miércoles, diciembre 28, 2016

CANTO EN TIEMPO DE FUGA






Anochecer con un canto de pájaros 
en el alma es tener la certeza de que 
en el amanecer estarán aún allí 
bordándole arpegios a un cello de soledades

En su melodía hemos navegado hasta
alcanzar las alturas donde nace la niebla
y en su armonía hemos descendido al
interior de los pozos para descubrir la
dulzura del agua que contienen

Pero hay días en los que la luna le da
por mirarse en el espejo de las tinajas
y entonces al despuntar el instante
más luminoso de la noche la transparencia
de los trinos estalla en un mar 
de cristales enardecidos

Y allí comienza a habitar un murmullo de
silbos un estruendo de gorriones una sonata
de jilgueros y la palabra se deshila en la
ondulante celosía de un ruiseñor

¿Y cómo hacer canto con un alfabeto trizado
devolverle a la lágrima su dulzor de sal
y a la tórtola la quietud del nido?

Cuando la mañana se quiebra a ritmo de
tolvanera la respiración es apenas 
una conjetura las grietas abren agujeros 
profundos y la vida se convierte en un 
columpio inmóvil aguardando  
el viento que se fugó en el horizonte 
de un destrozo y no hay como 
recomponer el canto desde 
un torbellino ciego

La ausencia es un árbol que alguien tala 
cuando apenas comienzan a brotar 
sus primeras ramas  
la tristeza la inutilidad del
 gesto enamorado que no alcanza
a derramarse sobre el otro
y el silencio la alta vastedad
de todo lo expropiado

Y entonces uno regresa al sitio donde se
congregan los pájaros para aguardar
pacientemente otro rayo que en la noche
haga estallar la claridad 
porque uno sabe que sólo ese ejército 
de trinos podrá alguna vez recomponer 
ese mar de cristales donde
no zozobra la vida

 






 

texto y fotos / mery sananes
27 de diciembre 2015




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