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sábado, noviembre 20, 2010
ABM - MAZA ZAVALA SE LLEVÓ LA FRUSTRACIÓN A CUESTAS
Cuando me llamó Jurate Rosales para pedirme que escribiera sobre el Doctor Domingo Felipe Maza Zavala tuve la inclinación a negarme porque no me sentiría a gusto con un discurso sobre el economista y su puño de aportes. Pero mi interlocutora se adelantó a decir que quería un escrito sobre el personaje, su hacer y su andar, ritos y angustias. Y planteado así, se disipó de inmediato cualquier aprehensión.
HEMOS HECHO DE LA VIDA UN OFICIO
PROFUNDAMENTE MORTUORIO
La muerte de un hombre hoy en este ex país no tiene mayor significado. Aquí hemos llegado a hacer de la vida un oficio profundamente mortuorio. Esto es propio de las sociedades en plena decadencia en las que deja de vivirse para pasar a la etapa de la sobre-vivencia que adquiere la mayor permanencia. A nadie le importa el otro. Ni su dónde va o viene.
Nadie está dispuesto en consecuencia a detenerse a considerar ni a evaluar las huellas dejadas por otro. La ocupación inmediata –léase de la sobre-vivencia- no lo permite. Por eso cada uno de nosotros es una individualidad que se inicia o reinicia, cual máquina, en cada amanecer o atardecer.
FABRICAMOS EL TIEMPO CON LA
PROPIA MUERTE
Porque apenas sabemos, o creemos saber el dónde y el cómo vivimos. Pero no somos capaces, o no tenemos capacidad para captar y vivir en tiempos que supuestamente nos corresponde.
Múltiples circunstancias nos apartan permanentemente de ese objetivo grande que muchas veces se busca. Pero de pronto nos conseguimos con que se ha alejado el camino de hacer el tiempo de la vida y por ello terminamos fabricando un tiempo con la sola carga del abandono, el despojo, el olvido, la propia muerte.
Y entonces nos vemos materialmente obligados a penetrar en ese mundo insondable de las raíces. ¿Cómo llegamos a ser gente tan menuda en la capacidad para tocar el-de-dónde-venimos a partir apenas del registro horario-cronológico?
SOMOS LOS HABITANTES SIN DESTINO
Son las ganas de poner de manifiesto que sólo hemos vivido para contar el tiempo y no para ponerlo (el tiempo que no el destiempo) al servicio de una vida de la mayor profundidad. Y así lo expresa Domingo Felipe, el poeta, cuando dice: El tiempo pasa, decimos, pero no es el tiempo: / pasamos los habitantes sin destino. (DFMZ, Quinta Estación, Caracas 2006, p.48).
UN HOMBRE LLAMADO A PRODUCIR UNA OBRA TRASCENDENTE
Conocí al profesor Domingo Felipe Maza Zavala en 1963 cuando ingresé como pasante en un Proyecto de Investigación del Instituto de Investigaciones Económicas de la UCV. Desde un inicio percibimos la claridad y organización de su pensamiento. Sus exposiciones contenían el número de palabras estrictamente necesarias. Esto era algo que atraía y enseñaba. Capacidad de síntesis y conceptual.
Primero lo pensamos de manera ligera. Pero con el correr del tiempo y en medio de la enseñanza que recibíamos, seguimos considerando que un docente-investigador como MZ estaba llamado a producir una obra trascendente. Esta idea la precisamos más cuando nos colocamos en plan de alumno de los Maestros Salvador de la Plaza y Juan David García Bacca, con quienes aprendimos en la teoría y la práctica lo que es lo conceptual.
REGALÓ MUCHO TIEMPO A COSAS
NO ESENCIALES
Y en varias ocasiones le preguntamos al Doctor de la Plaza su opinión sobre la obra de DFMZ y nos dijo que su amigo podía y tenía que dar mucho más pero que invertía (o regalaba) mucho tiempo en cosas que no eran esenciales. Que él se lo había dicho, pero que no hacía caso.
Y al preguntarle el porqué ocurría eso nos dijo que se debía a que Maza tenía un gran problema y es que no sabía decir que no y a cuanta cosa le propusieran aceptaba. Tal vez era por generosidad o por timidez.
