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martes, junio 09, 2015

EN EL REDIL DEL SILENCIO




Y en el redil del silencio
los acordes de tu risa
bordaron sarabandas
en preludio de tiempos
sin fugas ni nostalgias



mery sananes
04 de marzo del 2006






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martes, junio 04, 2013

EN LAS TINAJAS DEL TIEMPO





Mientras no estés
sembraré el patio de colibríes
recogeré las hojas secas
que te gustan y sobre ellas
escribiré poemas de amor
que te descifraré cuando
regreses

Cuidaré de la corteza del árbol
donde jugamos a leer los signos
que el musgo deja sobre su piel

Convocaré al cardenal
y al  azulejo al ave que en su vuelo
despliega un rojo que siempre
buscas con tus ojos aventureros
a la ardilla que se roba el alpiste
a los conejos que juegan al
escondite con los venados a la
hormiguita y su cargamento de migas
a la araña que nos teje conversitas
de hilo y estambre mientras
deletreamos el alfabeto de la flor
que acaba de nacer

Mientras no estés guardaré
los amaneceres en las tinajas del
tiempo y saldré a encontrar tus
huellas en las espigas en las vibraciones
que emanan de los campanarios que
se mecen a tu paso y en el sumun de
la noche te enviaré recaderías dúlcimas
como tus besos niños


29/05/13

foto / michelino
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miércoles, abril 24, 2013

COMO UN CIELO POBLADO DE ALAS






a michelino

Tus pasos son los de un arcoiris
en busca de un paisaje donde colgar
sus liturgias un horizonte sostenido
sobre el estatuto vertical de la lluvia
el riel de un vagón que avanza en
círculos hacia la piedad de su vuelo

Tu mirar hondo como el pozo de donde
emergen los silencios es un suspiro
detenido en el tiempo de los asombros
en el enigma de los dinosaurios en la
perplejidad de los gerundios

Herido de oscuridades tu sonrisa
se ha vuelto una conjetura sobre días
sin misericordia tus arpegios de
oboe y laúd ahora se aquietan en los
pliegues de tus dedos y un lápiz
traza incesante sobre el papel el
color de la ternura que te robaron

Y no hay sonajero que recoja el ay
adherido a la piel de los latidos
ni tempestad que acalle el estruendo
de un abrazo que quedó sembrado
en el invierno de los árboles

La palabra zozobra en el andén
de los párpados vacía como un cántico
mudo que sólo atina a dejar en el
aire la huella ciega de un espejo roto

Mas si han de exilarme de tu regazo de
pájaros y hierbas quiero que sepas que
seguiré incrustada en tu pecho regando
con mi respiración tu estatura de polen
y tú te quedarás para siempre empotrado
a mi costillar como un cielo poblado de alas


21 de abril del 2013


texto y foto
mery sananes
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miércoles, junio 20, 2012

TELAR DE ABRAZOS




a mi chino

Y el sol sostenido sobre
el azul de tus andanzas
se derramó entre tus dedos
hasta alcanzar los rizos
de tu madre que urdía
sobre tus asombros
un telar de abrazos
para que allí anidaras
tus querencias sobre
el tiempo violeta de los
amaneceres sin escribas
ni expedientes

Y allí en ese solsticio
donde nace tu risa
yo despliego en cada
uno de tus días la
paleta móvil de van gogh
los pinceles acuáticos
de monet y ese azul de
miró que te mira
en las hebras sin fin
de tu ternura


mery sananes


Martha Argerich / J.S. Bach Suite Inglesa No 2
20 junio 2012


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domingo, agosto 07, 2011

HUG

Gustav Klimt


De tus brazos a los míos
un hemisferio gira alrededor
de tu ternura hasta alcanzar
el ecuador de todos los amores

De mis brazos a los tuyos
vuela incesante un naufragio
de besos que miden la exacta
geografía de tus perplejidades

Y allí en ese espacio sagrado
donde se cumple a cabalidad
el rito de la simiente
la vida insurge más allá de
todo maleficio
para dejar escritos en la
corteza del alma
los vocablos en re de una
sinfonía que no concluye

mery sananes


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jueves, abril 21, 2011

TUMULTO DE COLIBRÍES




A Michelino

Descendiste a prisa del canal
de los ríos dulces
para alcanzar la brevedad de
daniel que ya comenzaba
su viaje de pez en la estación
marina de tu madre

