en otro de sus julios
martes, julio 21, 2020
LOS PETIRROJOS
LOS PETIRROJOS
para marcelo sztrum
en otro de sus julios
en otro de sus julios
Anuncian la primavera
y a veces cuando no llega
a tiempo a cumplir con el
calendario de su especie
con sus alas desplegadas
y mirar asombrado
se retiran a aguardar
que el sol caliente
los hilos con los que harán
su nido
Van y vienen
inspeccionando sus espacios
y a ratos se quedan absortos
sin entender qué ha hecho
el hombre para alterarles
su ciclo
El petirrojo mira
silenciosamente sin dejar
aún salir el silbido con el cual
enamorará a su petirroja
para que entre ambos
comiencen a bordarle
un hospedaje a los hijos
que vendrán
Y de pronto advierten que
comienzan a florecer los jardines
y los arboles a poblarse de retoños
y saben que ha llegado el instante
de multiplicarse y de comenzar
a soltar sus trinos en ese
lengua melancólica y armoniosa
con la que se comunican
celebrando su tiempo
de renacer
Y no se marchan del espacio
que han elegido dejando sus huellas
musicales entre los árboles
como una sinfonía de alegres
revuelos y dulce companía
Los petirrojos traen consigo
toda la fuerza de la estación florida
y la van dejando adherida
entre las hierbas donde buscan
su alimento y las liberan
a raudales en esos cantos
ceremoniosos con los que llenan
el aire del infinito milagro
del vivir
texto y fotos
mery sananes
21 julio 2020
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Atrilerías - Para Marcelo Sztrum
TRAVESÍA SIN AZULES IV EL QUEBRADO CICLO DE LA EXISTENCIA
Una mujer de
doblada figura
ingresa de pronto
la sala de terapia en
una silla de ruedas
Lleva un niño en
sus brazos sobre el que
vierte silenciosamente
un llanto que no cesa
El hijo se mueve al
compás de la respiración
de quien lo sostiene
y la mujer lo aprieta
a su pecho como si fuese
su único apoyo
Una terapista se acerca
amorosamente y lo retira
de sus brazos para que
amorosamente y lo retira
de sus brazos para que
ella pueda iniciar
sus ejercicios
sus ejercicios
Y aquel ser de mágica
urdimbre arropado en su
cobijita se derrama sobre
un taburete como un niño
urdimbre arropado en su
cobijita se derrama sobre
un taburete como un niño
asustado mientras
aguarda regresar a su
hospedaje de llanto
La instructora insta
a la mujer a mover su
cuerpo estremecido
soñando con devolverla
a la posición vertical
de sus sueños
Y el mundo entero
gira en torno a la
dimensión infinita
de un dolor sin medida
¿Cuántas soledades
se juntan en el transcurso
de un vivir desamparado?
¿Cuánto llanto ha de
derramarse entre tanta
huella de ausencias?
huella de ausencias?
Pierde su hilo
el estambre de la vida
se quiebra el armónico
ciclo de la existencia
y aquella mujer
se vuelve hemisférico
espejo de un planeta
hundido en su propio
desahucio
texto y foto / mery sananes
NOTA IMPRESCINDIBLE. Cuando reuní este conjunto de poemas, escritos bajo el efluvio de mi accidente y la nueva realidad que habría de enfrentar, se lo envié a RENÉ RODRÍGUEZ SORIANO para preguntarle si consideraba que esos poemas constituían una unidad y si tenían algún significado, más allá de la sola experiencia personal.
Tardó unos días en responderme, pero cuando lo hizo me lo devolvió boceteado en un libro. Meses después, y no estando René físicamente entre nosotros, en homenaje a esa capacidad sin límite que siempre tuvo de instalarse en el otro, de tender una mano, de guiar y sugerir, he decidido publicarlos. Nada me dijo pero todo el libro lleva el sello de una presencia que perdura y perdurará siempre. Y a él queda dedicado.
lunes, julio 20, 2020
TRAVESÍA SIN AZULES III TERAPIA PARA UN MUNDO ROTO
AVI / SERIE EL MIRAR
¿Qué terapia podrá
acercar al hombre
a la medida de su
verdadera humanidad?
Se ingresa por primera vez a una
sala de terapia física y uno se pregunta
¿será tan difícil recuperar la verticalidad
de un cuerpo disminuido como
la de recomponer un mundo roto en
toda su ingeniería vital?