Y nos tocó seguirle los pasos al ‘viejo Maza’ desde la década de los sesenta. Tiempo de presencia en todo el ajetreo de la vida universitaria y hasta en el desempeño de cargos académicos-administrativos que le quitaban muchas posibilidades a la obra que él mismo se había propuesto. Esta era su lucha y contradicción.
Porque además le dedicó tiempo toda su vida al oficio que heredó de su abuelo y su padre: el periodismo. Su progenitor y su hermano mayor mueren en la treintena de la vida por enfermedades ligadas con lo tipográfico. DFMZ no desempeñó el oficio en los talleres sino en la máquina de escribir.
Y logró además hacerse de otra profesión. Su vocación inicial fue la medicina, luego el derecho y la economía. En esta última disciplina hará obra y nombre. De él teníamos mucha información dispersa y queríamos profundizar para saber más de su proceso-hombre-humano y de la obra hecha y por hacer.
VENEZUELA: HISTORIA DE UNA FRUSTRACIÓN
SÍNTESIS DEL PASADO Y PREDICCIÓN DEL PORVENIR
Por eso un día de los finales de los setenta, ya jubilado pero metido a diputado, le pedimos una entrevista para levantar su testimonio sobre el proceso social venezolano. Comenzó entonces una conversación que se extendió por muchas sesiones. No siempre se grababa porque él consideraba que ‘no hacía falta’. Lo registrado está contenido en el tomo 09 de nuestros Testimonios Violentos: Venezuela historia de una frustración. Caracas, CPT, 1986.
A lo largo de esta obra quedó expuesto un discurso que consideramos de profundidad, alcance y trascendencia. Es la palabra del actor de un tiempo que se reúne con el docente, investigador, político, periodista y poeta para pensar la sociedad, el mundo y Venezuela en una perspectiva de totalidad. Es la captación de la realidad a partir del concepto-síntesis. Y con un añadido: es una exposición que no atiende a ningún tipo de cuidado a convencionalismos.
MZ tenía presente en este caso que no se trataba de una entrevista susceptible de censura o autocensura que había conocido en su larga labor periodística. Por ello se expresa con total libertad y así mismo se recoge su mensaje. Por su densidad de pensamiento y capacidad de creación-inventiva podríamos afirmar que esa obra, a través del proceso de la frustración, es síntesis del pasado y predicción del porvenir.
Su análisis sobre Venezuela llega a una clara conclusión: aquí ha habido una sucesión de frustraciones. Las aspiraciones colectivas nunca fueron satisfechas. Y en cada oportunidad queda planteada otra esperanza para reafirmar la propia frustración. Esa es la historia de Venezuela que perfectamente se puede identificar con América y hasta con el mundo.
La claridad que tiene MZ en este momento es verdaderamente impactante. De allí, la calidad y trascendencia de la obra que produce. Y en ella misma están presentes elementos para la reflexión de lo que fue su tiempo, lo que es y lo que será en cuanto a carga de frustraciones.
LA VIDA LO FORZÓ A HACER ACTIVIDADES
QUE NO CORRESPONDÍAN A SU TEMPERAMENTO
Por ello en plan de total franqueza nos dice: “Y a estas alturas le diré que sigo manteniendo lo que podíamos llamar insatisfacción en el sentido de que la vida me ha forzado a hacer actividades que no correspondían a mi verdadero temperamento. He sido siempre reflexivo, contemplativo, especulativo en el sentido intelectual. Y sin embargo, me he visto casi siempre metido en actividades de la lucha política y la lucha diaria. Todavía aspiro a rescatar parte de mi vida para el ejercicio intelectual. Y no sólo para la investigación científica en el campo social sino para la actividad literaria” (p.460).
LO ABSORBIÓ EL REMOLINO DE LA
ACTIVIDAD PÚBLICA
Su precisión con respecto a su tiempo adquiere un mayor nivel de frustración: “cuando me jubilé de la universidad en 1975, lo hice con el propósito no de dedicarme al ocio sino precisamente para poder realizar alguna obra de carácter permanente. Pero las circunstancias hasta ahora han dicho lo contrario, y el remolino de la actividad pública me ha absorbido. Pienso, sin embargo redistribuir mi tiempo con ese objeto” (461).
