sábado, mayo 17, 2008

EMBUSTERIAS DE TIEMPO





Si tan sólo viviéramos el tiempo
sin la majestad de los calendarios
en vez de morirlo a ritmo
de un reloj sin movimiento
valdría la pena contar los días
para saber en cuántos hemos vaciado
la tristeza y en cuántos hemos
remontado el estruendo de las risas
que nacen de los pájaros al estallar
en sus nidos el regalo del primer vuelo

Sólo que la memoria no sabe de
ausencias ni de sepulturas
sino de las horas que dejan huella
en los paisajes del alma
allí donde quedan sembrados
los suspiros de flor que dan
de beber a las agonías
los abrazos frutales que
sustentan los destrozos
la armonía de la sílaba estremecida
que esparce acordes venturosos más allá
de las metrallas incesantes
que se amurallan en el
desasosiego de los andares

Y si el tiempo se niega a ser
refugio de cualquier olvido
entonces su itinerario incesante
se arremolina en recintos de florerías
para estallar en aguamieles
en amoroso tránsito solar
hacia la vida que no concluye



Ludwig Van Beethoven
Sinfonía No. 6 / Pastoral / 2do movimiento
http://www.epdlp.com/asf/beethoven12.wmv


texto y foto / ms


17 mayo 2008



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lunes, mayo 05, 2008

SOLO EMBUSTERIAS


Dicen que la historia comenzó
hace mucho tiempo
en los días inmemoriales en los que
las chicharras hicieron nido en la
savia de los caujaros
y en los que se desprendía
de los azafates de la abuela
el sabor dúlcimo de sus manos magas

Fue allí donde se produjo
la consagración de la alegría
en el huerto de azahares
que manaba del pozo luminoso
de sus cuencas de maíz y panela

Dicen que el peso de los sacos
de samán instauraron un ramaje
robusto que nunca supo de naufragios
ni resquebrajaduras a pesar de la
diminuta dimensión de los recintos
de donde brotaban sus respiraciones

Y que de allí en adelante a contraflujo
de todas las vertientes de agua
se hizo a la tierra en un bajel de velas
resplandecientes hechas de la vestidura
de la flor de baile para que sus travesías
deletrearan la nomenclatura de las
madrugadas y la clave apassionata
de las rapsodias y los nocturnos

Desde entonces no se detiene su
paso agigantado hacia el anverso de
todas las preguntas que deambulan
en las pupilas abiertas del hombre
a quien le han sustraído su alquimia
ni su trajín deja de buscar con frenesí
el por qué mayor del descalabro
del que estamos hechos

Y sin embargo en el sitial de sus arterias
un sonajero cumple armoniosamente
los pasos del agua y en la vasija de sus
retinas permanece inalterable un
apostadero de confituras del cual manan
especies inéditas de la tristeza

En su síntesis vegetal se reproducen
metódicamente las leyes naturales como
si la voz del hombre no hubiese enmudecido
y de sus holguras se desprenden ofrendas
musicales que escriben nuevas melodías
más asombrosas aún que las líneas
dodecafónicas que nutrieron de aristas
los pentagramas de los molinos

Un día se juntaron sus precipicios
al tenor de los paisajes de una aldea
y desde entonces manaron mariposas
de los abrevaderos y las nubes destilaron
mieles al compás de las risas ruquiruqui
y de los avatares de los ángeles vivir

Y se hizo para siempre expedita
la noción del vivir enamorado
que hoy acomete sus andanzas
en la circunferencia que dibujan
los pichoncitos
en el nidal de sus antojos
jugando a dictaminar el porvenir
en la vastedad sonora de sus
gorjeos de almíbar y pomarrosa

05-05-08


J.S. Bach / Concierto de Brandenburgo No.2
http://www.epdlp.com/asf/bach1.wmv

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miércoles, abril 30, 2008

EL TRABAJO DE LAS EMBUSTERIAS

Xavier Otayza / Mandolinas Napolitanas

Y si algún día el trabajo
dejara de ser una faena forzada
un itinerario de penas un tiempo de los otros
para convertirse en nuestro derecho a construir
un camino de agua un torrente de guijarros
una suma de caracolas donde albergar la risa
si no fuese ese oficio ajeno de contabilizar
salarios y plusvalías sino un almacén
de astromelias para edificar la vida
los días no tendrían esa dimensión
de calendarios
sino que abrirían sus compuertas
solares para la resurrección
de los oboes y la celebración
de las cuerdas
entonces cada hora sería festiva
y de nuestras manos saldría un estruendo
de sístoles buscando la constelación
exacta de su infinito
el ojo se engalanaría con el color
de los cristales
para alcanzar la eternidad
que mana del suspiro de los peces
y la respiración de las hojas
y la única disputa la entablarían
los azules y los verdes
los violetas y los naranjas en su afán
crepuscular de ser albergue
y aposento de la alegría del hombre
¿no bastará acaso con decidirlo
para espantar las tempestades
y hacer la travesía del adagio
al andante y del andante
a la exaltación del allegro
que nos nombra y designa
persistentes transeúntes de un tiempo
en clave de estremecidas mandolinas?


