El propósito es muy claro: invitar a las generaciones actuales y venideras a volver sobre la palabra que se junte a la vida en un entorno negado para el lenguaje, la narrativa, la expresión en general que nos acerque en términos de comunicación para la convivencia poblada de afectos y quereres que arriba a la acción compartida y solidaria. La lucha de todos por alcanzar la ruta que conduce al encuentro del vivir en el contexto, al fin, de una verdadera humanidad.
Entonces se podrá ver los espacios y el tiempo en los que campea el miedo y el enmudecimiento que habrá que desterrar en un necesario y obligado acto de firmeza y valentía. Y eso es precisamente lo que se percibe en el trabajo adelantado por Mery Sananes en su libro “Palabras Conjugadas”. La lectura de estas palabras, muestra un verdadero empeño, el afán de querer derramar en un poema o un libro, todas las inquietudes que el vivir nos deja en el tiempo en un mundo en el que se organiza con la mayor dedicación y expresión del egoísmo propio de la exacción que lleva mucho poblado, el máximo de dolor que proviene del sinnúmero de guerras en marcha continuada hacia la negación de las esperanzas de vida en el hombre que permanece aniquilado. Por esto advertimos, que este libro recorre ese trágico destino de un mundo que se plantea la refriega por el sobrevivir, por encima de toda la violencia imperante, con la idea de dejar huellas que permanezcan más allá de la muerte sin medida.
Y para alcanzar esta especie de sueño, habrá que reconquistar con Mery Sananes, la palabra que se junte para ir en busca del poema que será un punto de inspiración para el luchar por siempre en busca de un tiempo definido por una existencia que multiplique las posibilidades de alcanzar alguna vez la tierra-hombre sin cansancio, agotamiento ni dolor que nos lleve a la contienda por alcanzar el auténtico vivir.
Y este trajinar por los caminos del soñar, se expresa una y otra vez a lo largo de las ‘Palabras Conjugadas’. Y la que sigue es una muestra de ese decir, que lleva en sí mismo el sentir de una profunda e intensa vida.
ILa palabra toma el camino de la Resurrecciónpara dejar a un lado todo teclado que mire haciael vacío.
Resurrección
“Un haber que fracturó la palabraque quiso ser laúd para tejerleun eje capricornio al manantialque se abrió al ritornelo de las horase hizo de ella una vorágine defugas y contrafugassobre un teclado vacío”. (P 39) IIPorque todo ‘Memorial de Desparpajos’ tienetiene que estar ligado hasta al trayecto de la balaque apunte en la línea de la conjugación de laspalabras que va en dirección de la imparableresurrección
Memorial del Desparpajo
“Y si cada uno de nosotros no deshace esta travesíapor el incesante trayecto de la bala hasta consagrarla resurrección de la semilla y la conjugación de laspalabras en porvenir todo lo demás hasta la más hondade las entregas y el más deslumbrante de los adverbiosquedará como yesca que no enciende”. (P 16)
Porque al hombre se le ha expropiado la palabra y hasta el sentir para que quede sin pasos para la lucha por lavida “Hay que invertir todo pretérito y avanzar por el frágilpasadizo de una lengua que nombre como si fuesepor primera vez cada instancia expropiada al hombre”. (P 17)
(…) “Alcanzar la ingeniería de una lengua conjugada en laoctava clave de los misterios”. (P17) IIILa Poeta se propone con sus ‘Perplejidades’ dotar a las palabras muertas, vacías, que abundan por doquier, de la profundidad y alzada necesarias para rescatar el porvenir. Perplejidades
“Hay que hacer de la palabra un horizontevertical erguirla como el tallo de un magueycon hondura de pozos artesianos con una savianueva que inunde los vasos comunicantesde la rota ingeniería que nos sustentay salir a sembrarla en los vericuetos denuestra incertidumbre hasta que broteuna canción que calle por siempreeste tropel de perplejidades en que se nos haconvertido la existencia”. (P 22) IVPero cómo hacerlo, cómo dotar a las palabras de raíces profundas y horizonte trascendente. Para ello Mery abre los sentidos -oído, olfato, gusto, tacto, vista- y abarca lo cercano y lejano haciendo del todo una unidad inseparable, unida a ‘El Código de las Aguas’.
“Si tan sólo aprendiéramosque somos móvilese infinitosque nos somos las ramasque se quiebrasino el bosque frondosoque le sirve de moradaa los pájaros.