Su conclusión no puede ser más terminante: “tengo la esperanza de poder vivir unos años más con el objeto de complementar algunos trabajos. Esa es la vida” (465). Estas son las palabras de MZ en 1986 y en el tiempo que siguió no se pudo sustraer de la vida pública con incidencia política. Seguía en la línea de no utilizar el no en el caso de las propuestas que se le hacía. Su trabajo representaba una gran carga por área y debió hacer muchos esfuerzos para conseguir algún mínimo tiempo para darle vida a algunos de los muchos versos que iba creando su espíritu de poeta mayor aún en las duras circunstancias en las que le tocaba sobrevivir.
LA LECCIÓN DE DFMZ NO ES FÁCIL
NI COMPLACIENTE
La lección que nos deja MZ no es nada fácil ni complaciente. Esta ligada a los nuevos tiempos a los que pertenecemos y que están tan llenos de mentiras y ficciones. Por delante tenemos: “la habitual angustia de los días, /las zozobra la presión cotidianidad/ la gente que transita de prisa/hacia los lugares consabidos; / la ciudad que mueve sus músculos de acero/los ríos humanos que van a dar al mar/donde se unen penas y alegrías./
Y en medio de tanto dolor el poeta busca una salida: “hay que vivir con la esperanza a cuestas, / el tejido de los sueños guía nuestros pasos / hacia la evasión total: la libertad” (Quinta Estación, p.47).
NO PUDO LLEGAR A VER LA VERDADERA
SONRISA DE LOS TIEMPOS DEL HOMBRE
SIN FRUSTRACIÓN
Una esperanza a cuestas. Una frustración a cuestas. Aún en el territorio de hombres-poetas mayores de este tiempo de tan poca vida, se plantea la búsqueda del espacio y el tiempo en los cuales tendrá que resurgir la esperanza capaz de dejar atrás la frustración. MZ luchó contra ella. Se negó a vivir para ella sin dejar de reconocer que su vida estuvo llena de insatisfacciones y que se despidió con ellas por no haber visto el mundo de justicia, de solidaridad, amor y magia, en que tanto y tanto soñó y pensó sin que para nada se asomara la verdadera sonrisa de los tiempos del hombre sin frustración.
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D.F. Maza Zavala
martes, noviembre 09, 2010
DE LAS PALABRAS - D. F. MAZA ZAVALA

El tiempo pasa, decimos, pero no es el tiempo:
pasamos los habitantes sin destino.
Con estos dos versos cierra Domingo Felipe su poema Lunes.
Y todo él refiere esa carencia de destino que nos atrapa y caracteriza
El mundo ha sido hecho en un solo día, dice el poeta,
y cada día se hace y se deshace, a la medida de cada ser humano
que toma para sí el trabajo de Dios.
La pregunta queda: ¿y cuándo tomaremos
para nosotros el trabajo del hombre,
la sagrada tarea de darle un destino a cada quien
en el cual el tiempo pase en las huellas que
el hombre deja cumpliendo el tejido de los sueños
como su destino más alto?
El recorrido por todo este libro es una travesía
hacia el espíritu de la vida y de los seres
que deambulamos por los bosques sin habernos
detenido en el milagro del árbol.
ms
LUNES
La rutina del amanecer:
el pregón del sol, hoy no lloverá,
el periódico trae malas noticias:
en censo de los muertos, la huella de la sangre,
nada nuevo, es la costumbre,
los que van a morir nos saludan
desde hace más de dos mil años.
La habitual angustia de los días,
la zozobra, la presión cotidiana,
la gente que transita de prisa
hacia los lugares consabidos;
la ciudad que mueve sus músculos de acero,
los ríos humanos que van que van a dar a un mar
donde se unen penas y alegrías.
Hay que vivir con la esperanza a cuestas,
el tejido de los sueños guían nuestros pasos
hacia la evasión total: la libertad.
El mundo ha sido hecho en un solo día
y cada día se hace y se deshace
a la medida de cada ser humano
que toma para sí el trabajo de Dios.
Concluyen la jornada y al rutina,
otro día vendrá como el de hoy;
el tiempo pasa, decimos, pero no es el tiempo:
pasamos los habitantes sin destino.
30 de julio de 1997
D.F. Maza Zavala,
Quinta Estación.
Caracas, MonteAvila, 2006, p. 48.
