sábado, marzo 31, 2018

ZAIRA Y TODOS SUS ABRILES


ZAIRA 
Y TODOS SUS ABRILES



Se nos viene abril
surcando las aguas de marzo
y las abrilerías se alborozan
para festejarte

Un arcoiris da cuenta de tu
presencia en todo territorio
cuajado de lluvia y de soles

Los pianos derraman valses
y tonadas de primavera
contagiados de tu vitalidad
y tu cósmica armonía

Las cuerdas se han tensado
para que cada arco las haga
vibrar como un diapasón

El viento que baja de las colina
ha decidido contrapuntear con sus
silbos el canto de los cardenales

La noche ha abierto sus ventanas
a las estrellas para que puedas verla
desde donde estés
aún con los ojos cerrados

A medida que amanece los adagios
se van convirtiendo en allegros y
cantábiles y ludwig está dando
sus toques finales a una nueva canción
de la alegría que lleve el ritmo de
tu enamorado corazón

Las flores de baile procuran encenderse
tempranamente en esta madrugada
para derrochar sus aromas ancestrales
sobre tus manos sanadoras

La india se ha dedicado a podar
el jardín y a sembrarle más dulzura
a los mangos y a las rosas

Los colibriés quieren este domingo
volver a resucitar sobre tus dedos
de almíbar

Cada uno de los que se han ido
a sus hospedajes de llovizna y de nubes
vienen de regreso para dejarte
sus recaderías de amor

Y los que están cerca están tejiendo
guirnaldas de memorias con
racimos de uvas y un arsenal de palabras
confitadas para nombrarte

El universo que conoce
tu lenguaje de filigranas y tus
sahumerios del ayer y del hoy
ha anunciado llenar el agujero negro
con tus zairinerías para que cada
nuevo astro lleve en sus alforjas de luz
tus recados de porvenir

Y las diminutas hormigas que
le hacen vigilia a los rosales
han comunicado que llevarán
en tropel hasta tus aposentos
el azúcar que derraman los
limoneros

Los grillos los sapitos las chicharras
se han puesto de acuerdo para
escribirte una serenata de muchas voces
que te lleve el eco de ese tu
desempalabrar que le entrega
a cada quien su propia travesía
en la lengua de un tiempo
sin calendarios

A los te quiero y los muchos les ha
dado por creer que hay signos más
perdurables que el ocho acostado

Y yo mi zaira de la vida
derramo sobre ti todos los
abriles que aún nos quedan
por celebrar y que guardo
envueltos en hebras
de azahar y yerbabuena
en el corazón de los cariaquitos
y las siemprevivas
en el si mayor de un amor
creciente extendido e infinito


texto y foto mery sananes
01 de abril del 2018
celebrando los 98 años de Zaira la Maga


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jueves, marzo 29, 2018

A JULIA Y SUS AMANECERES DE NÍSPEROS




Se adornaba siempre
con frutas dúlcimas que sus manos
encantadas hacían brotar de una
tierra árida e inhóspita

Sembraba granos de maíz para luego
obsequiárselos a las gallinas
de su pilón nacía un pan de horno
que sólo ella podía amasar
con sus mágicos dedos
de hacedora de milagros

Pequeñita y sin embargo
del tamaño de la fortaleza
se agigantaba cada vez
que una mala nueva recorría
la trocha hasta sus haberes
de cocuyos y peonías

Observaba siempre el cielo
para leer los signos estelares
de las cosechas y se cuidaba
del sereno enamorada como estuvo
de las estaciones de la luna

Tenía una sonrisa como hacia adentro
pero que alegraba toda la extensión
de sus pastizales

Se nos estaba yendo desde hace mucho
tal vez zaherida por la ausencia
del hermano o cansada de no poder
ponerle coto a los desmanes
de los otros

Supo de las cercas cuando ya tenía
la edad de la vida mas su
solar siempre estuvo abierto
al visitante que buscaba
un cacharro de agua
o una confitura de lechosa

Jamás le conocí una sola queja
que no fuera la queja de los otros
que ella guardaba para aliviarlas

Tenía la sabiduría de quien conoce
el campo en todas sus coordenadas
oírla contar era como sumirse
en un tiempo que no conocía de muertes
pero la tristeza la llevaba prendida
del párpado como un aviso
o advertencia que ella misma
no leía

