miércoles, agosto 10, 2016

NEGRITA CUERPO E TRAPO I Y II





Una vez más la memoria infinita de Zaira 
nos depara una ofrenda de purita hermosura.

Bastó escuchar a Celia Cruz, 
en el dìa del aniversario de su partida,
leer el poema que le escribiera 
para que de pronto apareciera desde la estanterías 
de los recuerdos este poema escrito hace muchos años.

Se lo dedicó entonces a una muñeca de trapo negra
de ojos azules y cabellos rubios 
que un dìa llegó a sus brazos 
para tiempo después perderse
en las sabanas del viento

Pero cuando eso ocurrió, su ausencia la hizo escribir de nuevo
para dar nacimiento a un segundo poema.

¿Cómo no compartirlos?

La magia de Zaira es siempre asombrosa


NEGRITA CUERPO E TRAPO
(a la muñeca de trapo)
Zaira Andrade

Negrita
cuerpo e trapo,
bemba e pez,
pretenciosa, presumida,
el pecesito rojo
de tu boca
navega, con la risa
en tus pupilas.

Negrita
bemba e pez,
en el estambre trigo
de tu pelo
se prenden dos lacitos
al desgaire,
que te hacen
pretenciosa y presumida
y en tus ojos azules
se esconde el juego
de mi fantasía
que busca en el origen
de los tiempos
al blanco aventurero
que se alumbró
en tu noche
y te dejó ese mar,
por ironía.

Negrita
cuerpo e trapo,
tu traje de lunas llenas
se arremolina
en tu jungla
y siembra tambores
blancos
en tu ritmo
y en tus curvas
y en la promesa
caliente
que te quiebra la cintura,
contraste de selva
ardiente
con tus ojos
tan azules.

Negrita
cuerpo e trapo
bemba e pez
pretenciosa, presumida,
se que le pudiste
al blanco
me lo dicen tus pupilas
y los chicharrones
rubios
como el trigo
en las espigas.

Negrita
cuerpo e trapo
bemba e pez,
pretenciosa, presumida.


NEGRITA CUERPO E TRAPO II


Este es el segundo que te iba a enviar, ahí dice que estaba en el año 1976, un 26 de noviembre, en los festejos de los cuarenta años del Instituto Pastor Oropeza cuando lo escribí. Tiene una danza negra divina que me encanta.



Siempre pensé que el blanco rubio de ojos azules  embarazó a la negra madre y el blanco aventurero se alumbró en la noche de la negra madre y le dejó el cabello y los ojos, pero lo demás,  venía de la madre...


 
NEGRITA CUERPO E TRAPO II




La negra bemba e pez

perdió su estirpe

y se escondió a tus ojos

que la amaban,

con su traje de ritmo de macumbas,

de música de juncos

y de lianas.

Se puso un traje infantil,

sombrero de colegiala,

boca de ignorancia plena,

y cintura avergonzada,

sólo te quedó un poema

y el recuerdo de soñarla,

bailando su son, desnuda,

a pesar de las percalas.

Hoy me encontré siete negras

y busqué si la igualaban,

para llenar, con dinero,

el hueco de las nostalgias:

una tenía el pelo negro,

otra la boca sin ansias,

la tercera era muy niña,

la cuarta con ojos zarcos,

la quinta traje tejido,

la sexta, sin importancia:

la que decía ·" vendida"

quizá podía reemplazarla,

fabricando fantasías

en aquello que faltaba.

Y porque al decir " vendida",

el placer se me negaba

de regalarte otra negra,

como la que tu añorabas,

la replico en un poema

que es realidad y añoranza

de aquella otra que está viva

entre tu y yo, en la distancia,

de un blanco faramallero

que la marcó con su ojos,

con sus rizos, su fragancia,

pero no pudo borrarle

el calor de las caderas

retozando en la percala

de lunas blancas, redondas

en un mar rojo, sin calma.

        
Zaira Andrade



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