miércoles, noviembre 12, 2008

EMBUSTERIAS DE SAINT JOHN PERSE


A casi cinco décadas del discurso que diera Saint John Perse, en Estocolmo, al recibir el Premio Nobel de Literatura, en diciembre de 1960, su texto tiene más vigencia que nunca. Su examen de la poesía y de la ciencia, su visión del mundo que debe ser y de la función del poeta y el científico en esa tarea de construir la vida, es en verdad trascendental.

Constituye un documento que debe ser leído por científicos y poetas, pero sobre todo por ese ciudadano común capaz de producir cotidianamente, aún sin saberlo, ‘pensamientos desinteresados’, en otras palabras, poesía en palabra y acción.

Pero más aún, ese hombre común con frecuencia ejerce de manera espontánea esa fusión de lo lógico con lo intuitivo, que lo lleva a desarrollar una sabiduría y a ejercer una solidaridad, que lleva lo poético y lo científico, precisamente al plano del vivir.

De allí que Saint John Perse afirme que ‘toda creación del espíritu es ante todo poética, en el sentido propio de la palabra’. Aquí Perse toca la raíz del problema. El hombre es en esencia un poeta. Que el desarrollo de la vida material le haya cortado sus alas, desgarrado su intuición, sustituido su sabiduría por contabilidades que dan cuenta de todo menos de su vivir, es otra cuestión, de la cual no puede estar ajeno ni el poeta ni el científico.

‘Hija del asombro’ la nombra Perse, Como el niño cuando adviene a la luz solar desde la residencia acuática de la madre. En sus pupilas está toda la poesía y la ciencia del universo, atrapada entre lagrimitas resplandecientes.

Sólo que luego decidimos vendarle los ojos, atarle las manos, detener sus ganas de conocer y saber, descubrir y moldear, anticipar y crear. Lo convertimos en un adulto, sin ciencia ni poesía.

Pero, como dice el Premio Nóbel: “la poesía es ante todo un modo de vida, y de vida integral’. Y ni las hambrunas, ni las guerras, ni las masacres, ni las extinciones decretadas, podrán borrar esa parte ‘irreductible’ del hombre.

“¡Altivez del hombre en marcha bajo su carga de eternidad! Altivez del hombre en marcha bajo su carga de humanidad –cuando para él se abre un nuevo humanismo-, de universalidad real y de integridad psíquica”..., exclama el poeta.

Y allí en ese mandato está la labor y la tarea del científico y del poeta, en este tiempo de oscuridades. Por eso dice: “El verdadero drama del siglo está en la distancia que dejamos crecer entre el hombre temporal y el hombre intemporal.” ¿Lograremos cerrar esa brecha, rescatar la esencia de una humanidad que no ha podido desarrollarse aún?

Con Perse decimos: se trata de “asociar, en fin, más ampliamente el alma colectiva con la circulación de la energía espiritual en el mundo... Frente a la energía nuclear, la lámpara de arcilla del poeta ¿bastará para este fin? –Sí, si de la arcilla se acuerda el hombre.”

De la arcilla provenimos, de la piedra que se vuelve guijarro en su tránsito por los ríos, de la raíz que se convierte en fruto, de la brisa que garantiza la especie floral, de la pupila diminuta del niño que refleja en su iris la estructura estelar del universo. De allí viene nuestra infinita capacidad para crear, nombrar, construir, ‘sí de la arcilla nos acordamos’, si no olvidamos quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Por todo ello recomendamos esta lectura. Pero más que para convertirnos en simples lectores, invitamos a ejercer a plenitud aquello a lo cual convoca: extraer esa sabiduría y esa poesía que está en el interior de cada quien, aguardando su tiempo, su espacio y circunstancia para correr libre hacia el otro, que es su hermano, en un tiempo y una sociedad que logre, al fin, sustituir la muerte, por los fulgores del alma humana, en funciones de vida plena y trascendente. ms


PAJAROS / SAINT JOHN PERSE



LA POESIA
SAINT-JOHN PERSE
*

He aceptado para la poesía el homenaje que aquí se le rinde, y tengo prisa por restituírselo.

