martes, marzo 09, 2021

UN MÁGICO TALISMÁN




UN MÁGICO TALISMÁN


Ya colgarán los nuestros
la imagen de nuestra última
 luna y desde allí sabremos
que mientras nos amen
seremos eternos

Navil Naime


Desde que la descubrí bordada
en el regazo de mi madre
ovillada en el interior de su
nombre la luna se hizo mi
permanente compañera
 
Una noche mientras la miraba
desde ese párpado donde ya le
había intuido un hospedaje
la tomó mi madre entre sus manos
olorosas a escarcha de nueces
y pan de dátiles me la colocó en el
recinto cóncavo donde se columpiaba
mi corazón y me dijo te la entrego
como un mágico talismán que contigo
irá a donde vayas
 
Y entendí que ella era el talismán
y la luna ese bajel de alas desplegadas
en cuyo dulzor de jazmines yo no
naufragaría  




Desde entonces he conocido el
fragor de las noches sin luna
he navegado en la barca invertida
de su creciente y en la longitud azul
de su plenitud y cuando el silencio
se avalancha sobre los días sin sol
el talismán se vuelve una brasa
que me guía en medio de la bruma
 
En cada estación reanudamos un diálogo
que jamás se ha interrumpido y como
una cuerda tensada con hilos de estrellas
en el paladar de un cello una música
queda resonando en los confines del
horizonte en las coordenadas de su
paso y en los pasadizos que recorren
sus fulgores
 
Y cuando sea mi turno cabalgar en un
corcel de alas le entregaré a los hijos
y a los hijos de mis hijos multiplicado
en cada uno el talismán que la madre
me bordó sobre su tristeza y la mía para
que jamás se apague la alegría que aún
está por construir
 



Lunas del 08 de marzo del 2021

texto y foto
mery sananes
08 marzo 2021


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domingo, marzo 07, 2021

PIO TAMAYO RENACE CADA VEZ MÁS VIVO Y MUSICAL






Deber de mejoramiento moral con nosotros mismos
deber de ternura para con los nuestros y deber,
gran deber, de solidaridad y sacrificio con la humanidad

Pío Tamayo

Este marzo se cumplen 123 años del nacimiento de José Pío Tamayo. Cuando festejamos el centenario de su nacimiento, en 1998, dijimos estas palabras en la Casa de la Cultura de El Tocuyo. Y hoy mantienen su vigencia. Ojalá sirvan, en este hoy de opacidades y destrucción, para revivir el espíritu, el pensamiento y la acción de este floricultor de hazañas, asesinado a los 37 años, por su empeño en hacer de la idealidad avanzada la guía y base de la sociedad del porvenir.

Invitamos a revisar nuestros blogs para que hagan un recorrido por la visión que desgranó Pío, el floricultor de hazañas, de este expaís y de cómo advirtió que todos somos culpables de las profundas heridas que recorren su historia. Señaló vías, trazó caminos, expuso una teoría y ejerció una acción que le costó la vida, a manos de la tiranía gomecista, cuando apenas cumplía 37 años.

Ochenta y seis años después no desaparecen las causas sino que se han multiplicado. No se han restañado las heridas sino que se han abierto de manera creciente dejando en vilo la vida. Y señalan, sin duda, la necesidad imperativa de enfrentar, con el código de deberes piotamayistas, la destrucción que amenaza con extinguirnos como tierra de ofrendas y sueños libertarios aún no alcanzados.


PÍO TAMAYO RENACE CADA VEZ MÁS VIVO Y MUSICAL



Vivir es como cavar un pozo hondo y profundo, desde el centro de la tierra, en dirección hacia la luz. En ese duro y difícil trayecto hay que tener la persistencia del minero para inventar el color en el interior de los muros y construir el arcoiris de la lluvia en una sola y diminuta gota de agua.