Hacía milagros con el agua
que no llegaba
alumbró la noche con sus lámparas
de carburo que no desentonaban
con el concierto de los luceros

Recogía la leña como si fuera
un talismán para prepararle viandas
a los forasteros y los propios

Tenía la estatura de los prodigios
que pasan desapercibidos
para quien no se detiene a beber
de sus lechos

Julia era como una viga maestra
que sostenía el conjunto del universo
en sus manos rugosas y sin embargo
suaves como los amaneceres de nísperos

Habíamos quedado en vernos pronto
y se me fue este viernes
de dolor sin que haya podido
asistir a su tránsito hacia la aurora
de donde vino

Pero ella sabe que nunca he dejado
de estar en el interior de sus angustias
ni en el corredor de sus suspiros
y que desde allí y de manos del hijo
y de la hija le acallamos el dolor
para que fuese a sembrar su sonrisa
en los paisajes del siempre

mery sananes

30 de marzo del 2007



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LA NIÑA ASUSTADA



LA NIÑA ASUSTADA
Danielita Barrolleta

Allá en  el caserío Guaribito, mi padre siempre insistía: la cosa no es que yo sepa inyectar sino que ustedes también aprendan. Y siempre lo repetía:  tienen que aprender a inyectar porque en cualquier momento les puede hacer falta. Y de verdad que nosotros no entendíamos bien la razón de tanta insistencia.

Por eso, uno escuchaba aquello y no le hacía mucho caso. Pero tiempo después uno se acuerda de las cosas que él nos decía que debíamos conocer por una situación que se presentó.  Un día una señora fue a la casa a que le inyectaran a la hija que tenía un quebranto. Mi papá buscó su cajita de metal donde guardaba sus instrumentos, allí tenía una inyectadora de vidrio, una sierrita para cortar el envase del agua destilada y hacer la combinación con el polvo de la penicilina indicado en el tratamiento.

En una bolsa más grande tenía algodón y  alcohol. Él se preparaba muy bien para cumplir con su oficio. Buscaba una olla para  hervir el agua y desinfectar la inyectadora. Luego se  lavaba sus manos y preparaba la medicina. Esto él lo hacía muy a menudo. Siempre lo buscaban. Pero  ese día era diferente a los demás. En el mismo se produce la muerte de un amigo de papá. Su mujer le fue a llevar el desayuno al conuco y lo consiguió muerto. Se dijo que murió de repente. Pero entre los lugareños se corrió la noticia de que le había dado un infarto. El saludo de mi papá y el señor que murió era de “Miasmanos”, es decir se trataban  como hermanos.



Una vez que termina de inyectar  a la niña, él se va a llevar el burro al potrero donde dormía. Mi mamá sale a buscar agua a la laguna que estaba cerca de la casa.  Cuando regresa mi mamá con el agua mis hermanos le comentan que su hermana pequeña dice que se comió algo y que lo tenía en la garganta. La madre se preocupa  con la novedad de la hija que  decía haberse comido algo que le hacía sentir muy mal. La niña presentaba un leve y continuo llanto. Sus ojos se llenaban de lágrimas, los hermanos mayores y la mamá le daban agua, pan, y aquello no se le bajaba.

De inmediato se manda a buscar al abuelo que vivía cerca de la casa. Éste mira a la niña y procede a ensalmarla. Le reza las oraciones que corresponden, pero no consigue alivio en la niña. Entre tanto el padre, la madre y los hermanos están preocupados. Buscan a ver si era que se había tragado la tapa del frasco de la medicina, pero nada.

Pasaron las horas y había que ir a dormir.  La niña agotada se había quedado dormida. Estaba cansada del llanto. Su mamá la cobijó para ver si con el dormir lograba alguna mejoría. Porque si seguía mala, a la mañana siguiente debían tomar rumbo hacia la ciudad, que quedaba muy lejos, en busca de la medicina para curarla.




Estando mi padre adormitado en el amanecer, cuenta que siente que algo lo roza por debajo de su chinchorro y se le presenta de frente y le dice con voz de otra dimensión: “Miasmanos”. Él se despierta y le dice de manera interrogativa: ¿Miasmanos? ¿Ah eres tú quién me está asustando a mi muchacha? Pues te vas de mi casa y si tenías algo pendiente búscalo en otra parte, a mi hija me la dejas tranquila. ¡Te me vas de  aquí! Te acompañé al momento de tu muerte y entierro y fuiste como mi hermano y vienes a hacerme esto… ¡Me haces el favor, te vas  de mi casa y más nunca vuelvas!

