miércoles, febrero 22, 2017

EL CANTO DE LOS CARDENALES



El canto de los cardenales
rompio el invierno
y lo deshizo en trinos



Llegaron de madrugada
a ocupar las ramas más altas
de los árboles
y cardenal y cardenalita
derramaron sobre la mañana
un concierto a dos voces



resurrección de la música
anuncio anticipado
de la primavera
regando un tropel
de esdrújulas 
sobre la partitura mayor
de la vida


Miércoles 22 de febrero del 2017

texto y fotos
mery sananes
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martes, febrero 21, 2017

DESPEDIDA SIN ADIOSES Y PLENA DE VIDA



FEDERICO GÓMEZ SANDOVAL

UNA DESPEDIDA SIN  VIENTO DE ADIOSES
Y PLENA DE VIDA

  
TU PARTIDA
UNA FUGA SIN SONORIDAD QUE PARTE
EL ESPACIO EN DOS


Federico, te vimos emprender  el último andar y mi voz aún pudo advertir que estabas haciendo vuelo para una eternidad que tú mismo te encargaste de construir.

Tu gesto fue entonces de esos que sólo son medibles por un cronómetro cósmico. Y  más aún cuando no concebimos que un andar como el tuyo se pueda detener para   ingresar al aposento de una noche que no volverá a ver palidecer el crepúsculo.

Difícil determinar ese instante en el cual una respiración se detiene a sabiendas que con ella se apaga el fuelle que la mueve. Es una fuga sin sonoridad que parte el espacio en dos, que hace estallar la cristalería de los ojos, dejando pendientes los sueños que se cobijaban detrás de esos párpados.

Es un disparo certero que logra de inmediato su objetivo, sin que pudiéramos observar que en cada milímetro de su recorrido  se estaba buscando un adiós que no podremos lograr  quienes fuimos cercados por tu magia de afecto, incondicionalidad, sabiduría y amor.

Y en medio del golpe piedra en el propio centro del alma, nos quedamos todos atados a ese tiempo infinito que transcurre entre ese silencioso golpe de hacha y el trastocar de ese soltar los hilos hacia la dimensión del siempre.

LA RISA ERA LA ÚNICA QUE
GANABA LA CARRERA

Pero uno  sabe  que  la memoria comienza a reciclar los años que nos juntaron en  un vivir compartido, fraterno, lleno de alegrías y de las fortalezas necesarias en las horas de dificultades.

Los andares supieron de nuestros pasos cada mediodía, mientras recorríamos los verdes parajes de unas caminerias  habitadas por  hierbas, mensajes y algarabías. Mientras, la risa  jugaba a ganar la carrera. Y el ritual de la amistad era un canto a muchas voces que dejó nuestras huellas ancladas en los bosques y las escalinatas.

DECIDIMOS JUGARLE UNA METÁFORA
A LA FUGA

A veces no basta saber que estuvimos allí entregando el abrazo como el único bien que nos hace existentes. Y decidimos  jugarle una metáfora a la fuga. En ese abrazo te acompañamos  hasta esos confines del alma en los que nada se vuelve a escapar.

Federico, junto a tu condición de estudioso a fondo de la medicina, de un urólogo de tu seriedad, disciplina y eminencia, estuvo siempre tu sentido e inclinación de humanidad, el apoyo del otro necesitado de ayuda, el amigo certero, hermano de la vida, compañero de viaje.

Y es a ti precisamente a quien ataca con dureza  una dolencia de aquellas que ayudabas a  curar con empeño, tesón y mística profesional. Y aquí el propio conocimiento de tu proceso nos puso frente a un personaje y una personalidad que todavía nos faltaba por conocer.

DECIDISTE ACEPTAR EL MANDATO DE LA NATURALEZA

Decidiste aceptar el mandato de la naturaleza que señaló que tu tiempo  había transcurrido. De nuevo sentimos tu carácter recio, decidido, seguro. Fue entonces enfrentar tu tránsito con el valor que da el tener conciencia de haber cumplido la misión de vida encomendada.