Uno asume el reto individual y observa
como el conocimiento la paciencia y el
amoroso acercamiento al adolorido
cuerpo que busca sanarse se reviste
de todos los instrumentos para devolverle
movilidad a huesos fracturados a
tendones desprendidos a ligamentos
que han perdido su consistencia
Y cada silla de ruedas nos entrega
unos ojos que ya no quieren mirar un
dolor que se dibuja diferente en
cada rostro un temblor en las manos
que no cesa y una voz que apenas
obedece a un lamento
Y sin embargo un tropel de sonrisas
se desborda para alcanzar al paciente
y lograr que mueva extremidades
atrofiadas conjunciones desarticuladas
alcancen alguna movilidad que deje
sus señales de sobrevivencia
Y poco a poco se establece una
especie de cofradía entre aquellos
seres heridos que los lleva a
reconocerse en el otro que triste
ingresa a la sala como llevado por
una fuerza que no logra detener
y que de pronto se espeja en
ese otro ay que resuena casi silente
entre la euforia que resucita
cada vez que un músculo vuelve
a responder a la acción que se
le ordena
Y la sala se convierte en un reflejo
de un tiempo que se arrastra
a duras penas sobre territorios
minados sin que aparezca jamás
la sonrisa acogedora que le devuelva
la cadencia de la alegría
Y en los gestos de agotamiento y
soledad uno reconstruye la imagen
de un planeta que requiere de
una terapia cósmica que le devuelva
esa esencia humana que un día
insurgió cuando por primera vez
el hombre miró que a su alrededor
giraba un sol y una luna y que pisaba
una tierra pletórica de frutos
AVI SERIE EL MIRAR
Pero ay que pronto ese hombre
que cincelaba en la piedra su
caligrafía inicial le fue quebrada
su esencia hasta convertirlo en
un pájaro sin alas un ruiseñor
sin canto una ilusión vencida
Y con esa carga de dolor enastada
en los ojos empujando una silla de
ruedas hasta el exterior para mirar
el cielo aguardar el poniente y seguir
los racimos de aves revoloteando
en busca de su propia esperanza
uno se devuelve al principio de todo
y en el cielo encuentra las mismas
señas del asombro el azul de lo
infinito y el temblor de las estrellas
escribiéndole al hombre una
carta sobre el fulgor de los instantes
que nunca morirán
Y se templan los músculos y se
hacen móviles los tendones y uno
sueña con poder instalar en esta
esfera inerme una gigantesca sala de
terapias para recomponer países
destrozados detener las guerras
provocadas los territorios minados
de explosivos y de odios acallar
tanto bullicio inútil en nombre de
todas las sinrazones del sufrimiento
detener la sed de los niños desprovistos
de toda alegría
Y uno le sigue el vuelo a las gaviotas
en convivencia con los halcones
y un centenar de gorriones
descubriendo nuevos árboles
para hacer sus nidos mientras cruzan
una y otra vez de lado y lado un cielo
azul cobalto y un atardecer de nísperos
por madurar
Redescubrimos entonces que hay arbustos
que dan de comer a las mariposas
que las fuentes de agua multiplican
arcoíris en cada una de sus gotas
que en los estanques bailan peces
color naranja que en un terreno
baldío crece un huerto de girasoles
y que en las noches el cielo es
un sembradío de faroles encendidos
deletreándole al hombre un canto
de cuna
Y de allí salí aún inmóvil pero agigantadas
las sístoles y con un rosal enraizado en los
ojos para reinventar una palabra que
algún día logre accionar como un sismo
sobre esta tierra entristecida sobre el
hombre que la habita a quien le han robado
el vivir sobre la sed de los niños que no ríen
y sobre la soledad de este tiempo de fosas
septiembre / 2019
NOTA IMPRESCINDIBLE. Cuando reuní este conjunto de poemas, escritos bajo el efluvio de mi accidente y la nueva realidad que habría de enfrentar, se lo envié a RENÉ RODRÍGUEZ SORIANO para preguntarle si consideraba que esos poemas constituían una unidad y si tenían algún significado, más allá de la sola experiencia personal.