La mamá que estaba muy cansada por el llanto de la niña y que no había podido dormirse, le preguntó: ¿y con quién hablabas? Con  el muerto que es el que nos tenía asustada a la muchacha. Pero ya no nos va a molestar más, duérmete que ya se ha ido. Y así fue. Por la mañana la niña ya no lloraba, todo volvió a la normalidad.

Entonces mamá le  dijo a mi padre: de ahora en adelante usted trate a las personas por su nombre, no se juegue con más nadie para que eso que nos pasó no se repita. Y así lo hizo. Y  siempre recordaba y contaba cómo una tarde ya hacia la noche, el muerto miasmanos del caserío, que asustó a la familia y en especial a su niña, recibió en su hora el ensalme que bien largo lo corrió.




26 de marzo del 2018
Serie Cuenterías inédito

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miércoles, marzo 28, 2018

MIGUEL HERNANDEZ A VICENTE ALEIXANDRE




76 AÑOS DESPUÉS
Orihuela 30 de octubre 2010 - Prisión de Alicante 28 de marzo de 1942

Se lo llevó el odio
pero jamás han podido impedir
que regrese cada día 
más altiva su voz 
más sonoros sus versos
más pródigo su canto


Vicente

A nosotros, que hemos nacido poetas entre todos los hombres, nos ha hecho poetas la vida junto a todos los hombres. Nosotros venimos brotando del manantial de las guitarras acogidas por el pueblo, y cada poeta que muere deja en manos de otro, como una herencia, un instrumento que viene rodando desde la eternidad de la nada a nuestro corazón esparcido.

Ante la sombra de dos poetas nos levantamos otros dos, y ante la nuestra se levantarán otros dos mañana. Nuestro cimiento será siempre el mismo: la tierra. Nuestro destino es parar en las manos del pueblo. Sólo esas honradas manos pueden contener lo que la sangre honrada del poeta derrama vibrante.

Aquel que se atreve a manchar esas manos, aquellos que se atreven a deshonrar esa sangre, son los traidores asesinos del pueblo y la poesía, y nadie los lavará: en su misma suciedad quedarán cegados.

Tu voz y la mía irrumpen del mismo venero. Lo que echo de menos en mi guitarra lo hallo en la tuya. Pablo Neruda y tú me habéis dado imborrables pruebas de poesía, y el pueblo, hacia el que tiendo todas mis raíces, alimenta y ensancha mis ansias y mis cuerdas con el soplo cálido de sus movimientos nobles.

Los poetas somos viento del pueblo: nacemos para pasar soplados a través de sus poros y conducir sus ojos y sus sentimientos hacia las cumbres más hermosas. Hoy, este hoy de pasión, de vida, de muerte, nos empuja de un imponente modo a ti, a mí, a varios, hacia el pueblo. El pueblo espera a los poetas con la oreja y el alma tendidos al pie de cada siglo.


Dedicatoria de Miguel Hernández a Vicente Aleixandre
de la obra
Viento del pueblo




Miguel Hernández recita -canción del esposo soldado-

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lunes, marzo 26, 2018

¿CERRAREMOS ALGÚN DÍA EL LIBRO DEL HORROR?



Hoy 26 de marzo del 2018, se cumplen 126 del viaje del poeta a los territorios de las hojas de hierba cósmicas y siderales. Este texto lo escribimos en abril del 2003.  Partimos de unas notas de Whitman en las cuales da cuenta de lo que significa la guerra. Y en ella seguimos estando. Si quitamos el nombre de Irak y colocamos hoy a Libia, acualquier otro,  o tristemente a este expaís llamado Venezuela, todo lo demás queda igual o es aún más doloroso. La guerra, la violencia, la represión, el odio y los enfrentamientos, lejos de extinguirse se esparcen  por todo el planeta, como un mal inextinguible. Y como dice Wright Mills, los llamados períodos de paz, no son más que breves intervalos entre guerras. ¿La detendremos alguna vez? 



