viernes, septiembre 18, 2026
CARTA INCONCLUSA A RENÉ RODRÍGUEZ SORIANO
Miro hacia fuera
sé que no estás afuera
porque adentro
laten pájaros
y canta un clavel
la esencia de tu ausencia
Una carta inconclusa es aquella que jamás termina ni se cierra. Es un ventanal abierto donde todo cabe y que cada día le agrega nuevos claveles a su vuelo. Es una historia sin final que la clausure porque se va haciendo desde ese espacio de adentro que permanece inédito aún después que nos marchemos.
Es una carta que no admite despedidas, que no sabe de adioses, sino de encuentros, que siembra hortensias en el corazón de toda lejanía. Y que en las alas de una mariposa cabalga a su antojo a todos los espacios, con su cargamento de polen y néctar, en busca del alfabeto del viento. Es una misiva sin buzón, porque su travesía está en la brisa, en los cometas de las nubes, en el recorrido de los guijarros y en la música que le tejen los pájaros a los bosques.
Una carta que comenzamos a escribir en el inicio de los tiempos, sin saber quiénes éramos ni donde estábamos. Fuimos tantos y a la vez ninguno. Atravesábamos la historia sin saber dónde nos detendríamos a dejar las huellas recogidas desde el primer jardín hasta aquel huerto de claveles que quedará después que nos hayamos ido.
Nos reconocimos en un niño lleno de rizos y sueños, en las noches cuando los pastores se roban las estrellas mientras cuidan su rebaño. En el paso del alba donde había que decidir si quedarnos en la noche o avanzar hacia un amanecer que descocíamos en tantas espigas como el sol nos regalara.
Nunca hizo falta una carta de identidad y mucho menos antecedentes de tipo alguno. Tú jamás dejabas de inventar historias para estampar alguna señal en las escaleras de la tarde. Yo me desaparecía tras una palabra que aún no inventaba para nombrarte.
Todo cabía en esa acuarela que dibujábamos para despertar a los pájaros, y en los borrones que dejábamos en las páginas para inventarle un abecedario al oleaje y un canal violeta a las tempestades.
Tú empeñado en construir no una MediaIsla sino un continente entero para lanzar al sol las palabras olvidadas de tu tierra. Yo distraída me iba por las trochas recogiendo gotas de rocío y pétalos de flores para entregárselos a los niños. Y nos encontrábamos en ese instante fugaz de nunca vernos, pero para sabernos permanentes hijos de un mismo sueño.
Cuántas notas nunca escritas se quedaron orillando el sabor de los buzones sin que ninguna ave se las llevara a su palomar. Pero una caligrafía marina continuaba destilando las señales de un mañana sin duelos que, sin embargo aparecieron dejando un desmoronamiento sin medida.
Ese día en el que Piero se estrelló contra las ganas que tenía de ir en busca de su hijo Rebel, con un manojo de guirnaldas de amor, se incrustó en tu vida y en la de Carmen como esos agujeros sin fondo que dejan las minas cuando estallan. Y apuraste tus ansias de multiplicar al infinito todo aquello en lo que has andado mientras buscabas mitigar una herida que no se habría de cerrar jamás. Y cada 19 en una página solitaria tú dejabas algunos versos para comunicarte con él y dejarle tus señas.
Aún hoy seguimos pensando que Piero le busca nuevos e inéditos sabores a las cervezas artesanales mientras sueña irse con el hijo a reinventar el tiempo. De esa herida jamás te curaste, aunque no lo hicieras sentir para que el corazón de Carmen no se agrietara aún más.
Y aquello fue como si se abriera una espita de dolores que no cesaba de dejar sus huellas. Entonces fue ese tiempo manso y aventurero en el que Rebel se cobijaba en la biblioteca a hurgar tus libros, a buscarte para que se los leyeras, o a pedirte que lo llevaras a las librerías en las que iba de estantería en estantería como si fuese un parque lleno de columpios.
Un día también se los quitaron. Lo ataron a una sombra para que no se pudiera seguir viendo en tus ojos y los de Carmen. Y se agregó otra pena a tus penas. Otro tremor a tu estatura de gigante. Y emprendiste con nuevos bríos la tarea de recoger y esparcir, a la vez que soñar y escribir. MediaIsla crecía en la misma medida en que tu tristeza se prolongaba y el interés por tu obra se expandía por muchas partes.
Y queda inscrita en el agua la medida de tus sueños, la dimensión de lo quedó atrapado en la frágil coraza de una máquina apagada. Pero no hemos venido a despedirte, sino a seguir acompañando tus pasos aventureros, tu seducción por una palabra distinta con la cual le bordabas música a una tuba, le inscribías sonatas a una flauta, y te ibas a descifrar los enigmas de las cornisas, aleteando en aquellas corrientes en las que tu padre te enseñó a nadar.