Entonces llegué a preguntarte… ¿Pero cómo no acudir a los recursos que   manejas para alargar la vida útil de tantos pacientes que han pasado por tus manos? Tú respuesta se hizo imborrable: no quiero someterme a suplicios que me conviertan en otro vivo sin vida. Yo  no acepto lo artificial y por eso, si sé que ya no tengo vida, prefiero marcharme.

Esta declaración basada en un código de certero vivir nos dejó desarmados.  Una convicción que se hizo ejemplo en humildad y reconocimiento de lo que es el vivir de la convicción que se respeta y atiende.

UN MILITANTE DE LA VIDA HACIENDO GALA
DE SU OFICIO

Por esto, en ningún momento perdimos de vista que estábamos frente a un militante de la vida que hacía gala ahora de su oficio bien aprendido y manejado, a pesar del dolor e incomprensión que podía dejar en el camino.

Sabemos que una de tus mayores alegrías te las producía el recuerdo de no haber registrado ninguna inasistencia en todo tu tiempo desde simple médico hasta Jefe de Servicio en el Hospital Pérez Carreño”. Registro que referías con orgullo  y que te escuchamos  en varias oportunidades. Porque para ti el lineamiento de que el paciente es lo primero no fue nunca un simple slogan sino un deber.

Esos mismos paciente se preguntan en su pensar y sentir ¿y por qué el doctor Gómez Sandoval no se acogió a la atención al paciente que propugnaba y cumplía? ¿Por qué quién ayudó a la curación de tantos pacientes le dio libertad al mal que se vino a instalar en su organismo, a sabiendas que él estaba ocupado en su batalla contra toda enfermedad incurable?

Este es una especie de misterio cuya explicación más profunda se queda en el fondo de un hombre que asume la condición superior: cumple el mandato hipocrático para quienes ponen sus vidas en sus manos y  hace esfuerzos hasta el último día de su existencia.

Pero esa doctrina no la aplicas a ti mismo. Entiendes que lo importante no es una media vida sino que ya no puedas cumplir con el sagrado mandato de la profesión que hace de la salud un apostolado.

DEJASTE MUCHAS VIDAS RECUPERADAS

En atención a esta orientación dejaste muchas vidas recuperadas y alumnos entrenados para proseguir la lucha permanente para  estudiar, investigar, ayudar a sanar y colegas a quienes te juntaban lazos de afecto, de trabajo, de vida compartida.

Toda la familia te acompañó y acompaña en tus decisiones. Escuchó la exposición sobre tu pronta partida. Cada quien recibió tu mensaje con entereza y dolor. Y no hubo lágrimas para no asomar dudas sobre tu libertad de marcharte siguiendo los mismos lineamientos que guiaron los pasos de tu vivir.

Federico, quiero que recuerdes que  quienes somos tus hermanos de vida, nos negamos a despedirte y que te llevamos en nuestras arterias, como ese querer que perdura más allá de distancias, contratiempos y dificultades.

Difícil olvidar las horas de angustia  que padeciste por la situación de tu Venezuela  que veías desmoronarse cada vez más. Y en ese marco hacías tus preguntas: ¿qué hacemos con esto? ¿Hasta cuándo aguantaremos? ¿Es cierto que esto va para largo? Y en medio de todo crecía tu desgaste, aunque manteniendo tu temple e hidalguía.

NO HAY DESPEDIDA HERMANO SINO UN ABRAZO ESCRITO EN LA LUZ DE LAS ESTRELLAS QUE NO SE APAGAN

Por eso, por estar siempre en tu imagen de porvenir, en esa noche de luna menguante, de este 18 de febrero del 2017, a la hora de la fuga crepuscular de las siete y diez, decidimos que no te escribiríamos una carta de despedida.

