domingo, septiembre 30, 2012

TIEMPO ALELUYA


seraphine de senlis
                            
Ay de la ida
que es arribo
a los acordes detenidos
de una milonga que
aguardaba las cuerdas 
de tu alegría para izarle
velámenes al tiempo  

Ay de tu larga tristeza
que desanda sus raices
sobre los rieles de una
memoria estremecida

Ay de los noviembres
que se le fugaron a los
calendarios hacia los
neblinares de un río que
escala estrellas en días
de llovizna y aluvión 

Ay de esa madrugada
que estalló en tus costillares
en raudal de colibríes hacia
las estancias de un nocturno
grabado en la nervadura
de un violín

Ay de los adioses que se
grabaron en la prisa de los
días asediados de un siempre
que acordamos en silencio
desde la hora pomagás 
de las ausencias

Ay de este treinta que encalló
sin su noviembre en la orfebrería
de las ilusiones que bordabas
cada atardecer sobre la aridez 
de las soledades que vinieron 
adheridas a tus cauces arteriales
como un signo escorpio
sobre de tu tránsito de tierra

Ay del estar que ahora te
invento en cada recodo de los
minutos en los que te instalas
a degustar el deslumbrante
torrente de aromerías de las
que te hiciste portador para 
esparcirlas en los engranajes de
la vida que emerge invariable 
de cada migración de los suspiros

Dejo en tu respiración el ala 
desprendida de mis tallos 
y en la coraza vulnerada de tus
decires el tiempo aleluya
de todas las resurrecciones 

mery sananes
30 de septiembre del 2012



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martes, septiembre 25, 2012

SUSPIRERÍA ERRANTE


a zaira andrade


Te veo más allá de todos
los recuerdos y hasta en tus
credos me convierto en el
suspiro errante de tu amor


agustín blanco muñoz
serie suspirerías
foto / mery sananes
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sábado, septiembre 22, 2012

SUSPIRERÍAS DE VIENTO




marc chagall


Si se nos van los suspiros
nos quedamos sin saber
cuando el viento nos devuelve
los amores





agustín blanco muñoz
serie suspirerías
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viernes, septiembre 21, 2012

SUSPIRERÍAS DE DESPEDIDAS







Hoy amanecí en el suspiro
del  adagio que se
consagró en las bisagras
de mis despedidas


agustín blanco muñoz
serie de disparerías
foto / mery sananes



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miércoles, septiembre 19, 2012

SUSPIRERÍAS DE PASOS







Los suspiros
nacen y se
pierden en los
pasos de los
encuentros


agustín blanco muñoz
serie suspirerías
foto / mery sananes
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lunes, septiembre 17, 2012

SUSPIRERÍA DE ABEJA






La abeja nunca pierde el
suspiro en su travesía por
el borde de la flor que se
vuelve hechizo en sal para
la entrega


agustín blanco muñoz
serie suspirerías
foto / mery sananes
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domingo, septiembre 16, 2012

VOCINGLERÍA DE PELÍCANOS




para mariale

La aventura del espíritu comienza cuando se logra derribar la última piedra de las murallas colocadas para detener la  ternura del hombre.

Allí se instala en la vastedad del universo y se extiende hacia el interior de uno mismo, avanzando a raudales como una galaxia en expansión.

Pero no es una aventura fácil. Hay que pasar primero por todos los odios sedimentados en una prehistoria que aún no ha dado el paso para el desarrollo de lo humano. Odios multiplicados en tantos fragmentos como los muros han dividido al hombre.

Y hay que pasar por todo el resplandor que produce las diásporas sin recibir daño en la capacidad de ser y trascender.

Y a la vez saber que la vida no llega hasta nuestros límites y que debemos seguir  la oración para que la huella sea o esté con otros más allá de nuestros pasos.

Sólo así podremos dejar nuestras señas en la construcción de destinos sin muros y llenos de los amaneceres que derramen sobre nuestras manos la magia que se requiere para transitar por los atardeceres que alcancen a todos los párpados.