Y te volcaste sobre el oleaje
como un caballito de mar
hurgando entre las cornisas
de coral los predios para tus
embusterías mientras  le susurrabas
a tu madre una sonatina para
mandolinas de amor

Cuando el rostro de daniel se
delineó junto al tuyo entre mareas
de amapolas surcaste la circunferencia
de tus sueños y le regalaste
para siempre el rubor de tu sonrisa

Y fue un concierto para dos
voces un dúo de marimbas y flautas
lo que estremeció el tiempo
inagotable del agua y el aluvión
de petalerías que se iban asomando
en la piel de durazno del corazón
de tu madre mientras aguardaba
el abril de las recolecciones

Y llegar fue como detener el
movimiento de los astros la
rotación del sol el agreste rumor de
las semillas al asomarse a
las primeras lluvias

Tú te subiste a los párpados de tu
madre como si quisieras enredarla
para siempre entre tus suspiros
y ella con daniel en el costado
izquierdo y tu en el centro mismo
de su solsticio emprendieron
el tiempo indescifrable de la savia
y el recorrido imperturbable
de la risa que brota desde los
huesos más diminutos del meridiano

Y sin embargo a los diez exactos de tu
tránsito por el laberinto de los labios
se detuvo sin clemencia la diáspora
de tus movimientos la sed de tus manos
y tuvimos que llevarte a los territorios
de la asepsia para que hurgaran en
los entresijos de tu sueño
la sal de tu vida

Y allí la ciencia te arrebató del
regazo cálido de tu madre y te entregó
a los espacios inhóspitos de los
laboratorios a los indicios insolentes
de las agujas los catéteres y los
hilos metálicos que se te enredaban
hasta en las lágrimas
en busca de un no sé qué
que jamás encontraron

Y fue sólo cuando juan jorge
atravesando mares y recogiendo
tus vestigios de caballito marino
deshizo tus amarras y te devolvió
a tu madre cuando al fin dejaste
salir el aire que te retenía
para que aflorara de nuevo
tu sonrisa como un revuelo
inesperado de caracolas

Y desde entonces no has dejado
de mirar la vida en todas sus instancias
alucinantes sus medidas inasibles
su resplandor de fantasía

Se anidó en el clavicordio de
tu garganta el trinar de todas
las pajarerías
y en tus bracitos alzados
hacia los confines de la luna
cabe la vida como un imaginario
de trompetas

De primero te ibas en busca
del naranja que el sol le derrama
a los atardeceres y en las mañanas
ascendías por tus rutas de escape
hasta el dintel de las ventanas
hasta exclamar como en un ritual
qué bonito está el día

Y entre tú y Daniel
se inventaron un abrazo adornado
de risas que le regalan a la madre
para que ella sepa que no fue en vano
la estadía en el jugo de sus amores
para que ambos saborearan
la raíz de miel el tallo de florerías
el talismán marino de que están hechos

De tí michelino conocí el primer
beso que como un tumulto de colibríes
hizo estación en mis adentros
y desde entonces un hilo junta tus sístoles
a mis diástoles mientras surcas las
orillas de los espejos que no alumbran

Mientras tu madre recoge arena
          en los manglares de los ríos
que se vierten sobre el mar para
construir un cristal sin anverso
en el cual sebastián, daniel y tú puedan
para siempre prenderse de la claridad
de los días sin conjeturas

Alisa con perseverancia el telar
de su regazo aguardando el tiempo
de acunarlos de nuevo sobre el sembradío
del cual surgieron del tamaño de la vida

Y yo velo con ella semanas de siete
miércoles para atrapar entre los dedos
el sonajero de tus pasos la
algarabía de tus suspiros
el abecedario de un te quiero
que se cobija para siempre en
abrazos de cayena y girasol

ms

21 de abril del 2011
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EN EL AZUL DE TUS ABRILERÍAS


Para Daniel

Despertaste un abril vestido
de mieles sorprendiendo el aire
con unas pupilas que venían del mar
y te sujetaste al milagro
de las resurrecciones en el
regazo dúlcimo de tu madre

Allí derramaste tus primeras risas
con las cuales escribirías para siempre
el abecedario de tus juegos y el
aroma de tus travesuras