Nada extrañaríamos entoncesporque en todas parteshallaríamos a quien buscamosy nos encontraríamosa nosotros mismosfieles al vuelo de las estacionesy al código de las aguas”. (P 37) VA partir de este punto tiene lugar una explosión de vida que inunda la a palabra, esta ‘Partita para una Flauta’ que da lugar incluso a un nuevo metabolismo de las mismas. Partita para una flauta “Cuando el viento avasalla el tránsitodel suspiro hacia su recinto de aguala palabra se dobla sobre sí mismase vuelve susurro y busca cobijoen el corazón de una flor. Y desde allí tramonta la aromada pielde los pétalos hasta alojarse en la diásporadel polen aguardando el piquito de uncolibrí para prenderse de sus alashasta convertirse en un beso frugale indetenible. La palabra entonces encuentra laesencia de su verbo la estructuravegetal de su gramática y se deshaceen florerías de amor para que elhombre sin suspiros recobre la simetríade sus sueños y el planeta reinvente la vidaen la agreste soledad de los bosquesen el paladar de los pájarosy en el solo de una flauta dulcee inequívoca”. (P 44)
VIY si no fuese más que suficiente, Mery denuncia a los enemigos de la palabra, ya se trate de individualidades, ‘Todo Hombre’ o instituciones. Todo HombreA Pablo Neruda
(…) “Y no es esta la hora de acaparar palabrasya dichas ni atesorar las mismas de siempresino de volver sobre la historia queya fue escrita en la que bárbaros y sayonasaniquilaron vidas y hasta las lluvias y sus gotaspara dejar implantada la sequía de la serpiente oro. Pero se dice que nos dejaron como herencia unidioma como si otras lenguas no hubiesenexistido para nombrar los manantiales y lasráfagas de tierra que configuraron un continenteatravesado de vitrales de agua e ingeniosbordados de aromas y sabores inéditos. La otra lengua acallo la sonoridad delos cantos milenarios inscritos en cada lumbrede jade y dejó correr su propia exuberanciasin saber que con ella venía enhebrada lapalabra que hiere y espanta divide y asesinaconvierte el tornasol de una cerca de espadasy el vuelo cromático de las aves en un aluviónde oscuridades. Y así lograron que no estallara en estos prediosla acción de gaviotas y arpegios que se juntena la vitalidad de los itinerarios que nacen en el sinfínde las decisiones para establecer en rielesfuturos el imperio inmemorial de las vidas queal fin advendrán en el carruaje de palabrasconjugadas en tiempo de infinito para la resurrecciónde un verbo múltiple colectivo y transparente quenos nombre humanidad”. (pp.19- 20) VIIPorque en ‘La Casa de las Palabras’ se percibeCon mucha fuerza que las ’Palabras Conjugadas’Día a día se vuelven centellas
La casa de las palabras “Cómo escribir cuando la casa de las palabrases una edificación minada con centinelasque cuidan sigilosamente que de ellano salgan volando por la ventana suspirosde amor ni canciones de cuna. Cómo escribir en gerundio si todo está dichopara que hasta el futuro se conjugue en pasado. Cómo traspasar las fronteras del otro que dejóhace milenios de hablarnos en lenguaje de cerezos. Cómo irrumpir en la palabra estacionadapara que recobre su condición de cántarosu resonancia de cuerdas que se desbordande los maderos hasta volverse centellas. Cómo girar las esdrújulas para que recobrenla gravedad de su decir rebelde y reconciliarlos subjuntivos con el hacer incondicionalde una libertad que no concede Tregua. Tal vez sea mejor un silencio de vocesun concierto para cuerdas mudasuna sonata para flautas a las que les hanextraído toda respiraciónun solo de clarinetes sin melancolía.Un manifiesto que escrito en el desatinode los murmullos contenidos rieguepor el planeta este miserere de tristeza. Una juglaría que calle al fin todos los ruidosde metralla y la risa fatua de los ejecutoresde una palabra vacía que se dobla sobre sí mismapara ocultar su civilizada barbarie de intemperancias y odios recrudecidos”. (P 27) VIIIHay gente que no se cansa de servir y dar, ese es el caso de la Poeta, que nos entrega todo, desde el “diminuto estambre” hasta los “gajitos de la mandarina” -palabras conjugadas- y con ello nos devuelve la esperanza. La Canción RotaA León Felipe
(…) “Creo que la canción del hombreestá rota y que hay que aglutinarsus notas hasta que una vozcomún recupere la ternura. (…) Y por ello entrego desde el dedalde los olvidos el diminuto estambrecon el que voy cosiendo los díasa la viga que sostiene el universopara que se junte a las tonalidadessonoras de un decir hecho dehebras de fósforo y a ese afánpersistente de ser cristalería de lapenumbra hasta alcanzar la claridadde las mañanas preñadas de geranios”. (P 14) VIISí, hay ‘Sílabas del Viento’ destinado a imponerUn infinito código de amor entre los hombres del hoy, El mañana y el siempre ya en humanidad
Sílabas del Viento(…) “Sé que el recinto del silencioguarda las palabras que aún no se han dichoy que es tiempo de organizar losamaneceres para abrir las pupilas antesde que el alba se haya ido. Junto las palabras como si fuerangajitos de mandarina esparcidosen una mesa a la que nadie asistióy las guindo al sol para que bebande las vocales del viento y en conjuncióncon las hojitas de hierba hilvanen unalmácigo que cubra los anocheceres consu enredadera olorosa a jazminerías. Hasta que algún día brote al finen tiempo de allegro la canción vegetaldel hombre regalándole a las mariposassu infinito código de amor”. (P 34) Con estos valiosos obsequios en mano, queda al lectorasumir el relevo y contribuir a esta carrera por el rescate de la palabra, la narrativa, la libertad y con ello la vida.