Y sólo y en esa hora adquiriremos en su esencia la luz  marina que nos enseñan día a día la brevedad de los pelícanos del amor del hoy y del siempre.



texto y foto
mery sananes
16 de septiembre del 2012

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martes, septiembre 11, 2012

SUSPIRERÍAS DE PIEL






Hoy mis suspiros
están atados a la piel
de un tiempo que
no me pertenece


agustín blanco muñoz
serie suspirerías
foto / mery sananes
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domingo, septiembre 09, 2012

KADDISH - LEONARD BERNSTEIN


Este material fue utilizado como base para un curso de Lectura Dirigida, coordinado por mí en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela, en septiembre de 1981. La traducción de los textos es libre y fue realizada exclusivamente para uso docente.

La experiencia entonces fue de una gran riqueza. Hoy lo colocamos en estas Embusterías, para que cada quien lo lea, mientras escucha la tercera sinfonía de Leonard Bernstein. Y se haga a su vez cantor y creador de la Vida. ms.

El Kaddish es la oración sagrada de los judíos, que se dice para honrar a los muertos. No se puede rezar sino en presencia de diez hombres. Y aquel que tenga vivo a su padre o a su madre, no podrá decirla.

En vida debe haber cultivado al menos la amistad de diez compañeros. Y esa ofrenda final es el deseo más sagrado de todo judío: contar con los diez amigos que puedan cantarle su oración de la muerte.

Parece entonces que ganar el derecho a morir consiste, de algún modo, en haber vivido a plenitud. De allí, tal vez, que el texto original no hable de la muerte sino de la vida.

No es lamentación sino alabanza. No hay llanto sino invocación. No hay pena sino exaltación de lo creado y por crear.

Como una manera de atraer al Todopoderoso, aquí a la tierra, para que junto a los hombres, construya la paz y el amor que ha dicho edificar en el reino de los cielos.

Y ese es al arcoiris que construye Bernstein, para regalarle a dios un sueño que no concluye al amanecer sino que se prolonga en la vida, porque ha vencido la muerte.

Una vida llena de serenidad pero de ira también, de desolación, pero también de esperanza. Donde relumbra el fuego que no consume el arbusto, y canta el viento que hace mecer el trigo y crecer la espigas con el que se hará el pan para todos.

Donde baila el rayito de luz que habrá de prenderse del rocío para ofrendar su aluvión de colores a la alegría de los hombres. Y donde magnificado, alabado y glorificado sea el gran nombre del Hombre, por siempre y para siempre. Amén.

KADDISH
texto de la oración

Magnificado y santificado
sea su gran nombre
a través del mundo que él
ha creado de acuerdo a su voluntad.

Y pueda él establecer su reino
durante tu vida y durante
tus días y durante la vida
de todos en la casa de Israel

Pronto y en un tiempo
cercano y digamos amén

Que su gran nombre
sea bendecido para siempre
y por toda la eternidad

Bendito y alabado y glorificado
exaltado enaltecido y honrado
magnificado y loado
sea su nombre, bendito sea él

Aunque él está más allá de
bendiciones e himnos
oraciones y consolaciones
que puedan ser dichas aquí
en el mundo
y digamos amén

Que haya paz abundante
del cielo y vida para nosotros
y para todo Israel
y digamos amén

Aquel que hace la paz en sus
altos lugares haga la paz para
nosotros y para todo Israel
y digamos amén.


TEXTO DE BERNSTEIN

I INVOCACIÓN

Ah, mi anciano, consagrado, solitario y
desilusionado padre
rechazado gobernante del universo,
hermoso, celoso dios y amante:
rabiosa y arrugada majestad
quiero rezar y quiero decir
un kaddish, mi propio kaddish.
Y oye, Todopoderoso, con toda atención
porque puede que no haya nadie
que lo diga después de mí.
¿Tengo tu atención Padre Majestuoso?
¿Esta mi final a sólo minutos? ¿Una hora?
¿Hay tiempo siquiera para una pregunta?
Podría venir mientras cantamos
y arrebatarnos de una vez y para siempre
interrumpidos en el acto de rezarte.
Pero mientras tenga aliento,
aunque sea breve
te cantaré este kaddish final para tí,
para mí, y para todos aquellos a quienes amo
aquí en tu sagrada casa
quiero rezar y el tiempo es breve
tiempo para comenzar nuestro galante
Yitgadal.

Mgnificado y santificado sea
tu gran nombre
Amén.



KADDISH I CORO

Amén, amén. ¿Oíste eso padre?
¿Tengo tu atención? Sh’lamáh rabá’
Que paz abundante caiga sobre nosotros
Amén.

