Una vasija de barro que se
quiebra
un río que se seca
una orilla sin oleaje
un bajel sin viento
un lirio que alguien dañó
antes de abrir
una ramita de jazmín
que no quiso echar raíces
una mandolina sin cuerdas
un niño sin risa
una noche sin cocuyos
ni luna relumbrando
una mano que se cierra
sobre sí misma
una lágrima que nadie advirtió
una flauta sin estremecimientos
una canción que se rompió
muros que no se derrumbaron
danza apaciguada
camino que se detuvo
partida de donde nunca se llegó
tierra donde no hay hierbas ni pasto
ni rocío
un beso que no alcanzó
rostro alguno
un adiós sin retorno
alegría que se hizo musgo
gesto amoroso que se volvió
extraño
ramita seca que no sirvió
ni para encender un fuego
acto de magia en el que nadie creyó
así tengo hoy el corazón
recipiente que pudo contener
la vida
y no la contuvo
texto y foto
mery sananes / 1979
