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jueves, abril 04, 2024
Y NUESTROS PASOS SERÁN DE FLOR
Si el río corre hacia la mar, y al llegar se hace más río que nunca, es porque la mar habrá de ascender de nuevo a las colinas, en busca de las nubes, para allí trasmutar su sal en agua de alelíes y hacer florecer los bosques hasta cerrar su ciclo de nuevo.
La vida del hombre no recorre ese armonioso ciclo. Tal vez porque no lo hemos reconocido, o porque nos lo han suplantado, o porque aún no lo alcanzamos. No sabemos aun la función de lo que somos, porque hemos gastado mucho tiempo en tratar de quebrar la simetría de todo lo que existe.
Como quien rompe el espejo donde podría verse a sí mismo, y se queda ciego de tanto mirar sin mirar. Caminamos de espalda a nuestros pasos, socavamos nuestro propio andar y vemos la luz desde la hondura de los pozos, sin haber aprendido aún a ascender por sus acantilados hasta el surtidor que irá a esparcir sus aguas a los cauces sedientos de la tierra.
A veces, sin embargo, la vida nos sorprende, porque la voz que no pronunciamos encuentra eco en otras gargantas mudas. Y se produce un abecedario silencioso que reconstruye el mundo como debería ser. Pero es apenas una ilusión. Como si un espejo roto pudiera alguna vez reconstruir la nitidez de la imagen que se refleja en él.
Sin embargo, cuando eso ocurre se asienta en el planeta una esperanza, que otros recogerán después de nosotros y así, hasta que algún día, como quería León Felipe, la lágrima regrese hecha luz en el corcel del viento.
Nosotros no somos mas que quimeras de un sueño que no nos pertenece. Porque habitamos un tiempo de tinieblas, sumergidos en los túneles obscuros, en busca de un hilo de luz.
Pero queda la alta alegría de no haber pasado provisoriamente por esta vida, porque cada herida que se hinca en el costado, es el boquete por donde irrumpe la ternura guarecida que entregamos a los tiempos que vendrán.
Mientras, seguiremos siendo consagradores de pájaros, ermitaños constructores de cesterías para guarecer suspiros, persistentes ceramistas de amaneceres.
Y allí en ese espacio del silencio, no hay cabida para el desasosiego. Jamás levitaremos con la mano extendida en busca de una moneda. Nuestros pasos serán de flor, aún sobre las tierras más resecas y devastadas, con la ilusión de consagrar el porvenir.
Y lo haremos como obstinados transeúntes, en cada orilla en la que se detenga el bajel de los vientos a depositar su carga de oleaje sobre la vida.
Por eso precisamente llegar es partir. Pero también significa, en su más hondo sentido, que toda partida es una resurrección.
texto y foto
mery sananes
escrito y publicado
inicialmente el
30 de enero del 2011
Etiquetas:
MS Floreceres,
Walter Saavedra
martes, marzo 22, 2011
WALTER SAAVEDRA - A JOSÉ MARÍA ARGUEDAS
La poesía como la flor es un ingrediente común a todo lo que existe. ¿No sorprende acaso que cada zebra tenga una asimetría diferente en sus hermosas líneas? ¿Cómo explicar que entre miles de pinguinos cada uno de ellos tenga el silbido exacto que habrá de identificar su pareja? ¿Con que misterioso gps hace su travesía el salmón en el infinito de los mares? Pura poesía.
Sólo que el hombre, ese ser que mayor capacidad de poesía y creación contiene, es también quien más la ignora, desperdicia o niega. Está demasiado afanado en cuestiones intrascendentes, superficiales e improductivas para la vida, como la guerra, el poder y el atesoramiento de todo lo que es inútil.
Y tan lastimado está en su esencia, que se detiene en su paso sólo a aspirar el aroma de las flores que reconoce como excelsas. Y como dice el poeta Luis Mariano Rivera, deja a su lado, sin siquiera mirarlas, las florecitas sin nombre en cuyo corazón de polen, cualquier rosa se encendería de rubores.
