lunes, marzo 31, 2014

NO HAY PALABRA MENOR - A CARLOS MORALES DEL COSO




A Carlos Morales del Coso
en respuesta a su poema 
titulado Poema Menor


En ti, Carlos, no hay palabra menor. Aunque trajeado del pastor de cabras que nunca has dejado de ser, todo lo tuyo para ti es menor, a excepción del cielo inmenso, poblado de estrellas, de tus largas noches, a la sola intemperie de ti mismo.

Sólo que fue allí en ese paisaje nocturno donde fue creciendo en ti una noche interior, tan llena de proezas mayores, que jamás tu piel alcanzó a contenerla. En tus andares la fuiste esparciendo de tantas formas y con tanta vehemencia y pasión, que sólo tú has comprendido enteramente, el grado de soledad que te ha dejado, ese poblamiento mayor.

Y ese recorrido escarpado por los precipicios del vivir, que tú te has dedicado a recoger y a rescatar de cada canto quebrado, cada aluvión de lágrimas, cada sonata escrita al borde de la muerte, ha dejado en ti sus huellas indelebles.

Has hecho tuyo el sufrimiento del otro múltiple que somos, pero que para tantos es apenas un extraño. Has hecho de ti mismo un recipiente gigantesco de del dolor que quiebra la vida y a la vez de ese canto tenso como un cordaje atado a  la garganta de las despedidas, que ha dibujado las más hermosas de las melodías, sin mano con que sostener el arco, sin arco con el cual acariciar la madera, sin violín del cual brote sonora la música que nace del corazón que no se entrega.

Y no ha sido fácil. Tú no eres un traductor, Carlos. Tú eres un reinventor de palabras. Tú no eres un editor, tú eres un recolector de caracolas en arenas sin peces. Más que un poeta eres un poema que se estrecha sobre un papel que no te pertenece, de tanto querer escribirte a ti mismo, sobre la superficie vertical de los arrecifes.

Y cómo no iba a herirte tanta pena contenida en un planeta sin esperanzas, en el aposento donde tejías alegrías como copas que, a pesar del fuego,  no alcanzaron a ser cristal. En el huerto en que sembraste tu futuro, como un hortelano desterrado de sus surcos.

Pero basta abrir el libro de las noches en las que has derramado todos tus hallazgos. Sobre cada uno de ellos te has vertido como agua fresca sobre la sed. Te has dado como el polen se entrega al viento sin aguardar que hurgue las petalerías donde se cobija. Te has derrochado como el buen vino en la mesa del hombre de generoso corazón.

Y no hay nada menor en esa tarea de hacer resucitar desde el estercolero en el que hemos convertido el vivir, toda arista iluminada, todo gesto inquebrantable, todo lo  eterno que se graba en la sístole del universo, cuando se ha vencido la muerte que otros impusieron.

Y yo quiero, hoy, Carlos, a la luz de la lectura de ese poema menor que has escrito en esta madrugada, y que has entregado con el  pudor que te conozco, rehacerlo a mi manera, como suelo hacerlo cada vez que algo me toca y conmueve, como si fuese un eclipse de mis ojos sobre la fragua del tiempo.

Ha sido fácil, cierto Carlos, porque es de tu oficio que la luz rompa los pesados ropajes de la noche y despierte los lienzos. Y ha sido fácil, como siempre lo has hecho, abrir las ventanas y ver tras ellas, aunque era de noche, los corceles briosos de tu propia sangre, paciendo esa luz de hierbas luminosas, bajo el beso del aire.

Ha sido fácil escuchar las flautas de luz con amapoles rojos, escribiendo en el cielo, la carta sin final, que en plenos mediodías escribes, en el interior de los pozos más profundos.

Pero hay algo que quieres hacer fácil que te lo haré desgarradamente difícil, Carlos. Tú dices flotar en el alféizar. Cierto, así flotabas en tus noches de niño, en ese tiempo en el cual aprendiste primero a extender tus alas antes que a caminar. Salvo que desde entonces volabas al interior de todo lo sagrado, donde descubriste ese silencio desde cual has construido todas tus palabras. 

Y por eso mismo, no veo, ni quiero ver, Carlos, libros de páginas cerradas que nadie concluyó. Porque los libros de páginas abiertas, como los latidos del corazón del hombre enternecido,  jamás tienen punto final.

