domingo, noviembre 23, 2014

DE LA SHOA Y OTRAS FUGAS




DE LA SHOA Y OTRAS FUGAS

a paul celan

El asesinato de un solo hombre, desconocido y anónimo, en cualquier erial abandonado, es una tumba cavada en el aire, una herida abierta en la piel de la vida, en la corteza del mundo, en la línea vertical del horizonte, que queda cosida en el espejo del universo.

El asesinato de muchos hombres no es sino la repetición de una misma tragedia, la extensión de la negra leche del alba sobre los cielos de la vida, que agiganta la herida hasta ocupar todos los espacios donde alguna vez brotó la risa.

Hoy se conmemoran 69 años de la Shoa, una tumba inmensa habitando las nubes. La memoria de la masacre de más de seis millones de judíos,  en manos del nazismo.

Pero la muerte ha crecido de tal manera sobre este planeta, que en el calendario no quedarían días libres si quisiéramos conmemorar las masacres ocurridas, las matanzas emprendidas, el atropello individual o colectivo que el hombre ha acometido contra el hombre.

Junto a los seis millones de judíos masacrados, hay otros millones de seres que fueron objeto de la misma furia por parte de los mismos asesinos, en ese mismo tiempo y por razones similares Tal vez su sentencia a muerte se cumplió con otros procedimientos, pero igual desaparecieron exánimes como los primeros.

Tal vez sus tumbas no fueron cavadas en el aire, tal vez no tuvieron fosa ni sepultura ni nube en la cual posarse. Tal vez nos tocó beber la alada miel de los atardeceres, tocando la fragilidad de los sueños.

Por ello conmemorar ese brutal acto criminal que se ensañó contra un sector de la población europea, con descabellado cinismo, tiene y debe ser la señal del repudio hacia el crimen, individual o colectivo, donde quiera que se produzca y quien sea que empuñe el arma homicida.

No hacerlo, nos convierte de alguna manera en cómplices de las muertes no rememoradas, de los asesinatos en masa justificados, de la muerte cotidiana que la violencia le impone a seres indefensos, sin posibilidad alguna de sobrevivencia.

Un hombre cae y con él caemos nosotros. Muchos hombres caen y muchos caemos con ellos. La herida es la misma. El desafío es el mismo.

Tanta muerte y el hombre no logra trascenderla. Aún sigue en la búsqueda de nuevos procedimientos para asesinar, liquidar, exterminar. La herida crece vertiginosamente. Como diría Vallejo crece sin medida.

Seguimos cavando tumbas en la geografía de los suspiros convertidos en balas de plomo.  

Y hay que detener esas heridas, y toda fuga hacia la muerte.

Hay que sacudir las nubes hasta que el alba nos dé de beber la leche cristalina de la alegría.

Hay que ir despertar a la vida.

texto y foto
mery sananes
26/01/2013 






Leer mas!

sábado, noviembre 22, 2014

UN HECHIZO DE DULZURA

foto / mery sananes




La vida tiene,
por sobre todas las amarguras
con que nos acosa a veces,
un hechizo de dulzura y halago
tan profundo,
que por un solo minuto
que nos brinde,
nos encontramos dispuestos
a enfrentarlo todo,
en espera de la renovación
de su donativo.


PÍO TAMAYO


Leer mas!

jueves, noviembre 20, 2014

¿ESTÁ HERIDA DE MUERTE LA POESIA?



¿ESTÁ HERIDA DE MUERTE  LA POESIA?
mery sananes

a Juan Sánchez Peláez
1922 -2003

 LA POESÍA ES LA CONDICIÓN DEL HOMBRE

¿Está herida de muerte la poesía porque un poeta se fue a habitar el país de los silencios? No. El poeta no se va, apenas se transmuta. Como queda el hombre, siempre, en la pupila amorosa de quien toma en sus manos su palabra para sembrarla en nuevos solares con el sueño de que la tierra toda, un día sea purito reverdecer. La poesía, si vamos a su esencia,  tiene que ver con esa condición de ser hombre, que aún no alcanzamos. Poesía es vida. La vida de una humanidad que da vida al hombre y que no lo sepulta. Verso es todo suspiro que el hombre deletrea ante aquello que lo conmociona y asombra. Poema es el vivir del hombre cuando no hiere de muerte la vida. Algo que transcurre anónima y silenciosamente, como el crecimiento de una planta,  la combustión de una estrella, el paso de la neblina a la llovizna.