Más bien nos dedicamos a buscar la vida en tus manos, tu cuello, tus pies y cuando nos hiciste ver que te habías marchado, nos fuimos al  abrazo protegido por la sombra y la propia corteza de los árboles,  los hilos del viento,  el paso de los arco iris  y  la resplandeciente luz de las estrellas que nunca se apagan.

Un abrazo que contiene  el poder de las coordenadas, para ese encuentro que no finalizará, porque nunca dejaremos de  celebrar,  como una ofrenda mayor en nuestro existir,  tu identificación con  la presencia, la libertad, la justicia, la belleza, la entrega y el amor.

Finalmente, Federico, amigo mío, hermano, situado ante tu tranquilo, sereno, dulce y seguro rostro que nos dejaste grabado en nuestro más adentro, quiero repetirte para  tu recuerdo lo que tanto sabes, que has estado y estarás con nosotros y que te hemos querido y  te vamos a querer por siempre, mucho, mucho, muchísimo!
  


Agustín Blanco Muñoz
18 de febrero del 2017


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lunes, febrero 20, 2017

LA NOCHE




Cuando mengua la luna
la noche le pertenece a los luceros
saben que ella aparecerá 
en la madrugada a pasear
su bajel sin velas
antes de que el sol opaque
su espejo
y despliegan sus alas
hasta tomar su lugar
en el mapa de las constelaciones



Allí el hombre que mira
se asoma sorprendido al cielo 
y aunque no encuentra la luna
se enamora de cada una 
de las luces que suspendidas
en un suspiro trazan 
la elipsis milagrosa
de un vivir



La noche se vuelve entonces
un oceáno de estrellas
un tropel de fugas
una eclosión de candiles
que invitan a danzar en 
el algoritmo de un beso
mientras el sol aguarda
su ascenso 
para refundar su huerto
de girasoles y pomarrosas
 




 texto y foto
mery sananes
20 febrero 2017











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jueves, febrero 16, 2017

CUERDA ENAMORADA



En este despegue, en esta explosión,
en este fulminante arrebato
en su aliento de fuego
se halla todo el poema de la creación
De un instante de amor nace la eternidad
y las profundidades del espacio.
El infinito respira los mundos.
Los sonidos envuelven el silencio.
Alexander Scriabin (1872-1915)
del libreto de su obra de arte total “Misterio”



Alexander Scriabin



No conozco la ley de los siete ni la
ley de la octava pero he ascendido y
descendido por los rieles de un piano
en los altibajos de sus tonos y semitonos
como quien asciende a una cima y se refugia
bajo un árbol para seguir el compás de
una respiración que no es nuestra sino del
aire que nos conduce

No he trascendido a pitágoras
aunque he navegado entre los números
como en un laberinto buscando la clave
de su perfecta arquitectura sin advertir
que llevo uno adherido a mis latidos
que aún no descifro

No llevo a platón cosido en los sueños
ni he penetrado en los misterios de la
cábala pero he sentido reverberar en mis
dedos las vibraciones de letras que entonan
una canción cuya melodía aún no aprendo

Sé que todo obedece a leyes cósmicas
las redes que tejen las arañas el camino
de las hormigas las órbitas de las galaxias
y este intervalo de tierra en el cual
somos pasajeros de un tiempo que no
sabemos leer ni comprender y por el cual
navegamos como extraños mientras
alrededor un caos configura todas
las desarmonías

Sé que somos polvo que no se aglutina
y que se desperdicia en un
vacío inexistente
que en la cuenca de nuestras
manos no logramos siquiera retener
el sorbo de agua que dé de beber
al sediento o de cobijo al hermano

Sé de la construcción de instantes
de amor pero también que de sus
efluvios no hemos podido parir la
eternidad ni las profundidades del
espacio ni la octava nota
que reinicia la escala para que
despegue al fin ese fulminante
arrebato ese aliento de fuego
que estalla en creación

Envueltos en el silencio sólo hemos
podido inventar ruidos sordos para que no
se escuche el llanto de los niños a quienes
una bala les atraviesa la ilusión