Y mucho menos le doy ingreso a un hombre sin luz, con un veneno en la mesa. No tú, que eres encendedor de candiles, recolector de golosinas, alquimista del desahucio. No tú. Y con el derecho que me da ser sobreviviente, me subo a tu alféizar, reabro el libro de tus desesperanzas y dejo que la luz de todas las noches vierta sobre él el estruendo musical de los caballos paciendo sobre hierbas luminosas, el acorde melodioso de sus flautas escribiendo sobre tus pupilas amapoles rojos. Y el veneno de la mesa lo trasmuto en vino de consagrar.

Y a  ese YA que esgrimiste, a modo de lo que sea, lo transformo en un NO tan sonoro, que sea capaz de atravesar el ruido ensordecedor de las metralletas y los morteros, el mar inmenso, y entrar por la ventana que quedó abierta, prenderse del rayo de luz que la noche te entregó, esparcir las páginas de todos los libros que aún no han sido escritos y anidarse en tu corazón niño, como si fuese el suspiro de tus hijos.

Y con ese frugal equipaje, Carlos, deja que Rocinante te lleve a seguir combatiendo molinos, deja que Sancho busque en tu interior la Dulcinea que atraviesa tu sed,  toma tu antiguo escudo para resguardarte de todo veneno, y con tu lanza hecha plumaje, escribe con vehemencia interminable tu propio libro, el de Amós, el de los niños que aún no han nacido y el de los que los han convertido en adultos, de tanto haberles expropiado el amor.

mucho se te quiere
mery sananes

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domingo, marzo 30, 2014

UN ESPEJO DE INFINITOS VÉRTICES - VINCENT VAN GOGH


VINCENT VAN GOGH
30 de marzo de 1853 / 29 de julio de 1890



Carta al Chipili (Isaac Sebastián) 
sobre Van Gogh

Hay hombres que miran el mundo, lo ven con ojos como los tuyos, y entonces lo pintan. Lo dibujan sobre lienzos de tela o sobre cartulinas de papel. Lo colorean del color de sus sueños y nos los regalan para que no olvidemos los caminos que vemos.

Recuerdas que un día cuando íbamos hacia la escuela tú me preguntaste qué es un pintor. Yo te respondí: un pintor es un hombre que mira. Como un músico es un hombre que escucha, como un poeta es un niño que habla.

Y todos, en el interior de nosotros, tenemos alguien que mira, que escucha, que habla tu lenguaje. Todos tenemos dentro un manantial de color, un almacén de palabras, un río de sonidos, con el que nos podemos comunicar.

Sólo que a veces nos quedamos en silencio, sólo que a veces, cerramos los ojos, sólo que veces se nos olvida escuchar el canto de los pájaros, atrapar el vuelo de la mariposa, perseguir el trayecto del caracolito sobre la tierra, o ver despertar los hongos en otoño, como hacíamos en el jardín ¿recuerdas?

Sólo que a veces nos olvidamos de ver el otro que somos.


Pues, hijo, tú eres un niño que escuchas, tienes sonido en tu corazón. Por eso bailas y cantas, y te sientas a tocar las teclas del piano, o sacarle ritmo a tus tambores. Eres un niño que miras. Porque te has dedicado a ver las hojitas de hierba, a descubrir entre ellas las goticas de agua, y a leer en las alitas de los escarabajos toda la dulzura de la vida. Y por eso eres un niño que sabes pintar.

¿Recuerdas? Tu primera pintura fue una mariposa.

Vincent Van Gogh fue un hombre maravilloso, que llevó una vida muy dura, pero que nos regaló su pensamiento, su amor y su mirada de niño escrita en sus pinturas. ¿Recuerdas cuando vamos camino a la escuela que siempre me preguntas por las líneas rectas que separan los sembradíos? Fíjate que también Van Gogh se detuvo en ellas y las pintó para regalártelas.

Por eso, hoy te envío esta canción y esta presentación de los cuadros de Vincent Van Gogh, para cuando quieras asomarte a sus matices, para cuando quieras ver la noche estrellada, los campos de flores, los caminitos de agua, los girasoles, que fueron sus flores favoritas, y para que puedas aprender a reconocer los colores que anidan en la ventanita de tus propios ojos.

