viernes, junio 17, 2016

OTILIO GALÍNDEZ Y SUS COCUYITOS DE ALEGRÍA





Otilio

Mañana se cumple un mes de tu travesía por los charquitos, buscando el árbol que te dijera a dónde se han ido los amores que se te hincaron en el alma, como una piel. Y vengo a poner en tus manos unos versos que no escribí hoy. Te los escribí hace cinco años, un abril del 2004, para festejarte, para alertarte, para cuidarte.

Nunca te los envié. Qué podía imaginarme que te los tendría que entregar cuando ya no los leerías en una hoja de papel sino en la brisa de los campos, en el alumbrar de las estrellas, en el pozo profundo de tu corazón hecho ahora de arroyuelos y cometas, de sonrisas y afanes que no concluyen.

Me consuelo, Otilio, pensando que tal vez así te llegarán más a prisa. Que sabrás recogerlos en los suspiros que dejaste regados por todos los espacios en los que tu canción madrugaba de amor los sueños.

Que los encontrarás en el interior de las nubes que ahora cobijan tus estremecimientos. Que se te aparecerán como una ofrenda que tú mismo construiste a fuerza de una ternura, con la que tú mismo peleabas, pero que se te salía por los ojos, como un torrente.

Nosotros nos quedamos con tu canción, con las sonrisas que fabricamos en las noches largas de debatir un acorde, o de radiografiar una gota de luz. Nos quedamos contigo en el adentro de lo que somos, empeñados como siempre, en construirle un escenario a tus poemas de amor, a tus cantos de siembra, a tu música de caña dulce y atardecer.

Y hoy vengo a dejarte estos versos, Otilio, que te pertenecen como el abrazo que nunca dejamos de darte, aún desde el silencio y los días sin sentido de este tiempo de oscuranas. Y sólo te pido, como entonces, que regreses con el verde azul del agua a mojar la tristeza con los cocuyitos de tu alegría.

mery sananes
13 de julio del 2009



 TUS COCUYITOS DE ALEGRÍA

Cuanto diera otilio por recoger
entre el amargo de mandarina
y el aroma a caña fresca
tus palabritas de amor
para echarlas a correr
en una piraguita
bajo la luna grandotota

Cuánto diera por enhebrar
el invierno que se prende de tu canto
romper con el silencio del verano
y hacer que amanezcan charquitos
en el patio de tu corazón
rebosante de agua clara

Cuánto diera por cobijarme
bajo tu mirada vespertina
y regalarle a las mariposas
un tiempo de primavera
para que no te me mueras
un poco cada día
y vuele de nuevo por la brisa
la risa de tu ternura

Cuánto diera por atrapar
el rayito de sol de la mañana
que ilumina la flor de mayo
que germina cada noche
en el recinto de tus suspiros
agüita de hojas verdes
perlitas madrugadoras
para que brote tu copla
cante la lluvia su blanca espuma
y espante para siempre la tristeza

Cuánto diera por esparcir la risa
de la muchacha que pila y pila
para que la luna amanezca
alumbrando pueblos con la luz
irisada de tus coplas
con el sonajero de tus ojos
de tímido fulgor

Cuánto diera porque tu canto
engañara de verdad al coco
disipara las sombras de la noche
envolviera en tu magia el hambre
y pudieras dormir con tu amor
a los tripones del mundo

No se ha ido la tarde Otilio
refulge todavía la mañana de la vida
la flor primera que nos trajo el viento
aguardando que otra vez tu corazón
estalle en versos y tu voz en confituras

Nada más te pido que no llegue
adiós alguno ni despedida
que regreses con el verde azul del agua
a mojar la tristeza con los cocuyitos
de tu alegría



mery sananes
13 junio 2009


LAS CANCIONES DE OTILIO
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FLOR DE MAYO

1 comentario:

Chuchito dijo...

Pero bueno, ¿qué embustería es esa? Ustedes creen que le pueden caer así na´más a uno, con tanta bellezura y sin anestesia... Miren que uno también tiene un corazoncito que necesita disipar un poco la sombra que lo nubla, pues Otilio es urgente y no sabemos seguir sin él.