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domingo, agosto 20, 2023

FEDERICO Y LUIS MARIANO: JACINTOS DE UN MISMO OLIVAR



Hoy 19 de agosto se juntan dos fechas con una misma honda significación: el nacimiento de Luis Mariano Rivera (19-08-1906), el cantor y poeta de Canchunchú Florido y el asesinato de Federico García Lorca (19-08-1936).

Hurgar en sus espacios es como navegar en el bajel de la vida sobre ríos de jacintos, nubes de hierbabuena, nostalgias de albahaca. Es como cabalgar en el piquito de los tucusitos y prenderse de la última florecita del camino para reinventar con su simiente un bosque de suspiros, un almacén de risas de niños, un campo minado de azahares batallando por volver a ser enredadera y rocío.

En estos tiempos copados por la muerte ajena y la propia, atrapados entre sequías y devastaciones, hundidos en el oropel de los sinsentidos, el ruido sordo de un viento inmóvil y en desasosiego, hay que ir a en busca de la palabra que aún no se ha pronunciado.

La que intuía Luis Mariano mientras observaba con tesón de hormiga el vuelo detenido de los picaflores y el dolor a cenizas de las guacaritas.

La palabra que desanudó Federico entre olivares y juncos para regalársela a los niños. Una canción de cuna que perdurará por la noche de sus días.

Un verso melodía que desató la brisa contenida entre las vides, exploró el amor en el dintel de las cuerdas de una guitarra rota, para ofrecerlo como un manjar servido a las orillas de un río de besos en tiempo de alegría.

En este día, tan parecido a los otros, vale la pena abrir el corazón a los paisajes del alma, a los bosques de pinos que anidan en el interior de las pupilas de los niños, al cauce que dibuja el rayito de sol sobre las hojas, al candor que emerge de las golosinas que tienen sabor a caricias y a verdes hierbas de un herbolario que aún no hemos sembrado.

Tal vez si cada verso-canción de estos poetas pudiésemos asirlo como una guirnalda, empuñarlo como un pañuelo violeta, prenderlo del cinto como un centinela de la vida, tal vez podamos comenzar a ahuyentar la muerte, a detener a los asesinos, a quebrarle el muro a los lamentos que no cesan y a la pena de pozos que se sigue extendiendo como si se hubiese apagado el último cocuyo dejándonos con el solo resplandor de las metrallas.

Tal vez. Vale la pena intentarlo, en este día y en los otros, los que están y sobrevienen con su carga de odios.

Tal vez con ese frugal equipaje de versos podamos hacer desistir a los fusiladores de entonces y ahora, a los carceleros de la ilusión y del hombre libertario, de su acción depredadora.

Y a cambio encender el cáliz de un clavel púrpura, amotinar sobre las colinas el acidito de amor de los cerezos y refundar en el propio corazón y el del otro, que es nuestro hermano, la perfecta simetría del interior de los naranjos.

mery sananes
19 de agosto del 2008

publicado en el blog
el 18 de agosto del 2016
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lunes, diciembre 24, 2018

AGUARDANDO EL LUCERO DEL ALBA



Si aguardamos la tarde
y en sus alas navegamos
hasta la luna de la noche
cómo entonces no esperar
el alba que nos ilumina
el lucerito de este nuevo
amanecer que nos recuerda
quiénes somos y para 
lo que estamos hechos

Ojalá no pase desapercibido
este amanecer para que en él
se siembre la esperanza de que
no haya más muerte que se
convierta en fosa sin nombre

Porque debemos mantener
en alto la convicción de que algún
día podremos clausurar la historia del
horror que nos arrastra hoy
y comenzar a establecer
el vivir colectivo en plenitud

Entonces el hombre no será 
plegaria ni faro escondido en rezos
que no le pertenecen y que poco
tienen que ver con las mañanitas de
su respiración siempre dispuesta a
forjar los tiempos del verdadero amor 
que se encargará de sembrar la vida 
de la alegría la justicia y el porvenir

madrugada
del 25 de diciembre del 2018


texto y foto
mery sananes


Lucerito 
Luis Mariano Rivera



Lucero de la mañana
Préstame tu claridad
Para alumbrarle los pasos
A mi amante que se va

Si pasas algún trabajo
Lejos de mi soledad
Dile al lucero del alba
Que te vuelva a regresar
Dile al lucero del alba
Que te vuelva a regresar

[Verso]
Si mi querencia es el monte
Y mi fuerza un cimarrón
Cómo no quieres que cante
Cómo no quieres que cante
Como canta un corazón

Si mi querencia es el monte
Y la flor de Araguaney
Cómo no quieres que tenga
Cómo no quieres que tenga
Tantas ganas de volver



Lucero de la mañana
Simón Díaz
https://youtu.be/MbqUoO7fgls


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sábado, mayo 02, 2015

LUCERITO DE LA NOCHE


a luis mariano rivera


No es éste el lucerito del alba
de luis mariano
sino un lucerito de la noche
estampado en el viernes
de este primer cielo de mayo
a distancia de una luna casi llena
que hizo brotar un enjambre
de suspiros en la ternura
arrebatada del hombre