La poesía no recibe honores a menudo. Pareciera que la disociación entre la obra poética y la actividad de una sociedad sometida a las servidumbres materiales fuera en aumento. Apartamiento aceptado, pero no perseguido por el poeta, y que existiría también para el sabio si no mediasen las aplicaciones práctica de la ciencia.

Pero ya se trate del sabio o del poeta, lo que aquí pretende honrarse es el pensamiento desinteresado. Que aquí, por lo menos, no sean ya considerados como hermanos enemigos. Pues ambos plantean idéntica interrogante al borde de un común abismo; y sólo los modos de investigación difieren.



Cuando consideramos el drama de la ciencia moderna que descubre sus límites racionales hasta en lo absoluto matemático; cuando vemos, en la física, que dos grandes doctrinas fundamentales plantean, una, un principio general de relatividad, otra, un principio ‘cuántico’ de incertidumbre y de indeterminismo que limitaría para siempre la exactitud misma de las medidas físicas; cuando hemos oído que el más grande innovador científico de este siglo, iniciador de la cosmología moderna y garante de la más vasta síntesis intelectual en términos de ecuaciones, invocaba la intuición para que socorriese a lo racional y proclamaba que ‘la imaginación es el verdadero terreno de la germinación científica’, y hasta reclamaba para el científico de los beneficios de una verdadera ‘visión artística’, ¿no tenemos derecho a considerar que el instrumento poético es tan legítimo como el instrumento lógico?

En verdad, toda creación del espíritu es, ante todo, ‘poética’, en el sentido propio de la palabra. Y en la equivalencia de las formas sensibles y espirituales, inicialmente se ejerce una misma función para la empresa del sabio y para la del poeta. Entre el pensamiento discursivo y la elipse poética ¿cuál de las dos va o viene de más lejos? Y de esa noche original en que andan a tientas dos ciegos de nacimiento, el uno guiado con el instrumental científico, el otro asistido solamente por las fulguraciones de la intuición. ¿Cuál es el que sale a flote más pronto y más cargado de breve fosforescencia? Poco importa la respuesta. El misterio es común. La gran aventura del espíritu poético no es inferior en nada a las grandes entradas dramáticas de la ciencia moderna. Algunos astrónomos ha podido perder el juicio ante la teoría de un universo en expansión: no hay menos expansión en el infinito moral del hombre: ese universo. Por lejos que la ciencia haga retroceder sus fronteras, en toda la extensión del arco de esas fronteras se oirá correr todavía la jauría cazadora del poeta. Pues si la poesía no es, como se ha dicho, ‘lo real absoluto’, es por cierto la codicia más cercana y la más cercana aprehensión en ese limite extremo de complicidad en que lo real en el poema parece informarse a sí mismo.

Por el pensamiento analógico y simbólico, por la iluminación lejana de la imagen mediadora y por el juego de sus correspondencias, en miles de cadenas de reacciones y de asociaciones extrañas, merced, finalmente, a un lenguaje al que se trasmite el movimiento mismo del ser, el poeta se inviste de una superrealidad que no puede ser la de la ciencia. ¿Puede existir en el hombre una dialéctica más sobrecogedora y que comprometa más al hombre? Cuando los filósofos mismos abandonan el umbral metafísico, acude al poeta para relevar al metafísico; y es entonces la poesía, no la filosofía, la que se revela como la verdadera ‘hija del asombro’, según la expresión del filósofo antiguo para quien la poesía fue asaz sospechosa.