Hay que aprender a descifrar en las piedras, el bosque de soles que nace de sus mágicas aristas. Pero sobre todo, hay que saber distinguir en la oscuridad los hilos de fósforo que manan de un carbón aún por encender.

¿No fue ese acaso el peregrinaje que Pío inició hace cien años, en un solar iluminado de caricias, para derramar toda su rebeldía sobre las tierras áridas de su Tocuyo, como quien excava pozos artesianos, hasta alcanzar el cauce acuático que moje las laderas, con el sueño de ver insurgir la espiga azucarada de la caña?

Pío nació, entonces como hoy, para inundar los pueblos con la luz centelleante del porvenir, enraizado en su estirpe jirajara y adherido por humana solidaridad a sus hermanos obreros, campesinos, jornaleros y transeúntes del vivir.

Y en el espejo de la grieta adivinó su metáfora poética, su compromiso militante, su promesa floricultora. No fue fácil ni sencillo su camino, porque el asombro lo iba deteniendo a orillas de las veredas, enamorado de las hojas, de los pájaros y de las orugas. Y debía sustraerse a la magia infinita de lo que vive en armonía, para ir a acampar en el rostro triste de los hombres que no tienen risa, ni mesa, ni pan compartido, sino las horas largas del trabajo duro.

En su interior, la palabra iba destilando mieles como si la maquinaria de su corazón fuese un ingenio. Pero sabía que en la boca llevaba el amargor de las batallas perdidas, de las ilusiones quebradas, de las derrotas compartidas. Como si no bastara encender el candil del amor, para que se hiciera mediodía sobre las noches de los pueblos tristes.

Pío fue así naciendo cada día, en cada paso, hacia el nacimiento mayor de los hombres que perduran a través del tiempo y el espacio, como un papagayo multicolor cuyo estambre está prendido de las constelaciones más lejanas. Desde allí observamos sus signos un día, y desciframos su código maestro para regresar cada cien años, con su misma ofrenda de entrega y ternura que dejó esparcida por los territorios donde la muerte quiso sepultarlo.

Vivir es vestir el traje de la tristeza, cada día que las tempestades horadan las empalizadas de las nubes y cada vez que las hojas emigran de sus tallos, para emprender el camino hacia una primavera que aún no llega.

Es aguardar pacientemente la hora en que el sol cruza la línea de los encantamientos, para regalarnos un crepúsculo de violetas. Y es apurar el paso para alcanzar el andén de la esperanza, que espera ansiosa el vagón de los suspiros.



¿Y no fue acaso Pío un empedernido viajero en el tren de los infortunios, desde donde iba tejiendo relatos maravillosos y versos musicales que parecían ascender hasta los copos de los árboles para desde allí estallar en polen por todos los surcos? A Pío le tocó elegir una y otra vez, entre lo dulce y lo amargo, entre la melodía de los ríos que no cesan y el tajamar de los océanos sin mapas.

Entre el cálido abrazo de Rosa Eloísa, vestida de jazmines y azahares o la estampida por las trochas que conducen a la libertad. Entre su afán de labrar su nombre en un medallón y la decisión de entregarse a la hazaña de lo que será. No se equivocó Pío, ni fue en vano su recorrido de destrozos y sinsabores. Dejó grabado en el centro de la historia, la esperanza de los pueblos que habrán de liberarse de todas sus ataduras.

Quiere decir todo esto, que vivir no es un oficio fácil ni ligero, sino que se va haciendo en el andar de los sentimientos que no se quiebran por los vendavales. Vivir es transitar el territorio de la muerte con un manto de hierbas frescas, sin ser sepultura ni sepulturero. Es atrapar el vuelo inquieto de un colibrí desde el observatorio de un espejo invertido.

Y es ejercer esa fidelidad al corazón que nos hace invencibles ante las derrotas que otros nos inventaron. Así Pío fue viviendo su renacer, cada vez que el golpe seco hacía amagos por detener el ritmo de su vuelo incansable e infinito. Así fue desgranando sus lecciones, no en las palabras altisonantes del que nada tiene que decir, sino en el tono de los salmos que predican los porvenires.