Gran Dios
seguramente tú que haces la paz en las alturas
que manipulas torpes galaxias
que juegas con espacios llenos
de soles, que haces pliegues con la luz,
que haces girar las lunas
de seguro podrás suplirnos
un toque de orden aquí abajo
en este aturdido y diminuto lugar.
y digamos de nuevo
Amén.

II DIN TORAH

Con un amén en los labios me aproximo
a tu presencia, padre, no cn temor
sino con cierta furia respetuosa.
Tengo muy poco tiempo, como bien lo sabes.
¿Reconoces mi voz?
¿Debo presentarme de nuevo?
Aní Havazalet ha-Sharon.
Shoshanat ha-Amakín.
Soy el lirio de sharon, la rosa
de los valles, la hija de sión.
Soy aquella parte del Hombre
que hiciste para sugerir tu inmortalidad.
Seguramente me recuerdas ¿verdad, padre?
Soy la parte que rechaza la muerte, que insiste
en tí, que diviniza tu voz, adivina tu gracia.
Y siempre has oído mi voz
siempre me has saludado
con un arcoiris, un cuervo, una plaga,
algo. Pero ahora nada veo. En este tiempo
preciso nada me muestras.

Padre, trata de entender lo que está ocurriendo.
He sido exiliada del Hombre, no más respetada
mientras él corre libre, libre para jugar
con su fuego recién encontrado, ávido de muerte,
de una voluptuosa, total y definitiva muerte.

Dios, Señor, te llamo para que vengas
y no me rechaces como si estuviera jugando
a ser una hija desafiante e impúdica rebelde
a quien podrías dominar con solo una cachetada.

Sabes quién soy. Aní havazelet ha-Sharon,
el lirio que el hombre ha recogido
y lo ha tirado.
¿Y tú dejas que eso ocurra, Dios de Dioses?
¿Tú con tu maná, con tu pilar de fuego?

Preguntas por fe. ¿Dónde está la tuya?
¿Por qué has quitado el arcoiris, el hermoso
lazo que tenías anudado a tu dedo
para recordarte que nunca debías olvidar
tus promesas?

¿Debo citar tus propias palabras?
“Coloco el lazo en la nube...
de manera que pueda verlo y
recordar mi eterno compromiso.”

Tu compromiso. Tu trato con el Hombre.
Dios de hojalata. Tu trato es de hojalata.
Se arruga entre mis manos.
¿Dónde está la fe ahora? ¿La tuya? ¿La mía?

Perdóname padre: estaba loca con la fiebre,
sobreviene el caos y he sucumbido.
¿Te he herido, padre? Perdóname.
En medio de la fiebre he olvidado que
tú también eres vulnerable.
Si mi fe es temblorosa
¿cómo habrá de ser la tuya?

Pero tuyo fue el primer y fatal error,
creando al hombre a tu imagen y semejanza.
Falible. Querido Dios, cómo debes sufrir,
tan lejano, viendo con lamento tu obra
que se yergue sobre dos pies, torpe, mortal.

Mi desconsolado padre, si pudiera confortarte.
Apriétate contra mí para mecerte
hasta dormirte.  ¿He de cantarte?
¿He de contarte historias de otras estrellas,
estrellas que amas, que merecen tu amor,
estrellas que no disgusten, ni desgracien,
ni maltraten tu amor?
Ojalá que existan, padre, por tu bien.

La piedad de mi corazón inunda mi garganta.
Apenas puedo hablar.


KADDISH 2 SOPRANO SOLO

Que seas confortado, magnificado,
santificado...

Duerme, padre mío, descansa tu ira.
Duerme suavemente.
Déjame inventarte los sueños,
soñarlos por tí, tan dulces como pueda.
Tal vez soñando pueda ayudarte a encontrar
tu imagen de nuevo para que la ames de nuevo.
Te llevaré a tu estrella favorita
a la más grande de tus creaciones
y haremos una especie de fiesta
y tomados de la mano, como niños pequeños,
miraremos, con asombro, abiertos los ojos,
los trabajos de la perfección.



III SCHERZO

Así que éste es el reino de los cielos,
padre, tal como lo habías proyectado,
cada clisé inmortal en su sitio
los corderos haciendo cabriolas
el trigo meciéndose, los rayos del sol
bailando.
Pero algo está mal.
La luz: quieta. El aire: estéril.
¿Sabes qué es lo que está mal?
Que no hay nada que soñar.
Ninguna parte donde ir.  Nada que conocer.
Y estas criaturas de tu reino
estas personas sonrientes e indoloras
¿fueron creadas a tu imagen también?
Tú eres la serenidad pero eres la ira también.
Yo lo sé. Lo he sentido.
Tú eres esperanza pero también desolación.
Lo sé. Me has desolado.