Pero más que modo de conocimiento, la poesía es, ante todo, un modo de vida, y de vida integral. El poeta existía en el hombre de las cavernas; existirá en el hombre de las edades atómicas; porque es parte irreductible del hombre. De la exigencia poética, que es exigencia espiritual, han nacido las religiones mismas, y por la gracia poética la chispa de lo divino vive para siempre en el sílex humano. Cuando las mitologías se desmoronan, lo divino encuentra en la poesía su refugio; aun tal vez su relevo. Y hasta en el orden social y en lo inmediatamente humano, cuando las Portadoras de pan del antiguo cortejo dan paso a las Portadoras de antorchas, en la imaginación poética se enciende todavía la alta pasión de los pueblos en busca de claridad.

¡Altivez del hombre en marcha bajo su carga de eternidad! Altivez del hombre en marcha bajo su carga de humanidad –cuando para él se abre un nuevo humanismo-, de universalidad real y de integridad psíquica... Fiel a su oficio, que es el profundizar el misterio mismo del hombre, la poesía moderna se interna en una empresa cuya finalidad es perseguir la plena integración del hombre. No hay nada pítico en esta poesía. Tampoco nada puramente estético. No es arte de embalsamador ni de decorador. No cría perlas de cultivo ni comercia con simulacros ni emblemas, y no podría contentarse con ninguna fiesta musical. Traba alianza en su camino con la belleza –suprema alianza-, pero no hace de ella su fin ni su único alimento. Negándose a disociar el arte de la vida, y el amor del conocimiento, es acción, es pasión, es poder y es renovación que siempre desplaza los lindes. El amor es su hogar, la insumisión su ley, y su lugar está siempre en la anticipación. Nunca quiere ser ausencia n rechazo.

Nada espera sin embargo de las ventajas del siglo. Atada a su propio destino y libre de toda ideología, se reconoce igual a la vida misma, que nada tiene que justificar de sí misma. Y con un mismo abrazo como con un sola y grande estrofa viviente, enlaza al presente todo el pasado y lo por venir, lo humano con lo sobrehumano y todo el espacio planetario con el espacio universal. La oscuridad que se le reprocha no viene de su naturaleza propia, que es la de esclarecer, sino de la noche misma que explora, a la que está consagrada a explorar: la del alma misma y la de misterio que baña al ser humano. Su expresión se ha prohibido siempre la oscuridad y esa expresión no es menos exigente que la de la ciencia.

Así, por su adhesión total a lo que existe, el poeta nos enlaza con la permanencia y la unidad del ser. Y su lección es de optimismo Para él una misma ley de armonía rige el mundo entero de las cosas. Nada puede ocurrir en ella que, por naturaleza, sobrepuje los límites del hombre. Los peores trastornos de la historia no son sino ritmos de la estaciones en un más vasto ciclo de encadenamiento y de renovaciones. Y las Furias que atraviesan el escenario, con la antorcha en alto, no iluminan sino un instante del muy largo tema que sigue su curso. Las civilizaciones que maduran no mueren de los tormentos de un otoño; no hacen sino transformarse. Sólo la inercia es amenaza. Poeta es aquel que rompe, para nosotros, la costumbre.

Y es así también como el poeta se encuentra ligado, a pesar de él, al acontecer histórico. Y nada le es extraño en el drama de su tiempo. ¡Que diga a todos, claramente, el gusto de vivir este tiempo fuerte! Pues la hora es grande y nueva parar recobrarse de nuevo. ¿Y a quién le cederíamos, pues, el honor de nuestro tiempo?....

‘No tema’, dice la Historia, quitándose un día la máscara de violencia y haciendo con la mano levantada ese ademán conciliador de la Divinidad asiática en el momento más fuerte de su danza destructora. ‘No temas, ni dudes, pues la duda es estéril y el temor servil. Escucha más bien ese latido rítmico que mi mano en lato imprime, renovadora, a la gran frase humana siempre en vías de creación. No es verdad que la vida pueda renegar de sí misma. Nada viviente procede de la nada, ni de la nada se enamora. Pero tampoco nada guarda forma ni medida bajo el incesante aflujo del Ser. La tragedia no finca en la metamorfosis misma. El verdadero drama del siglo está en la distancia que dejamos crecer entre el hombre temporal y el hombre intemporal. El hombre iluminado sobre una vertiente ¿irá acaso a oscurecerse en la otra? Y su maduración forzada, en una comunidad sin comunión, ¿no sería quizá una falsa madurez?