Así elevó el vuelo de su papagayo para herir la tiranía, aquel febrero de 1928, y luego lo trenzó entre las piedras de los muros de la muerte, para convertirlo en un caballito de mar, por el cual se iba al galope de la revolución radical que anunció como la clave de los tiempos que vendrán.

Así aprendió a ovillar el dolor de su pecho maltrecho y socialista donde la tisis pirograbó su canción de eternidad. Burló a sus carceleros, por los senderos donde el rayo de luz desciende como un tobogán sobre el dintel de las entregas. Y fue abriendo estafetas en todos los espacios donde reina la injusticia.

Vivir, para Pío, es distinguir entre todas las rosas, la flor única que habita nuestros sueños, aromando de ternura las estancias donde se forjan las batallas. Abrir generosa las manos olorosas a miel y a jazmín, para dibujarle sonrisas a los desvalidos y los desahuciados. Verter el tarro eterno de las aguas más puras sobre cada uno de los espacios donde reina la sequía.

Nunca detenerse en las ojivas de las puertas que atesoran desmemorias, ni regocijarse en el tropel de guijarros que mueven los ríos cuando se quiebra la risa. Para Pío vivir es algo mucho más simple y complicado. Es poner en movimiento la gran maquinaria del asombro, para advertir la armonía del viento cuando pasa tocando los cañamelares como si fueran diminutos laúdes, escanciadores de música, para no secarse como una rama que ha perdido su savia en el holocausto de las hachas.

La vida, para Pío, no es vida porque vivió, sino porque aprendió a no morir a cada paso, de tanta muerte que lo acechó, de tanta mortandad que le impusieron, de tanto querer encerrarle en círculos las líneas que navegan hacia la plenitud de lo vivido.

La vida fue vida para Pío porque logró moverse al ritmo de una creciente de rosas, mientras dejaba pasar inadvertidos los ejércitos de depredadores que rondan interminablemente quebrando follajes, cuando aún no han nacido las orillas de los verdes. Por eso puede renacer cada vez, más vivo y musical.

Su decisión está grabada en los pliegues de los párpados que lloran caramelos y en las articulaciones de las manos que moldean los cántaros que dan de beber a los transeúntes de los pozos donde nacen los destellos más hermosos del vivir.

Por ello, a cada cual su vasija de mieles, su equipaje de días, su hondonada de penas. A cada cual su aluvión de floreceres, su amarizaje de líquenes, su estampida de polvo aglutinado. A cada cual la ocasión de ser fragua y martillo, o de ser piedra fundida en los fuegos fatuos de los rayos que cesan.

Pío nos enseñó que estamos hechos para dibujar sobre la brisa la más hermosa de las sinfonías y que sin embargo, somos sólo un fragmento de canción rota que busca ser piedra, para nacer de nuevo en el vértice de un carbón diamantino y eterno. Es nuestra la elección de cavar el pozo a la inversa o de quedarnos en la superficie, deslumbrados por los esplendores rutilantes de lo fatuo y lo fugaz.

Vivir es entonces cabalgar sobre un hilo tenso que atraviesa acantilados para ascender, desde el dolor, hacia los crescendos de un coral magnífico y centelleante, aprendiendo a recorrer los abruptos terraplenes del mundo, sin que se agote nunca el manantial infinito del amor.

Y por ello, por haber vivido, puede Pío, en este marzo, renacer en los farolitos de la plaza, en la risa de los niños, en el vuelo de los cometas, en el regazo de Clementina, en la esperanza de los hombres puros y sencillos de corazón.