Desasistidos de toda armonía
con una estopa en la garganta
enfermedad del cosmos o recorrido
equívoco del átomo hemos quedado
reducidos a ser desechos siderales
en busca de un nidal de estrellas

Y sin embargo como en un ritual
apasionado y preciso me asomo
una y otra vez a cada amanecer
en la certeza de que en sus ondas
solares en el abecedario de las hojas
en el coro de los grillos encontraré
algún día la escritura genética
de la vasta partitura musical de
la que somos y seremos siempre
cuerda enamorada

mery sananes
05 de enero del 2014


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martes, febrero 14, 2017

PARA GUINDÁRSELA EN EL OJAL



Luna del 14 de febrero del 2017

para comérsela a mordiscos
o guindársela de un ojal

Pero
¿la miraremos sólo para distraernos
o nos servira para impulsarnos
a contribuir con la tarea de 
espantar la muerte que crece 
cada día más en este expaís?

No hay luz prestada más luminosa
que la que la luna nos entrega
en cada una de sus estaciones

¿No nos servirá la luz solar
derramada cada día sobre nosotros
para comenzar a hacerle grietas
a esta inmensa tragedia
que se le ha impuesto a este
expaís?

¿O decidiremos decretarle
una continuidad indetenible
al sufrimiento las carencias
el dolor y la extinción
a los que estamos sometidos?

Ojalá que el halo resplandeciente
de la luna nos otorgue la visión
suficiente para organizarnos consciente
y colectivamente para detener
esta masacre
  


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UN POEMA HECHO CANTO



Una vez más, Zaira la Maga, le dispara una saeta de colibríes al corazón de la tierra. Le derrama agua de tinajero al planeta. Llena el alma de los niños con cantos que sólo pueden salir de ellos mismos.

Ella los recoge, y en el pilón de sus dedos, los amalgama con agua de lluvia, los cose con hilos de lumbre, y luego los borda en una partitura, una vez que los ha llenado, como si fuera una tapara, con sonoridad de peonías.

Su capacidad jardinera no tiene límites. Su derroche de ternura no se detiene. Su entrega permanente es un río ingresando a la mar.

Hoy me escribe esta historia: "un día, de esos privilegiados, cuando cumplo años de vida y lo celebro a todo dar, y estando en plena vida activa, la fiesta transcurría en el saloncito del piano, con micrófono incorporado, y cada quien recitaba, cantaba, tocaba, chisteaba. Y yo, con micrófono en mano, recité un poema que le había escrito a Bacha, mi hija segunda, cuando tenía 17 años.

Y en ese momento llegaba Pedro Parayma con alguien que traía un cuatro, Guillermo Jimenez Leal, un cantautor barinés, quien escuchó mi poema. Y al concluir Guillermo me llevó al meson de la cocina y me dijo: copias ya ese poema y lo metes en la boca de este cuatro. Todo lo que entra allí se convierte en música. Y así lo hice. Pasaron cuatro años y un día me hizo llegar el poema musicado y cantada por él."

La embustería estaba más que hecha. Y aquí dejo el poema y la interpretación de Guillermo Jiménez Leal, quien le puso más que corazón a este canto.

Y a quienes aquí se asomen les dejo el arrobamiento que produce esta historia, este poema, ese gesto y este canto. mery sananes


Mi niña linda se duerme
con un rumor de chicharras
mientras las gotas menudas
se bañan en la tinaja
las rejas del tinajero
encierran pájaros de agua

Para que mi niña sueñe
hoy bajó de la montaña
un burrito amanecido
con dos cántaros de plata
donde reflejó la luna
su silencio de distancias

Para que mi niña ría
yo recojo paraparas
y semillas de peonía

Con plumas de garza blanca
soplo vellones de nubes
junto al jazmín de su cara

Para que mi niña juegue
en tapara agujereada
echo a volar cien cocuyos
y con la luz apagada
me pongo a jugar con ella
en la noche solitaria


 zaira andrade




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