Y con la tristeza haremos un molino de aire que te lleve en sus aspas las recaderías de los días, el carrillón de las noches, el fuego deslumbrante de los mediodías. Dice tu madre que los yaguarales se andan meciendo al ritmo de tu música. Que una niña cuya fotografía jamás se fijó en un papel, se marchó montada en tu caballito de palo. Y que los racimos de claveles de El Convento han florecido a la altura de tus deseos.
Nosotros recogeremos nuestros aperos en aquella alfombra viajera que nos llevaba de un sitio a otro, para amarizar en el territorio de tus hazañas y esparcir tus señales como esas hojas de otoño que al llegar a la humedad de la tierra comienzan su proceso de renacer.
Indagaremos entre las páginas de tus libros cómo hacer de la palabra un rumor de pez. Del verbo un infinitivo en permanente recorrido por el presente. Y de la nostalgia un bebedizo de hierbas invitando a los colibríes a convocar la fiesta de su danza.
Te sujetamos y sujetaremos siempre a este territorio de lo imposible, donde seguirás buscando una cura a los males del tiempo, un sonajero para los niños que aún no han nacido, un título a los libros que habrás de concluir.
Ataremos, al hilo en el que a veces alzas vuelo, una enredadera de jazmines para que jamás se te pierda el camino de regreso a la alegría, ese espacio en el que ninguna muerte puede vencer tu potestad de vivir entre crepúsculos de mandarinares y un mar de leva derramando campanarios a orillas del asombro.
mery sananes
escrita el 31 marzo 2020, 9:00 pm
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miércoles, septiembre 16, 2026
QUIEN SOY
QUIEN SOY
https://drive.google.com/file/d/1Lw0KnKVGBYXN-CTc-s5ZLh4pXEEwzbUP/view?usp=sharing
Mi edad de tiempo
registra una data
de muchos años
pero sigo siendo en mi
interior y en mi hacer
aquella niña de tristezas
que nunca creció
Un ser sin trabas
que todo lo hace con
desmesura y que
entiende el querer
como un derramarse
sobre aquellos que
se acercan a mis puertas
siempre abiertas
Guardo un frágil
equilibrio entre mi
mente y mi corazón y
tengo la certeza de que
cuando se quiebre habrá
llegado el momento
de partir
He ido tras el vuelo
de los pajaros y las estaciones
de la luna cada día como un
un ritual sagrado y el sol
es ese emisario que enciende
de alegría mi mirar niño
Suelo inundar mis
entornos con toda suerte
de hierbas flores talismanes
versos inconclusos cartas
que no alcanzan los buzones
e imágenes que les robo
a la fugacidad del instante
como una manera
de devolver todo aquello
que recibo
Tengo la mala costumbre
de dejar papeles en todas
partes en los que intento
con muy poca suerte
recoger el vivir que a
ratos fluye en este
enrarecido mundo en
el que nos tocó estar
Como todos he tenido
amores fallidos
y algunos que dejaron
huellas esenciales
pero aprendí a no
creer en la ausencias
y a jamás despedirme
Sólo me marcho
sin herir a nadie
a esa soledad habitada
que me he construido
esa especie de casa
sin puertas ni techos desde
donde se puede alcanzar
las estrellas y y hurgar
en los pozos más
profundos
He sido y sigo siendo
rebelde jamás sumisa
y cuando creí que
las causas eran justas
me sostuve en ellas
hasta verlas desaparecer
hasta en los sueños
Sin embargo me negué
a la amargura y he hecho
todo lo posible por contribuir
a abrir caminos hacia
una historia distinta sin otros
instrumentos que una
palabra mellada y un
corazón insurgente
Para mí la amistad es un
gesto infranqueable que
debe perdurar más allá
de cualquier penuria
y el amor la única arma
que nos salva
Tengo penas ancestrales
adheridas a mi corriente
sanguínea y heridas cercanas
que este mundo de injusticias
y muertes se empeña en
dejar sobre los días y
las noches
Llevo por dentro una
alegría silenciosa que
comparto con las flores
los pájaros y los cometas
que a veces interrumpe
el vendaval indetenible
de una historia de asesinos
Pero tengo también
enastado en mi vivir
esos sismos que de pronto
brotan en el rubor de los
naranjos y las alas de las
mariposas cuando se
posan en nuestras manos
alegrías de una sola vez
que se marchan al llegar
De todos esos trazos y
destrozos estamos hechos
de una esperanza que no
se quiebra una armonía
que vamos construyendo
sin saber a qué corredor de
relevo entregarle el testigo
de un sueño inconcluso
que dejamos abierto para
que otros lo continúen
Provistos de un diminuto
candil no hemos podido
lograr que la luz traspase
la lágrima hasta
recuperar la alegría
expropiada que pertenece
a la especie humana
Pero hemos dejado las
nuestras en un cántaro
antiguo que me entregó una
luna menguante en la
convicción de que algún
día se convertirá en
verdadero fuego prometeico
Agradezco infinitamente
a todo aquel que me ha brindado
su afecto su mano extendida
la hermosura de sus
palabras y deseos porque
ha sido siempre mi más
preciado equipaje
Y a los hijos y nietos por
ser siempre la cuerda azul
en la que me sostengo
y sobrevivo cada día
mery sananes
julio 2022
miércoles, septiembre 09, 2026
¿LA ROSA DE COLERIDGE?
