jueves, junio 22, 2017

A VECES


A veces 
basta una flor
para rasgar la oscuridad




Sometimes
a flower is enough 
to rip darkness


texto y foto / mery sananes
27 febrero 2015

esa flor es la que todos llevamos dentro
sólo que a ratos apenumbrada 
silenciada u olvidada
y quizás en estos tiempos tan sombríos
valga la pena convocarla a que restaure
sus dominios de luz

22 junio 2017


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lunes, junio 19, 2017

UNO NUNCA SE DESPIDE DE LOS HIJOS




Para Carmen y René 


 Piero Rodríguez a un año de su viaje al corazón de sus hijos


Donde quiera que estés,
nos salva tu sonrisa...
RRS

Uno nunca se despide de los hijos. Ni cuando por primera vez uno los deja en un aposento distinto al del regazo. Ni cuando llega ese día donde toca llevarlos al recinto de una escuela y uno se queda adherido a los cristales como si nunca fuese a llegar la hora de ir a recogerlos.

Ay de esa hora en la que permanecen en una casa ajena o en la que se van lejos, más allá del solar a descubrir los horizontes de otros rostros, de otros instantes estremecidos de la vida.



Y ay de ese tiempo en el cual ya recogen sus aperos para comenzar a escribir su propia historia. Y uno se va con ellos enredados en las trenzas de los zapatos, adherido a los ojales,  en el envoltorio del pan que ya no les preparamos, en la valija de sus sueños,  en la tempestad del tiempo y la algarabía de cada victoria que conquistan desde todas las lejanías.



No se despide uno jamás de los hijos, porque siguen cosidos a nuestras manos, sembrados en las pupilas,  enhebrados con hilos de estaño y plata a los días.




Menos aún si contrariando toda verticalidad, el azar en un instante se los lleva a una dimensión inesperada. Y uno se queda inerme, desprovisto de todo,  anclado en ese hacer girar el tiempo al revés, que nos lleva una y otra vez a la vida vivida,  a la cosecha de risas, a la mesa servida,  a entablar ese diálogo infinito con lo que jamás se habrá de desprender de la piel de los regocijos.


Y cuando eso ocurre, la despedida se revierte y se convierte en un arribo permanente,  en una presencia inagotable, porque el gesto que se quedó inmóvil sigue reverberando en el interior de las horas, las alegrías construidas continúan creciendo como un huerto de siemprevivas, en cada uno de nuestros días.

Y aun habiendo partido,  nunca se hace tan alta su presencia porque son nuestros sus pasos,  su respiración y sus haberes regados en el amor que siguen dejando en cada uno de los amaneceres



Vuelve uno a entender que la vida entera es una permanente despedida, como si naciéramos tan sólo para hacernos aptos para convertir cada ausencia en una fuerza irreversible, capaz de ascender por los acantilados, descender en las gotas de lluvia, hasta hacer de la memoria un vuelo nocturno por los mediodías,  un amarizaje en el sol que se devora el rocío,  una creciente de azahares sobre los días por vivir.




Piero dejó esparcidos su risa y sus hijos, esa alegría que derramaba sobre todo lo que hacía y sobre sus afectos. Dejó su ejemplo de tenacidad y persistencia, que acompaño su afán de cristalizar en un aroma único, espigas nuevas y el duende de unas aguas destiladas a través de los vasos que comunicaban su corazón con las inmensas vasijas de sus creaciones.



