sábado, octubre 17, 2015

MATEO MANAURE COMBUSTIBLE PARA LA VIDA





MATEO MANAURE
COMBUSTIBLE PARA LA VIDA


UNA OBRA RETENIDA EN EL CERCO DE LAS GALEÍAS

Mateo Manaure, hoy 18 de octubre del 2015 cumple 89 años. Un gigante creador, cuya obra, como la de muchos, es retenida en el cerco de las galerías, los museos y las salas, sin que su verdadero contenido logre alcanzar la dimensión del vuelo que las hace nacer.

Por ello, con asombro, o tal vez sin él, advertimos que los 89 años de Mateo Manaure, pasarán desapercibidos en las noticias venezolanas e incluso en esta ilustre institución, la Universidad Central de Venezuela, cuyos pasajes llevan grabados su nombre y su obra. Algo que no es de extrañar que ocurra, en un expaís demasiado ocupado en otras cosas. El arte, su significado vital, la fuerza que emana de él, rara vez funciona como motor para una sociedad. Lo que no quiere decir que no lo posea, y en alto grado.

En los tiempos de profunda crisis, es el artista muchas veces quien logra traspasar lo subalterno, lo accesorio, lo circunstancial, para dejar en su obra, las señales de los tiempos que vendrán. Y no es que trabaje a espaldas de lo que ocurre, sino que, por el contrario, rescata la esencia de lo que somos y deja su huella.

EL ARTE TIENE EL RASGO DE SER PORTAVOZ DE LA HUMANDAD

Si tuviésemos ojos para ver, advertiríamos que de los lienzos brota una fuerza inédita, que se trasmuta en certidumbre, en esperanza, en utopía, en visión de lo que somos, más allá de lo que han hecho de nosotros. El arte, cuando no está al servicio de parcialidades, tiene ese rasgo de ser portavoz de la humanidad. Lo que revela, refiere, testimonia es la capacidad que tiene el hombre de erguirse sobre dificultades, padecimientos, carencias y la propia muerte, para dejar las señales de su creación.

Y cuando esa creación se interpreta, se aprehende, no como un producto de la estética, sino como expresión de la batalla de la vida, se convierte en instrumento de transformación, en herramienta para construir, en cauce navegable para los sueños más altos.

EL ARTISTA ES UN INTERPRETADOR Y UN PRESTIDIGITADOR

Es decir, recupera la dimensión exacta de la alquimia mediante la cual se produce y se genera. Porque no es el creador, aunque así muchos lo quieran creer, alguien dotado de un particular goce estético, que se plasma en lienzos para adornar palacios o fachadas. Es un interpretador, como ninguno, de la realidad y un prestidigitador que la convierte en pasteles y colores, en movimiento y en líneas, para rehacer el tránsito primigenio del hombre hacia la vida.

Quien se acerque a la obra de Mateo Manaure verá esto reflejado sin mayor dificultad. Nacido en Uracoa, el 18 de octubre de 1926, cuando apenas tenía 21 años, ganó el Premio Nacional de Artes Plásticas. De allí salió rumbo a París, donde contribuyó a fundar, en 1950, el Grupo de los Disidentes, entre los cuales hay que mencionar a Jesús Soto, Alejandro Otero, Carlos González Bogen, Nena Palacios, Pascual Navarro, Alirio Oramas, Aimée Batistini, Omar Carreño, Luis Guevara Moreno y Narciso Debourg.

65 AÑOS DESPUÉS DEL MANIFIESTO DE LOS DISIDENTES
SE HAN MULTIPLIVADO LOS INDIFERENTES

En ese marco, el Manifiesto de los Disidentes, señaló: “Nosotros no vinimos a Paris a seguir cursos de diplomacia, ni a adquirir una “Cultura” con fines de comodidad personal. Vinimos a enfrentarnos con los problemas, a luchar con ellos, a aprender a llamar las cosas por su nombre y por eso mismo no podemos mantenernos indiferentes ante el clima de falsedad que constituye la realidad cultural de Venezuela”. Sesenta y cinco años después, se han multiplicado los indiferentes y con ellos la falsedad de una realidad que lejos de construir, se empeña en destruir.

SU OBRA EN INDISPENSABLE PARA ENTENDER ESTE EXPAIS

Quien se asome a los murales, policromías y vitrales que le dan sonoridad y trascendencia a este campus universitario, realizados en 1952, quien haga el recorrido por sus Suelos de mi Tierra, su Ofrenda a mi raza, sus Orinoquias, sus cuvisiones, sus juegos cromáticos, sus líneas y sus curvaturas, encontrará un libro indispensable para entender este país, su gente, su tierra, sus sueños, su porvenir. Sus rojos y ocres conducen a soliviantar la carencia de color. Las sinuosidades de sus líneas dan cuenta de los caminos sin fin. Sus visiones son acordes musicales de gran escala que resuenan mucho más allá de los pinceles.

Cuando Mateo reproduce el lenguaje de los pájaros, el resplandor de las luciérnagas, el torbellino de los deltas, el rostro del hombre, está escribiendo en colores una historia de amor, que no se detiene al concluir el lienzo, sino que se prolonga y extiende en quien la recibe de sus manos encantadas.

NO ESTAMOS ANTE UN EJERCICIO INTELECTUAL
SINO ANTE UN TRABAJO DE ORFEBRERÍA

Convoca a la magia del espectador para que a su vez se haga creador y deletree en sus propios códigos la magnificencia de la vida, y el deber del hombre por conservarla, protegerla, cultivarla, multiplicarla como el pan nuestro de cada día.

No es un ejercicio teórico ni intelectual. Es un trabajo de orfebrería a través del cual el artesano recupera la capacidad colectiva del hombre de ser pintor de su propia vida. Y se convierte en compromiso, en alerta, en anuncio, en despertar, en futuro.

Por esa razón los lienzos son atrapados en los museos. Y los murales quedan en un diálogo solitario con el viento. Y los colores pierden su fulgor cuando se cierran las puertas que los contienen. Y el artista queda en el silencio o en el olvido. Sin embargo, allí hay combustible para la vida que alguna vez, y en algún momento, retomará su vuelo azul.

HOY LA VIDA HA SIDO RELEGADA A LOS CONFINES DEL NUNCA

Sabemos que ese tiempo no ha llegado. Que éstos son tiempos difíciles, en los que la vida ha sido relegada a los confines del nunca y en los que los hombres han sido llevados a remolque de una historia que otros hacen en su nombre. El ruido no permite distinguir el acorde. Y el ojo ha perdido su capacidad de asombro. La vida ha tenido que cederle su puesto a los sepultureros.

En esas circunstancias ¿quién se va a atrever a abrirle las compuertas a los colores de Mateo? ¿Quién a traducir el código que emana de sus líneas, sus sugerencias, sus horizontes quebrados, sus infinitos verticales?

HAY QUE ROMPER LOS CERCOS DEL SILENCIO Y DEL OLVIDO

Si nos atrevemos estaremos en capacidad de reivindicar la creación como el elemento que distingue la humana condición. Podremos romper el cerco del silencio y del olvido, como una provocación, para ver si por los laberintos solares se cuela su persistencia e incendia algún amanecer oloroso a fruta fresca.

En este nuevo octubre lo saludamos y festejemos, en su tarea de seguir usurpándole a las mariposas, las lluvias, los cielos su meticuloso tejido cromático, para convertirlo en cobijo de la alegría del hombre.

mery sananes

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