EMBUSTERÍAS SON LAS IMÁGENES DEL VIVIR QUE ANIDAN EN LAS PUPILAS DE UN NIÑO. EN ELLAS ESTÁ SEMBRADO EL PORVENIR.
jueves, octubre 01, 2026
NOTAS PARA UN HERMANO
Ay de la ida
que es arribo
a los acordes detenidos
de una milonga que
aguardaba las cuerdas
de tu alegría para izarle
velámenes al tiempo
Ay de tu larga tristeza
que desanda sus raices
sobre los rieles de una
memoria estremecida
Ay de los noviembres
que se le fugaron a los
calendarios hacia los
neblinares de un río que
escala estrellas en días
de llovizna y aluvión
Ay de esa madrugada
que estalló en tus costillares
en raudal de colibríes hacia
las estancias de un nocturno
grabado en la nervadura
de un violín
Ay de los adioses que se
grabaron en la prisa de los
días asediados de un siempre
que acordamos en silencio
desde la hora pomagás
de las ausencias
Ay de este treinta que encalló
sin su noviembre en la orfebrería
de las ilusiones que bordabas
cada atardecer sobre la aridez
de las soledades que vinieron
adheridas a tus cauces arteriales
como un signo escorpio
sobre de tu tránsito de tierra
Ay del estar que ahora te
invento en cada recodo de los
minutos en los que te instalas
a degustar el deslumbrante
torrente de aromerías de las
que te hiciste portador para
esparcirlas en los engranajes de
la vida que emerge invariable
de cada migración de los suspiros
Dejo en tu respiración el ala
desprendida de mis tallos
y en la coraza vulnerada de tus
decires el tiempo aleluya
de todas las resurrecciones
mery sananes
escrito en el 2012
lunes, septiembre 28, 2026
EN TIEMPOS SIN TIEMPO
Una inútil reflexión en
tiempos sin tiempohechos de amargos retazos
Tal vez lo único que me ha acompañado siempre es esa manía de escribir y seguir escribiendo. Lo he hecho desde que tomé el primer lápiz en mis manos y aprendí
a dibujar los garabatos de una letra tan diminuta que ni yo misma podía
releerla. Pero en ella quedaba registrada la batalla del vivir, las disonancias
con un mundo revestido de penas que no de alegrías sencillas. Y con ese frágil
equipaje me tocó emprender mis travesías.
Y lo hecho y sigo haciendo sin ajustarme a
instrucciones gramaticales o pautas de cualquier forma o tipo. Pero en cambio encontré
palabras que se convirtieron en mi eterno equipaje De allí sacaba las fuerzas
para los caminos. Y de los rostros y corazón de la gente más sencilla que, cada
día escribían sobre mi invisible diario, un verdadero poema de amor.
Y ese fue mi aprendizaje mayor: de la gente sana de
conciencia y corazón que sin saber leer ni escribir, pude ver en ellos el
verdadero cantar de lo humano, la más auténtica resistencia ante la maldad y un
corazón de transparencias. Y de aquellos tantos que dejaron palabras que no
espantan, caminos por recorrer, y que se inventan el vivir desde la resistencia
a todas las negaciones.
Y ay que esa escuela es la mayor de todas y la que más
llevo en mis adentros. ¿Y qué he podido hacer con ella? Intentos derrotados de
rebeldía. Ir a contracorriente en todas las direcciones. Asumir dos extremos:
el silencio o la palabra desmesurada que
no conoce el punto y seguido y mucho menos el punto y aparte. Escaso
equipaje para tratar de recomponer ni el mundo ni ese diminuto cajón que me
contiene.
Y ay!! que el amor lo entregué a manos llenas, como si
estuviese con él regando un jardín infinito. Y las flores respondieron. Porque
esa es su naturaleza. En cambio el mundo al cual fuimos lanzados, que aún ni
siquiera ha podido encontrar su propia condición, fue y sigue siendo el
territorio donde se apacientan todos los desafueros.
He escrito hasta en los silencios, jamás he dejado de
responder a una palabra que me alcanza. Y nunca he esperado de nada o nadie
algo a cambio. No nací para ser ni mercader ni administrador de bienes. Soy un
alma a solas que cruza el aire con un lápiz romo de donde a ratos salen poemas-expedientes,
palabras-rebeldes, un calendario vacío o un interminable poema de amor que a
nadie pertenece.
