viernes, octubre 30, 2020

TRINCHERA DE FLORES SATURADA DE RABIA Y POESÍA



JUAN CARLOS CELIS
TRINCHERA DE FLORES
SATURADA DE RABIA Y POESÍA

Mercedes del Llano 16 octubre 1964
Núcleo de la UCV, Maracay 28 febrero 1989


 ¿Y cómo se asesina una trinchera de flores? ¿Cómo se acalla una enredadera silvestre, un hombre con armas de otoño y primavera, saturad de rabia y poesía? Se le detiene, si, porque las armas de fuego y de pólvora, después del estallido y la explosión, dejan sembrados silencios, ausencias, despedidas.

Creen los asesinos que después del disparo no vuelven a brotar en esos sitios los retoños, que la canción que se quebró en el pecho no habrá de resonar jamás, que el verso rompe el orden armónico de sus palabras hasta hacerse sólo grito. Se equivocan  los dueños de la vida ajena. Porque todo crimen cometido, toda masacre ininterrumpida, ejercida sobre la tierra y el hombre, no  han podido ni podrán impedir que entre las grietas de los muros más altos  se asome una hojita de hierba, que en el corazón del hombre se sigan multiplicando los sueños, que en el azul de la ilusión se dibuje el porvenir.

Nos dejan sí la rabia de ver cómo se tala un bosque de flores, cómo se cambia el curso del agua para que en vez de convertirse en río, tome el vuelo del rocío. Nos dejan el reto y el compromiso de no ser indiferentes, de tomar por asalto el mediodía para hacer del sol un arma de combate. De navegar de las madrugadas de menguante para ir a recoger fogatas. Nos dejan la tarea militante de ser portavoces del invierno y del verano.

Juan Carlos Célis tenía 25 años cuando fue atravesado por una bala que le destrozo su caja sonora, su manantial de vida, su futuro jardinero. Era el 28 de febrero de 1989 y faltaban seis horas para el toque de queda. Estaba frente al Núcleo de la UCV en Maracay, en la avenida que conduce a El Limón con un grupo de compañeros que protestaban por el asesinato de otra estudiante: Yulimar Reyes. Los funcionarios dispararon desde una ambulancia en marcha y motocicletas pertenecientes al cuerpo policial. El gobernador del estado era para el momento Rafael Rodríguez Mérida y el Secretario de Política Andrés Tovar. Se señala como autor material del crimen al oficial de policía José Antonio Castillo.

Tan sólo tenía entre sus manos una trinchera de flores y sus ojos saturados de rabia y poesía. El disparo fue fulminante. Fue uno de los tantos que se dispararon en aquellas jornadas en las que la rebeldía y el malestar del pueblo fue respondido con la mayor masacre que se conozca en la historia republicana de este ex país.

Son hechos que quedan registrados  en la historia del pueblo y que se inscriben en la larga lista de atropellos, crímenes y vejámenes acometidos por quienes se sienten con el derecho de adueñarse de todo. Una historia que hasta el presente lleva el cauce y el sello de esa dominación y que aguarda el tiempo de convertirse en historia colectiva y anónima, creadora y solidaria. Mientras eso ocurra, mientras trabajamos esforzadamente por acercar el porvenir, cada ausencia la convertimos en semillero de donde hacemos brotar flores multicolores, armonías inéditas, versos nuevos, cantos que rasguen el viento hasta construir con él un madrigal.

Juan Carlos iba haciendo camino de hortelano y de poeta. Se había asomado al mundo con sus instrumentos de arcilla y de madera, con su equipaje de lluvia y de amor. Era un enamorado de la tierra y de sus frutos. Sabía detenerse en los amaneceres para preguntarles por el manto mágico que cobija los trinos. Y conocía la vastedad de las llanuras porque en ese territorio de silencios y aves, en las Mercedes del Llano, había nacido un 16 de octubre de 1964. Fue hijo prodigador de ternuras y decidido estudioso de la agronomía. Quería dibujar sobre los surcos el sueño de un mundo distinto, donde los niños tuvieran libre acceso a las fábricas de golosinas y al amor prendiera silvestre  sobre los espacios de la vida.

Juan Carlos sabía de la existencia de luces artificiales destinadas a extinguir las plantas antes de que sobre ellas fructificara la alegría. Y se puso a encender versos como antorchas, a cabalgar sobre los vientos, roto los silencios en noches de sortilegios. Y se hizo para siempre  militante de la amistad y de la risa.