Al poeta indiviso tócale atestiguar entre nosotros la doble vocación del hombre. Y esto es alzar ante el espíritu un espejo más sensible a sus posibilidades espirituales. Es evocar en el siglo mismo una condición humana más digna del hombre original. Es asociar, en fin, más ampliamente el alma colectiva con la circulación de la energía espiritual en el mundo... Frente a la energía nuclear, la lámpara de arcilla del poeta ¿bastará para este fin? –Sí, si de la arcilla se acuerda el hombre.

Y ya es bastante, para el poeta, ser la mala conciencia de su tiempo.*

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domingo, noviembre 09, 2008

EMBUSTERÍAS DE SILENCIO

foto / ms

¿Será que en estos tiempos de ruido,
de palabrerías vacías,
de gritos destemplados,
de sinrazones e imposiciones,
podremos alguna vez ejercer
la sabiduría del silencio?

¿Escuchar al otro que somos?

¿Interrelacionarnos con la armonía
en vez de quebrar espejos?

¿Asentir, reflexionar, crear,
antes que negar, improvisar y destruir?

Tal vez valga la pena intentarlo.

El silencio es resplandeciente.
Es solemne y vital.

Pero por sobre todo,
es un mágico recinto
donde todo es posible.

Tal vez
si hiciéramos de la palabra
apenas un breve intervalo
entre silencios
podríamos dejar que se recompusiera
el verdadero lenguaje del hombre
para que con ese silencio reverente
convertido en palabra-vida
intentemos reconstruir
lo que aún queda respirando
en este triste y desvalido planeta



La presentación, cuyo enlace indicamos, nos fue enviado
por Evelyn Fuhrman, alguien quien usa el silencio
para que en él hablen las voces de los mayores
a quienes ella dedica su tiempo y su alegría


http://merysananes.googlepages.com/La_Sabidu...pps

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sábado, noviembre 08, 2008

EMBUSTERÍAS DE LECHE



Hoy
un gajito de leche
se desprendió
de tus suspiros
para regalarle
a tu estatura de amor
un tiempo de audacias
y porvenires


ms




Camile Saint Saens
El carnaval de los animals / Parte 10 / Los pájaros
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viernes, noviembre 07, 2008

SERIE SUEÑERÍAS

Rafael Olbinski


Y ya no había sueño
cuando aprendí a vivir
sin soñarte



abm / serie sueñerías



L. V. Beethoven / Séptima Sinfonía / 2 do movimiento
Ludwig Montrone / Academia de la Ópera de Milan

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jueves, noviembre 06, 2008

SUEÑOS DE ACORAZADO

para guagó

Hoy tengo para ti
un carnaval de estruendos
y estallidos que se vuelven
rapsodias en colores de magias
para poblar tu consagración
con los agentes mayores
de la vida que nacen de la
profundidad de los sonetos
que día a día deambulan
por las correrías de los
pajaritos de risas
jazmines y aventuras que
siempre andarán en tus
sueños de acorazado de
los tiempos de ilusiones
que te aguardan en medio
de los himnos que te
descifran cada uno de tus
pasos de marchantico del
amor y la entrega


abm




Ludwig van Beethoven (1770-1827)
Symphony no.9 in D minor
4th mouvement : Allegro assai - Presto (2/3)

Berliner Philarmoniker
Herbert von Karajan
Soprano : Lella Cuberli
Alto : Helga Müller Molinari
Tenor : Vinson cole
Baritone : Franz Grundheber
Wiener Singverin
1983


06 de noviembre del 2008
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miércoles, noviembre 05, 2008

RAPSODIA


para jj

Dime
de qué arpegios se bordó
tu urdimbre de escarabajo
que aprendiste a navegar las hojas
en tu bajel de nostalgias