Y así ese cuasihombre que deambula etiquetando todo lo que existe, también a la poesía la coloca en compartimientos para autores consagrados, autores reconocidos y poetas sin nombre.
Demás está decir que la poesía mayor no está recogida en los escritos, ni en los versos, sino en el diario vivir de un hombre que escucha primero a su corazón, en lo que de divinamente humano tiene, antes que a los pasadizos oscuros de todo lo que han ordenado para él, para sujetar y anular su vuelo de mariposa, su envergadura de colibrí.
Walter Saavedra es un poeta. Pero es para él tan natural serlo, que no hace de ese oficio alharaca alguna. Lo ejerce cuando respira o cuando asiste al amigo, cuando protesta por alguna injusticia o cuando, en su afán antropologico, se dedica a rescatar todo aquello que contenga una señal de la belleza consternada del hombre.
Y es tan así, que cuando escribe, dicho en sus propias palabras, se queda atónito de que aquello que ha producido en cuartillas, conmueva o emocione a algún lector. Y en respuesta le pregunté: ¿Y por qué habría de sentirse atónito, quien lleva la poesía por dentro y además la ofrece generoso al caminante que encuentra?
Este preámbulo no es para introducir el poema que Walter acaba de escribir en homenaje a José María Arguedas. Es más bien una nota a ese lector, que distraído con las lisonjas de los otros, deja pasar a veces desapercibido, el resplandor único de los dandeliones sobre la hierba.
YO SE QUE VIVES JOSE MARIA
Te busco José María te busco…
te busco y te encuentro
sentado en el limbo
de mi propio pecho
ahíto de ese amor tan humano
que vas repartiendo
con tiernas palabras,
con cálidas miradas,
con sonrisas inocentes,
a pesar de todos los dolores
que agarrotan tu mente,
a pesar de las incomprensiones
de quienes no comprenden,
de quienes no pueden comprender
la real naturaleza de tu infausta partida.
Te encuentro José María,
en mí mismo te encuentro,
lLleno de vida en tu vida
prolongándose más allá
de toda humana medida.
Con cada letra que dejaste José María,
dejaste un suspiro eterno
el suspiro de tu voz, de tu letra, de tu acción.
Todo lo que dejaste
fue lanzado certeramente contra todo averno,
retornando luego a nuestro regazo
donde lo recibimos felices
acunándolo en nuestros corazones
que es tu corazón José María, tu corazón.
¿Quién se puede sentir contrito
si vives, vives José María, si vives?
Yo sé que vives,
tu obra así lo atestigua
y, más aún, lo atestiguan
las personas que tanto amaste
que siguen amándote infinitamente
con la frente, con el pecho, con las manos…
¡con la vida entera te amamos José María!
Yo sé que vives José María,
vives en los tiernos animalitos con quienes conversabas,
vives en la gente humilde por la que luchaste,
vives en las sierras escarpadas que siempre amaste,
y hasta en aquellos que alguna vez te quisieron mal vives
porque si entonces no te comprendieron,
ahora te aman, te aman.
¡Tienen que amarte José María!
¿No lo comprendes…?
¿Cómo no lo vas a comprender
tú que amaste amar
y te diste al mundo
amando intensamente la vida?
Buscando la vida José María
encontraste la muerte
que nadie supo evitar
no comprendiendo tu enfermedad…
José María, sublime soñador
de sueños señeros que impactan al mundo:
aquí nos tienes, a tu lado,
caminando por senderos parecidos
a los que caminaste
buscando la felicidad
donde quiera que ésta se encuentre,
levantando el pendón de la vida,
de la vida plenamente vivida
como tú lo deseaste
tierno dicharachero,
sublime soñador
de futuros señeros…
te busco y te encuentro
sentado en el limbo
de mi propio pecho
ahíto de ese amor tan humano
que vas repartiendo
con tiernas palabras,
con cálidas miradas,
con sonrisas inocentes,
a pesar de todos los dolores
que agarrotan tu mente,
a pesar de las incomprensiones
de quienes no comprenden,
de quienes no pueden comprender
la real naturaleza de tu infausta partida.