Estas notas quizá permitan echar una ojeada muy fugaz sobre aquella vida y aquellos horrorosos pormenores que nunca serán transmitidos completamente al futuro. La parte que transcurrió en los hospitales del drama entre 1861 y 1865 merece por cierto quedar escrita. En aquel drama de tantas facetas, con sus repentinas y extrañas sorpresas, sus mentís a todas las profecías, sus momentos desesperados, el pavor a la intervención extranjera, las campañas interminables, las batallas cruentas, los poderosos ejércitos a la vez macizos y bisoños, las levas, las donaciones, los inmensos gastos de dinero, como una lluvia recia y constante, además del infinito duelo universal de los últimos tres años sobre toda la tierra, de mujeres, padres, huérfanos; la médula de esta tragedia concentrada en aquellos hospitales militares (a veces parecía que el interés total del país era un vasto hospital central y que todo lo demás fuese un reborde); todo eso formaba la parte no contada ni escrita de la guerra, infinitamente más grande –como lo es la vida.- que los pocos borrones y distorsiones que se escriban o digan jamás.

Pensad- y es importante que lo hagáis- cuánto ha sido enterrado ya, cívico y militar, en la tumba de la tiniebla eterna.

WALT WHITMAN[1]

Este es un texto escrito por Whitman sobre su experiencia con los enfermos y heridos, durante lo que él denomina el suceso primordial de su tiempo: la guerra de secesión. (1862-1865).

Tal vez lo que más valga la pena resaltar de esas páginas, transcritas de libretas teñidas de sangre y de dolor, es la afirmación de que la dimensión del horror, el tamaño de la degradación que alcanza el hombre, cuando emprende una guerra que lo enfrenta al hermano, sin saber a ciencia cierta por qué, llevado a los frentes de batalla por intereses, hegemonías y poderes, que nada tienen que ver su desvalida e indefensa humanidad, es la convicción de que el dolor es tal que no cabe en la palabra.

¿Qué diría nuestro viejo Walt, de las invasiones de hoy, si tuviera que cuidar a los heridos y desamparados, a los desalojados de sus tierras y a los lanzados desde tan lejos a zaherir y destruir a sus hermanos de otras latitudes?

¿Acaso ese soldado a quien han apertrechado con la última tecnología bélica y aquel hombre cubierto de miserias que resiste, tienen algo que ver con la disputa por el barril de petróleo que aún no se ha extraído o con la lucha de poderes que se desata a sus espaldas?

¿Será que el colectivo-hombre no podrá alguna vez detener la guerra permanente que le han impuesto?

La actual invasión, constituida en práctica aceptada, convirtiendo en prescindibles los hombres que habitan esas tierras  no es el inicio de una nueva guerra, es tan sólo otro episodio de la masacre que rige el planeta.

Es la máxima expresión de la sobreexplotación y la mayor evidencia de la humanidad que aún no hemos alcanzado.

Ojalá la palabra que el poeta no dijo nos despierte el alma  hasta hacernos centinelas de la vida y no simples y pasivos testigos de la muerte.

Ojalá algún día las madres no permitan que les arranquen a sus hijos para llevarlos a la guerra, cualquiera sea la frontera la razón o la justificación que se levante.

Ojalá algún día ninguna mano se levante contra otra y la bala pierda su recorrido de muerte para convertirse en encendedor de lámparas de tierra.

Ojalá y al final de un día luminoso de un amanecer distinto se encuentre el hombre para abrazarse con el hombre desprovisto de detonantes y de minas equipado con semillas y pájaros, estrellas y mariposas.

Ojalá la sangre deje algún día de verterse para que el hombre se dedique a vivir una vida digna de ser vivida para una muerte-transformación de sonidos de cuerda en timbales oceánicos y cascadas de hierbas.

Ojalá cerremos algún día el libro del horror y comencemos a escribir el primer verso de la historia del hombre.

Algún día entenderá la humanidad que lo que tiene que dilucidar es cómo construir una sociedad fraterna y solidaria, sin dueños ni propietarios, armados del almácigo de su pensamiento y la leña encendida de su corazón viajero y peregrino.

Más vale, con el viejo Walt, rescatar del mañana las palabras del futuro la canción que vendrá, anónima y colectiva, como quería León Felipe, que suene tan duro y tan alto que apacigüe para siempre la trayectoria de los misiles y el cauce de la pólvora.