En el interior de tu casa primera
aprendiste a reconocer
todas las corcheas del amor
mientras descubrías que a tu lado
alguien buscaba afanoso tus gestos
y desde entonces lo ungistes
con tus cuidados primorosos

Y entre ambos dibujaron en tropel
sinfonías de amor que se propagaron
más allá de la piel en oleajes de
círculos derramados sobre horizontes
verticales de ríos profundos

Y aún no se detienen tus arpegios
para reinventar cada día la alegría 
en el flanco roto que hirió
el costado de tu madre
un noviembre sin nombre
en el que se detuvo la respiración
de los árboles

Pero tu travesía está grabada
en la arquitectura de sus células
como un viaje a la estación de los
almácigos y al corazón de un
clavicordio enardecido

Allí cada gesto adquiere la
hondura de las espigas
y la certeza de las violetas que
ella bordó sobre tus rizos

Qué follaje no descubriste
con la juglaría de tus dedos
          qué de alturas alcanzaste
ascendiendo por la escalera
alada de tus ojos hasta
la rosa de una estrella que
dejó su lumbre entre tus manos

Aprendiste a descifrar
ecuaciones de flor
y entablaste con los pájaros
un tiempo de infinitos
que se quebró en el plumaje
de una cardenalita inerte

Conociste el vértigo de los
tambores y la algarabía de las
cuerdas en la clave solar
de tus raíces
y te volcaste sobre el aroma de
los frutos con tu sed de aciditos
reconstruyendo el camino de
la savia hasta el interior
de la tierra

Reconociste los colores de los
que estabas hecho desde el
instante mismo en que te
detuviste en el azul de tus
abrilerías
y lo bebiste hasta azular
tus besos en la levedad
de los suspiros

Hoy se ha hecho grande
el perfil de tus travesuras
y eres capaz de detener el
curso del planeta con el
estallido de tu risa
y con el mucho que consignas
como un talismán de orfebrerías
al ala rota de la madre
que te aguarda cada día
con su aluvión de siemprevivas
y sus besos con sabor a caramelo


ms


21 de abril del 2011
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miércoles, abril 20, 2011

LA NOCHE DE LAS TORMENTAS



para daniel y michelino
en su cuarto abril


El tiempo escanció ausencias
como vides de un vino que no
maduró en el azabache de los ojos


Las petalerías permanecieron inmersas
en la hondura de aguas que no
ascendieron a su aposento de nubes

Y quedó vacío el dintel de los días
que abrían sus alas al compás
del asombro

Anochecieron exhaustas las
canciones que llevaban en cada
hebra la estatura del amor

Y la caricia que se adormecía
en el lindero de los sueños
se detuvo en el umbral de
una vida en clave de disonancias

Dejó de amanecer el candor prendido
del aire en el que danzaban
alegres las estrellas del invierno

Y tejió silencios la algarabía de
los despertares aliñados de besos

Sólo que la corteza de los árboles guarda
la memoria que transitó por los pasillos
del alba y el grito adolorido del cardenal
que encontró el plumaje de su cardenala
sembrado a orillas de una lágrima

Y allí en la tentación de los
abriles que esparció su doble
nomenclatura de sol y de rocío
hay una afluencia de ríos que
ascienden por los muros
para poblar de milagros los
claustros del adiós

Sé que la brisa se detuvo
la noche de las tormentas
y que no volvió a dibujar sobre
las noches el revuelo de la luna

Sé que se aquietó el resplandor de las
constelaciones que quedaron grabadas
como llamaradas en las pupilas de los
niños que habían aprendido a leer
en ellas la caligrafía de la risa

Y sin embargo ni un solo instante
la vida quedó desasistida de la
trayectoria de los encantamientos
derramados en la piel del silencio

Porque allí habitan las historias que
aún no hemos escrito
las risas que nos quedan por
rescatar del atril de las discordancias
el aroma de los abrazos que como
magnolios recién florecidos enhebran
en las tardes la tesitura de un acorde
en tiempo de adagio

Allí donde los rizos regresan
al regazo primero para envolverse
otra vez sobre el eje de una
mandolina sin cuerdas que 
reconstruye hoy y para siempre
una sonata para dos voces
sobre las piedras del olvido

20 de abril del 2011

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