Pero no, estas criaturas, estas personas
perfectas, ellas están más allá de la
desolación o la esperanza.
No existen, padre, ni siquiera en lo
leve de nuestros sueños.
Regresa conmigo a la estrella de la desolación
regresa, padre, a un lugar donde soñar
es posible y el dolor es posible,
tan posible que tendrás que creerlo.
Y en el dolor reconocerás al fin tu imagen.

Ahora te mostraré un sueño para recordar.
Verdaderas y vivientes maravillas. Asombros
genuinos. Milagros relumbrantes.
Mira: un arbusto que arde.
Mira, una rueda que gira fogosamente.
Un cordero. Una piedra. ¿Habré de lastimarlo?
Mira, se alegra, hace brotar su alegría.
Lo he logrado.
Estoy echando a correr este sueño.
¿Creerás, ahora?
No puedes escaparte todavía.
Te tengo, padre, encerrado en mi sueño
y tienes que permanecer allí
hasta la escena final.
Ahora, mira hacia arriba. ¿Qué ves?
Un arcoiris que he creado para tí.
Mi promesa, en colores brillantes y permanentes.
Míralo, padre.  Cree. Cree.
Mira mi arcoiris y dí conmigo
Magnificado... y santificado...
Sea el gran nombre del Hombre.

KADDISH  CORO DE NIÑOS

Los colores de mi arcoiris te están cegando,
padre, lastiman tus ojos, lo sé.
Pero no los cierres, no te vayas.
Mira ¿te das cuenta qué sencillo y pacífico
se torna todo, cuando se cree?

No te despiertes todavía. Por más inmenso que
sea tu dolor. Te ayudaré a sufrirlo.

Dios, cree, cree en mí
y verás el reino de los cielos
tal como lo proyectaste:
los corderos saltarán gozosos,
el trigo se mecerá al vieto,
bailarán los rayos del sol,
rondarán los serafines.
Mira cómo mi arcoiris ilumina la escena,
querubines llaman de un extremo a otro
cantando tu alabanza.

El arcoiris se está yendo. El sueño ha concluido.
Debemos despertarnos y el amanecer está frío.

FINALE

El amanecer está frío,
pero ha llegado la mañana.
Padre, hemos ganado un nuevo día.
Hemos soñado nuestro Kaddish y
hemos despertado vivos.
Buenos días, padre, todavía podemos
ser inmortales.
Tú y yo, unidos por mi arcoiris.
Ya no puedes darte el lujo de mi muerte,
porque si yo muero, tú mueres conmigo.
pero mientras yo cante, estarás vivo,
y mientras yo viva, continuaré inventándote
padre, y tú a mí.
Ese es nuestro trato y honrarlo
es honrarnos. No es exactamente lo que
habíamos negociado tiempo atrás
cuando aquel otro arcoiris, el primero.
Pero entonces yo sólo era una criatura
indefensa, con mis brazos aferrados a tí,
muerta sin ti. Pero ambos hemos crecido.
Tú y yo. Y no estoy triste.
No lo estés tú tampoco.
Desarruga el ceño, vuelve a mirarme
con ternura.
A mí, a nosotros, a todas las criaturas vivientes
de Dios, en esta casa sagrada.
Y nosotros también te miraremos a tí,
padre, con ternura.
Ah mi padre, mi dios, mi amante.
Amorosa majestad, mi imagen, yo misma.
Somos uno, después de todo, tú y yo.
Juntos sufrimos. Juntos existimos.
Y nos recrearemos uno a otro por siempre
y para siempre.














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viernes, septiembre 07, 2012

SUSPIRERÍAS DE ATARDECER






Todo atardecer tiene
su suspiro crepuscular
en el amor que pasó
por la vida que ya
no tenemos


agustín blanco muñoz
serie suspirerías
foto / mery sananes
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miércoles, septiembre 05, 2012

SUSPIRERÍAS DE LÁGRIMAS






En los cementerios
suspiran las lágrimas
que no tienen fuerza
para su nacimiento


agustín blanco muñoz
serie suspirerías
foto / mery sananes 
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