1ro de mayo del 2006

ms / libro del hombre

Antonio Vivaldi / Concierto para dos mandolinas / 2do mov

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EMBUSTERIA DE HIJO




Y el hijo preguntó
ante el campo de verdes
que amanecía sembrado
del amarillo que dibujan
las filigranas de la primavera
sobre el paisaje aún árido
de los inviernos

¿Y cómo se llaman esas flores?

Y le dije hijo en mi abecedario
particular son lámparas de tierra
linternitas de agua que esparcen
rayitos de luz sobre los días

Y me respondió en el diminuto
andar de sus cinco añitos
yo las llamo corazones
porque para mí son soles chiquiticos
que salen del interior de la tierra

Y comenzó a recoger su ramillete
de dandeliones para ir a colocarlo
amoroso y dulce en el regazo
siempre cálido de su mami


abril /2008


foto / chipili
texto / ms


Antonio Vivaldi
Las Cuatro Estaciones / La Primavera






abril /2008

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lunes, abril 28, 2008

OTRAS EMBUSTERIAS DE ABRIL



Otro abril que se desborda sobre mayo
jugando a ser primavera sobre las ramas
secas de los árboles que el invierno destronó
de sus verdes para regalarle todas las
tonalidades de los sepias y los ocres

Y sin embargo cabalgando sobre días
que el viento a veces parece detener
abril siempre siembra de cantares las
primeras quebradas y esparce lámparas
de tierra sobre la hierba que crece
desmesurada sobre los arroyos de agua
que le dejaron los antiguos vendavales

Con abril regresan los pájaros a su
labor de constructores de nidos
convocando al vuelo de las mariposas
y al despertar de las chicharras
y en ese renacer todo milagro se cobija
en el corazón de los lirios y en el
aposento frugal de las espigas

Bastaría solo que el hombre acampara
por un instante a sus orillas para que
pudiese descubrir en el estruendo solar
de sus paisajes la clave mayor de lo que somos
en el re menor de la sinfonía de césar


César Frank / Sinfonía en re / 2do movimiento
http://merysananes.googlepages.com/02-Pista232Kbps.wma


foto y texto / ms

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domingo, abril 27, 2008

Y LA FLOR CAYENA VIVIRÁ EN EL TALLO DE SU PLANTA


¡Chila!
Cecilia un gran dibujo en el mapa de la vida
dibujo de entremezclados trazos laboriosos
que con mucho empeño venía trazándose
en el curso de este tiempo difícil de andar
ella misma tejedora al fin hacía el bordado
con un tesón de minera que la misma piedra
anhelaba su cincel para aspirar a más eternidad

Tanto tiempo fue su andar y desandar
que muchos fueron los nidos de paraulatas
en las ramas de las matas de Yaqui sembradas
en las riberas soleadas de su febril ambular
y sus pichones que se asoman para verla pasar
pronto se hacían grandes ofrendando su cantar
Y más allá se veían las trinitarias florecidas
retando a los araguaneyes vestidos de amarillos
Todo un tiempo largo…tan largo
que paraulatas trinitarias y araguaneyes
cruzaban apuestas quien primero la viera pasar

De todos ella se vestía nutriendo su gran canasto
donde las risas de sus niñas tejían palos de sebucán
en vistosa mezcla con sus grandes anhelos por sanar
bálsamos para untar en su herido cuerpo celular
que no para su espíritu siempre de roca inmutable
adornado de una sonrisa que sola se le veía asomar
como en aquella vara verde floreada del maguey
muy orondo en medio del valle soleado de verano

Y los últimos tiempos fueron de gran intensidad
en un filigramar nervioso de segmentos febriles
de su paso ligero por el abra Maracay Caracas
que no había verde ni amarillos ni marrones que
renunciaran a viajar sobre los bordes de su cesta
como la paraulata montañera recorriendo el valle
en busca de ramitas de mayo para hacer el nido

Era un trajín en que su alma se había empeñado
como el barquito de papel de nuestros sueños
en la travesía de los ríos de lluvia de mi tierra
para mantener el destino tantas veces planeado
en cada invierno después de finalizado el verano
y en curso prefijado su cesta se mantuviera firme
cuyos bordes asoman las savias de su curación
exhumando hálitos como respiros de su esperanza