I
La palabra toma el camino de la Resurrección
para dejar a un lado todo teclado que mire hacia
el vacío.
Resurrección
“Un haber que fracturó la palabra
que quiso ser laúd para tejerle
un eje capricornio al manantial
que se abrió al ritornelo de las horas
e hizo de ella una vorágine de
fugas y contrafugas
sobre un teclado vacío”. (P 39)
II
Porque todo ‘Memorial de Desparpajos’ tiene
tiene que estar ligado hasta al trayecto de la bala
que apunte en la línea de la conjugación de las
palabras que va en dirección de la imparable
resurrección
Memorial del Desparpajo
“Y si cada uno de nosotros no deshace esta travesía
por el incesante trayecto de la bala hasta consagrar
la resurrección de la semilla y la conjugación de las
palabras en porvenir todo lo demás hasta la más honda
de las entregas y el más deslumbrante de los adverbios
quedará como yesca que no enciende”. (P 16)
Porque al hombre se le ha expropiado la palabra y hasta
el sentir para que quede sin pasos para la lucha por la
vida
“Hay que invertir todo pretérito y avanzar por el frágil
pasadizo de una lengua que nombre como si fuese
por primera vez cada instancia expropiada al hombre”. (P 17)
(…)
“Alcanzar la ingeniería de una lengua conjugada en la
octava clave de los misterios”. (P17)
III
La Poeta se propone con sus ‘Perplejidades’ dotar a
las palabras muertas, vacías, que abundan por doquier,
de la profundidad y alzada necesarias para rescatar el porvenir.
Perplejidades
“Hay que hacer de la palabra un horizonte
vertical erguirla como el tallo de un maguey
con hondura de pozos artesianos con una savia
nueva que inunde los vasos comunicantes
de la rota ingeniería que nos sustenta
y salir a sembrarla en los vericuetos de
nuestra incertidumbre hasta que brote
una canción que calle por siempre
este tropel de perplejidades en que se nos ha
convertido la existencia”. (P 22)
IV
Pero cómo hacerlo, cómo dotar a las palabras de raíces
profundas y horizonte trascendente. Para ello Mery abre
los sentidos -oído, olfato, gusto, tacto, vista- y abarca
lo cercano y lejano haciendo del todo una
unidad inseparable, unida a ‘El Código de las Aguas’.
“Si tan sólo aprendiéramos
que somos móviles
e infinitos
que nos somos las ramas
que se quiebra
sino el bosque frondoso
que le sirve de morada
a los pájaros.
Nada extrañaríamos entonces
porque en todas partes
hallaríamos a quien buscamos
y nos encontraríamos
a nosotros mismos
fieles al vuelo de las estaciones
y al código de las aguas”. (P 37)
V
A partir de este punto tiene lugar una explosión de vida
que inunda la a palabra, esta ‘Partita para una Flauta’
que da lugar incluso a un nuevo metabolismo de las mismas.
Partita para una flauta
“Cuando el viento avasalla el tránsito
del suspiro hacia su recinto de agua
la palabra se dobla sobre sí misma
se vuelve susurro y busca cobijo
en el corazón de una flor.
Y desde allí tramonta la aromada piel
de los pétalos hasta alojarse en la diáspora
del polen aguardando el piquito de un
colibrí para prenderse de sus alas
hasta convertirse en un beso frugal
e indetenible.
La palabra entonces encuentra la
esencia de su verbo la estructura
vegetal de su gramática y se deshace
en florerías de amor para que el
hombre sin suspiros recobre la simetría
de sus sueños y el planeta reinvente la vida
en la agreste soledad de los bosques
en el paladar de los pájaros
y en el solo de una flauta dulce
e inequívoca”. (P 44)
VI
Y si no fuese más que suficiente, Mery denuncia
a los enemigos de la palabra, ya se trate de
individualidades, ‘Todo Hombre’
o instituciones.
Todo Hombre
A Pablo Neruda
(…)
“Y no es esta la hora de acaparar palabras
ya dichas ni atesorar las mismas de siempre
sino de volver sobre la historia que
ya fue escrita en la que bárbaros y sayonas
aniquilaron vidas y hasta las lluvias y sus gotas
para dejar implantada la sequía de la serpiente oro.