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D.F. Maza Zavala,
De las palabras
lunes, noviembre 08, 2010
MS - D.F. MAZA ZAVALA EN SUS 88

Domingo Felipe Maza Zavala cumplió sus 88 años este 04 de noviembre, pero decidió irse a celebrarlos en otros linderos, donde sus pensamientos y sus versos naveguen en ese territorio de la poesía donde siempre habitó, aunque lo cercaran los espacios cerrados de las oficinas institucionales. Sabemos que en estos días mucho se dirá sobre su obra y su quehacer. Nosotros rescatamos este trabajo, que publicamos en noviembre del 2006, con motivo de sus 84 años, porque en él se condensa para nosotros la verdadera esencia de Domingo Felipe.
Lo dijimos entonces y lo reiteramos ahora: el libro que hiciera con nosotros titulado: Venezuela: historia de una frustración. Habla D.F. Maza Zavala, sigue siendo su libro mayor. Allí en aquellas disquisiciones, en aquel ir y venir por las sendas de una historia-frustración, Domingo Felipe iba abriendo cauces para la investigación, puertas a la imaginación, en la seguridad de que lo conocido y sabido hasta entonces era insuficiente para enfrentar el reto del mundo que nos sobrepasaba.
Tal vez el mejor homenaje que se le pudiera hacer es la relectura de ese libro. Una verdadera síntesis de la historia mundial y un alfabeto de repuestas por construir, por edificar, por consolidar. Allí su corazón de poeta se entremezclaba con el historiador, el economista y el joven que siemrpre vivio en él, anhelante de justicia, libertad y belleza.
De él no nos despedimos, como nunca lo hacemos de las personas a quienes ligan afectos infinitos. Maestro Floricultor de la Cátedra Andante Pío Tamayo, lo saludamos en poesía, en la vibración de ese cordel que se tensa sobre los horizontes buscando siempre el amanecer. ms
07 de noviembre del 2010
DOMINGO FELIPE MAZA ZAVALA
POETA DE LOS SECRETOS DEL BOSQUE

A propósito de sus 84 años y su libro Quinta Estación
a Domingo Felipe Maza Zavala
poeta siempre de la hondura de los pétalos
y la letanía musical de los días sin número
apostados a la orilla
de una ilusión sin término
A veces una palabra, un gesto, un estremecimiento del corazón, puede dar la medida de un hombre, dibujar en tenues líneas su frugal recorrido por los abismos del asombro. Un verso puede dar cuenta de su batalla interior, del silencioso despliegue de sus ansias, en medio de un tiempo cercado.
Y hay que detenerse en ese atrevimiento del espíritu, en ese expediente a la lejanía, en esa militancia con todo aquello que hace florecer la vida. Porque allí anida la esperanza, retoña desapercibido lo que somos, sin que ruido alguno lo suplante. Y hay que iluminarlo para que se proyecte en los espacios cerrados de nuestro propio deambular por predios que no conducen a anclaje alguno.
LA ESTACIÓN DE LA POESÍA
La poesía es entonces el recinto que devela esa quinta estación que agrega imagen y sentido, que abre los portales al tiempo que será. Esa es la magia, el combustible secreto que guarda la palabra, cuando se conjuga sin subjuntivo, más allá de lo que ‘demoran los ritos de la ronda que gira en el perfil del tiempo, renovando la vida para vencer la muerte’. [1]
Y esa es la trayectoria de Domingo Felipe Maza Zavala, el economista, el científico social, el hombre de ideas y pensamientos, el interpretador de números, estadísticas, historia; el crítico sagaz, que logra dimensionar en la totalidad el mínimo resquicio de una realidad diluida en innumerables verdades.
UN SOLO LENGUAJE PARA LA CIENCIA
Y LA POESÍA
Su punto de apoyo, lo que aglutina y recompone, es su don poético, su sentido vital de la existencia, su calidad de observador de los bosques, los pájaros, las flores, y de los manantiales que manan de la devastada vida del hombre sobre este planeta. ¿Será por eso que en sus escritos el lenguaje científico y el poético no se dividen ni escinden, sino que hablan la lengua del hombre?