Un afán en tejer como la arañita en su tela rehaciendo
los hilos infinitos para atajar los soplos del mal tiempo
o como la planta enredadera cundeamor todavía verde
enredándose por la seca empalizada del duro verano
o como la flor cayena ahora caída en suelo árido
toda su vida enhebrar un caer y volverse a levantar
la ilusión de la llama de vela para mantenerse encendida
un constante absorber los soplos de vida de sus niñas

Y ante la pregunta siempre suspendida
Oir la respuesta que deseábamos escuchar
“está mejorando” “hoy está un poco mejor”
¡que tenaz pulseo sostenía para levantar su proa!
velera gritando hacia babor y otros hacia estribor
en días y noches largas que parecían no amanecer
pero el tesón de su alma otra alba alcanzaba ver
como una brisa cálida que apenas remonta la cima
una llamita de vela que entre lágrimas pestañea:
“ahora te quedarás tú solo con las hijas y nietos”
le decía a Juan su compañero de toda la vida
ya presagiando el cierre del dibujo de su existencia
y la necesidad en la garganta de entregar su tarea
y su mandato en que no cese el curso de su vida

Y un 17 jueves de Abril 2008 en hora de la tarde
ocurrió la noticia que estaba renuente en llegar
y que todos sabíamos que no tardaría en venir
como golpe seco en tierra húmeda de lágrimas
o como el crepúsculo después del ocaso del sol
que no obstante el portazo en la luz de la ventana
persistió aquel eco de una de las noches repetidas
“Ahora te quedarás tú solo con las hijas y nietos”
y el “ahora” cobró precisión de “cero” matemático:
Cecilia ya no tenía la necesidad en su garganta
y su mandato ya busca hacia el curso prefijado
por las lágrimas en manantial que virgen corren
haciendo surcos en los rostros tristes de sus niñas
y rictus en los labios de su compañero Juan:
Otros trazos continuarán el dibujo de Cecilia
Otras manos para la reencarnación de su lucha

Ahora llega otra noche en este jueves 17
y ¡Cecilia! ya no musita al oído de su Juan
es otra Cecilia enclaustrada en un nuevo lecho
en capilla ardiente
pésames de tradición de amigos y parientes
dos coronas y una cruz de flores
Una cerrada ventanita de vidrio
para mirar una estampa religiosa
un Cristo alumbrado a su cabeza
Toda una puesta en escena de teatro trágico
¡Chila!
¿Es esta Cecilia?
¿dónde quedan los signos de su lucha?

Ya apunta la madrugada hacia otro día más
y una tibia brisa como manto arropa a Cecilia
a Cecilia que ha pocas días luchaba por la vida
de sangre cálida todavía por sus ansias de vivir
y la sala de la capilla se envuelve en el silencio

La gente con su bullicio se ha dispersado
como gotas de lluvia que caen del dintel
a un piso en cementado que las evaporan
pronto a reiniciarse en las rutinas de sus vidas
Y solo quedamos tres: Cecilia, Juan y yo

Y la madrugada avanza ya menos calurosa
Juan cabecea más por la fatiga que por el sueño
y yo me asomo al silencio rotundo de Cecilia
que interroga al tiempo que le arrebata la vida
y parece increpar a los dioses de la estampa:
“Dios creador” vestido con rica túnica
y su báculo de poder en su mano derecha
Jesús a su izquierda en túnica a medio vestir
con la cruz del sacrificio en su mano izquierda
sentados ambos sobre sendas nubes blancas
y sus pies pisando sobre el planeta Tierra
entre los brazos de tres niños ángeles
todo un dominio celestial sobre los hombres
y Cecilia opone el testimonio de su lucha por la vida

Y a pleno día golpes de ataúd sonando en la tierra
los sepultureros se afanan con destrezas en su oficio
mientras el llanto grito de la nieta desgarra el aire
“adiós abuela te quiero mucho”
“ella ya lo sabe” responde Mary la otra nieta
Cecilia yaciente asiente con su silencio rotundo
y el signo mudo de su rostro queda develado
¡conciencia del amor que dio y recibió!
¡repudio del dominio sobre los hombres!
Y la vida ha de continuar en las otras manos
y la flor cayena vivirá en el tallo de su planta.
Réquiem de Mozart para Chilita

Video-Leonard Bernstein_Réquiem-Dies Irae
http://www.youtube.com/watch?v=nl-wRbJoWVA

Video_Confutatis _Escena Salieri y Mozart
http://www.youtube.com/watch?v=nJ226kQJiHY


foto / ms
texto / jaced

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jueves, abril 24, 2008

EMBUSTERIA DE AUSENCIA

Olbinski

No hacen los días más leves las penas
ni el tiempo tiene esa capacidad de enmascarar
el dolor hasta hacerlo desaparecer tras la risa
de las estaciones que prosiguen su marcha
como si nada hubiese ocurrido sobre el planeta