Sabes este 29 de julio se cumplen 117 años de su partida hacia el corazón de una flor, o los rizos de una noche. Pero nunca se ha marchado en verdad. Porque nos regaló, más que sus lienzos, su modo de mirar la vida, los campos, los seres, las flores, las casas, los paisajes.

Y nos entregó una lección de amor extraordinaria. Los tropiezos, obstáculos, incomprensiones, dificultades, penurias y dolores, nunca oscurecieron su corazón de arcoiris y confituras. Por eso sus cuadros resplandecen como tus ojos, Chipili, y puede verse uno reflejados en ellos, como si fuera un espejo de infinitos vértices, difuminando la luz solar de todas las estrellas.


MS / Cartas al Chipili / inédito
25 de julio del 2007



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sábado, marzo 29, 2014

LOS HILOS DE UN ABRAZO - PARA RAMÓN



  
Ramón

Quien como tú para comprender las travesías de la vida. Ese tránsito de lo que atrapamos con nuestros dedos y aquello que se desliza como un suspiro que el viento mastica.

Artesano del paisaje, conocedor de las piedras, ilusionista del tiempo, aprendiste desde pequeñito, en los terraplenes de tu infancia, a identificar las edades de la arcilla, la perplejidad del horizonte, los círculos concéntricos del árbol y la fugacidad de las chicharras.

Nada podía sorprender el ángulo recto de tu mirar, porque conocías la brevedad de las nubes y habías descifrado la dialéctica del agua, sobre la desmesurada sed de los peces.

Sin embargo, nada prepara el corazón para la partida de un hermano. Ni la tristeza guardada en el corazón de las pomarrosas, ni la desesperanza de los días rotos, ni la estación menguante de la luna.

Se nos va un hermano y se nos va con él algo que le pertenecía desde siempre, y sin lo cual ni habría él podido partir ni tú quedarte a regar el huerto de sus caminerías.

Se deshoja una rama, se seca la semilla, se fragua en el viento el renacimiento de lo que ha dejado su huella, y sin embargo, en nosotros, el corazón persiste en desalinear sus sístoles, los ojos en reclamar la pleamar de las lágrimas, las manos en mojarse de polvo enamorado.

No tengo consuelo que llevarte, Ramón, amigo del alma. Sólo me coloco a tu lado, suelto los hilos de un abrazo, enhebro un preludio y una fuga sobre la noche y recolecto junto contigo el frenesí de los sapitos y el arrullo de las flores cuando se adormecen.

Recojo junto contigo la memoria de todo lo andado y con ello escribo el prólogo de los días por vivir. Dejo en tus alforjas un poema de amor breve como el ala de una mariposa y un ajuar cosido con las estrellas que pernoctan en el territorio de los quereres.

Porque no caben despedidas en el apero de los rocines, en el vuelo estremecido de los pájaros que migran y mucho menos en la mágica geometría de tu mapa astral y eterno.


marzo / 2014
mery sananes



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miércoles, marzo 26, 2014

LIBERTARÍAS - WALT WHITMAN




¡Valor aún, hermano o hermana!
Continúa – la libertad ha de ser servida a toda costa;
Nada vale lo que puede ser reprimido con uno o dos
fracasos o con cualquier número de fracasos;
O con la indiferencia o ingratitud del pueblo, o con
cualquier deslealtad,

O mostrando los colmillos del poder, soldados, cañones
códigos penales.
Aquello en lo que creemos, espera por siempre latente
en todos los países.
No invita a nadie, nada promete, se recrea en la paz
y en la luz, es terminante y tranquilo, no conoce la
desilusión.
Aguarda pacientemente, aguarda su hora.

WALT WHITMAN



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WALT WHITMAN 122 AÑOS DESPUÉS

31 DE MAYO DE 1819 / 26 DE MARZO DE 1892

Walt Whitman sabía que su poesía, sus Hojas, sus signos de advertencia, eran para el futuro, para el porvenir. Que eran su contribución a los tiempos que vendrán y que era el llamado a los hombres para que se incorporaran también a la construcción del nuevo orden. Sabía que de ese nuevo orden surgirían las canciones más vigorosas y entregó sus Hojas en nombre de ellas.