Se preguntarán, si acaso: ¿y toda esa retahíla a qué
viene y qué busca? No tengo respuestas sino una necesidad urgente de recoger,
entre tanta palabra inútil, aquello que pueda tener sentido a los tiempos que
vendrán. Y me responderán: ¿y de dónde sacas tú que palabra alguna ha de servir
a esa causa? Y diré que no sirvo a ninguna causa, que no sea la integridad
plena de un hombre que no se ha encontrado a sí mismo, debido a nuestra
gigantesca inutilidad.
Sólo veo crecer la hierba y sobre ella voy dejando palabras
que como caracoles de tierra dejan las señas de sus pasos. Nada más y nada
menos. Y tal vez las flores, las mejores lectoras que conozco, las recojan y
las borden en sus esporas con la ilusión de que en el corazón del hombre –tan
similar a los glaciares que hoy caen abatidos- lleguen a ser palabras del
presente.
Requiero refugiarme en un silencio habitado por
todos aquellos que han dejado entre mis manos sin olvido afectos de envergadura,
señales de porvenir, grabadas en estos
tiempos tan destrozados. Y les dejo, escondidos
en anaqueles, en buzones imaginarios, en las alas del viento, en el infinito
lenguaje lunar, y en los pliegues naranjas que dinamitan sobre los cielos los
amaneceres y atardeceres, mis señas recogidas en un haz de espigas, donde
siempre podrán encontrar un abecedario en esa lengua humana que aún no
aprendemos a transformar en canto colectivo.
No sé cuánto será. Puede ser un día, un mes o un
año. Tal vez en unos segundos decida lo contrario. He aprendido tardíamente que
el tiempo corre más veloz que nuestra mente. Y el corazón ni siquiera se molesta
en contarlo. Tiene esa absurda creencia de que uno lleva en su interior una
especie de eternidad protegida. Pero a ratos visualizamos con transparente
claridad que el tiempo solicita nuestro lugar para entregárselo a otro que vendrá
ilusionado de flor y encandilado de amor. ¿Y para qué desilusionarlo?
Sólo que el tiempo que nos pertenece hay que cobijarlo
de palabras, gestos, actos que puedan hablar por nosotros cuando ya no estemos.
Y corre a prisa. Y antes de que se detengan a una hora y un día cualquiera las
esferas de nuestras maquinarias, quiero recomponer los pedazos rotos, los
poemas dejados a medias, los expedientes aún no concluidos, vitalizar las
tristezas y del cauce ininterrumpido de las lágrimas dejar que corra río abajo
una corriente de agua en dirección a la mar donde alguna vez seré amiga de los
peces y escafandra de los buzos.
Debo concluir la promesa hecha a los nietos. Rescatar los libros de los hijos. Entregar a quienes tanto me han dejado un talismán invisible que hay que ir a buscar entre los tréboles. Hacer llegar las cartas que jamás alcanzaron el corazón al que iban dirigidas. Sin proferir un solo adiós. Porque no creo en despedidas ni en ausencias. La luna me tiene reservado en sus menguantes un territorio en el cual podrá alcanzarme quien me busque. Y en las cuerdas de los pájaros hay un trino que tendrá las resonancias de mis más cálidos suspiros. En los árboles siempre habrán de encontrar la resonancia de la hoja que habré de habitar. Y en los frutos me encontrarán en la dulzura que se me quedó sin derramar, engarzada en sus semillas.
Sólo me cabría reiterar algo que muy bien dijo Bertolt Brecht. “Vivimos
en tiempos sombríos”. Y nada ha cambiado de entonces a ahora. Sólo queda
solicitar para … “cuando lleguen los tiempos / en que el hombre sea amigo del
hombre / pensad en nosotros / con indulgencia.”