PERO NO HA NACIDO AÚN EL HOMBRE-POESÍA


Pero ocurre ciertamente que aún no hemos llegado a ese estadio del hombre en el cual se hace hombre-poesía de verdad. Apenas hemos iniciado un tránsito desesperado donde toda devastación ha sido posible. Despojado de su propia identidad, el hombre queda abandonado en medio de una muerte que tiene todas las dimensiones y hendiduras. Y  entonces la vida, que acampa en las flores, las hojas, las noches, los pájaros y las colinas, deshabitada del hombre como está, se convierte  en una especie de estrellita fugaz que apenas se divisa. Rayito de luz que de pronto se enciende. Palabra que naufraga hacia los confines de otros significados.  A veces se detiene en un corazón y lo nutre y alimenta,  para que se haga huella y cántico, lágrima o silencio arrebatado a la fiesta de los bosques. Entonces se levanta una voz solitaria, dibujando cabriolas en el aire, haciendo temblar los muros, buscando andenes hacia otras primaveras.

EL POETA NO HACE AUSENCIA DE MUERTE

No es que nazca un poeta, es que de pronto en ese corazón, la poesía que está en cada uno de los habitantes de este planeta, se vuelve verbo en su garganta. Y nace un poema, que no es hechura de un hechizo, sino laborioso andamiaje de un sueño colectivo que adquiere el arrebol  de un atardecer único e insustituible. Juan Sánchez Peláez, en su silencio magistral, es uno de ellos. Y su vivir fue fraguar diminutos metales con las palabras para que se hicieran guijarros en la movilidad de un río. ¿Cómo, quien nombra los dones del hombre, habrá de marcharse alguna vez? No será nunca su ausencia la que hiera de muerte la vida, sino quienes no sepamos reconocer sus señales. No en la palabra sino en el vivir.  No se trata de convertirnos en poetas sino de avanzar hacia la condición de ser hombres.

POR ESTA HORA QUE ES AHORA

Allí estará Juan Sánchez Peláez habitado por sus caballos, sus lechuzas, su Malena, sus prados y vergeles, de la mano poblada de luciérnagas de Mateo,  junto a la ardilla de alquimia de Vicente Gerbasi, los cielos que dibujan claridades en la casa de César Moro, en los jeroglíficos que teje su memoria, en el paraje del fruto vano y el acíbar, franqueando la línea de su desarrollo,  en la perplejidad de las cosas en vigilia, en la piel de fósforo de sus nudillos, en la gran araña del viento y la helada flor de los umbrales. Y en esos umbrales Juan Sánchez se pregunta: ¿qué armadura  nos sostiene y lleva? Y responde: sólo yo tengo resplandor propio cuando no pierdo el curso del río,  cuando no pierdo su verdadero sol. Por esta hora que es ahora.  Y por eso nos son urgentes en verdad, las sílabas hechas de praderas y vergeles, para que ningún muro le ponga solapas a los amaneceres.

POETA DE ESTÍO Y MANANTIAL

Y para esa tarea recolectora no le hace falta al corazón más verde que el que nos regalan los verdes pájaros del atardecer. Para alcanzar la pureza del estío y el canto del manantial /sobre los pinos en una hora alta de paz y alegría.  ¡Salud poeta!

mery sananes / 2003
Leer mas!

martes, noviembre 18, 2014

PREVISIÓN PARA UN AMANECER




Tanta dulzura
en el corazón del hombre,
¿es posible que falle
en la búsqueda
de su medida?

SAINT JOHN PERSE


Imaginería es la enamorada previsión del amanecer. El ángulo asimétrico de una conjetura. El argumento contra toda zozobra. La estructura templada del deseo. La restitución definitiva del amor como engranaje esencial del existir.