Sabía que prefiguraba un orden para ser instaurado y lo celebró de antemano, porque celebró al hombre que debía levantarlo, y porque celebró el orden interno de cada uno. Y Whitman sabía que aún cuando no fuera para él la alegría de entrar de último en la ciudad conquistada, perduraba la visión profética, la alegría de ser mecido en el bravo torbellino de su tiempo, con la orgullosa conciencia de que fuere cual fueren las nubes, las seducciones o las claudicaciones del corazón fatigado, no había desertado jamás, no había desesperado, jamás había abandonado la fe. (Perspectivas Democráticas, p 77)


Esa conciencia de la batalla que se da en nombre de una alegría que es sólo visión profética de una victoria que no se vivirá; esa entrega total a nombre de los tiempos que vendrán, y el no haber desertado jamás en los tiempos de tinieblas, en los tiempos difíciles en que le tocó vivir, el no haber perdido jamás la fe y haberse aferrado a su canción, que es la canción del hombre a través del tiempo, esa conciencia le otorga al hombre el sitio más alto que puede ocupar.

Es la plenitud que se alcanza no en la realización de nuestra propia plenitud sino en la conciencia de estar salvaguardando la plenitud de los otros.

Es la alegría de los tiempos difíciles, más alta que cualquier otra forma de alegría porque contiene su propia tristeza y sin embargo no claudica no desespera jamás. Es la plenitud de los tiempos de insurrección, más extraordinarios que cualquier otra forma de plenitud, porque es una entrega que se hace a cambio del porvenir para entregárselo puro y limpio a los hombres que vendrán.

Y en ese instante en el cual el hombre es capaz de colocarse en la entrega de sí mismo, la ofrenda más alta, en ese momento es ya el hombre que vendrá. Y es ya el anuncio y la presencia de la plenitud y la libertad, la alegría y el amor del porvenir. Es la plenitud y la libertad del hombre que elige ser combatiente para vencer hasta la muerte porque él se prolonga como la hierba, en los otros hombres, hasta los hombres de los tiempos que vendrán.

Ese es el signo del poeta y esa es su canción. Es hierba y colina, sonido de mar, fruta fresca, la sal de la tierra y es el signo de advertencia, canto de insurrección para fomentar toda rebeldía.

Walt Whitman cumplió su misión. Nos entregó las señales para subvertir y nos anunció el nuevo orden. Es tiempo de transformar el mundo para hacer ese porvenir posible. ¿Cumpliremos nosotros?


mery sananes
Whitman, poeta de los tiempos que vendrán.
Caracas, desorden, 1973.

WALT WHITMAN HABLA SOBRE SUS
HOJAS DE HIERBA

Resultado de siete u ocho etapas y conflictos que se extienden a través de casi treinta años (según me acerco a los setenta, vivo más y más del recuerdo), considero a Hojas de Hierba, terminadas ahora y agotadas sus oportunidades y energías, como mi tarjeta de visita definitiva para las generaciones futuras del Nuevo Mundo, si se me permite decirlo así.

Que no he obtenido la aceptación de mi propia época, y que he echado mano de seductores sueños del porvenir –anticipaciones- (“vive aún la canción, pero Regnard ha muerto”); que, desde el punto de vista mundano y lucrativo, Hojas de Hierba han sido algo peor que un fracaso; que las críticas públicas del libro, y de mí como su autor, muestran marcadamente todavía la cólera y el desdén, sobre todo –“Encuentro una hilera apretada de enemigos de usted en todas partes”. (Carta de W.S.K. Boston, 28 de mayo 1884)-; y que sólo por haberlas publicado he sido objeto de dos o tres ataques especiales del gobierno, bastante graves; todo esto, probablemente, no es más que de lo que yo debía esperar.

Yo pude elegir cuando empecé. No he buscado ni melifluos panegíricos, ni cuantiosas ganancias, ni la aprobación de las escuelas y convencionalismos existentes. Tal como está realizado, o parcialmente realizado, el mejor consuelo de todo este negocio (aparte de un pequeño grupo de los más queridos amigos y defensores que haya tenido jamás un hombre o una causa, sin duda tanto más leales y firmes -¡diminuta falange!- por ser tan pocos) es que, libre y ajeno de toda influencia extraña al espíritu de mi ser, he dicho lo que quería decir, enteramente a mi manera, y he dejado puntualmente constancia de ello. El tiempo decidirá sobre su valor.