Y ay! quien pudiera 
lucerito de la noche 
con tus resplandores
bordarle a este planeta desolado
una crineja de amor  
que acabe con las penas
y restaure para siempre 
la vida


texto y foto
mery sananes
01 de mayo del 2015



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viernes, octubre 04, 2013

AMANECÌ EN TU FLOR


 a la negra
un año después





Hoy amanecí en la flor que te
mandé porque no habrá
tierra capaz de enterrarla ni
lágrima que pueda vencer tu
risa de ungüento mayor de la
vida que llevas por todos los
sembradíos del eterno querer



texto y fotos
agustín blanco muñoz 


04 de octubre del 2013 


 Canchunchú Florido
http://dl.dropbox.com/u/10918402/GIbarreto%20Canchunch%C3%BA%20Florido.mp3
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domingo, octubre 21, 2012

LA NEGRA DE LUIS MARIANO FUE A LLEVARLE FLORECITAS DE MONTE





Negra


Yo no sé porque estas horas se me hacen tan amargas si sabíamos que vendrían con su carga de tristeza y dolor. Hace apenas minutos  me trasmitió una amiga el mensaje de Alejandro: dile a Agustín que mi mamá se fue hace un ratico a reunirse por siempre con Luis Mariano.

Yo acababa de llegar de viaje y el día que me iba te mandé a decir que me quedaba preocupado por tu estado de salud y que al regreso iría de inmediato a visitarte. Sé que recibiste mi mensaje porque me llegó tu respuesta: aquí lo estaré esperando con el cariño de siempre y le escucharé su voz que tanto me reconforta.

Eso me lo repetías cada vez que nos despedíamos. Yo te decía que esperaba que siguieras bien por lo mucho que te necesitaba y por lo mucho que te  quería. Y venía entonces tu palabra de dulzura y amor: yo también lo quiero a usted como mi otro hijo y cuando lo escucho me alegro mucho.

En algunas de esas conversaciones yo comenzaba haciendo una especie de canción con la música de Canchunchú Florido: Mi negrita linda, mi negrita hermosa / es bueno que sepas una sola cosa / una sola cosa que llevo en el alma / y es que yo te quiero mucho y sin calma.

Y entonces venía tu respuesta: yo a usted también lo llevo en el alma. Y el contento se me agigantaba.

Y ese amor me nació o nos nació desde la primera vez que vine al Rancho con  Mery a hacer el trabajo sobre la poesía que era la vida de Luis Mariano. Llegamos en ese momento a un recinto de amor, desprendimiento, humildad y creación.

Por todas partes estaban los versos sencillos,  la canción de  las florecitas. Era muy gratificante ver como ustedes estaban metidos el uno en el otro.

Recuerdo la anécdota de cuando le llegó a Luis Mariano aquella madrugada la música y la letra de Lucerito y que te quedaste despierta para que no se olvidara la composición hasta que pudieran llegar a la emisora donde estaba el grabador. En todas las cosas estaban los dos.

Cuando Luis se fue te dije que ahora te necesitábamos mucho más y me dijiste que sabías que el viejo te iba a dar fuerza para cumplirnos. Y de verdad que sacaste esa fortaleza para resistir y acompañarnos hasta más allá de tu aliento y en medio del cumplimiento con el oficio supremo de un vivir que sabemos que ahora con más razón no darás por concluido porque te vas a reunir a plenitud con ese cantor que fue la otra parte de tu existencia.



Negra, ten la seguridad que te andaré encontrando en cada uno de los floreceres, en los almácigos de Cerecitas y en el cundeamor que siempre  regaste por todos los patios de tu gente amada.

Y así  la dura noticia encuentra el linimento que tú  me envías: usted quédese tranquilo que yo estoy bien acompañada, cumpliendo con otra de las partes del rito de la vida.

Mi Negrita Linda, tu sabes que te quiero mucho, mucho muchísimo, hasta donde ya no se puede más porque, como le dije a Alejandro, tu huella en mi vida está grabada como una cosa así de grande y para siempre.


Agustín Blanco Muñoz
Caracas, 04 de Octubre del 2012



fotos / danielita barrolleta
en canchunchú florido



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domingo, agosto 19, 2012

ENANTES DE AMOR - A LUIS MARIANO RIVERA






Luis Mariano
hoy tengo florecitas
de tierra y monte para
llevarte al rancho
donde te fuiste a ubicar
para seguir el festejo
de una vida siempre
ocupada en regalarle
pétalos de entrega y
canto a cuanto transeúnte
pase por tus empalizadas
de cultivador de truenos
y enantes de amor para
que la poesía siga en los
adioses de los luceritos de
sueños y de los andantes
sembradores de amaneceres 

agustín blanco muñoz
19 de agosto del 2012


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