Piero dejó establecidas en el tiempo las lecciones de la madre y el padre, aprendidas en la mesa del herrero y en el bosque de los frutos que maduran. De él proviene una alegría única que ninguna distancia habrá de disipar. Y es hora de retomarla para dejar ir la tristeza y hacer de ella un instrumento de percusión, de viento, de cuerdas, para festejar su vivir y multiplicarlo como una ofrenda sobre los días que vendrán.

mery sananes
19 de junio 2017




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sábado, junio 17, 2017

EN EL CORAZÓN DE LAS AVES

a Hilario Barrero



Ay de esos pinceles tuyos
que hacen del mirar un vuelo
sin final en que nada sigue
siendo lo que es
sino lo que tus pupilas ven para
devolverlo a la realidad
agigantado y sin límites

Ay de ese pájaro que los reúne
a todos bajo una misma ala
que los infinita 
y de ese prisma que con 
la magia del agua que mana
de tus manos y el sol que
nace de tus ojos
suelta arcoiris en el 
corazón de las aves
para que nunca se olvide
que no hay creación más alta
que la que hace nido en el
resplandor del asombro


Dibujo / © Hilario Barrero
texto / mery sananes

17 junio 2017
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UN PERRO VERDE EN UN MARTES 13



UN PERRO VERDE EN UN 
MARTES 13
A Cross


Vi hombres de verdes con armas
vi agresividad vi violencia vi odios vi muerte
esos “humanos” estaban vestidos de muerte 
rompían todo a su paso

Disparaban sus armas, maldecían la vida,
gritaban el odio buscaban la muerte
tiraban las cosas destruían la paz
imponían su ley

Su ira crecía, a la par de su irracionalidad
eran dueños, jueces y verdugos
jamás vi tanta rabia acumulada
en un  humano jamás

Como sólo se ladrar  
ladré, un par de veces ladré
con afán y lealtad, ladré

Pero un verde bañado de muerte le disparó
a mi ojo derecho ciego por la sangre
pero con mi lealtad intacta ladré
ladré ladré ladré

Los verdes de la muerte intentaron acallarme
matándome otra vez pero la valentía de mi
anciana madre me salvó pues ella atravesó
su anciano cuerpo para recibir las balas 
que me tocaban a mí

Vieja de movilidad reducida expropiada
por los años pero de valentía intacta
cambió cachazos de odios por vida para mí

Ambos ya en el piso su sangre y la mía
sus lágrimas y las mías fusionada por la vida
con caras y gestos le dije no llores mamá
iré al cielo del mundo que provengo
nos denegaron el habla

Siempre fue fácil hacernos entender con caras
y gestos a través de las energías
¡pero qué energía tan grande y poderosa es la
Democracia y la Libertad mamá!
y qué energía tan débil tan precaria la dictadura
la ignominia y el crimen

Por eso disparan sus armas
sus odios, su violencia, su muerte
nunca podrán tenerme
nunca tendrán un perro

Porque están impedidos para entender
la energía del amor la ternur la paz
la lealtad la disciplina la valentía
la democraia y la libertad...


Jorge Delgado

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sábado, junio 10, 2017

LA AVENTURA DE LEER A RENÉ RODRÍGUEZ SORIANO




EL NOMBRE OLVIDADO

INCLEMENTE RECORRIDO POR LOS
ACANTILADOS DEL AMOR
mery sananes



Leer a René Rodríguez Soriano es siempre una aventura. Asomarnos a “El nombre olvidado” (Ediciones Callejón, San Juan, PR, 2015), como a cualquiera de sus obras, es amarizar en un lago donde podemos nadar hasta sus infinitas orillas, o quedarnos detenidos en una de sus tardes, buscando aquella historia que también pertenece a nuestros olvidos o a nuestras memorias destejidas.

Y allí nos encontramos hablando un lenguaje que no conocíamos pero que suena a lengua materna. Como colocarle nombres a esos sinsentidos que se nos atraviesan en la víspera de un sueño que concluye en una noche de insomnio. La sorpresa y el asombro: el bajel en el cual quisiéramos ser tripulantes.

A veces queda uno tan enredado en la lluvia, las memorias, las imágenes que se quedaron prendidas de un solar o una ventana, que las nuestras se deshilan en esos gestos que solo los dedos pueden construir sobre una caricia.

