencanto, una derrota.

Le han robado la poesía, su condicion titiritera, su andar aventurero, sus ansias de ser capitan de auroras. Y mientras no recobre colectivamente sus poderes creadores, mientras no asuma de nuevo a plenitud su esencia de hombre, otros habrán de domesticarlo, engañarlo, negociarlo y amordazarlo.

Para echar abajo
los postigos

¿Y porqué se le quita al hombre su pertenencia más preciada? Para que no cante en coro numeroso, para que no junte sus sueños a los sueños de su hermano, para que no se cubran las enredaderas de azahares, los patios del vivir y se echen abajo todos los postigos, para que no se reparta la alegría entre todos, sino que, al igual que las flores, los frutos, los granos y el mismo firmamento, se haga propiedad de unos pocos.

Por eso cuando en estos tiempos de ruidos y sombras, de mercancía y mercaderes, de sequías y devastaciones, insurge un canto, una voz y un verso que devuelve al hombre su mirar y su querer, que reconstruye la armonía del universo y la solemnidad del trino, la audacia del ave y el misterio gigante que construye la miel, es tiempo de júbilo y celebración. Es día de risas y algarabía, Reencuentro con todo aquello que estaba allí, frente a nuestros ojos y nuestras manos, aguardando ser contemplado y escuchado, procesado en la artesanía del afecto, para entregarse a nosotros como arrecife de girasoles, insurgencia de sávila, resurrección de arcoiris.




Canchunchú

un solar sin cercas

Y eso fue lo que nos ocurrió co Luis Mariano. Un día llegó a nuestras manos un sobre lleno de escritos. Venían haciendo travesía alada desde Canchunchu Florido, desbordante de versos y sentimientos. Conocíamos ya al Maestro porque, como se lo dijimos entonces, ¿quién que ame al hombre sencillo de estas tierras y se haya detenido a orillas de una vereda a recoger el sabor de sus frutos, no conoce a Luis Mariano? Muchas veces habíamos escuchado sus melodias y nos habíamos quedado con las ganas de ir  despertar las cuerdas de su cuatro en esa casa suya que no tiene puertas sino sólo solares para acoger a los visitantes.

Pero la direccion fue inversa. El Maestro hizo camino hacia esta cátedra andante con sus Cantos de fragancia amor y tierra, Y abrir aquel ramillete de hojas fue sentir como si se derramara sobre la vida un aluvión de mariposas, un aguacero de primavera, un manatial de amor. Así se lo dijimos. Anduvimos por aquellos poemas como si estuviéramos en nuestra casa, recogimos en el viento de las trinitarias los mensajes de Aquiles, cabalgamos el burrito de la infancia, por entre estrellas y florecitas, aleros y escobitas de monte. Fue regresar, con fuerza musical y a sol encendido, al milagro de la vida.

Versos transparentes
como cristales de agua

Fue una aventura inolvidable, que vino enlazada a una migración de tucusitos y cucaracheros, habitantes de nidos soñadores, con sabor a casa de leña encendida y pan de anís. Sus poemas son transparentes como los cristales de agua que nos regala el rocío. Melodiosos como concierto de chicharras y turpiales. Poesia que mana de su corazón hecho de espigas, como una cascada de estrellitas fugaces.

Entonces nos comprometimos a hacer oficio de diáspora para que en unión del fuego del leñador y del canto del trovador del optimismo y la consagración, llevar su mensaje a la gente que está en la esencia de su propia poesia. A convertirnos en estafeta de sus versos para esparcir sus lecciones de jobo y cundeamor en la residencia del hombre.

Hoy vemos convertido en realidad ese anhelo. Sabemos que estos Cantos de fragancia, amor y tierra tomarán las travesías de los cometas y se prenderán de los piquitos de los colibríes, para entregar su carga de música y poesía en cada solar, en cada tierra donde emerge el verde recién nacido, porque allí estarán como en su casa.