Ojalá y nos quede vida para esparcirla como lluvia sobre los campos devastados y los rostros ennochecidos.

Ojalá y no se nos apague la pequeña lumbre que nos entregaron al nacer para que la propagáramos al corredor de relevo que seguirá nuestros pasos para hacer un camino centelleante de alegrías.

Ojalá y no se nos haga demasiado tarde para ir a edificar las aristas que perdimos en este tiempo de asesinos al que asistimos.

Ojalá y se desaten las furias del amor hasta arrasar con toda extensión del odio.

Ojalá y volvamos al pozo primigenio del que insurge la mirada primera que inventó la risa.

A esas tareas invitamos a sabiendas de que solos no podremos sino en rueda rueda cada vez más gigante y planetaria.

mery sananes
escrito el 03 de abril del 2003
publicado previamente en embusterías
el 11 de marzo del 2011



[1] Días ejemplares. Buenos Aires, Ediciones Corregidor, 1975, pp. 145-146.




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sábado, marzo 24, 2018

MATEO MANAURE MÁS ALLÁ DEL SILENCIO Y EL OLVIDO


MATEO, SIMPLEMENTE QUIERO SALUDARTE!
Agustín Blanco Muñoz

Si Mateo, apenas quiero saludarte desde este punto de tierra dónde también estás tú, aunque ya marques la diferencia por habitar en una doble dimensión. La terrenal, de la que no te podrás marchar, atrapado como estás por tus propias huellas y la espiritual-sideral que ya te era familiar y que ahora te acoge con el festejo de sus oraciones de bienvenida.

Mateo, hoy sabemos que te fuiste a pintar en la tierra de los cielos y a inventar orinoquias en el alma de los atardeceres. Que sin tropeles ni embates te llevaste tu taller a la más alta dimensión para compartirlo con ángeles, chirulíes y las siempre vivas celestiales.

Pero tu advertencia de vida y obra fue y es muy clara: nadie me separará nunca de esta tierra: en ella viviré por siempre. Y es tal tu apego, amor y locura por tu terruño que cuesta mucho conseguir persistencias como la que te vimos, sentimos y que, con toda seguridad, mantendrás ante todo aquel que te pregunte en cualquiera de tus paraderos.



Sabes que dejaste una Escuela. Que tu prédica por este suelo, su libertad, plenitud y albergue de amores no se va a perder. Porque una siembra como la tuya, tan profunda, artística y humanamente elaborada, una huella de tal dimensión será rescatada, si no por éstas, por las próximas generaciones. Entonces se habrá comprendido cabalmente lo que significan los suelos de una patria en cuanto asiento dé y para todos los verdaderos amantes y militantes de la vida.

Y hoy quiero repetirte que a gente como tú, a amigos del alma y compañeros como tú, siempre habremos de agradecer el gesto de luchar para que nunca nos falten las policromías que hacen recados de flautas y violines que se nos atrincheran en las venas de sol y entregas, para que alcancemos una existencia  al lado  de los dioses  infinitos de la creación de mañanitas, en plegaria ante los luceros que apuntan hacia la liberación de todos los hombres.

Por eso Mateo, no hemos venido a despedirte. Quienes aquí estamos asumimos el compromiso de aceptar y vivir tus enseñanzas. Y esto lo hacemos por la convicción de que no es la palabra sino el hacer de vida lo que lleva a cumplir con las dimensiones que el andar nos tiene reservadas como destino.

Mateo, en la Cátedra Pío Tamayo, donde tanto recibimos tus lecciones, te saludamos con profunda emoción y sentido de futuro y afán de seguir tus pasos creadores.  Esa búsqueda está en las palabras  de tu alumna y amiga Mery Sananes.



























MATEO SE FUE A RENACER
EN UN ESPACIO SIN SILENCIOS NI OLVIDOS
Mery Sananes

El 20 de marzo del 2018, día de una luna creciente que remontaba el azul cobalto de un cielo que había presenciado previamente un alto estallido solar, nos llega la noticia. De esas que dejan huella en los armarios del alma. 

El pincel de Mateo Manaure se detuvo en el último lienzo, para marcharse con sus colores y cocuyos a renacer en un espacio sin silencios ni olvidos.