Los escritos de RRS tienen ese ritmo. Y a la final uno no sabe si era nuestro el ojo frente al mar, o el desgarramiento sobre una línea divisoria invisible pero inmensa como una muralla.

TRECE HISTORIAS EN LAS CUALES LO ÚNICO AUSENTE ES EL OLVIDO

Este libro cuenta trece historias en las cuales el olvido es lo único ausente. René va en persecución de sus memorias, instantes que dejan huellas tan hondas, que el rostro siguiente no las ha de borrar. Un hermoso entramado que se va construyendo de escenas capaces de coparlo todo.

TODAS LAS HISTORIAS CONSTRUYEN UN AMOR DE PLENITUDES

A la final poco importa cuál de esos rostros queda dibujado en sus pupilas, o en sus dedos. Todas construyen un amor de plenitudes, que René se lleva en sus alforjas como el más preciado historial de su vivir. Y cada a una de esas aventuras inconclusas agrega una inequívoca individualidad que solo explica a través de ese torbellino de adjetivos y gerundios que dan cuenta de su estremecimiento, su sed y su indeclinable pasión por los escarpados pasajes del amor.

Y es ese ritmo cadencioso el que nos envuelve en una historia que hacemos nuestra, sin saber si quedamos habitando el mar que le cabía a Helga en sus ojos, o en el regazo de Sara con sus manos llenas del dulzor, o en el frío de ese charco caudaloso en el cual aprendió a nadar sobre los mágicos hombros de su padre y el incierto lugar de lo desconocido.

COSER CON HILOS DE AGUA UNA TRAVESÍA SIN OLVIDO

Uno sigue una trama que no es, un camino que se corta una y otra vez, pero que deja sus huellas sobre la respiración. Y uno se pregunta si ese nombre olvidado es el nuestro o el de aquel que nunca dejamos ir aunque jamás hubiese llegado. Uno se introduce entre esas navegaciones tratando de coser la travesía con hilos de agua. Y a la final René borda sobre el océano una memoria que jamás se escapará de los horcones y celosías de sus días sin sol.

RRS tiene la virtud de siempre cabalgar a rienda suelta, sobre un mundo que él construye hurgando sobre una realidad que hace fugaz todo instante supremo. Y su escritura es el ejercicio de labrar ambos, con desmesura y fervorosa conmoción. Trazos sueltos, afirma, prosa menor que ni siquiera aspira a nadar en la otra orilla. Tenues apuntes que quizás a más tardar mañana, borren las aguas.

PERSISTENTE TAREA DE LA MEMORIA

Y sin embargo toda su obra es una afanosa y persistente tarea de la memoria. De cada fugacidad retiene una historia que al sujetarla entre sus dedos, se enraíza en el aire como un canto que ya nadie va a olvidar y que él va leyendo sobre la piel y el escampado.

“El nombre olvidado” es el hechizo, a pesar de las despedidas. El bebedizo de aromas que se mastica para que el beso se siembre en sus ojos. Y el expediente a la futilidad de un corazón que no tiene ya espacios en un mundo desguarnecido y furioso.

UN RITO PARA QUE DEJEN DE LLOVER OLVIDOS

Nada es lo que a primera vista parece. Hay un pájaro dentro de la lluvia. Y mojado como un pez trata de asirse con su pico a la ramita seca que pretende llevar a su nido, dice. Un viaje sin visa por los senderos del sueño y los cuerpos desplazándose, despiertos, a toda vela, para que el lector se encuentre o desencuentre. Quedan las coordenadas de su andar pero solo el lector descifrará si llegará al puerto previsto o si su aventura recorrerá el olvido para alcanzar la cima de un nombre indeleblemente sellado a su destino.

Con René se recorre ese ático donde aflora, febril y lúcida, la vastedad de un mundo que se niega y reafirma a cada golpe de página.