Ya Luis Mariano es un antiguo morador de plazas y veredas, de patios y pocitos de agua, de ranchos de carton y casitas de zing, de corridos y décimas, de velorios y sones de negros, de tambor y papagayo. Cuántas veces ha resonado la clave de sol en su bandola y cuantas veces la brisa nos ha traído la melodía de Cerecita,  Canchunchu Florido o tantas otras, transportada en la ilusion cantora de voces juveniles.

Un hombre con
ropaje de flor

Luis Mariano es desde hace mucho propiedad colectiva, orgullo de los campos que lo vieron nacer y de los pueblos pequeños que él ayuda a florecer. Testimonio de un trabajo creador que no pierde su frescura de riachuelo, su estatura de hierba, su razón jardinera, aún en medio del bullicio y la consagración. Nada ha cambiado su linaje, su estirpe de arado y maizal. Sigue siendo, dondequiera que esté, un hombre con ropaje de flor.

Luis Mariano Rivera es leccion permanente de creación y vivir. Sabiduría popular que se desborda en hilos de cabello de ángel. Por ello, para entregarse, no requiere de salones ni academias, de criticos literarios o de especialistas. Su escuela está en los oleajes, en las ondas luminosas, en el croar de los sapitos, en el calor de la brasa, en el rostro del amigo y la tristeza del campesino, en la savia que recorre los tallos tiernos, en la acuarela con que se viste el crepúsculo y se anuncia la aurora.

Sabor a siempre
y todavía

Está en la lágrima y en el suspiro, en el recuerdo de los días de gurrufío y perinola, en las cuerdas de su cuatro enamorado, en todo lo que lleva por dentro, que adquiere por ello sabor a siempre y todavía.

Luis Mariano, a su ochenta y cinco años, tiene el rostro encendido de ilusión, es raudaloso su hablar, inagotable su entrega y su sonrisa de caña dulce. Y en él corre el afecto como hilerita de hormigas, lluvia de verano, semillero de parchitas. Después de conocerlo, queda establecida la militancia en la alegría y el compromiso de no cesar en el oficio floricultor.

En su albergue de alquimista, el dolor se convierte en risa, la desazón en esperanza, la ira en vendaval de espigas portadoras de granos. Allí Luis Mariano descubre el misterio de las estaciones en los hilos de plata que dibuja la guácara sobre caminitos de luz. Escucha la gestacion del canto que construyen las chicharras en el interior de la tierra, distingue en el bosque de colores, la dimensión exacta de cada estructura vegetal regaladora de armonías, esparcidora de aleluyas.


 


Navegación en
océanos de lirios

En ese andén bordado de lecciones y enseñanzas reecontramos la semilla de amor que la vida repartió como rosa de los vientos a todos los confines, para que el hombre no dejara jamás de ser hermano del hombre. Navegación en mares de rosas, en océanos de lirios, en ríos cuajados de rocío y tentación.

Luis Mariano será siempre generosa cosecha de vida, equipaje de cometas, mapire infinito de luceros. Sonrisa que galopa en la brisa, abrazo con templanza de cedro, verso y copla que brota del surco, de los pliegos de donde nacen los jazmines, del cielo que pare azules de alegría.

Sus versos y sus coplas hablan por él, y de lo que se trata es de desgajar las hermosas lecciones que contienen para entregarlas a las aguas, como embarcaciones centelleantes cargadas de porvenir. Goticas de futuro que nos envía el mañana.

En su nido de ramas silvestres  y racimos de cerezal, la poesía no es visitante sino morador, Sabe que alli nada le hace falta para fabricar su almácigo de amor. Y en ese confin, se vuele instrumento de combate, luz radiante que emerge anunciadora de historia  colectiva, de memoria cuajada de alegrías comunes,  de plenitud compartida , de utopias realizadas.

En los versos de Luis Mariano queda  diseñada, al modo de Walt Whitman, la estatura de los tiempos que vendrán. Un tiempo, cómo él mismo dice, en el cual los peces jueguen  en las aguas con la luz de los luceros, las flores bailen en los bosques al son de un cristofue, y el dolor se haga para siempre cultivo de taparos guardadores de guirnaldas.