Al calcular esta decisión, William O’Connor y el doctor Bucke, son mucho más dogmáticos que yo. Como base de todo lo demás que pueda decirse, yo considero que Hojas de Hierba y su teoría son experimentales., como, en el más profundo sentido, considero que lo es nuestra misma república norteamericana, con su teoría. (Creo que tengo al menos la suficiente filosofía para no absolutamente estar seguro de nada, ni de ningún resultado).

En segundo lugar, el libro es, tomando la palabra en su significado militar, una salida –si para quedar triunfante, y conquistar su campo y objetivos de escape y construcción, no lo sé: habrán de pasar no menos de cien años para que se tenga la respuesta categórica.*
Walt Whitman
“Mirada retrospectiva a los caminos recorridos”, Prefacio a la edición de 1888.
Hojas de Hierba.
Buenos Aires, Ediciones Marymar, 1977, pp. 66-67.

26 de marzo del 2014
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lunes, marzo 24, 2014

GOLPE DE MUERTE







Hoy el llanto de nuevo
se  vuelve tierra sin
amanecer y no sé porqué
se me agolpa tanta muerte
en  mi muerte

30/08/12


agustín blanco muñoz
foto / danielita barrolleta

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domingo, marzo 23, 2014

A LOS PORTADORES DE MUERTE





A los portadores de muerte
donde quiera que estén


La mano que mueve el hacha
para partir en dos el corazón
es la misma mano
que recibe la herida porque
al caer el tronco doblado
sobre la tierra y dejar
al descubierto el
torrente de su savia quien
queda en desahucio
es el verdugo


texto y foto / ms
16 de marzo del 2011
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viernes, marzo 21, 2014

¿Y DÓNDE ANDA HOY LA POESÍA?



No hay más que una causa: la del hombre.
Y por ahora, la de la miseria del hombre.

LEÓN FELIPE

La poesía hasta ahora ha se ha internado en los precipicios de las pupilas, acampado en el delta de las lágrimas, brotado como un manantial desde la estación de las risas, escanciado el corazón, radiografiado el dolor, dinamitado la injusticia, reinventado la vida desde la muerte, la ausencia y el silencio.

Ha dejado el registro de la dulzura en sus más altos acordes. Ha designado las tristezas más hondas, dibujado los más hermosos paisajes, removido los más altos secretos para entregarlos a sus propios sollozos.

Ha hecho sinfonías de palabras consagradas en las cuerdas de un laud o en el viento que traspasa un píccolo. Ha sembrado geranios de amor en los más ardientes desiertos. Y ofrendado a la lluvia sus cantares cristalinos.

Ha hecho del amor su gesta más alta. Ha roto todo equilibrio tan sólo para describir el movimiento del diafragma cuando un suspiro lo estremece, o la salinidad del beso que el mar le regala a los crepúsculos. Ha horadado la alegría hasta hacerla estallar en quimera.

Ha tomado el verso como un arma cargada de futuro o como la memoria desolada del pasado que hace del presente un tiempo detenido en el sinfin de la muerte. Ha cantado a las sequías y al espacio geométrico de la duda. Ha hundido sus señales en la raíz de todo lo que existe y se ha engolosinado con las florerías que dejan en la brisa los aromas del vivir.

Y sin embargo, toda su entereza, sonoridad y sentido, no logran traspasar los muros que la contiene, las cercas de los números que etiquetan sus decires, como si fuesen depósitos que alguien puede transportar de un cauce a otro, sin que una sola metáfora se escape enardecida a ametrallar el silencio.

Y si ese equipaje de palabras, que es sacudimiento y temblor, se nos queda en la noche agolpado en los párpados, sin que vuele de él la primavera que tendrá que ser, habremos dejado de percibir la otra poesía, la que ronda la mirada aterida de miedo, la que descalza su orfandad en el refugio de los olvidados, la que trastoca las sombras alucinando imaginerías, la que resiste, sin que nadie lo sepa ni lo prefigure, en los canjilones del desahucio, derramando ternuras que nadie conoció.