mery sananestexto y fotospublicado inicialmente el27 septiembre del 2022
Gustav Mahler
Adagietto / Sinfonía No. 5
Leonard Bernstein
Gustav Mahler
Adagietto / Sinfonía No. 5
Leonard Bernstein
domingo, septiembre 27, 2026
DE LA FUNCIÓN DEL POETA
Mientras
Walt te borraba el llanto
con la palabra
happiness y un gran pañuelo azul
de yerbas brotando
de un millón de mariposas rosa
miguel veyrat *
De un erial hacer brotar
un abrazo
de una fosa un latido
en sol mayor
de la tristeza un instrumento
de arar
Del silencio una
palabra poblada de alas
del llanto una copa que dé
de beber a la yerba
de la soledad un brote
de mariposas para que
escriba la carta astral
de la especie
Ay del bosque humano
que contenga esas ofrendas
porque con ellas se pueden
derribar murallas abrirle
boquetes a los pozos y
recomponer nuestra aromada
anatomía de rayo
texto y foto
mery sananes
publicado inicialmente
el 19 de enero del 2019
* del cuarto poema de la parte titulada Desafíos al viento, de Babelia Liberata, perteneciente a la obra Babel bajo la Luna de MV.
Domenico Scarlatti
Sonata K34 / Larguetto
Narciso Yépez
https://youtu.be/xLzBFJcbDc8?si=H1yDKiqCgafnEWaX
domingo, septiembre 20, 2026
EL OTOÑO ES LA PRIMAVERA DEL INVIERNO
Foto / Gerard Sananes
octubre 2022
L’instant.
L’Automne est le printemps de l’hiver.
(Henri de Toulouse-Lautrec.)
Gracias Gerard por dejarnos
esta maravillosa imagen
capturada en el instante mas alto
del derroche solar
en la noche de un otoño
Ay del otoño
esa estación que todo
lo contiene y que se derrocha
sin medida en danza primorosa
de colores que abren y
cierran sus rendijas
para regalarnos la
majestad del sol jugando
con las nubes
mientras la tarde inunda
la noche con su lumbre
Y uno es la perplejidad
del mirar en éxtasis
ante tanta belleza entregada
a la esperanza del
hombre desasistido de luz
Y se detiene uno en Toulousse
al decirnos que el otoño
es la primavera del invierno
y el universo se nos
entrega en filamentos
dorados mientras las nubes
beben del trigo del sol
Y la tarde se convierte
en un lienzo en el espejo
del ojo de un niño
que descubre por primera
vez el sortilegio de un cielo
entregándole el alto
misterio del vivir
para que anidado a sus
pupilas jamás se extravíe
la miga del pan cósmico
ni el fuego helado
del milagro de una
eterna fogata
mery sananes
23/10/22
Antonio Vivaldi
Otoño
de las Cuatro estaciones
viernes, septiembre 18, 2026
CARTA INCONCLUSA A RENÉ RODRÍGUEZ SORIANO
Miro hacia fuera
sé que no estás afuera
porque adentro
laten pájaros
y canta un clavel
la esencia de tu ausencia
Una carta inconclusa es aquella que jamás termina ni se cierra. Es un ventanal abierto donde todo cabe y que cada día le agrega nuevos claveles a su vuelo. Es una historia sin final que la clausure porque se va haciendo desde ese espacio de adentro que permanece inédito aún después que nos marchemos.
Es una carta que no admite despedidas, que no sabe de adioses, sino de encuentros, que siembra hortensias en el corazón de toda lejanía. Y que en las alas de una mariposa cabalga a su antojo a todos los espacios, con su cargamento de polen y néctar, en busca del alfabeto del viento. Es una misiva sin buzón, porque su travesía está en la brisa, en los cometas de las nubes, en el recorrido de los guijarros y en la música que le tejen los pájaros a los bosques.
Una carta que comenzamos a escribir en el inicio de los tiempos, sin saber quiénes éramos ni donde estábamos. Fuimos tantos y a la vez ninguno. Atravesábamos la historia sin saber dónde nos detendríamos a dejar las huellas recogidas desde el primer jardín hasta aquel huerto de claveles que quedará después que nos hayamos ido.
Nos reconocimos en un niño lleno de rizos y sueños, en las noches cuando los pastores se roban las estrellas mientras cuidan su rebaño. En el paso del alba donde había que decidir si quedarnos en la noche o avanzar hacia un amanecer que descocíamos en tantas espigas como el sol nos regalara.