La vastedad del azul será ahora la tela sobre la cual derramará todos los colores que integren una verdadera oración de amor al hombre, sin fronteras ni cercas. Hortelano de los suelos y rostros de su tierra, y ahora de los territorios del infinito, Mateo Manaure seguirá dibujándole al hombre un porvenir alumbrado de arcoíris. 



NINGUNA DISTRACCIÓN DETUVO SU ASOMBRO ANTE LA VIDA

Ninguna distracción logró detener su asombro ante la vida. En los espacios en blanco reconstruía un universo a la medida del hombre. En su alma revoloteaban pájaros y resonaban grillos y sapitos. Desde sus manos emergían racimos de luciérnagas, que le entregaron la lumbre con la que pintaba.

Y cada una de las formas que fueron tomando sus pinceles buscaba el mismo objetivo. Toda tu obra es un espejo para que el hombre aprendiera a mirarse a sí mismo a través de sus colores, sus trazos, sus líneas, sus simetrías y asimetrías. Y su propósito siempre fue que el hombre pudiera utilizar su propio poder creador para advertir en su alrededor esos elementos que él les entregaba.



LA CREACIÓN DE MATEO MANAURE
 UN INSTRUMENTO PARA EL PORVENIR

No hubo forma ni medio que no ensayara y hasta en sus últimos años dio cuenta de su capacidad para reinventar  su mensaje con nuevas técnicas y búsquedas. Incansable artesano del color y las formas, las abstracciones y los rostros, los atardeceres y todas las tonalidades de los suelos de su tierra, Mateo Manaure, nunca disminuyó su poder de creación ni su persistencia en convertirlo en un instrumento del porvenir.



Quien vea, estudie, se detenga ante los lienzos de MM encontrará en ellos una riqueza de tal magnitud que pareciera que de sus suelos fuesen a brotar enredaderas, que desde los rostros emergieran cantos antiguos, que de sus simetrías se produjeran fenómenos espaciales que aún no hemos comprendido.

DEJÓ HUELLAS EN CADA ESPACIO QUE OCUPÓ
EN UN EXPAÍS DE CIEGOS Y MUDOS

Dejó huellas en cada espacio que ocupó. La Universidad Central de Venezuela fue uno de los tantos escenarios de su creación. Y sus murales son una convocatoria a vencer las sombras, a dejar pasar el sol, a detener la sequía de los árboles y el destierro de las guacamayas.



Pero nuestro expaís se convirtió en un albergue de ciegos y de mudos, de hombres de espalda a la convivencia y la fraternidad, azuzados por todos los odios y las violencias, se han vuelto unos contra otros, se han convertido en sobrevivientes de una gran tragedia, y ya ni se reconocen en la flor del camino.

Del árbol sólo saben de su leña, De su hermano sólo conocen su utilidad para alcanzar un grado más alto en el barómetro de las intrascendencias. Del más allá sólo saben del sigilo y la desconfianza. El amor es una mercancía vencida.




SU OBRA ES UN LLAMADO A LA VIDA

¿Cómo internalizar entonces una obra como la de Mateo Manaure que es un llamado a la vida? Sus cuadros se venden en las subastas, guindan en algunos museos, otros los tienen en las salas de sus casas. Pero su propósito sigue sin cumplirse.



Un cuadro de MM es un paisaje detenido, un atardecer o un amanecer que queda fijado en la pupila como una señal. En sus trazos crecen bosques inmensos, enredaderas de todas las florerías, y el color subterráneo de los sueños aun no realizados.



Como quien recogiera ese paciente trabajo del hombre común que labora diariamente esos suelos y que reverencia el milagro del crecimiento y la complicidad con el agua.

¿CÓMO Y DONDE CABE LA OBRA DE MATEO MANAURE EN ESTE EXPAÍS HECHO DE RUINAS?

Sus líneas geométricas son coordenadas que hay que descifrar para saber en qué direcciones erradas andamos y cuáles deberíamos transitar para un saber, un conocimiento y una ciencia nuevos para el hombre y no en su contra.



Uno se pregunta ¿dónde y cómo cabe la obra de Mateo en este expaís hecho ruinas? Los rostros que fue recogiendo en su largo trajinar  por estas tierras traen otro mirar, rescatan lo que podría ser, si algún día la violencia cesara y la acumulación no se hubiese convertido en el único sentido de la vida.