Cantar las cosas sencillas
que tengan sabor eterno

Luis Mariano no hace otra cosa que dibujar la vida de cada día, sazonada de ternura y humildad. Es el poeta que le canta a la chivita obsequiada para servir de alimento, y que en sus manos se convierte en compañero de afectos. Es el perro comesobras que, sin embargo, deja en cada calle sus señales. Es la Negra María que un día le pidió al maestro unos versos en los que él puso todo el valer de su nobleza.

Es el canto a todo lo que irradia claridad, y la advertencia contra todo aquello que nos deforma e intoxica. Y es la amistad, la fraternidad ofrendando sus versos al amigo a quien le da consuelo,  al que le dio abrigo, al que le llevó unos versos emocionados. Y es el sendero incansable de la entrega porque para el poeta su corazón es un nido formado con fragancias de ternura.

Es la melodía que rescata para el porvenir las regaderas que empapan de alegría los conucos, y el grano que cuaja para brindar su sabor. Es el manojo alegre de ramitas frescas, amarradas con corteza de cautaro, que perfuman con su savia los rincones de la vida. Y es el amor que nunca envejece porque mamerta y Gumesindo sienpre sueñan con pensamientos niños.

Por sus versos musicales pasa el torrente de la vida, sin distinciones ni cercas. Todo lo alcanza su sentir, las florecitas sin nombre, el tiguitiguito y el chababá, el tucusito y la chicharra, la matica de ají dulce cubierta de zarcillitos. Los negritos de Cerizola,  las Ambrosias de temple recio, Cruz Quinal y Berta Vargas, Juan Quijano el de Cariaco, Cabén el sembrador, Tobías, el poeta y el maestro.

El mismo señala el sentido de su poesía. Porque soy un cantor / que solo busca en el verso / cantar las cosas sencillas / que tengan sabor eterno. Soy cordaje de emoci{on / en bandola bien punteada / y soy de mi tierra amada / raíz que toma en su adentro / la savia de su alimento / y no me cambio por nada.

Hombre en proceso
de porvenir

Por eso su voz es cuerda encendida, coral de bandolas, antorcha de plata, que hace aflorar de cada tejado gajitos infinitos de pomarrosa. Su vida es festejo de la naturaleza. Su oficio es ser hermano de los caudales y las sequías, El hombre común encuentra en su cantar, revelada toda su carga poética, su acción mineral y floricultora. Es hombre en proceso de porvenir.

Pueblo No Descubierto rescatando los trazos de antiguas hazañas y volcando sobre ellas su equipaje de truenos y cotopríes. Sabemos que la conjunción de su poesía con la que habita en el interior de cada hombre, producirá algún día, andenes de alhelí, celebradores de un tiempo nuevo.

Su biografía poetica y sideral está escrita en el candor de los niños, en los hilos de fosforo que la brasa le regala al viento, en la dulcerías de cerecitas y en la creciente de las aguas. Y allí hay que ir a buscarla. La recolección de los decires, de sus años de peregrino enamorado del vivir, la vertiente de sus sentimientos forjados en las acerías del compartir, sus jornadas campesinas de abridor de surcos, su andar carupanero y su militancia universal, están por recoger. En esa tarea nos hemos comprometido con Luis Mariano.

Por la resurrección
de las fogatas

Mientras, no podemos detener este caudal de versos y lecciones. Pertenecen a la vastedad de los campos, a los espacios habitados por truenos encantados y arcoiris de amor. A los lugares donde se aposentan los lirios y la flor de baile, A los sitios donde mora el canto libertario del hombre y la trinchera danzante de victorias. Allí fecundarán rebeldias y combates, sacrificios y entregas, compromisos y hazañas, hasta que algún día regresen prendidos para siempre en la alegría colectiva del pueblo, en la resurrección de las fogatas y la apoteosis del vivir.

mery sananes
prólogo al libro
Cantos de fragancia, amor y tierra
Caracas, CEHA-CPT-UCV, 1991.



UNA APROXIMACIÓN A LUIS MARIANO RIVERA
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DECIRES DE IXORA




hoy todos sabemos
que ixoras en el destello
de los hombres


agustín blanco muñoz
serie decires
foto / mery sananes


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