La herida se agiganta y detiene a orillas de los faroles
del asombro y el aturdimiento de los acantilados
trazando un recorrido en el cual la alegría no es
sino el anverso enamorado de una tristeza milenaria
que venía ya en el entretejido de un corazón
que no cesa esperanzado de aguardar la hora
en que nosotros como los pájaros cumplamos
la función exacta para la cual fuimos hechos

Sólo que en esta hora aún nada sabemos de pájaros
ni de alas ni de vuelos ni siquiera de esa tarea simple
y esencial de atrapar ramitas para construir los nidos
que habrán de conservar la especie sino que dinamitamos
los árboles y encementamos la hierba como si
sólo supiéramos ser sepultureros de todo lo que vive

Y en el árbol y en la hierba quedan atrapados
las migajas de hombres en las que hemos sido convertidos
para que la maquinaria incesante de destrucción
no detenga su gesta hasta que aún el pájaro cese
en su canto para dar lugar al silencio cómplice
de las mortajas colectivas y anónimas

Por ello una ausencia solitaria y desprevenida
es el estallido de todas las ausencias
que no pudimos retener más allá de
las pupilas y que nos fueron dejando como un pozo
hondo del cual ya no mana agua ni piedra ni cielo

Y sin embargo mientras subsista la resurrección
de campanarios en salmo de amor vendrá la fortaleza
para horadar las penas de los cementerios y
la soterrada rabia de los ataúdes hasta que
advenga de nuevo la risa niña de la vida
en consagración de los amaneceres
que aún no han comenzado



ms

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lunes, abril 21, 2008

EMBUSTERIA DE LOS PICHONCITOS

para daniel y miguel

Y la doble risa recorrió el abecedario de los días
como un ritual de vertiginosos floreceres
hasta alcanzar una primera estación de pasos
horizontales con anhelos de erguirse verticales
sobre la plataforma inconclusa de los cielos

Cada cual delineando sus espacios con la persistencia
mineral de los encantamientos que no se desvanecen

Uno deletreando el calendario de su tiempo diminuto
en el tesoro incesante de sus dos manitas buscando
hacerse del reflejo solar o deshaciendo los intrincados
túneles del vuelo de los pájaros

Otro apurando su asombro en la incansable búsqueda
de todo lo que guarda el resquicio anterior de una puerta
que aún no se abre a su lúdica curiosidad

Uno ovillando sus quereres en el remolino de caricias
que se prenden de los regazos por apenas unos instantes
antes de emprender vuelo otra vez hacia los canales
luminosos de los caminos recién descubiertos

Otro haciendo retumbar el sonajero de sus insistencias
en el intrincado revuelo de un tiempo súbito hecho
a la medida de sus procederes de alquinista

Ambos dibujándole nuevos hemisferios a un planeta
que aún no gravita en las comarcas del sol
pero que resplandece de fulgores que atrapan
los párpados que se nutren del corazón de los lirios

Ambos hijos de la luz de la primavera que
hace retoñar la hierba desde las disonancias de
la nieve hasta la estatura de las espigas
que nunca duermen

Ambos manantiales de aguamiel
en el país de los desiertos edificándole
estafetas a la alegría

ms

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EMBUSTERIAS DE TELAR


Y se fue tejiendo su soledad
en cada puntada de un hilo
sin final que se iba desprendiendo
de sus manos confiteras
como si aquel manto interminable
pudiese cobijar la vida entera

Se fue silenciosamente sin que
advirtiéramos que su palabra formaba su
travesía hacia el interior de sus suspiros
como si ya todo hubiera sido dicho

Se hizo ausencia mientras aún sus
párpados no habían alcanzado
la hondura de las noches
presta como estaba a cualquier
aventura que la pudiera devolver
al regazo insomne de sus abuelerías

Se deslizó imperceptible hacia
el precipicio de los espejos
que se miran a sí mismos
sin siquiera detenerse en el dintel
de sus respiraciones

Hasta que cesó su tiempo de penas
su dolor desahuciado su caída tremebunda
para dejarla inerte en el pozo
de los ojos que ya no podían mirar
los rostros borrosos de los antepasados
que regresaban a buscarla
sin hilo de papagayo ni cauce de agua

Y nosotros nos quedamos inermes
ante tanta perplejidad de espejos que no miran
de párpados que no se abren
ante el fulgor de los ríos que nacen
de las tempestades más altas
desasistidos de todo consuelo
ovillada la vida sobre la elipsis
de una luna en súbito menguante
queriendo alcanzar inútilmente
la vertiente de dulzura que manaba
de sus días alfareros
ms

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