sábado, septiembre 03, 2011

ARMANDO CÓRDOVA: LOS PASOS DE UN SILENCIO


Armando Córdova se fue silente por los caminos manzanares en los que sembró, al lado de la poesia y la canción, estudios, cálculos, análisis, consideraciones teóricas e investigaciones sobre la apremiante y dura realidad que le tocó vivir.

Somos testigos de excepción sobre la angustia que nunca lo dejó. En los espacios del Centro de Estudios de Historia Actual y la Cátedra Pío Tamayo discutimos  sus tesis  militantes en la empresa liberadora que alcanzara el cambio que nos permitiera trascender la  historia deshilachada y ubicarnos en un tiempo para la verdadera justicia y realización humana.

Un trecho que era y es necesario recorrer sin más desvaríos y a partir del aporte de todos. Porque el desarrollo tiene que ser misión de una sociedad y no de un puñado de intelectuales o políticos de avanzada. Por ello su empeño en clarificar los ‘modelos históricos del subdesarrollo’ para dejar las señales del trabajo por hacer.

De allí que en cada momento de este  proceso social que ha socavado fieramente las posibilidades de organizar una vida ciudadana, productiva y, en particular, comprometida con labores de justicia, libertad y belleza, como dijera Pío Tamayo, levantara la voz y la acción del investigador creador cuyos  afanes  se materializaran en aportes para  forjar una historia diferente.

Nos dejó en silencio, sin aspavientos ni bullicio. Tal como fue su hacer en estos territorios en los cuales dejó su siembra de ideas y sueños llevados a escenarios para muchos irrealizables, por su carga de inocencia para clamar, ante el tramado gigantesco de la destrucción y el aniquilamiento, por un tiempo para la vida y el amor.

Este Maestro Floricultor de la Cátedra Pío Tamayo de la Universidad Central de Venezuela, fue  desde sus propios inicios,  un permanente indagador de los problemas de la historia actual  mundial, latinoamericana y venezolana.  Y en esta dirección levantó la biografía del capitalismo  hasta llegar a la era del mayor desafío de la exacción asumida por la globalización.

Armando Córdova, el pensador de estos tiempos y los que vendrán, seguirá presente en nuestras aulas, dictando sus profundas lecciones en forma y tono de  sencillez y colmado de sus ansias de  despejador de las madejas del malestar que imponen las miserias.

Su recorrido y presencia hoy, convertida por decisión propia, en un trayecto de silencios, cobra una nueva dimensión que debe ser rescatada, extendida y honrada, en términos de presente-porvenir.

Para Ligia, Armando, Elenita, demás familiares y amigos nuestro afecto inalterable.

agustín blanco munoz
y mery sananes
02 de septiembre del 2011


  
EL SILENCIO DE ARMANDO
A Armando Córdova

La piedra que hizo girar el agua finalmente
se detuvo para regalarte el espejo donde
habrías de mirarte y allí en ese intervalo de
silencios te fuiste sin naufragio al sitial de las
presencias que se adhieren a la vida como
la piel de árboles milenarios

Nada tenías que decir porque no eran despedidas
las que les bordabas a las madrugadas sino nuevas
travesías a los mandarinares de tus vuelos y a la
estatura de tus andares trotamundos y aventureros

Y la madrugada se te hizo el tiempo de no despertar
a ligia porque si con ella recorriste la via láctea
de todas las distancias medidas a la velocidad
de las heridas sólo el silencio podría contener las
palabras que ya estaban prendidas de infinito

En ellas te quedas disperso en los amaneceres
que alumbran cada uno de tus sueños suspendidos
en tus ganas de albergar el mundo entre el fragor
de tus papeles y el horizonte que los fue quebrando
uno tras otro sin misericordia

Fue el silencio el que detuvo los adioses
porque en ese tránsito sorprendido dibujaste
en consonantes mudas tu siembra en
el continente de los ocasos y tu permanencia
en el cordel vegetal de los vientos

Y desde allí el abrazo es un silencio de adagios
que guarda en su partitura la completa secuencia
de tus días de ardides y sobresaltos desde los
cuales indagaste el porvenir de la risa
y el calendario astronómico de los asombros
que aún te aguardan

mery sananes
02 de septiembre del 2011

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