Dijo entonces: si vuelven con su noche /encontrarán un pueblo / con los brazos poblados de amaneceres / porque si vuelven con su odio / encontrarán a mis niños armados / con la soberbia infinita de la ternura / porque si vuelven / voy a recoger los fusiles / de los que cayeron / y voy a disparar las veces que haga falta. Ahora resulta que nos toca a nosotros recoger los fusiles de su poesía, la infinita ternura de sus ilusiones, sus manos pobladas de flores, para que hagan ruta de vida y porvenir.

Este libro contiene los versos que dejo esparcidos en su morada de hojas y barro. Algunos no fueron concluidos y en general no fueron corregidos. No pensó el poeta que le robarían el tiempo para ordenar su universo de cundeamores. Y así los entregamos en la convicción de que el trabajo del futuro es tarea colectiva y anónima y que cada rayito de amor encendido es material combustible que debemos conservar y multiplicar.




En estos versos hay que leer no sólo lo que quedó escrito sino lo que intuimos en la canción infinita de Juan Carlos. Su regalo de río y ensenada, sus silencios y tristezas, sus nubes libertarias. Sus sueños de salitre y lejanía, sus campos de acuarelas. Sólo así podremos llamarlo a que venga de regreso a entonar sones de pueblo y a regar de nuevo la tierra con sus ansias milenarias de ser por siempre raíz de alegría.

mery sananes*

 

* Juan Carlos Celis, Saturado de rabia y poesía. Caracas, Cátedra Pío Tamayo, Centro de Estudios de Historia Actual, IIES/FACES/UCV, Colección Testimonios,1991, pp. 7-10.

 

PALABRAS PARA UN MUNDO TIERNAMENTE LOCO

Los últimos mundos
mórbidos y cristalinos
cayeron ayer en la tarde
yo los esperaba en silencio
porque los pocos salvos pendían
de los ápices foliares
y el que yo sueño
quizá todavía no se lo beben
los pájaros
el que yo sueño
todavía fragmenta la luz
y con ella pinta los campos
con bandas de colores
en él los espíritus conviven
con los mortales
porque los cementerios
ya fueron clausurados
la muerte no es más que un motivo
de conversación
cuando ya todos los temas se agotan

EPITAFIO DE NUBES

Acuérdate de mí
cuandote envuelva la bruma
cuando de pie,  meditabunda y sola
veas venir la inquieta ola
conjugando su verbo de espuma.

Cuando solo escribo epitafios
sobre cavernas de nubes.

REINCIDENCIA

Después de los ríos
después de los pájaros
esperé que amaneciera
y recogi mis armas
de otoño y primavera
y fui en busca de los bárbaros,
saturado de rabia y poesía
y los encontré como siempre
torturando colores
amordazando risas
robándose la leche de los senos maternos
pero fueron pocas las hojas
e insuficientes las flores
y como siempre
regresé mutilado y soberbio
a la elocuencia de tus manos
a los mundos que flotan altivos
en el humor acuoso de tu follaje claro
solo que esta vez no estabas
y fui a buscarte
a los cauces resquebrajados
a los nidos olvidados
sobre los árboles secos
y comprendí que esta vez
eran ciertas tus palabras
y debí suponerlo
porque todavía estaban húmedas
tus lagrimas en mis bolsillos.

NOTICIAS DE LA RADIO

Beirut la línea verde
los cedros respiran los gritos oxidados
de los niños mutilados
las últimas contracciones musculares
sobre un asfalto tibio
es la escena después del estallido.

La muerte está cerca
no la ves pero está cerca
ella se esconde 
dentro de los automóviles
serenamente estacionados
Beirut la línea verde
hoy hablaron de paz en las Naciones Undas
quizás por eso ... los muerts
hoy son un poco menos de una docena

Beirut la línea verde...
la esperanza se dsisipa en cada explosión
quizás por eso ... la violencia
ya es arte del código genético
de los niños que ahora nacen


Juan Carlos Celis 
Saturado de rabia y poesía
Caracas, Cátedra Pío Tamayo, Centro de Estudios de Historia Actual, 
IIES/FACES/UCV, Colección Testimonios,1991, 60 p.

2 comentarios:

Empera Facchi dijo...

Que conmovedora su voz acallada antes de tiempo. Cómo retumban sus versos cuando salen como gritos a hacerle frente a la injusticia. Que lamentable es la muerte que nos roba para siempre un joven talentoso como Juan Carlos Celis.

Emilia Lee dijo...

Gracias por compartir poeta!!! No encuentro de Juan Carlos en la web, más de lo que aquí escribes. Si hay más coordenadas virtuales; agradecida que las compartas. Bendiciones!