EL ASOMBROSO MISTERIO DE LAS TARDES SIN FONDO

Dice RRS: la soledad es un territorio vasto y pleno de matices que solo podemos ver los que aprendemos a descifrar los códigos y símbolos que adornan las paredes de las tardes sin fondo. Siempre he sido el mismo, el mismo solitario que entre libros, música, placas y películas he vivido en todos los lugares y todos los momentos con la misma intensidad y el mismo ritmo.

Y es en medio de esas tardes sin fondo que se van fraguando sus historias. ¿Cómo si no puede René convertir una negra cabellera en un pasto preferido para perdidas flores del naranjo? ¿Escuchar en una voz el resonar de un arroyuelo o los primarios cantos con los que lo arrullaba su mamá?

RENÉ CONOCE SU GEOGRAFÍA COMO SI NUNCA HUBIESE
SALIDO DE ELLA

Pero no nos equivoquemos. En cada uno de sus libros, sean poemas o narraciones —géneros que a él no le gusta delimitar— hay una realidad que lo define sin cercarlo. RRS es un hombre de su tierra, de sus yaraguales, de los huertos de flores de su madre, de Manuelico y el río donde su padre le enseñó a nadar. Conoce su geografía como si nunca hubiese salido de ella. Desde allí construye su universo. Y no hay rostro ni amores ni mirada que pueda hacerlo desprender de sus raíces.

UN DESLAVE DE AGUAS TRANSPARENTES

Cada historia delinea un rastro de la historia política dominicana, que él expande sin esfuerzo alguno a la Plaza Tahrir o a cualquier otra parte del planeta. Conoce bien el mal de su tiempo y tiene plena conciencia de su impacto en una sociedad que carece de rumbo y porvenir. Y eso le permite desarrollar sentidos que se prolongan en instantes inéditos. Allí le brota la poesía como si fuese un deslave de aguas transparentes.

Refiriéndose a Isabel, dice: me cortó, dejándome en la boca podridas las palabras y en todo el cuerpo un dolor ciego y una afasia de música y de lirios. Solo, desde entonces, soy, apenas, un desolado transeúnte de amor con aleteos que acaricia en sus recuerdos, aterida de dolor y frío, una bandera hecha jirones de ternura y el marrón de unos zapatos que calzarán por siempre los pies de la huella zurda y mansa que eternamente he de seguir por los zaguanes de la tarde.

LA PALABRA: UN ALUVIÓN SIN MESURA NI ESTATUTO

Allí se desata la palabra como un aluvión sin mesura ni estatuto. Migra como los pájaros de un rostro a otro desbordando una caligrafía capaz de sentir que el amor es una bicicleta, un auto veloz, y que el paisaje es tan de instantes, como respirar o partir, para saber que en la distancia alguien habrá de leerlo y escribirle mientras sueña o viaja lejos de él.

Nada es lo que parece, dice. Ni siquiera el pájaro a su canto, mientras observa las manos de Keiko despejando la niebla, lavando la llovizna. Su voz convertida en un rumor de quena india capaz de salvarlo del estío y las cuadriculadas componendas de políticos, urbanistas y burócratas mal pagados.

Y al describir ese instante único y lúcido, el lector se embebe tanto en ese derroche lírico que busca en su memoria lo que pudo olvidar para traerlo de nuevo al revuelo de un palomar enardecido.
Una sola historia para mil rostros o un solo rostro para todas las historias. Poco importa. RRS tiende un lienzo con todos los colores, aromas y ausencias del amor. Y el lector elige la suya. Pero nadie queda al margen de esa tempestad de seducciones.