Y renacer una y otra vez, cada cumpledía, en el tiempo de las insurrecciones que aguardan a los pueblos, hasta que la vida anónima y colectiva, fraterna y solidaria, abierta y generosa, florezca como una enredadera sobre toda la faz de la tierra. Sólo entonces Pío regresará a su residencia de nubes, a su aguacerito de plata, a su solar de embusterías, a describir el arco mágico de la poesía que mana del amor de los dioses que velan por la vida, por siempre y para siempre amen.

mery sananes

Casa de la Cultura de El Tocuyo
28 de marzo de 1998
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sábado, febrero 27, 2021

viernes, febrero 26, 2021

MANLIO SARDI ESCRITO CON LA GRAMÁTICA DEL VIENTO



Manlio

Hace un años exactamente te escribí una carta. La excusa perfecta era tu cumplevida. En este nuevo febrero la dimensión del afecto, la estructura ígnea de los lazos que nos juntan, nuestro historial de batallas y alegrías compartidas, van más allá de una fecha. Toca la esencia misma de la vida. Y es lo que hoy vengo reiteradamente a celebrar.

Por alguna razón, que tal vez provenga de esa poesía silenciosa e invisible que siempre está allí al alcance de una mirada o un suspiro, nuestras palabras siempre han tocado dos elementos de la naturaleza que perduran más allá de todos los cataclismos. El agua y la piedra. El arroyo y el guijarro. El río y el canto que sus asientos le suministran en su camino hacia la mar.

¿No es maravilloso acaso que hayamos podido lograr juntar dos elementos opuestos, según la física, pero trenzados en cada uno de los paisajes en que se expresan y manifiestan?

En carta que me respondiste en febrero del 2019 me dejaste estos versos del poeta puertorriqueño Luis Lloréns Torres quien escribió, en su poema a la Mujer Puertorriqueña: ... “bajar al fondo y allí / volver con el pez que canta  /  para que te cante a ti.” Y agregaste: “Pequeños peces y   piedritas nos alejan de nuestros sinsabores y sufrimientos.”


Hoy, Manlio, quiero hacerte una colección de peces pequeños y recogerte una ristra de piedritas para celebrarte. En esa fusión queda sellado el vivir. En sus eclosiones los caminos estrechos que confinan el guijarro a ser sólo el vaivén del agua. Y al agua a retener sus manantiales para que no converja en siembra sobre territorios áridos.

Nuestra virtud mayor, mi Manlio es que hemos logrado, en medio de tempestades y tolvaneras, contener en la cuenca de nuestras manos y la vasija de barro de nuestro corazón, la transparencia del agua y el potencial alquímico de la piedra de convertirse en rosa.

Esa lealtad a la vida, al amor, a ese antiguo e incumplido credo que debiera definir la humana existencia, es lo que nos hace móviles en medio de las brumas más cerradas, nos hace fuertes como el guijarro dejando sus señales en la respiración del agua.

Y eso, Manlio, es lo que celebramos siempre. Y tú has sido, eres y seguirá siendo esa clara lección que la cascada le entrega a la montaña hecha roca pulida, la que la piedra diminuta le deja con su canto de infinitas resonancias al río que va en busca de encontrar su propio enigma en la curvatura de la sal.




Eres, en tu paciencia y entrega, en los acordes de ternura que nada te ha podido arrebatar, en esa lucidez que mantienes más allá de toda la sabiduría de los dioses y gendarmes, un ser de una belleza que sólo se puede escribir con la gramática del viento y el alfabeto del rocío.

Te celebramos, entonces en este febrero, como en todos los días de conocerte y quererte, dejándote el canto de amor que los peces se entrecruzan dibujándole partituras a los océanos, y la resonancia de clavicordios que los guijarros le tejen al agua, para viajar con ella, hacia ese tiempo que algún día vendrá, que juntos tanto hemos soñado y seguiremos soñando.