Nunca hizo falta una carta de identidad y mucho menos antecedentes de tipo alguno. Tú jamás dejabas de inventar historias para estampar alguna señal en las escaleras de la tarde. Yo me desaparecía tras una palabra que aún no inventaba para nombrarte.
Todo cabía en esa acuarela que dibujábamos para despertar a los pájaros, y en los borrones que dejábamos en las páginas para inventarle un abecedario al oleaje y un canal violeta a las tempestades.
Tú empeñado en construir no una MediaIsla sino un continente entero para lanzar al sol las palabras olvidadas de tu tierra. Yo distraída me iba por las trochas recogiendo gotas de rocío y pétalos de flores para entregárselos a los niños. Y nos encontrábamos en ese instante fugaz de nunca vernos, pero para sabernos permanentes hijos de un mismo sueño.
Cuántas notas nunca escritas se quedaron orillando el sabor de los buzones sin que ninguna ave se las llevara a su palomar. Pero una caligrafía marina continuaba destilando las señales de un mañana sin duelos que, sin embargo aparecieron dejando un desmoronamiento sin medida.
Ese día en el que Piero se estrelló contra las ganas que tenía de ir en busca de su hijo Rebel, con un manojo de guirnaldas de amor, se incrustó en tu vida y en la de Carmen como esos agujeros sin fondo que dejan las minas cuando estallan. Y apuraste tus ansias de multiplicar al infinito todo aquello en lo que has andado mientras buscabas mitigar una herida que no se habría de cerrar jamás. Y cada 19 en una página solitaria tú dejabas algunos versos para comunicarte con él y dejarle tus señas.
Aún hoy seguimos pensando que Piero le busca nuevos e inéditos sabores a las cervezas artesanales mientras sueña irse con el hijo a reinventar el tiempo. De esa herida jamás te curaste, aunque no lo hicieras sentir para que el corazón de Carmen no se agrietara aún más.
Y aquello fue como si se abriera una espita de dolores que no cesaba de dejar sus huellas. Entonces fue ese tiempo manso y aventurero en el que Rebel se cobijaba en la biblioteca a hurgar tus libros, a buscarte para que se los leyeras, o a pedirte que lo llevaras a las librerías en las que iba de estantería en estantería como si fuese un parque lleno de columpios.
Un día también se los quitaron. Lo ataron a una sombra para que no se pudiera seguir viendo en tus ojos y los de Carmen. Y se agregó otra pena a tus penas. Otro tremor a tu estatura de gigante. Y emprendiste con nuevos bríos la tarea de recoger y esparcir, a la vez que soñar y escribir. MediaIsla crecía en la misma medida en que tu tristeza se prolongaba y el interés por tu obra se expandía por muchas partes.
Y queda inscrita en el agua la medida de tus sueños, la dimensión de lo quedó atrapado en la frágil coraza de una máquina apagada. Pero no hemos venido a despedirte, sino a seguir acompañando tus pasos aventureros, tu seducción por una palabra distinta con la cual le bordabas música a una tuba, le inscribías sonatas a una flauta, y te ibas a descifrar los enigmas de las cornisas, aleteando en aquellas corrientes en las que tu padre te enseñó a nadar.
Y con la tristeza haremos un molino de aire que te lleve en sus aspas las recaderías de los días, el carrillón de las noches, el fuego deslumbrante de los mediodías. Dice tu madre que los yaguarales se andan meciendo al ritmo de tu música. Que una niña cuya fotografía jamás se fijó en un papel, se marchó montada en tu caballito de palo. Y que los racimos de claveles de El Convento han florecido a la altura de tus deseos.
Nosotros recogeremos nuestros aperos en aquella alfombra viajera que nos llevaba de un sitio a otro, para amarizar en el territorio de tus hazañas y esparcir tus señales como esas hojas de otoño que al llegar a la humedad de la tierra comienzan su proceso de renacer.
Indagaremos entre las páginas de tus libros cómo hacer de la palabra un rumor de pez. Del verbo un infinitivo en permanente recorrido por el presente. Y de la nostalgia un bebedizo de hierbas invitando a los colibríes a convocar la fiesta de su danza.
Te sujetamos y sujetaremos siempre a este territorio de lo imposible, donde seguirás buscando una cura a los males del tiempo, un sonajero para los niños que aún no han nacido, un título a los libros que habrás de concluir.