“El nombre olvidado” es una memoria tatuada en la piel de los días, un recorrido inclemente por los acantilados del amor.

mery sananes

Publicado en Hoy Digital, República Dominicana 
10 de junio del 2017, en el siguiente enlace:




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jueves, junio 08, 2017

CANTO DE ZUMAYAS



La primera luna llena de junio

a Federico García Lorca
a su romance de la luna
y a los tantos niños que desde
entonces se han quedado dormidos
sobre la fragua del odio


Por el cielo va la luna
en este mes de junio
sin polisón de nardo
sin un niño de la mano
es sólo un velero 
de velas blancas
danza que danza
en su oceáno de azules
buscando zurcirse 
en el pozo de las lágrimas
que vierten las madres
cuando un golpe de muerte
les arranca las risas 
paridas en las noches 
sin canto de zumayas



texto y foto
mery sananes
08 junio 2017



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martes, junio 06, 2017

FEDERICO GARCÍA LORCA EN OTRO JUNIO



A veces se pasan las fechas, Y eso sólo ocurre cuando un personaje, una obra, un sentir está integrado a uno sin calendarios que lo recuerden. Porque lejos de ser una memoria es una parte de nuestra esencia, un verso que aparece en cualquier instante, un poema que se cruza en la esquina sin querer, en medio de bullicio. Una sensación a fruta fresca y el dolor recio de un disparo repetido hasta la saciedad en un mundo carente de humanidad.

Es el amor cuando perfila sus sonoridades. La esperanza estampada en un porvenir que no llega. Un canto hondo y recio que no se acalla jamás. Por ello traer a nuestros espacios a Federico García Lorca, es un oficio diario, imprescindible y necesario.

Esta Casida de la mano imposible expresa la mano que todos deseamos, la que no tenemos, la que no alcanza al otro por más que alarguemos la nuestra, aunque pasemos mil noches sin lecho, para tener un ala para la muerte. Una paloma amarrada al corazón. Porque con ese tesoro lo demás pasa, lo demás es lo otro. Viento triste mientras las hojas huyen en bandadas.

Y Federico sabe bien cuántas manos acompañan las suyas, donde quiera que esté, para ahuyentar su agonía, para desviar el disparo con el cual pretendieron extinguirlo, y no pudieron.  Manos heridas, y manos florecidas. Manos laboriosas y manos jardineras. Las manos que le bordan palabras de verde yerba a las tierras resecas. Manos que nacen de las suyas para seguir ejerciendo ese oficio de la alegría que como sonoros cascabeles tienen sabor a granadas maduras.

Saludamos a Federico, en otro aniversario 
de su nacimiento.


CASIDA DE LA MANO IMPOSIBLE


Yo no quiero más que una mano;
una mano herida, si es posible.
Yo no quiero más que una mano
aunque pase mil noches sin lecho.

Sería un pálido lirio de cal.
Sería una paloma amarrada a mi corazón.
Sería el guardián que en la noche de mi tránsito
prohibiera en absoluto la entrada a la luna.

Yo no quiero más que esa mano
para los diarios aceites y la sábana blanca de mi agonía.
Yo no quiero más que esa mano
para tener un ala de mi muerte.

Lo demás todo pasa.
Rubor sin nombre ya. Astro perpetuo.
Lo demás es lo otro; viento triste,
mientras las hojas huyen en bandadas.

Federico García Lorca




 
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jueves, junio 01, 2017

ENTRE JUNIO Y JULIO





entre junio y julio
el sol convoca cónclaves
en los ojos de las paraulatas

la lluvia deletrea abecedarios
musicales sobre los aleros

y los aljibes se derraman
como ríos para dar de beber
sus mieles a los pastos

entre junio y julio
los días tienen sabor
a estación portátil


mery sananes
01 junio 2009

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SIN TRINO NO HAY ALBA NI NOCHE





A Mery Sananes
El pájaro
desde la rama,
alumbrado por la luna,
 -en vigilia con el peregrino-,
que medita en silencio,
recoge con su canto
- que concierta-,
hebras con el rocío y las estrellas
para tejer los fulgores
del alba y las nubes

LUZ MARINA ALMARZA
01 junio 2017

foto / mery sananes
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miércoles, mayo 31, 2017

WALT WHITMAN: HE DICHO LO QUE QUERÍA DECIR


Walt Whitman por Ulke
31 mayo 1819 / 26 marzo 1892


En este nuevo mayo en el cual se cumplen 198 años del nacimiento de Walt Whitman, vale la pena detenerse en estudiar su vida y su obra. El poeta puede que aparezca en toda antología y en la historia de la literatura mundial, como un poeta excepcional. Sin embargo, la verdadera razón de su poesía, el contenido real de su mensaje, sigue silenciado hoy, como lo fue en su propia vida. 