Es la poesía que hace vigilia allá afuera. Detrás de las ventanas cerradas y las puertas amuralladas. La que se adormece hasta el grito y aguarda sin calendario su tiempo de hacerse canción. La que se estaciona en los campos baldíos de la desesperanza y acampa inclemente en las desoladas cosechas del sufrimiento.



La que no tiene registro ni memoria sino en el camino que recoge la fragancia de su vuelo sin alas. La que se detiene en los rostros de los niños que no supieron de regazos. Y tiene el ténue revuelo de la melancolía.


Sólo que no queda escrita en la palabra, ni en la voz que la mece en su paladar como un árbol de cerezos. Está dispersa en el paisaje como un torbellino sin residencia.

¿Habrá manera de juntarlas? ¿De sembrar la ternura para que retoñen porvenires? ¿Hacer almácigos de besos para que despierte el amor? ¿Irrigar la tierra con los sueños para que brote la risa?

¿Cómo hacer para que la palabra sea un disparo que no hiera pero que siembre las bases de un tiempo distinto? ¿Cómo inventaremos la palabra-tinajero, palabra-barreno, palabra-colibrí, palabra azulejo posada sobre un pomarrosar?

¿Cómo hacer de la poesía, la forma de vida que nos fue dada, para que juntos construyamos la imaginería de un tiempo que apenas adivinamos en el letargo de los pozos o en las hendiduras que el sol traza en su camino hacia el poniente?

¿Cómo lograr que ese soplo solitario se convierta en un gigantesco movimiento de sístoles que conmueva el planeta como un océano desbordado, hasta delinear las orillas de la vida, los azabaches del tiempo, los prolegómenos de un paisaje sin ausencias?

Porque sólo entonces, el amor brotará en las veredas para que el hombre se nutra de él, como del verde aire, del azul murmullo, del corazón de los nísperos, hasta hacerse lo que siempre debió ser: constructor de una vida que merezca ser vivida por siempre y para siempre, en el amén de las trinitarias y la resurrección de las chicharras.



Publicado en Media Isla
el 15 de mayo del 2010
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miércoles, marzo 19, 2014

LA RESPIRACIÓN DE UN COLIBRÍ





Tiene un sabor agrio este marzo
las cayenas no han resistido la batalla
de las lágrimas ni los pájaros han
encontrado refugio en los arcos
iluminados por fuegos fatuos
los niños preguntan por los
amaneceres y éstos se han escapado
por el sur de las tristezas
una madre queda herida por la
travesía del hijo a un tiempo
que no era el suyo y una niña
se aferra al aguamanil de sus
ilusiones mientras alguien le ata
el alma a una alambrada de
horas rotas

Qué catalogo de odios hemos
sembrado en la piel de la inocencia
que ya no nos reconocemos ni
en el espejo de agua de los estanques
vacíos ni en el color del alba que
alguna vez fue el aposento
de nuestras entregas ni en las
encrucijadas que decidieron
nuestros andares primeros

Somos polvo disperso
que no contiene la sed
ni el paraje de agua que irrigue
los canales ciegos de una metralla
que no cesa de disparar

Y sin embargo qué de milagros
se asoman a las pupilas de los
días sin tregua
qué de grietas abre el dolor
sobre los muros de los carceleros
qué resurrecciones quedan en la brisa
que recoge la respiración de un
colibrí vulnerado

mery sananes
12 de marzo del 2014

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martes, marzo 18, 2014

MUERTE EN CANDILITO






Alejandro
te reventaron la vida con la
furia del odio oficial que
te señaló como objetivo de muerte
y se erigió entonces la memoria de un
tiempo  candilito como testigo del
destrozo de unos asesinos que
llevaron sus botas del desmán
sobre la humanidad de un cráneo
que  patearon hasta lograr
que tus ojos fueran enterrados
en el cielo de las miradas que
seguirán construyendo amaneceres
alejandro los guardias cumplieron
con el mandato de desaparecerte
por el decir que podías atentar
contra el poder mayor y te arrancaron  
el cuerpo hermano sin darse cuenta
que tu alma de lágrimas dispara
pretéritos de risas sobre las tempestades
que nos traen las plegarias de los
amores que nunca podrán terminar

agustín blanco muñoz
25 de febrero del 2014


La manifestación se realizaba en La Candelaria, zona del noroeste de Caracas, ese 19 de febrero del 2014. La Guardia Nacional Bolivariana hizo acto de presencia en plan represivo. José Alejandro Márquez, venezolano, ingeniero, de 41 años, se dedicaba a grabar la acción de los policías. Estos le intentan quitar su celular y sale corriendo. Lo persiguen. Se cae en la esquina de Candilito, y ahí comenzó su tragedia.