Qué savia recorre los caminos
acuáticos de tus manos
que hasta las mariposas detienen
el adagio de sus vuelos para ofrendarte
su equipaje de semillas

Qué incandescencias visten
de destellos tus trajines
que le dibujan auroras a los
corredores donde plantas
consuelos que mitigan

Sé que en el cuenco de tus ojos
anidan floreceres que aún
no retoñan
ternezas que aguardan recónditos
paisajes de susurros
que se tornan cánticos
en la nocturnidad de tus vigilias

Sé que en el entramado vesperal
de los trigales de tu corazón
los azulejos le bordan andantes
y allegros a sus trinos

Y sé que te sembré en los párpados
un nidal de jazmines y que cada día
me devuelves en el aroma de tus abrazos
una rapsodia de vida que me hace
eterna

06 de noviembre del 2008


L.V. Beethoven / Egmont
dirige Leonard Bernstein

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lunes, noviembre 03, 2008

SERIE SUEÑERÍAS

Rafael Olbinski


Seguía soñando
cuando su corazón
había traspasado
todas mis heridas


abm


Franz Schubert
Cuarteto de Cuerdas / 11,31 / 1er movimiento
http://www.epdlp.com/asf/schubert15.wma
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domingo, noviembre 02, 2008

A CLEMENTINA TAMAYO


A TRES AÑOS DE SU SIEMBRA EN LA HACIENDA EL CALLAO
Clementina nació el 31 de octubre de 1911 y se sembró en la hacienda paterna “El Callao” el 02 de octubre del 2005. Pío Tamayo, a su vez, el hermano mayor, había nacido el 04 de marzo de 1898 y también se fue de regreso en un octubre, con apenas 37 años, a sus predios de cañamiel.

Se cumplía la condena de muerte que le había decretado Juan Vicente Gómez, desde 1928, por ser portador de una ‘idealidad avanzada’ que constituye la base de una nueva perspectiva histórico-historiográfica del acontecer caudillista de este expaís. Una perspectiva hasta hoy silenciada e ignorada.

Clementina fue el enlace, el correaje, la estafeta entre Pío y nosotros, para llevar adelante una tarea que apenas comienza, después de 25 años de fundada la Cátedra que lleva el nombre del Floricultor de Hazañas.

Y con ella construimos una relación afectiva que perdura más allá de ausencias y silencios. Este año se cumplen tres de su vuelo hacia su tierra niña, esa que dejó plasmada en el libro que escribiera: Recuerdos de mi infancia en la Hacienda El Callao.

Y también se cumplen los 25 años del octubre en el cual iniciamos las actividades en ese recinto piotamayista, que en forma ininterrumpida, ha laborado y labora, en investigación, docencia y extensión, en el compromiso de crear ideas y pensamientos nuevos, capaces de conducir el destino del colectivo hacia una realidad diferente.

La dulzura de Clementina, que se derramaba en las confituras de piña y membrillo que nos ofrendaba como un ritual, nos acompañó y acompaña siempre en estos tiempos, anunciados por Pío, y que parecen ser una síntesis de todos nuestros errores y nuestra falta de visión para apartarnos de los caminos trillados, de las imposiciones violentas, de una historia que sólo deja tras de sí para el colectivo huellas de padecimiento, dolor y miserias.

Por eso, Clementina es siempre un farolito encendido, un cauce de sonrisas, un estruendo de trinos, que nos guía e ilumina.

A ella, hoy, le dedicamos las siguientes palabras:

Mi China

Hoy vivimos el tiempo de tu vuelo supremo a los arcos del azul en los que pensabas en tus oraciones que ya elevabas desde la hacienda El Callao y que ahora compartes con los habitantes de los jardines de lo eterno.

Hoy ponemos a andar el recuerdo en tus andanzas de sembradora de ilusiones, en cariños de porvenir y pregonera de un titiritero mayor, a quien dedicaste buena parte de tu peregrinaje de amor y creación, para elevar plegarias que tramonten los cielos para tocar el alma de quienes siguen reclamando una existencia sin el dolor de los granujas.