¿La rosa de Coleridge?
para JuanJo
¿Y si durmieras?
¿Y si en sueños, soñaras?
¿Y si en el sueño fueras al cielo
y allí cogieras una extraña y hermosa flor?
y si, al despertar...
tuvieras esa flor en la mano?
Samuel Taylor Coleridge (1772-1834))
"Si un hombre atravesara el Paraíso en un sueño, y le dieran una flor como prueba de que había estado allí, y si al despertar encontrarara esa flor en su manos... ¿entonces, qué?" Nota de Coleridge citada por Jorge Luis Borges
¿Sueña el hombre a la flor
o la flor sueña al hombre?
¿No es acaso la flor el exacto
espacio del paraíso?
Es la flor la que reta al hombre
a encontrar la verdadera
esencia de su especie
y sin embargo el hombre
aún cree que entre sus manos
no sostiene una flor
sino ese no sé qué por el
que pregunta
Tal vez todas las rosas
sean de Coleridge hasta que
el hombre pueda ver en ellas
el espejo de su paraíso perdido
y logre encontrar en cada una
de sus formas y colores
la exacta dimensión
de su estatura cósmica
Esta rosa de hoy
perlada de rocío
sigue mirando el
horizonte en busca
de los ojos que la hagan
tan eterna como el asombro
que destila el hombre
cuando alcanza la
resurrección de la vida
sin el cobro dispuesto
de su muerte
texto / mery sananes
imagen / galería de miguel veyrat
Chopin Nocturno Op. 55 No. 1
Arthur Rubenstein
martes, septiembre 08, 2026
EN TU INMENSA SERENIDAD NOS HEMOS ANCLADO SALVADOR TENREIRO
Marc Chagall El árbol de la vida
para salvador tenreiro
Y es de nuestra condición que jamás
la partida nos entregue la muerte.
Tal vez eso nos dicen los pinceles de Marc Chagall.
Y no hemos de olvidar aquellos que instalados
en nuestro vivir, los hemos llevado siempre
en nuestros corazones.
Nunca se aguarda la muerte
sino la vida realizada y por realizar
y salvador sabemos que estás en ese
exacto umbral entre un retorno o
un arribo a nuevas fuentes de tu
persistente andar
Una y otra vez has recorrido todos
los caminos que van y vienen de
la tristeza a una alegría que siempre
se deslizó de tus dedos de juglar
detenido sobre la orilla de un
estar que no te pertenecía y que
hiciste tuyo de tanto escribir sobre sus
muros una larga historia de penas
El silencio es ese abismo que se
abre entre lo que conocemos y
aquello que aún no sabemos
y nos instalamos en medio de un
hospital desconocido y te miramos
sin querer detenernos en tu dolor
sino imaginar cuántas historias de
caminos surcas en este momento en
el que no alcanzamos a ser
sembradores de milagros
Y en tu inmensa serenidad nos hemos
anclado como una permanente
lección de vida
Sólo que ausentes nunca estaremos
ni de tu regreso ni de tu partida
y que vamos a tu encuentro como
un ejército de pájaros en los pinceles
de chagall en busca de tus trinos
Y en cualquiera de las decisiones
que la vida te asigne ya estás inscrito
desde hace mucho en nuestros
desguarnecidos corazones como
ese incesante rebelde que nunca
has dejado de ser y que celebramos
como ese alfabeto que las piedras
nos dejan de las plegarias que no
ascienden hacia cielo alguno
sino que quedan como esporas
nutriendo tanta vida como el amor
en su incesante intento de vencer
todas las formas de muerte
Abrazos
26 junio 2021
un año despues de tu marcha
hacia los confines sin fin de la
vida que te llevas contigo
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