Lo golpean y apresan. Se supo de él cuando lo llevan al hospital Vargas, donde no había recursos para atenderlo. Se le traslada al Centro Médico. Presenta fractura de cráneo, edema cerebral y hemorragia severa. Fue golpeado hasta dejarlo sin posibilidades de vivir (Ults Noticias, 02/03/14, p.18) Muere el 23 de febrero. Para Diosdado Cabello, Márquez era un paramilitar a quien se le había encargado la tarea de asesinar a Nicolás Maduro. Y exhibe fotografías vestido de militar, olvidando que era un practicante de Airsoft, deporte que simula acciones militares. En poder del CICPC hay suficientes testimonios  para  la identificación de los responsables de este asesinato. Y hay quienes creen que este régimen hará justicia. 

enlace al video preparado por 
Fernando del Rincón sobre la muerte de Alejandro Márquez


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lunes, marzo 17, 2014

ANTONIN ARTAUD - DE CARTA A LOS PODERES

No podemos vivir eternamente
rodeados de muertos
y de muerte.
Y si todavía quedan prejuicios
hay que destruirlos
“el deber”
digo bien
EL DEBER
del escritor y del poeta no es ir a
encerrarse cobardemente en un texto,
un libro, una revista de los que ya
nunca más saldrá, sino al contrario
salir afuera
para sacudir
para atacar
al espíritu público
si no
¿para que sirve?
¿Y para qué nació?

Antonin Artaud, Carta a los poderes. Buenos Aires, Ediciones Insurrexit, 1967, p. 7.
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domingo, marzo 16, 2014

CÉSAR VALLEJO - EN ESTA HORA FRÍA



a 122 años de su nacimiento
nunca más propicia su palabra y su deseo


Y en esta hora fría, en que la tierra
trasciende a polvo humano y es tan triste,
quisiera yo tocar todas las puertas,
y suplicar a no sé quien, perdón,
y hacerle pedacitos de pan fresco
aquí, en el horno de mi corazón...!



CÉSAR VALLEJO
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jueves, marzo 13, 2014

LA PIZARRA DE LOS SUEÑOS





Y qué ocurrió en el universo
para que no se produjera nuestro
encuentro qué pudo detener el
movimiento sistólico del aire
para que tú y yo no nos juntáramos
sobre la pizarra de los sueños
que cada día escribimos como
un ritual de imaginerías
para regar este invierno

Un diminuto pájaro desolado
se acercó a la ventana y en
su sacudimiento vi tu rostro
y desde mis lejanías dejé
sobre tu temblor un beso
hecho de hilos de luna

Sólo eso tenía para alcanzarte
un suspiro roto una pena que
se quedó prendida de los cristales
mientras veía al pájaro marcharse
a inventar cobijo en otras ramas

Y me fui a buscarte adherida
a la fragilidad de sus alitas
cabalgando tormentas sorteando
ventiscas tan sólo para que
supieras que no falté a la cita
y que me quedé bordada en tus
párpados como una lágrima
cristalina y radiante que sólo
recogeré cuando otra vez tu risa
derrame su sonido de oboe
sobre mis silencios



texto y fotos
mery sananes
12 de marzo del 2014
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miércoles, marzo 12, 2014

EN BUSCA DE UN PAÍS PERDIDO - DANIEL TINOCO


DANIEL TINOCO

Acabo de recibir este mensaje. Su fuente es internet. No tiene firma ni autoría, sólo dice y no es poco decir, de sus amigos sobre DANIEL TINOCO, porque de alguna manera recoge un sentir colectivo, no sólo por su asesinato, sino por el de tantos otros jóvenes.

Habla de un país perdido y de quienes salen a buscarlo sin otra referencia que el valor. Y deja testimonio de cómo el odio atravesó el cuerpo de Daniel y lo dejó caído sobre el petróleo, como a tantos.