Te encuentro José María,
en mí mismo te encuentro,
lLleno de vida en tu vida
prolongándose más allá
de toda humana medida.
Con cada letra que dejaste José María,
dejaste un suspiro eterno
el suspiro de tu voz, de tu letra, de tu acción.
Todo lo que dejaste
fue lanzado certeramente contra todo averno,
retornando luego a nuestro regazo
donde lo recibimos felices
acunándolo en nuestros corazones
que es tu corazón José María, tu corazón.
¿Quién se puede sentir contrito
si vives, vives José María, si vives?
Yo sé que vives,
tu obra así lo atestigua
y, más aún, lo atestiguan
las personas que tanto amaste
que siguen amándote infinitamente
con la frente, con el pecho, con las manos…
¡con la vida entera te amamos José María!
Yo sé que vives José María,
vives en los tiernos animalitos con quienes conversabas,
vives en la gente humilde por la que luchaste,
vives en las sierras escarpadas que siempre amaste,
y hasta en aquellos que alguna vez te quisieron mal vives
porque si entonces no te comprendieron,
ahora te aman, te aman.
¡Tienen que amarte José María!
¿No lo comprendes…?
¿Cómo no lo vas a comprender
tú que amaste amar
y te diste al mundo
amando intensamente la vida?
Buscando la vida José María
encontraste la muerte
que nadie supo evitar
no comprendiendo tu enfermedad…
José María, sublime soñador
de sueños señeros que impactan al mundo:
aquí nos tienes, a tu lado,
caminando por senderos parecidos
a los que caminaste
buscando la felicidad
donde quiera que ésta se encuentre,
levantando el pendón de la vida,
de la vida plenamente vivida
como tú lo deseaste
tierno dicharachero,
sublime soñador
de futuros señeros…
http://tutaykiri.blogspot.com/2011/03/jose-maria-esta-con-nosotros.html
PUBLICADO POR COLEGIO PROFESIONAL DE ANTROPÓLOGOS DE LIMA EN 3/18/2011 10:58:00 PM 0 COMENTARIOS
Leer mas!
PUBLICADO POR COLEGIO PROFESIONAL DE ANTROPÓLOGOS DE LIMA EN 3/18/2011 10:58:00 PM 0 COMENTARIOS
Etiquetas:
José María Arguedas,
Walter Saavedra
lunes, diciembre 13, 2010
LAS EMBUSTERÍAS DE WALTER SAAVEDRA
¿Quién es Mery Sananes? Nos lo hemos preguntado desde que comenzamos a leer sus palpitantes, vitales, vibrantes escritos.
Sus textos rebosan de un deseo de darse hacia quienes reciben sus escritos de manera plena. Pero ella es desafiante. Es dulce pero desafiante. Es soñadora pero desafiante. Es comunicativa pero desafiante. No le gusta darse a conocer sino cuando no la conocen...
Mery está llena de misterios, agarra la pluma para esconder la mano con una sonrisa pícara, con una canción llena de emoción pero que te desafía a buscar lo que no podrás encontrar. La prestidigitación que domina es lo que más se aprecia en ella: la creación volitiva impresa en todos los temas que toca.
No, no se la podrá encontrar aunque se logre hallar lo que se busca, no se la podrá encontrar. Ella -porque de ella, de Mery Sananes hablamos-, estará siempre escondida por ese velo de misterio que gusta echar sobre sus palabras cuando las descubre, cuando más las descubre.
Mery Sananes está llena de acechanzas, está pletórica de juego de manos, de esas manos mágicas que lograr enhebrar la bisutería que gusta darnos para que la contemplemos, sin querer decirnos que es ella la mejor bisutería que Mery Sananes ha creado, bisutería llena de arabescos que nos sumergen en los laberintos insondables de la creación pletórica de ideas y belleza.