Y SIN EMBARGO ES AHORA CUANDO SU OBRA ADQUIERE
MAYOR RESPLANDOR

Y sin embargo, es en estos tiempos de opacidad y tragedia, de lágrimas vertidas y por verter, cuando la obra de Mateo adquiere mayor resplandor y su mensaje mayor contenido. Si tan sólo aprendiéramos a mirarnos a nosotros mismos a través de sus pinceladas, si escucháramos la música que mana de ellos, esa sacra tonalidad de aquello que toca la humana especie, tal vez pudiéramos comprender mejor hasta donde nos han llevado y qué hacer para defender esos suelos, esos rostros, esos cielos, esas estampidas de color y de belleza que él nos deja sembrados en cada uno de sus lienzos para que despertemos.

LOS HOMBRES DE SU DIMENSIÓN NO SE AUSENTAN JAMÁS



Y hombres de la dimensión humana de Mateo Manaure nunca se marchan. Siguen regando su belleza y esparciendo su mensaje. El hombre común – el que aún no han podido domesticar, lleva esos colores grabado en su mirada, y sus manos conocen de cerca la magia de la flor y los enigmas de los florecimientos. Lee en el vuelo de los pájaros el tiempo que le corresponde y en los luceros de la noche  las coordenadas de la luz.

De allí los recogió Mateo y los convirtió en pinceladas de porvenir para el hombre que ya no tiene acceso ni cielo ni a tierra ni a luz. Ese que sólo vive en una mortaja que le va creciendo a la medida de su vida desvivida.



Mateo los recupera y devuelve a la vida y de su mano sabemos que habremos de encontrar como hacer realidad la promesa del espejo que en su envés lleva oculto y a salvo el cántico expropiado del hombre. Seguirá dibujando y tenemos la certeza de que aparecerá cada cierto tiempo en los amaneceres sepia. En los dorados de los ponientes que anteceden la noche.



Le hicimos una promesa que aún no cumplimos. Y tendrá su seña  y su respiración en cada letra. Mientras, nos juntamos a Cora, amorosa compañera de Mateo desde hace muchas décadas, a sus hijos, a los suyos.
Desde esta su casa hecha de lumbres que nos enseñó a amar.

JAMÁS HABREMOS DE DESPEDIRNOS DE MATEO MANAURE

Por todo eso, Mateo, ni te despedimos ni venimos a decirte adiós. Jamás lo habremos de hacer. Seguirás dictando sus lecciones como Maestro Floricultor en las aulas de la Cátedra Pío Tamayo y el Centro de Estudios de Historia Actual. Nosotros, tus alumnos, venimos a expresarte que cada día vamos a esparcir cada vez más tu condición de Maestro de estos espacios, donde queda sembrada tu huella de libertad, belleza, creación, sensibilidad mayor y el más profundo de los amores por la humana condición que nombran y la que tú has querido que sea.



Porque tú Mateo eras y serás un militante de las auroras para ir de lienzo en lienzo dejando recados de la necesidad  que tenemos no de mirar sino de sentir,  hacer y tener la vida, no como simple goce, sino para hacer de ese oficio labor de trascendencia que se convierta en mañanita de amores para todos.



AQUÍ TE QUEDAS MATEO POR SIEMPRE EN ESTOS SUELOS
QUE HICISTE TUYOS PARA ESPARCIR SUS FRUTOS

Mateo, queremos que en esta hora de tu vuelo, tengas la certeza de que te quedas por siempre en estas tierras dando tus lecciones de lo que es verdaderamente un territorio de nación, independencia y libertad. Suelos para albergar amistades fraternas y los valores capaces de pintar intensa y profundamente la existencia. Y por eso podemos decirte: Gracias, Maestro Floricultor y Constructor de porvenires a partir de los colores de las almas de manjares y caramelos.

Hasta luego Maestro, amigo, compañero de aventuras, andares y persistencia. Y te repetimos lo que tanto sabes, que te queremos mucho, mucho, muchísimo!!


Palabras leídas por Agustín Blanco Muñoz, el miércoles 21 de marzo del 2018, al saludar la partida hacia nuevos derroteros del artista, creador y amigo de muchas décadas, Mateo Manaure.






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