Militamos por eso en tu esperanza compartida con el hermano de las luchas y la esperanza por un mundo de verdadera condición humana y lleno de justicia, belleza, amor y libertad.

Y hacemos de tu nombre y tu vida, hoy y cada día, el vuelo supremo de la papagayería de todos los infinitos que están y estarán contigo, en esa decisión que emprendiste para que siempre se haga presente el combate por la vida a que nos instó e insta tu hermano mayor José Pío Tamayo.

Mi China, recibe otra vez nuestra declaración del quererte de siempre y todavía.
Mery y Agustín
Cátedra ‘Pío Tamayo’
02 de noviembre del 2007


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sábado, noviembre 01, 2008

EMBUSTERÍAS DE COLORES


Aurora Boreal


Esta presentación me la envía una persona tan especial
como las imágenes que allí se proyectan.

Ella, Zaira Andrade, tiene el don del color,
de todos los colores, que irradia, multiplica,
esparce como el mismo polen de las flores.

Lo que ella alcanza con sus manos se torna violeta.

Lo que ella acaricia con sus ojos se vuelve azul intenso.

Lo que ella sueña se derrama de su corazón en amarillos y ocres,
como un cántaro desbordado de espigas solares.

Cuando escribe sus mensajes de amor
la tinta se vuelve roja, rosa, púrpura y color del vino maduro.

Cuando anoche todo a su alrededor se vuelve naranja.

Ella es, en síntesis, la suma de todo lo que somos,
por partes, a pedacitos,
de tanto que nos cuesta envolverlo todo
en una misma canasta, para ofrendarla a la vida.

Su camino hacia allí ni ha sido fácil ni expedito.
Tiene el sello del dolor y la tristeza,
de las ausencias y de las rupturas.
El tiempo de la persistencia y la permanencia,
del tesón y la fortaleza.
Su profesión académica es la de médico pediatra,
pero en verdad su don con los niños,
su capacidad bienhechora nació mucho antes de entrar a las aulas.

La fue gestando en lo inexistente,
en el vacío, en la queja, en la pesadumbre que convirtió
en instrumentos de labranza,
en herramientas de amor sostenido.

Ella es un poco todos nosotros,
si quisiéramos escalar hasta la condición
de la que estamos hechos.
La humana trascendencia, tan devastada y en desuso.

Con Zaira retorna al alma la esperanza
de que un mundo distinto es posible.
Se zurcen las soledades,
se reconstruyen los surcos,
se vivifican las horas vacías.

Esa escala de colores que ella nos regala hoy,
es un caleidoscopio que llevamos grabado en los genes.
Es el lenguaje de nuestra energía,
el vocabulario de nuestro inédito quehacer.

A nosotros nos corresponde activar cada tonalidad,
echarla a andar, iluminarla,
en un mundo y un tiempo blanco y negro,
que amenaza con apagarse para siempre.

Y no como el sol, que cumple a cabalidad su ciclo
y cuya extinción dará cuenta de nuevas vidas y destellos.
Sino como aquello cuya gracia declina,
sin haberse siquiera pronunciado en su vastedad y magnificencia.

Gracias, Zaira.
Y como todo obsequio que se aprecia,
lo entregamos a esos irreverentes y enamorados lectores
que nos visitan cada día,
en busca de una embustería que les ilumine sus grises.


MS
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miércoles, octubre 29, 2008

EMBUSTERÍAS DE JUAN DE MAIRENA


También quiero recordaros algo
que saben muy bien los niños pequeñitos
y olvidamos los hombres
con demasiada frecuencia:
que es más difícil andar en dos pies
que caer en cuatro.


Antonio Machado
Consejos, sentencias y donaires de Juan de Mairena
y de su maestro Abel Martín



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lunes, octubre 27, 2008

MARCOS ANA - MI CASA NO TENDRÁ LLAVES


Marcos Ana, 1939
detenido por el franquismo en 1939 y liberado en 1962


Si salgo un día a la vida
mi casa no tendrá llaves:
siempre abierta, como el mar,
el sol y el aire.