Mucho, muchísimo, mi Manlio.
 
mery sananes
26 febrero 2021





 F, Lizst
Jeaus d'eau
Claudio Arrau
 

 
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martes, febrero 23, 2021

EL TROPEL DE LOS MILAGROS

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viernes, febrero 19, 2021

LAS ASTROMELIAS DE LA NOCHE



Hay días en que uno tropieza con
todas las iniquidades como si se hubieran
extendido como un campo de pastos
sobre las hendiduras de los ojos

El dolor se adhiere de la estructura
ósea y se instala en el interior como
si nos hubiese brotado un nuevo estribo
en la conjetura de un diafragma
sin respiraciones

La vertiene unísona de las complicidades
teje un enjambre caprichoso que reparte
codicias en las puertas del hambre

Y todas las quimeras se desenvuelven
como el corazón de un lirio muerto
sin cobijo de tierra ni cauce de lágrima
para verter la instancia de su regreso

Nadie sopesa la estampida de unos
ojos a los cuales les han emboscado
sus iris hasta dejar la mirada en la larga
memoria de lo que no fue

Nadie escucha el estruendo silencioso
de un abrazo que encalló en la ausencia
náufrago de suspiros solitario en el
quebrado bajel de los ríos secos

Mientras el despedazado riel de los
trenes sin vagones sigue sin mesura su largo
viaje hacia las astromelias de la noche en el
torrente de las risas que enmudecieron
 de pronto en el umbral de las despedidas

mery sananes
09 diciembre 2010


Publicado en
Palabras conjugadas,
Caracas, CPT-CEHA-IIES-UCV, 2016, p. 49


H.M. Gorecki
Harpsichord Concerto Op, 40



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martes, febrero 09, 2021

ELY MÉNDEZ SE FUE PASITO TUN TUN


ELY MÉNDEZ SE FUE 
PASITO TUN TUN

Vicente Paúl Blanco Muñoz*


Sí, Ely se fue pasito tun tun a cantar y bailar un poco más pa’ allá. Bastante festejó y gozó aquí y allí. Ahora lo convocó su Dios a un toque en la eternidad.

Y se marchó sin pesar por los días de los días para reunirse en los espacios con sus amigos del alma, Cheo García, Memo Morales, Rafa Galindo, Manolo Monterrey, Elsy Sánchez, Felipe Pirela, Rafael Escalona y con su maestro Billo Frómeta, quien ya le tenía preparado el recibimiento y la noticia de la continuación de la Billo Caracas Boy’s en aquella dimensión en la que cuentan ahora con un coro de luceros fulgurantes y sonoros.

Se marchó Ely pasito a pasito, sin algarabías, con la sola preocupación de una realidad  que en sus 75 años no llegó a suponerla. Una dura situación capaz de quitar la canción e imponer el dolor. Y sin embargo, la necesidad y obligación de mantenerse en pie y andar, porque su orquesta no podía irse al silencio en ninguna de sus horas.



Esta convicción la adquiere desde aquellos tiempos en que deja su Grupo Canaima de los años sesenta para comenzar la nueva década con Billo. Y desde entonces, de julio de 1971, cuando cuenta con 24 años de su nacimiento en Barquisimeto-Lara en 1945 a este 05 de febrero  fue su actuar en el cultivo del bailar y gozar con Billo. Una actuación que se seguirá ampliando  por aquí y por allá. Entre los hombres y los dioses. Las orquídeas y las espinas.

Eli estuvo casado con Emilia y con ella tuvo cinco hijos: Elibert, Eliana, Elisa, Carolina y Valentín. Y sumó 50 años en el bolero y en acercamiento pasito tun tun a otros temas.  Es el saludo a María o al Nuevo Circo y sus toreros. La otra forma de la alegría. Y todavía en el toque del 24 de diciembre pasado, en la ‘Casa Presidencial’, estuvo actuando con normalidad, pero refiriendo algunas molestias en su respiración. Y es así como lo toma la pandemia para sacarlo de esta parte del juego de la vida.