El punto de dulzura que se derrama de los crisantemos y que se deshace en artilugios sobre los ojos de las escalinatas. La contrapartida de todo desahucio. La espiga que contiene en su danza la esencia de la risa.

Es la clave del asombro, la longitud de la mirada que escudriña el vivir. El rostro del rubor que deletrea la inocencia. El nombre de la libertad que aún no hemos alcanzado. La premura de los días sobre la inminencia de las despedidas. La memoria sobre el olvido.

Los dedos que dibujan desbordados la acuarela del porvenir. Las manos que atesoran los milagros. Los abrazos que se alargan desafiando toda cerca o frontera hasta alcanzar al otro que espera impaciente señales de perplejidad.

El arma que podemos esgrimir para espantar la muerte, rehacer el hilo de la vida y trenzarlo en el viento, hasta que alcance y se junte a cada imaginería solitaria que brote en el mundo.

El río que cae sobre la sequía y la hierba que se siembra en los arenales. Son los hielos sujetando la franja de la vida y los mares pernoctando sus honduras sin derramarse sobre las orillas.

Es la fuerza que permite sobrevivir los exilios, los encierros, los maltratos, el desamparo, la miseria y la violencia sin límite de quienes todo lo acumulan y poseen pero jamás han podido atesorar una imaginería, porque de la vida apenas saben de extinciones.

Es el murmullo del mar que transporta la risa quebrada de los niños tristes. Es el deslumbrante estallido solar de una luna llena cuando todo lo demás se ha apagado.

La imaginería es la cordura requerida para vencer el sufrimiento. Y es la locura necesaria para desatar los órdenes impuestos a la fragilidad del hombre despojado.

Es afinar el grito hasta hacerlo canción. Encauzar la lágrima hasta que en vez de deslizarse sobre las grietas del rostro, se junte para repoblar la tierra de arroyos y manantiales.

Es la melodía para invocar al hermano de todas las latitudes que aún desconoce que existimos y que requerimos con urgencia hacer con él un tratado de amor.

Es la palabra que en vez de golpear se convierte en caricia. Es rescatar todo lo perdido entre la maraña de una historia ajena e impuesta que ha destrozado hasta la geografía de los corales.

Y es la propuesta de una historia humana que aún no alcanzamos a inventar ni a divisar entre las ruinas de lo vivido.

Una imaginería es la posibilidad de crear desde el horror una nueva ingeniería celular, que configure el hombre a partir de la dulzura.

De construir alamedas arboladas que le devuelvan el oxígeno a las penumbras, palabras de las que nazca un lenguaje que no espante, que dictamine la superioridad de las cosas sencillas, por encima de toda ciencia al servicio de la guerra, que restituya la alegría como la palanca que haga parir una nueva vida.

La imaginería es aún un oficio reducido al espacio infinito del sueño, apenas un anhelo que se va colando por los agujeros de las chicharras, la casa colgante de los arrendajos, la espuma de mar que persistentemente establece sus quereres con las piedras.

Una labor navegante en busca de los secretos de las estrellas de mar y los cangrejos, de hortelano decidido a hacer brotar granos de los eriales, de alfarero constructor de recintos que apaguen la sed. Edificador de lo esencial que es invisible.

Pero una tarea que está al alcance de cada uno de nosotros. Como quien aliña el pan con anís dulce, o esparce campanarios a los naranjales de las tardes.

Como quien decide mirarse en las pupilas del hermano que cabalga a su lado silente y desconocido. Para despertar la tenacidad de la ilusión y regarla en cada lugar donde impera la oscuridad y el dolor.

Una imaginería es la persistencia contra todos los atajos que la muerte recorre para asentar el destrozo.