Tardó unos días en responderme, pero cuando lo hizo me lo devolvió boceteado en un libro. Meses después, y no estando René físicamente entre nosotros, en homenaje a esa capacidad sin límite que siempre tuvo de instalarse en el otro, de tender una mano, de guiar y sugerir, he decidido publicarlos. Nada me dijo pero todo el libro lleva el sello de una presencia que perdura y perdurará siempre. Y a él queda dedicado.
domingo, julio 19, 2020
TRAVESÍA SIN AZULES II LA RAMA DESPRENDIDA
Desprendida la rama
del árbol de la vida
se mira a sí misma
auscultando su savia en
afán de ascender de
nuevo hacia su estatura
de nido y resplandor
Aguarda paciente el
dictamen del leñador
que habrá de decidir su
destino de brasa o la
dimensión de sus costuras
En el cauce acuático de
sus sueños resuenan losquereres repartidos en los
bosques de la alegría
y en el horizontal descenso
hacia los espejos la rama
clama su retorno a su
hospedaje de llovizna
Y siente que la nervadura
de sus hojas se alinean como
un ejército de tendones
dispuestos a zurcirse a la
vida con estambres hechos
Y el tremor es una danza
que nada sabe de despedidas
ni conjeturas sino de huertos
Los minerales que conviven
con las raíces profundas de los
bosques se tornan en viga
de cuerdas tensadas dispuesta
a devolver a la rama doblada
Y a lo lejos vuelve a la mirada
ese auscultar de amaneceres
la búsqueda del regocijo naranja
de los ponientes y el deslumbrante
lienzo de los cielos
El árbol de la vida que ya
se tiñe de todos los matices
del rojo y el púrpura
aguarda sin prisa el retorno
de la rama desprendida
y gracias le da a los dioses
del vivir mientras mece sus
rubores sobre el sol de la
mañana
agosto / 2019
NOTA IMPRESCINDIBLE. Cuando reuní este conjunto de
poemas, escritos bajo el efluvio de mi accidente y la nueva realidad que habría
de enfrentar, se lo envié a RENÉ RODRÍGUEZ SORIANO para preguntarle si
consideraba que esos poemas constituían una unidad y si tenían algún significado,
más allá de la sola experiencia personal.
Tardó unos días en responderme, pero cuando lo hizo me
lo devolvió boceteado en un libro. Meses después, y no estando René físicamente
entre nosotros, en homenaje a esa capacidad sin límite que siempre tuvo de instalarse
en el otro, de tender una mano, de guiar y sugerir, he decidido publicarlos. Nada
me dijo pero todo el libro lleva el sello de una presencia que perdura y
perdurará siempre. Y a él queda dedicado.
jueves, julio 16, 2020
TTRAVESÍA SIN AZULES I IRREFUTABLE LITURGIA
Basta un instante
para que se quiebre
el día y se deshaga
en astillas
Suficiente el intervalo de
un parpadeo o la eclosión
de un suspiro retenido
en el ojal de los sueños
para que la verticalidad
del canto se derrame
como naipes en piedras
bruscas para hacer girar
los ases de corazón en
beligerantes guerreros
de un reino desconocido
Y de pronto se asusta el
pájaro que mordía el
alpistero huye la abeja
del almíbar de una flor
y el árbol se estremece
mientras sostiene con
firmeza los nidos que lo
habitan
El aire se ofusca en su
propia respiración y deja
de mecer su trino matutino
para guarecerse en un
vacío de signos extraños
La ardilla desciende
vertiginosa sin haber
alcanzado las semillas
deseadas y se detiene
Todo queda detenido
en retazos sin saber qué
pieza de la intrincada
relojería humana habrá
quedado inmovil
Y uno se fuga hacia
el segundo anterior
y extiende en la mesa
de las pupilas todas
las viandas de amor
previstas para recibir el
tumulto de
risas con un
racimo de
abrazos y esas
sorpresas que
construye
el
silencio sobre los espacios
que
nos fueron sustraídos
sólo queda a ras de suelo
en la cóncava dimensión
de un horizonte trizado
la irrefutable liturgia
de la espiga danzando
sobre un cordel invisible
atado a los extremos de
una estación desconocida
que habrá que recorrer
sobre las distendidas
cuerdas
de una guitarra rota
hasta
que irrumpa de nuevo su
cordaje de brasa e ilusión
mery sananes
23 de agosto 2019
dibujos
AVI
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