Ataremos, al hilo en el que a veces alzas vuelo, una enredadera de jazmines para que jamás se te pierda el camino de regreso a la alegría, ese espacio en el que ninguna muerte puede vencer tu potestad de vivir entre crepúsculos de mandarinares y un mar de leva derramando campanarios a orillas del asombro.
mery sananes
escrita el 31 marzo 2020, 9:00 pm
miércoles, septiembre 16, 2026
QUIEN SOY
QUIEN SOY
https://drive.google.com/file/d/1Lw0KnKVGBYXN-CTc-s5ZLh4pXEEwzbUP/view?usp=sharing
Mi edad de tiempo
registra una data
de muchos años
pero sigo siendo en mi
interior y en mi hacer
aquella niña de tristezas
que nunca creció
Un ser sin trabas
que todo lo hace con
desmesura y que
entiende el querer
como un derramarse
sobre aquellos que
se acercan a mis puertas
siempre abiertas
Guardo un frágil
equilibrio entre mi
mente y mi corazón y
tengo la certeza de que
cuando se quiebre habrá
llegado el momento
de partir
He ido tras el vuelo
de los pajaros y las estaciones
de la luna cada día como un
un ritual sagrado y el sol
es ese emisario que enciende
de alegría mi mirar niño
Suelo inundar mis
entornos con toda suerte
de hierbas flores talismanes
versos inconclusos cartas
que no alcanzan los buzones
e imágenes que les robo
a la fugacidad del instante
como una manera
de devolver todo aquello
que recibo
Tengo la mala costumbre
de dejar papeles en todas
partes en los que intento
con muy poca suerte
recoger el vivir que a
ratos fluye en este
enrarecido mundo en
el que nos tocó estar
Como todos he tenido
amores fallidos
y algunos que dejaron
huellas esenciales
pero aprendí a no
creer en la ausencias
y a jamás despedirme
Sólo me marcho
sin herir a nadie
a esa soledad habitada
que me he construido
esa especie de casa
sin puertas ni techos desde
donde se puede alcanzar
las estrellas y y hurgar
en los pozos más
profundos
He sido y sigo siendo
rebelde jamás sumisa
y cuando creí que
las causas eran justas
me sostuve en ellas
hasta verlas desaparecer
hasta en los sueños
Sin embargo me negué
a la amargura y he hecho
todo lo posible por contribuir
a abrir caminos hacia
una historia distinta sin otros
instrumentos que una
palabra mellada y un
corazón insurgente
Para mí la amistad es un
gesto infranqueable que
debe perdurar más allá
de cualquier penuria
y el amor la única arma
que nos salva
Tengo penas ancestrales
adheridas a mi corriente
sanguínea y heridas cercanas
que este mundo de injusticias
y muertes se empeña en
dejar sobre los días y
las noches
Llevo por dentro una
alegría silenciosa que
comparto con las flores
los pájaros y los cometas
que a veces interrumpe
el vendaval indetenible
de una historia de asesinos
Pero tengo también
enastado en mi vivir
esos sismos que de pronto
brotan en el rubor de los
naranjos y las alas de las
mariposas cuando se
posan en nuestras manos
alegrías de una sola vez
que se marchan al llegar
De todos esos trazos y
destrozos estamos hechos
de una esperanza que no
se quiebra una armonía
que vamos construyendo
sin saber a qué corredor de
relevo entregarle el testigo
de un sueño inconcluso
que dejamos abierto para
que otros lo continúen
Provistos de un diminuto
candil no hemos podido
lograr que la luz traspase
la lágrima hasta
recuperar la alegría
expropiada que pertenece
a la especie humana
Pero hemos dejado las
nuestras en un cántaro
antiguo que me entregó una
luna menguante en la
convicción de que algún
día se convertirá en
verdadero fuego prometeico
Agradezco infinitamente
a todo aquel que me ha brindado
su afecto su mano extendida
la hermosura de sus
palabras y deseos porque
ha sido siempre mi más
preciado equipaje
Y a los hijos y nietos por
ser siempre la cuerda azul
en la que me sostengo
y sobrevivo cada día
mery sananes
julio 2022