Se va así, el último bolerista de la música tropical nacida en nuestros lares y con las voces e inspiración de nuestro sentir y padecer. Y en su morral, preparado con esmero y delicadeza lleva copia de más de  120 temas grabados con la orquesta, incluyendo su participación en muchos mosaicos, esa creación de Billo que deja tanta huella.

Sí, Elio Méndez García, se nos fue hoy por los caminos definitivos pero sabemos que nunca se apartará de su sentir musical, el amor, la amistad y la entrega. Su plan no es descansar en paz sino permanecer en el cantar para ayudar en la construcción de un mundo de justicia, belleza y alegría.

Porque los Ely Méndez tienen la misión de agentes que plantean desde el gozar de los muchachos hasta el gozar de las eternidades donde ya se halla el Maestro Billo y muchos de sus alumnos construyendo el porvenir en el que el mundo tendrá que aprender a gozar y bailar, amar y adorar la vida.

Sin duda que la música marca un ritmo y el alma misma de un territorio y de su gente. Y el Maestro Billo nunca cesó de encontrar a los mejores y los más decididos cantores de esos boleros que han surcado nuestras vidas desde y para siempre.

 



Elí fue uno de los más pródigos componentes de esa mágica orquesta que se movía en torno a la vitalidad y la dedicación de Billo y sus acompañantes. Llenó los escenarios con una voz inolvidable que seguirá resonando en el corazón de los de antes, los de ahora y los de mañana.

En nuestra humana constitución está bordada la pasión por la música que engalana nuestros días, le pone sentimiento a nuestros pesares y nos acompaña a la hora de las nostalgias y nuestras más hermosas memorias. Y es por ello que, a pesar del viaje cantor de Elí a otras dimensiones, aquí en esta tierra que lo escuchó, lo celebró, lo bailó y lo coreó, jamás se marchará.



Queda en nuestros corazones con ese sello de alegría a la que invitaba cada vez que salía al escenario a encender la fiesta  de su voz, a registrar el pesar de los pesares, y ese aluvión de ritmos de los que estamos y seguiremos inolvidablemente hechos.

Saludamos al Maestro Elí y brindamos por su encuentro festivo con el otro inmenso Maestro llamado Billo, en la certeza de que lo seguimos y seguiremos escuchando hoy y siempre.

 

Palabras pronunciadas por 
Vicente Paul Blanco Muñoz
en homenaje a Elí Méndez
06 de febrero 2021


Dejamos aquí videos del sentido, amoroso y fraterno Homenaje que le rindiera la 
Orquesta Billos Caracas Boys a Elí Méndez, 
en el Cementerio del Este, 
a la hora de en que se llevó su pasito tun tun 
a otras dimensiones 



 












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AZUL PLEAMAR

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domingo, febrero 07, 2021

UNA CASA CONSTRUIDA CON HILOS DE LUMBRE


En la casa en la que vivo
habitan pájaros a los que le han
nacido flores en la curvatura
mineral de sus plumajes
en la que vuelan las hormigas
en el acompasado vaivén
de sus caminitos de pan
y las chicharras van de regreso
a los agujeros de tierra
para ir a bordarle una canción
a las raíces de los árboles

En su interior los niños
dialogan con las mariposas
y descifran el abecedario de las
circunferencias solares
que se cuela por las ventanas
de los azahares

Los retoños crecen en los dinteles
y hay un arpegio de nubes
que se aposenta cada tarde
sobre los fogones

Cada día nacen elefantes de magia
en los colores de un viento
que se envuelve en las campanas
de los ojos que se recuestan
en la corteza húmeda
en busca de la verde savia
que les devuelva la mirada

Hay en ella un canto que se enciende
en cada una de las piedras
de los amaneceres
y no se apaga hasta
que el último resquicio cóncavo
de sus paredes queda cubierto de alitas
que se duermen en la enredadera
de sus cunas