Todo ser humano lleva en sí esa conjunción que su propia acción ha fragmentado, precisamente para que no pueda reconocerse ni conocer al hermano en cuya sangre, al igual que él, ‘navegan las espumas del sueño, con sus claros perfiles matutinos, en su secreto afán de fecundar la espina’.[1]
EL RITO ELEMENTAL DE
LOS ESPEJOS
Es, como dice el poeta, una historia que comenzó en el verbo, que madura en los trigales, para una resurrección que llegará en la mañana del mundo: ‘Abierta entre los lirios la ruta de los pájaros, / la mañana del mundo multiplica sus colores / en el rito elemental de los espejos, / y en la simple geometría de los planos celestes.’[2]
Y ese es el espejo en el cual se mira el hombre, para poder reconocer en la vastedad de sus pupilas la ingeniería del universo del cual forma parte. Precisamente lo que está roto, quebrado, hecho añicos.
ESCRIBIR LA HISTORIA
EN EL TALLO DEL ÁRBOL
Y éste es Domingo Felipe: ‘Hijo del hombre, de la tierra, del agua, / de la oscura vertiente del metal caído, / de la húmeda soledad de la montaña. / … / Niño frágil como la hierba y el sueño, / doblado al viento y su rumor de hojas, / comunión del canto y la plegaria’, mientras escribe paciente y persistentemente en el tallo del árbol la palabra del ser y busca en sus ramajes la consigna anhelada. [3]
LAS CLAVES DEL FUTURO
Nunca ha cesado su poesía, sólo que le buscó otros cauces. Tenía conciencia de que debía hurgar en la realidad para desentrañar en ella los misiles del desaliento, las fugas de la ternura, los desaciertos de la muerte. Y se dedicó con empeño a atar las coordenadas de los acontecimientos, a recomponer las imágenes fraccionadas.
Y buscó en los números y los rostros, el pasado y los documentos, el desvelo y la inocencia, el mercado y sus leyes, en los terribles designios de un capital acumulado que no redistribuido, en la exacción y la destrucción, los signos, las claves de un futuro incierto, que tiene en este presente un tumulto planetario de tragedias, que dejan al hombre indefenso, soterrado, inmóvil en su miedo de no ser árbol, pájaro, cometa, universo.
UN SOLITARIO QUE AGUARDA
SER ESCUCHADO
Domingo Felipe es, en este sentido, un solitario. Alguien que ha intentando sembrar en la desolación de los desiertos, retoños de alguna hoja que reproduzca los verdes sobre la ausencia de color. Sólo que no hay recolectores, ni quien lea entre las líneas de sus escritos el estallido solar de una entidad que aspira ser, permanecer, en y por una creación colectiva de lo humano. De allí proviene su dualidad, su tristeza, su melancolía, de quien intuye una cosecha que brotará en otras eras.
Sus estudios-investigaciones publicados son muy numerosos y conocidos. Sólo que muchos permitimos que se queden en los anaqueles, en las bibliotecas, en las bibliografías, sin que aún no haya quien las desate en las vorágines poéticas que las hicieron posible. Sólo que no han revelado aún su grado de combustión, en la reconstrucción de una historia que pusieron a andar, sin consentimiento ni autoría del hombre plural que somos.
PODER DESATADO DE CREACIÓN
Y PENSAMIENTO
En la Cátedra ‘Pío Tamayo y el Centro de Estudios de Historia Actual de la UCV, tuvimos el privilegio de hacer un libro con él: Venezuela: historia de una frustración. Habla Domingo Felipe Maza Zavala[4]. Allí, sin las exigencias de árbitros ni limitaciones científicas, sin el orden incisivo de las investigaciones, se desató su poder de creación y pensamiento, de poesía y predicción, y trazó lo que consideramos son las grandes líneas maestras de todo su hacer.
Ese libro, de escasa lectura, en un ex-país extraño a sí mismo, es síntesis y revisión del acontecer del hombre en el tiempo. Deja vertientes gigantescas para navegar en ellas, con una sólida brújula fabricada con troncos de árboles milenarios y el aroma de frutas recién recogidas.
Dice y predice, interpreta y reinterpreta, desordena y pone de nuevo las cosas en su lugar, interroga, exclama, protesta, afirma con contundencia, analiza, expone, vuelve, y se dispara hacia mañanas siderales. No agota, abre surcos, suelta sin amarras su imaginación científica, su visión poética, su condición humanística.