Y habla de la imagen de un río que desde sus más pequeñas vertientes alcanza el caudal del Orinoco, un río gigante que atraviesa el país entero. Y dice que el país está seco, que la tierra está seca, seca en el alma, seca de mucho.

Y dice que sobre ese río bueno debemos navegar todos, buscando la libertad, la justicia y la igualdad.

Y quisiera agregar a este mensaje que mientras no detengamos el odio, mientras no nos encontremos en el otro que somos, mientras no nos deslastremos de todo aquello que no pertenece a nuestro linaje ni cumple con ese deber de mejoramiento moral para con nosotros mismos, de ternura para con los nuestros y de solidaridad y sacrificio para con la humanidad (Pío Tamayo), mientras continuemos esta guerra entre hermanos, dirigida por quienes se encuentran a salvo de las balas y el fuego, la sequía continuará y el aguacero convertido en río, se seguirá tiñendo de sangre, y no podrá nutrir la tierra para que retoñe la vida que se nos ha ido, por decisión de otros. 

Y que es necesario trabajar incansablemente hasta alcanzar la libertad, la justicia y la igualdad, mediante la acción pacífica, mayoritaria y contundente, de un pueblo-colectivo organizado y consciente, dedicado a construir su propia historia, y no ir al remolque de la que otros le han impuesto, a fuerza de masacre, miseria y sufrimiento. mery sananes




ESCRITO POR SUS AMIGOS
SOBRE EL LÍDER ESTUDIANTIL
DANIEL TINOCO
ASESINADO EL 10/03/2014
 EN TÁCHIRA


Salió hace un mes de su casa a buscar un país perdido, dejó su calculadora, su lápiz y su cuaderno y a su cama y su familia. En la calle día y noche buscando su país perdido sabiendo que en la patria de hoy para el joven no hay futuro, el futuro es sin futuro. Y caminó con su gente en una y otra cruzada, y se entregó a la vigilia y olvidó cama, almohada, silencio y ventana cambiándolos por colchones, toldos y barricadas. Sus sueños eran despiertos así como sus madrugadas, con los nervios despiertos mientras en el país duermen.

Anoche -supongo yo- haciendo tiempo para el descanso y soñando y planificando acciones que el común creería que no tendrían efecto y que muchos criticarían desde sus casas, irrumpió por la avenida la muerte con sus dos ruedas. El fuego del odio infame que nos corresponde a todos, pero que se le adelantó a Tinoco. Y el odio atravesó su cuerpo y cayó sobre el petróleo. La ciudad, si no la patria, suspiró y rompió en un llanto, no como una llovizna sino como un aguacero.

Le pido a Dios que no escampe. Que no pare el aguacero para que su sangre baje, y baje por barricadas por aceras y por barrios, y luego siga bajando hasta que rompa en el Torbes. Y luego siga bajando mezclado entre arcilla y piedra y cruce pueblos y puentes y se encuentre al río Apure. Y luego siga bajando regando de libertad a la sábana y al llano, y conozca al Orinoco.

Y ya no será Tinoco, y ya no será su sangre, ya no será sólo un joven que se olvidó de lo propio y salió a buscar su patria, ni tampoco sólo un cuerpo al que el tiempo desaparezca no sólo físicamente sino también del recuerdo de una nación sin memoria, ahora será un río gigante que atraviesa el país entero.

Y sobre ese río bueno que va cruzando la patria debemos navegar todos, buscando la libertad, la justicia y la igualdad. Buscando cumplir el sueño de ese joven vuelto agua, el de un país más fraterno, más humano, más digno. Ahora Tinoco es río y su caudal lleva banderas, valentía y dignidad.

Yo me voy por ese río, porque mi tierra está seca, seca en el alma, seca de mucho. Y si la lucha calienta y el río evapora un poco, su caudal disminuirá pero volverá más fuerte en forma de agua de lluvia, y siempre estará Tinoco, y siempre estará la lucha…

y siempre estarán los sueños hasta que el país sea libre.

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Daniel Tinoco Carrillo, de 23 años, estudiante de Ingeniería Mecánica de la Universidad Nacional Experimental del Táchira, fue asesinado de un balazo en el pecho, durante una vigilia, el lunes 10 de marzo del 2014, en la noche, en las inmediaciones de la Carrera 17 y la Ave. Carabobo, en San Cristóbal, Estado Táchira.
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