Y Whitman tenía conciencia de eso y por eso escribió en uno de sus prefacios a Hojas de Hierba: este libro es, tomando la palabra en su significado militar, una salida –si para quedar triunfante, y conquistar su campo y objetivos de escape y construcción, no lo sé: habrán de pasar no menos de cien años para que se tenga la respuesta categórica.

Han pasado casi 200. Y su proclama libertaria aún sigue sin conquistar su campo y objetivos de escape y construcción. ¿Acaso se podría reconocer el poeta en el imperio de la globalexplotación?

El poeta de la hojas de hierba y el hombre común, aún aguarda. Como dijo León Felipe, el llanto ha empañado su palabra happiness. Y la muerte continuada ha acallado su canto a la vida.

Seguiremos preguntando ¿cuántos cientos de años de más sufrimiento serán necesarios?

La respuesta jamás podrá ser solitaria, sino de la accion de esa "difícil comunidad de hombres completos individuales" a la que se refería  Juan Ramon Jiménez.

Ojalá releer a Walt Whitman, en este siglo XXI que ha visto como nunca recrudecer las guerras y los odios, contribuya a crear esa comunidad y acercarnos a un mundo más humano.

WALT WHITMAN HABLA SOBRE SUS
HOJAS DE HIERBA

Resultado de siete u ocho etapas y conflictos que se extienden a través de casi treinta años (según me acerco a los setenta, vivo más y más del recuerdo), considero a Hojas de Hierba, terminadas ahora y agotadas sus oportunidades y energías, como mi tarjeta de visita definitiva para las generaciones futuras del Nuevo Mundo, si se me permite decirlo así.

Que no he obtenido la aceptación de mi propia época, y que he echado mano de seductores sueños del porvenir –anticipaciones- (“vive aún la canción, pero Regnard ha muerto”); que, desde el punto de vista mundano y lucrativo, Hojas de Hierba han sido algo peor que un fracaso; que las críticas públicas del libro, y de mí como su autor, muestran marcadamente todavía la cólera y el desdén, sobre todo –“Encuentro una hilera apretada de enemigos de usted en todas partes”. (Carta de W.S.K. Boston, 28 de mayo 1884)-; y que sólo por haberlas publicado he sido objeto de dos o tres ataques especiales del gobierno, bastante graves; todo esto, probablemente, no es más que de lo que yo debía esperar.

Yo pude elegir cuando empecé. No he buscado ni melifluos panegíricos, ni cuantiosas ganancias, ni la aprobación de las escuelas y convencionalismos existentes. Tal como está realizado, o parcialmente realizado, el mejor consuelo de todo este negocio (aparte de un pequeño grupo de los más queridos amigos y defensores que haya tenido jamás un hombre o una causa, sin duda tanto más leales y firmes -¡diminuta falange!- por ser tan pocos) es que, libre y ajeno de toda influencia extraña al espíritu de mi ser, he dicho lo que quería decir, enteramente a mi manera, y he dejado puntualmente constancia de ello. El tiempo decidirá sobre su valor.

Al calcular esta decisión, William O’Connor y el doctor Bucke, son mucho más dogmáticos que yo. Como base de todo lo demás que pueda decirse, yo considero que Hojas de Hierba y su teoría son experimentales., como, en el más profundo sentido, considero que lo es nuestra misma república norteamericana, con su teoría. (Creo que tengo al menos la suficiente filosofía para no absolutamente estar seguro de nada, ni de ningún resultado).