Quizás por eso su blog se llama "Embusterías"... lo que nos remite a ese personaje de la mitología nórdica llamdo Loki, conocido como El embustero. El nombre de su blog nos dice que ama el engaño... ¿exactamente igual que Loki? ¿O, más bien, está siguiendo a Sun Tzu?
Mejor leamos lo que Mery Sananes nos ha enviado: un trabajo hermoso sobre el poder... que tiene el poder de la evocación y la fuerza de la realidad.
Walter Saavedra
Guayasamín / Ternura
Qué hermosas palabras. Qué orfebrería de afectos se tejen con ellas. Que telar colorido prodigan para cobijarme y a la vez compartir las bisuterías mayores de la vida. Qué modo de descubrir sin descubrir, adivinar a sabiendas de que se conocen los secretos. Esos que nos juntan más allá de territorios y fronteras en ese paisaje común que nos establece como hermanos. En fin: una embustería.
Walter Saavedra, quien dirige, con muchos otros, un extraordinario blog: http://tutaykiri.blogspot.com/, voz del Colegio Profesional de Antropologos en Lima, y cuya razón de ser es: servir a los antrópologos, a la antropología y al Perú, ha escrito estas palabras a modo de introducción al texto Letanía del poder, que publicáramos recientemente y que le enviara para compartir angustias y ansias comunes.
No suelo difundir lo que dicen de mí. No me corresponde a mí ese oficio. Sin embargo, cuando quien dice sobre otro, a su vez, dice de sí mismo, con tanta vehemencia y florilegio, el texto cobra una vida propia, alcanza una estatura que complementa, suma, agrega a lo escrito una voz que dice, sin decir, mucho más de lo que allí está dicho. Y además dibujado con el pincel fino de un Monet , el trazo insumiso de un Guayasamín y con la pupila de quien sabe, con José María Arguedas, que 'la semilla es pequeña / pero rompe cualquier piedra, cualquier roca / y la hace florecer'.
¿Cómo entonces no entregarlas al viento al cual pertenecen?
Nota
Walter
Releeo tus palabras y me has hecho ir de vuelta a Loki y a Sun Tzu. Y me he preguntado si de verdad descubres que estoy cerca de uno o del otro. Y vuelvo a mis embusterías y reitero lo que he dicho de ellas: EMBUSTERÍAS SON LAS IMÁGENES DEL VIVIR QUE ANIDAN EN LAS PUPILAS DE UN NIÑO. EN ELLAS ESTÁ SEMBRADO COMO UNA ARBOLA EL PORVENIR.
Y en las pupilas de un niño caben todas las embusterías del universo, pero ni uno solo de los engaños de Loki, ni de las estrategias de Sun Tzu para hacer de la guerra un arte.
Mis embusterías son embusterías porque este mundo real en el que vivimos, construido por nosotros mismos, nos ha arrebatado la magia del asombro, el resplandor de la ilusión, la algarabía de la risa. Y nos lo han cambiado por el juego de la mentira y la ciencia de las armas.
Ni lo uno ni lo otro. Mi cristal es más sencillo y transparente. Quiere recrear la mirada del niño para que el mundo no pierda su aroma floral y la vida rescate su dúlcima instancia de ternura.
No amo el engaño, ni jamas lo amaré. El engaño es un instrumento del poder y el poder mata toda embustería y le roba la risa a los niños.
No tengo otro misterio que aquel al que se asoma todo ser humano cuando trasciende lo accesorio y se mira a sí mismo en el mirar del otro, que le pertenece. No acecho, ofrendo. Y cultivo los mediodias para poder abrazar la noche en su nocturnidad.
E igual pienso, Walter, que me consentiste y por tener tantas ganas de consentirme, te fuiste a los dioses que no siempre son buenos consejeros.
A cambio te regalo las manzanas de la eterna juventud, para que la orfebrería propia de tu palabra siga siempre dibujándole incógnitas a lo que se muestra como verdadero. ms
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