La única vía, a estas alturas, para que nazcan los retoños de porvenir que tal vez, algún día, servirán para construir el vivir enamorado que aún no hemos alcanzado.

texto y foto
mery sananes



Publicado en la Revista Digital Media Isla

13 de febrero del 2010


Leer mas!

domingo, noviembre 16, 2014

DISPARERÍAS 2


Salvador Dalí



Un disparo en la
ideología del alma
y en la  crucifixión
de la revolución


agustín blanco muñoz
 serie disparerías
09 de abril del 2011
Leer mas!

sábado, noviembre 15, 2014

MISA BÁRBARA (MISA LUBA)





Desde que inició sus andanzas Zaira exorciza las palabras, las fragua y las moldea en el cántaro de sus sueños y sus deseos. Credo en piel y espíritu, plegaria y pasión, visión del hombre en todo el perímetro de su extensión abolida y vuelta a resurgir.

No es poeta por profesión, es poeta por el ojo que mira la vida y la transfigura, como el azar en las manos de un mago, el carbón en el trazo de un niño, el beso en la estancia del fuego. Quienes la conocemos hemos sido tocados por los pistilos de su amor.

Y este poema que sus dedos escribieron, al escuchar por primera vez la Missa Luba, en 1976, así lo testifica. Todos los ancestros del hombre presentes en la danza de un sentir portentoso e infinitamente cristalino. Sólo de sus manos se podía erigir esta Misa Bárbara, que como bien señala Juan Fernando, es un mandala cósmico y primitivo.


En su homenaje y como gesto de amor infinito lo traemos a estas Embusterías, de las cuales ella es y será siempre Maestra Mayor.

Zaira Andrade


MISA BÁRBARA
(Misa Luba)

Noche de Aquelarre
Preparación íntima y densa
de la naturaleza
Sexualidad vegetal
Oscuridad
Ritmos que se frotan
con la Gran Piedra
de Los Sacrificios
Rumores densos de fieras
que se arrastran
olfateando la hembra
que se ofrece

Iniciación profunda
de la ofrenda
entrecruzar de lianas
pisar de hojas
crujir de ramas
pasos de la mujer
alucinada
que penetra  en el bosque
sólo hembra 
Lo denso de la noche
sólo carne y temblor
vegetal y animal
sexo y ofrenda

Piedra de Sacrificios
desfile fantasmal
rítmico y mudo
pájaros de la noche
Gritos, llantos
que lastiman la carne
Cuchilladas
las ramas que se quiebran
las hojas que se rompen
la mujer que camina
sin conciencia

Rito, Misterio
sexo milenario
vibrante, tembloroso
caballos galopando
sudorosos
tambores, sacerdotes
sangre y piedra
juncos, quejidos
de carne y vegetal
calor de piel
que se reinventa
insomne
penas de noche
y ramas
y misterio
Vegetal que se entrega
Goce

Desequilibrio
Danza
Manos que se entrelazan
Pies oscuros
confusión de pisadas
ropa que se desprende
corteza y pulpa
enloquecida y suave
Desnudo el bosque

Locura Gemidos
Quietud y movimiento
Caballos de la sangre
Suspiro vegetal
Convulsión Espasmo
Miel que se esparce
por la carne ardiente
Bejucos temblorosos
Ritmos sordos
Manos que tocan
un tambor extraño
Carne que tiembla

Bosque en orgasmo
Aquelarre de brujos
Baile Ritmos
Tambores
Aire caliente
Sudor Noche
Misterio Ancestro
Negro Mestizo
Zambo Blanco
Silbidos Truenos
Quejidos Gozo
Cama de hierbas
Cuerpos confundidos
Bosque sonoro
Tambor del sexo
Espasmo vegetal
Sangre Galopes
Quietud y Paz

Recomenzar
a reconstruir el alba
Sombras que se dispersan
Sonidos afiebrados
que se esconden
Luz tenue que penetra
la espesura
Fantasmas desleídos
que se esfuman
Claridad
Aire suave Frescor
Aroma vegetal
Ramas Pájaros Cantos
Ritmos del día
La mañana
Luz Aromas
El Sol


Zaira Andrade
05/08/76

En la entrañable voz de
Zaira

grabación de lucho martínez andrade

A su decir, 
tan pronto escuchó la Missa Luba
este poema irrumpió entre sus dedos
como un mandala primitivo y cósmico

MISSA LUBA

Leer mas!