En segundo lugar, el libro es, tomando la palabra en su significado militar, una salida –si para quedar triunfante, y conquistar su campo y objetivos de escape y construcción, no lo sé: habrán de pasar no menos de cien años para que se tenga la respuesta categórica.*

Walt Whitman
“Mirada retrospectiva a los caminos recorridos”, Prefacio a la edición de 1888.
Hojas de Hierba.
Buenos Aires, Ediciones Marymar, 1977, pp. 66-67.
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martes, mayo 30, 2017

WHITMAN POETA DE LOS TIEMPOS QUE VENDRÁN

WHITMAN, POETA DE LOS TIEMPOS QUE VENDRÁN 
31 DE MAYO DE 1819 / 26 DE ABRIL DE 1892

Whitman sabía que su poesía, sus Hojas, sus signos de advertencia, eran para el futuro, para el porvenir. Que eran su contribución a los tiempos que vendrán y que era el llamado a los hombres para que se incorporaran también a la construcción del nuevo orden. Sabía que de ese nuevo orden surgirían las canciones más vigorosas y entregó sus Hojas en nombre de ellas.

Sabía que prefiguraba un orden para ser instaurado y lo celebró de antemano, porque celebró al hombre que debía levantarlo, y porque celebró el orden interno de cada uno. Y Whitman sabía que aún cuando no fuera para él la alegría de entrar de último en la ciudad conquistada, perduraba la visión profética, la alegría de ser mecido en el bravo torbellino de su tiempo, con la orgullosa conciencia de que fuere cual fueren las nubes, las seducciones o las claudicaciones del corazón fatigado, no había desertado jamás, no había desesperado, jamás había abandonado la fe. (Perspectivas Democráticas, p 77)

Esa conciencia de la batalla que se da en nombre de una alegría que es sólo visión profética de una victoria que no se vivirá; esa entrega total a nombre de los tiempos que vendrán, y el no haber desertado jamás en los tiempos de tinieblas, en los tiempos difíciles en que le tocó vivir, el no haber perdido jamás la fe y haberse aferrado a su canción, que es la canción del hombre a través del tiempo, esa conciencia le otorga al hombre el sitio más alto que puede ocupar.

Es la plenitud que se alcanza no en la realización de nuestra propia plenitud sino en la conciencia de estar salvaguardando la plenitud de los otros.

Es la alegría de los tiempos difíciles, más alta que cualquier otra forma de alegría porque contiene su propia tristeza y sin embargo no claudica no desespera jamás. Es la plenitud de los tiempos de insurrección, más extraordinarios que cualquier otra forma de plenitud, porque es una entrega que se hace a cambio del porvenir para entregárselo puro y limpio a los hombres que vendrán.

Y en ese instante en el cual el hombre es capaz de colocarse en la entrega de sí mismo, la ofrenda más alta, en ese momento es ya el hombre que vendrá. Y es ya el anuncio y la presencia de la plenitud y la libertad, la alegría y el amor del porvenir. Es la plenitud y la libertad del hombre que elige ser combatiente para vencer hasta la muerte porque él se prolonga como la hierba, en los otros hombres, hasta los hombres de los tiempos que vendrán.

Ese es el signo del poeta y esa es su canción. Es hierba y colina, sonido de mar, fruta fresca, la sal de la tierra y es el signo de advertencia, canto de insurrección para fomentar toda rebeldía.

Walt Whitman cumplió su misión. Nos entregó las señales para subvertir y nos anunció el nuevo orden. Es tiempo de transformar el mundo para hacer ese porvenir posible. ¿Cumpliremos nosotros?

mery sananes
Whitman, poeta de los tiempos que vendrán.Caracas, desorden, 1973.

31 mayo 2007


Walt Whitman / Su voz
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