En el vértice central de su equilibrio
una fuente juega a ser lluvía
y río y estación mayor
de mares lejanos
de donde vuelan peces que hablan
el lenguage de los saltamontes
mientras reparten suspiritos de agua
a las macetas de astromelias
de los fuegos de los días que nunca
tendrán que terminar

En la casa donde vivo
una tolvanera de polvo cósmico
se llevó un día de cuajo
todas las puertas y ahora
por esos inmensos boquetes de luz
salen racimos de cometas
olorosos a jazmines
empeñados en escribir en el
rostro de los hombres
una inconclusa carta de amor

Está construida con hilos de lumbre
con ansias de convertirse
en huerto de pomarrosas
sin advertir que en su regazo
la refracción de la luz
le dibuja arcoiris a los acantilados
de la noche

Su techo esterado de estrellas
abastece de combustible
al hombre que resplandece cuando
se ve en el espejo de las pupilas
de los niños que moran en la hierba

Se dice de ella
y así yo lo confirmo
que un día floreció de improviso
en el andén de una primavera móvil
que se detuvo de pronto
en el país del alma
donde los hacedores de milagros
conjugan en gerundio sus rituales de amor
para que en sus espacios corra libre
la existencia que ya no cabe en este planeta
y para que los hombres del mañana
encuentren en sus rendijas
los pájaros en risas
que habrán de reinventar la vida
que no nos pertenece


foto y texto / ms
de El Libro del Hombre (inédito)
2008



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miércoles, febrero 03, 2021

CAMINO DE AUSENCIAS - ATAHUALPA YUPANQUI




CAMINO DE AUSENCIAS
Los ejes de mi carreta
Atahualpa Yupanqui
1908-1992
 
a 113 años de su nacimiento
 
La última vez que nos vimos recorrías aquel
camino de trinitarias helechos y cascabeles  
 
Recuerdo que ibas cantando en un tono tan bajo
que casi se convertía en silencio aquel tema que
tanto te gustaba para aludir a tu permanente
rechazo a engrasar los ejes de tu carreta
 
Manifestabas entonces que no te importaba
que te llamaran abandonado por no atender los
ejes sonoros que te servían de acompañante
cuando ya no tenías más en que pensar en
aquellos espacios tomados por la soledad
 
Allí supimos de tu condición de solitario siempre
en busca de territorios y gente del amor que
también sintieran el sonido hasta en el alma
 
Y fue de este modo como me asomé a ti como
el cantor que por dónde va lleva su música para
quedar a la espera de alguien que entretenga o
de un decir que esté más allá de los olvidos
silencios y adioses
 
Pero no aparece algo en qué pensar ni gente
dispuesta a distraer y por esta razón tú llegas
cantando a todos los espacios y sales de ellos
cargado del más triste de los llantos
 
Sin embargo no dejas nunca de buscar aquellos
territorios de piedra tierra y aguas donde tenga
entrada y recintos tu guitarra para que muchos
sepan de tu mensaje de locuras divinas para
decirle al mundo gaucho y a quienes están
más allá que los ríos nunca dejan de cantarle
a los hombres aunque hayan sido despojados de  
sus cuerdas más sonoras
 
Y que dicho tu pregón de la vida sin canción
ni capacidad para llevarle tonadas tuyas a
las estrellas se entienda que sólo los poetas     
congregados en sus soledades escuchan el latido
de la vida eterna porque cada hombre nace con
su cascabel de locura magia fuerza y creación
pero la pierde por no recibir la sonoridad que le
fue arrebatada
 
Por eso sientes y dices Atahualpa que padecer
ausencias parece ser tu camino y el motivo que
te lleva a ser el cantor del paisanaje del andar
llorando en medio de un herido preguntar sobre
el día en que pueda existir una comarca donde
no anide la tristeza sino el amor vuelo imaginación
y vida cascabel
 
 
Agustín Blanco Muñoz
Ofrenda musical inédito
31 enero 2021



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