Pero se dice que nos dejaron como herencia un
idioma como si otras lenguas no hubiesen
existido para nombrar los manantiales y las
ráfagas de tierra que configuraron un continente
atravesado de vitrales de agua e ingenios
bordados de aromas y sabores inéditos.
La otra lengua acallo la sonoridad de
los cantos milenarios inscritos en cada lumbre
de jade y dejó correr su propia exuberancia
sin saber que con ella venía enhebrada la
palabra que hiere y espanta divide y asesina
convierte el tornasol de una cerca de espadas
y el vuelo cromático de las aves en un aluvión
de oscuridades.
Y así lograron que no estallara en estos predios
la acción de gaviotas y arpegios que se junten
a la vitalidad de los itinerarios que nacen en el sinfín
de las decisiones para establecer en rieles
futuros el imperio inmemorial de las vidas que
al fin advendrán en el carruaje de palabras
conjugadas en tiempo de infinito para la resurrección
de un verbo múltiple colectivo y transparente que
nos nombre humanidad”. (pp.19- 20)
VII
Porque en ‘La Casa de las Palabras’ se percibe
Con mucha fuerza que las ’Palabras Conjugadas’
Día a día se vuelven centellas
La casa de las palabras
“Cómo escribir cuando la casa de las palabras
es una edificación minada con centinelas
que cuidan sigilosamente que de ella
no salgan volando por la ventana suspiros
de amor ni canciones de cuna.
Cómo escribir en gerundio si todo está dicho
para que hasta el futuro se conjugue en pasado.
Cómo traspasar las fronteras del otro que dejó
hace milenios de hablarnos en lenguaje de cerezos.
Cómo irrumpir en la palabra estacionada
para que recobre su condición de cántaro
su resonancia de cuerdas que se desbordan
de los maderos hasta volverse centellas.
Cómo girar las esdrújulas para que recobren
la gravedad de su decir rebelde y reconciliar
los subjuntivos con el hacer incondicional
de una libertad que no concede Tregua.
Tal vez sea mejor un silencio de voces
un concierto para cuerdas mudas
una sonata para flautas a las que les han
extraído toda respiración
un solo de clarinetes sin melancolía.
Un manifiesto que escrito en el desatino
de los murmullos contenidos riegue
por el planeta este miserere de tristeza.
Una juglaría que calle al fin todos los ruidos
de metralla y la risa fatua de los ejecutores
de una palabra vacía que se dobla sobre sí misma
para ocultar su civilizada barbarie de intemperancias
y odios recrudecidos”. (P 27)
VIII
Hay gente que no se cansa de servir y dar,
ese es el caso de la Poeta, que nos entrega todo,
desde el “diminuto estambre” hasta los
“gajitos de la mandarina”
-palabras conjugadas-
y con ello nos devuelve la esperanza.
La Canción Rota
A León Felipe
(…)
“Creo que la canción del hombre
está rota y que hay que aglutinar
sus notas hasta que una voz
común recupere la ternura.
(…)
Y por ello entrego desde el dedal
de los olvidos el diminuto estambre
con el que voy cosiendo los días
a la viga que sostiene el universo
para que se junte a las tonalidades
sonoras de un decir hecho de
hebras de fósforo y a ese afán
persistente de ser cristalería de la
penumbra hasta alcanzar la claridad
de las mañanas preñadas de geranios”. (P 14)
VII
Sí, hay ‘Sílabas del Viento’ destinado a imponer
Un infinito código de amor entre los hombres del hoy,
El mañana y el siempre ya en humanidad
Sílabas del Viento
(…)
“Sé que el recinto del silencio
guarda las palabras que aún no se han dicho
y que es tiempo de organizar los
amaneceres para abrir las pupilas antes
de que el alba se haya ido.
Junto las palabras como si fueran
gajitos de mandarina esparcidos
en una mesa a la que nadie asistió
y las guindo al sol para que beban
de las vocales del viento y en conjunción
con las hojitas de hierba hilvanen un
almácigo que cubra los anocheceres con
su enredadera olorosa a jazminerías.
Hasta que algún día brote al fin
en tiempo de allegro la canción vegetal
del hombre regalándole a las mariposas
su infinito código de amor”. (P 34)
Con estos valiosos obsequios en mano, queda al lector
asumir el relevo y contribuir a esta carrera por el rescate
de la palabra, la narrativa, la libertad y con ello la vida.



desde allí tramonta la aromada piel
ResponderBorrarde los pétalos hasta alojarse en la diáspora
del polen aguardando el piquito de un
colibrí para prenderse de sus alas
hasta convertirse en un beso frugal
e indetenible.
Que bellesublimeza Mery querida! Hermosas imágenes. Me imagino que tú poemario es on line solamente. Son casi las 3 AM no se manejar muy bien los blogs Pero tú palabra me despierta este sentido insomne de lo sublime.
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