UN DESCONOCIDO E IGNORADO
Domingo Felipe Maza Zavala es un hombre ignorado, desconocido en este territorio y tal vez más allá, en sus verdaderos y subversivos contenidos. Aunque su nombre aparezca en todos los índices y sea consultado y citado en todo este continente y mucho más allá. Sigue siendo una entidad subutilizada o utilizada, sin que en su interior se hayan identificado las claves auténticas que lo miden y definen. Un científico cuya ciencia a pocos les interesa. Un poeta cuyos versos se convierten, por obra de los otros, en un ejercicio doméstico, cuando en realidad contienen la base esencial de su teoría de la vida, el hombre, la sociedad y el cosmos.
Por ello Domingo Felipe es materialmente desconocido como poeta. Para muchos es un pasatiempo o un escape a la apretada agenda de conferencias, foros, seminarios, y exposiciones a los que ha dedicado mucha parte de su tiempo. Cuando aparece uno de sus libros de poesía, se reúnen los amigos a festejarlo. Pocos se atreven a abrir sus verdaderas compuertas para dejar salir todo lo que allí se genera. Pero su obra es una sola. Y su contenido es un clamor permanente por la justicia, la igualdad, la redistribución, la producción natural de una riqueza que pertenece por igual a todos. Una invocación a la alegría que aún no conocemos.
VIVIR RICO EN NUTRIENTES POÉTICOS
Y en este cumpleaños 84, de un vivir rico en nutrientes poéticos, vasto en producciones científicas, en aportes al estudio de estos tiempos, en avanzadas hacia el porvenir, lo celebramos y festejamos, una vez más, desde el Centro de Estudios al cual está adscrito desde la década de los setenta, y la Cátedra de la cual es miembro fundador y profesor permanente.
Y en ese marco, tenemos la alegría de decirle que hemos acodado otorgarle la más alta distinción que hacemos, la de MAESTRO FLORICULTOR, por estar en el camino de quienes dejan huella perdurable, combate por la trascendencia e ilusión de porvenir.
POESÍA PARA ECHAR CORRER
LA MAQUINARIA DEL MUNDO
Esta celebración coincide con la aparición de uno de sus nuevos libros de poemas. Y no puede ser ni gratuita ni casual, esa coincidencia. El Maestro Maza Zavala quiere poner de relieve con ello, en estos tiempos sombríos a los que nos hemos acostumbrado, que la poesía es indispensable para echar a correr la maquinaria del mundo, el artificio de la vida, en dirección a rescatar nuestra preterida humana condición.
Quizás este testimonio sencillo, breve, en medio del estruendo de palabras inútiles, de una confrontación que sólo lleva en su interior, el anuncio de nuevas tragedias, tiene un significado de extraordinaria importancia. Nos devuelve a los orígenes, nos sitúa en el centro de lo que somos, nos convoca a la batalla por la vida que todo hombre debe dar, para que no nos arrebaten la espiral sin fin que nos pertenece por derecho y por esencia.
Vale la pena volver a sus obras, releer sus escritos, detenerse en sus versos. Tal vez allí esté un mensaje contundente, una expresión no escuchada, que nos devuelva a la verdadera y autentica militancia en la vida. A las fronteras de un horizonte que no concluya. En nombre de aquellos hombres que ‘doblaron sus perfiles / en el espejo de la risa sumergida, / en el fresco llanto de la rosa, / en el cauce seco que maldice el sediento, / (y que) multiplicando el rostro de los nombres / hallaron su propia imagen invertida.’[5]
HACIA LA QUINTA ESTACIÓN
DE CAUCES AURORADOS
Hacia esa quinta estación enfilan sus ansias los días del hombre. Hacia el andén de una vida que hoy guardan en secreto los bosques, en murmullo de un tiempo de cauces aurorados y enamorados infinitos.
mery sananes
[1] DFMZ, “Tres instancias”, Quinta Estación. Caracas, MonteAvila, 2006, 116 p.
[2] Idem.
[3] Ibídem, “Arbol”
[4] Agustín Blanco Muñoz. Caracas, CPT/CEHA/UCV, 1986. Col. Testimonios Violentos No. 9.
[5] Ibídem, “Estos hombres”
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