Que entren la noche y el día,
y la lluvia azul, la tarde,
el rojo pan de la aurora;
La luna, mi dulce amante.

Que la amistad no detenga
sus pasos en mis umbrales,
ni la golondrina el vuelo,
ni el amor sus labios. Nadie.

Mi casa y mi corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol y el aire.


Enlaces
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MARCOS ANA, EL QUIJOTE VIVIENTE





Decidme cómo es un árbol.
Decidme el canto de un río
cuando se cubre de pájaros.

Marcos Ana

Por Cristina Castello

Almodóvar filmará la vida del hombre que más tiempo estuvo en la cárcel por la Guerra Civil española. Sin sueños de venganza, Marcos Ana sigue luchando contra el fascismo. Su historia es testimonio de los pájaros sin alas de aquella barbarie; y también una juerga de ternura que iza la Bondad por encima de todo horror.

Marcos Ana, poeta y Quijote. Emblema universal de la lucha por la libertad —88 años, hoy— estuvo en las cárceles del franquismo entre 1939 y 1961. Conoció el espanto en su piel, en su corazón, y a través de los ojos de sus compañeros; descubrió el oprobio en las manos de los torturadores: manos extranjeras a la vida que sólo los domingos cesaban de masacrar, pues entonces los verdugos rezaban en la Iglesia y con el capellán. Pero también supo de deleites: en las mazmorras del fascismo español, Marcos Ana «adoptó» —como se adopta un bebé— una flor inocente, nacida en la grieta tenebrosa del muro más cruel. Así como, aunque trepado a los barrotes y castigado duramente por ello, se extasió con cada plenilunio que —gracias a su obstinación— pudo gozar. Igual que contrabandeó, reja a reja, la poesía de Neruda y sus propios versos, como una letanía que invocaba la libertad. Tenía sólo 19 años cuando cayó en aquel infierno del Régimen, y veintitrés más cuando —como una salva de pájaros contentos— pudo dejar la jaula para abrazar la nitidez de la luz.

Luz cegadora para él, que no conocía más que las tinieblas. Pero la vida, que sólo le había ofrecido su mano mezquina, le llegaba por fin con la mano que da. Entre todos sus dones, le dio los viajes, el reconocimiento mundial —el abrazo de la humanidad— y la posibilidad de luchar. Le dio la poesía, y le descubrió el amor y el sexo... recién a sus 42. Ella era joven y morena, delgada, bella y sutil. Se llamaba Isabel Peñalba y tenía la mirada azul.

¿Serán los ojos de Penélope Cruz, la actriz fetiche de Almodóvar, los que lo mirarán desde aquel azul de Isabel? Quién sabe. Primero terminará la filmación de «Los abrazos rotos» y, quizás, rodará «La piel que habito». Y entonces se dedicará a «Decidme cómo es un árbol», el último libro de Marcos Ana; obra que recorre el mundo con sus memorias de la prisión y de la vida, flameantes de humor, de la poesía de su prosa y del sentido de la existencia como un hecho trascendente.

¿Cuántos filmes podrían hacerse con cada latido de este Quijote? En cualquier caso, Almodóvar eligió tomar la historia de Marcos, «un superviviente», cuando era ya un pájaro en vuelo libre que surcaba cielos a la salida del infierno. Al cineasta le impresiona que, después de haber respirado tanta muerte, el poeta sepa de justicia y paz, de fraternidad y siembra, de imaginación y esperanza, y no de rencor. Le sorprende su pasión por la vida del prójimo. Se emociona porque en «Decidme cómo es un árbol», nuestro autor cuenta que —a causa de un compañero que lo denunció— recibió una de sus dos condenas a muerte; y, aun así, no da su nombre para evitar un daño a la posible familia del traidor.

Curiosa audacia la de Almodóvar, artista de un lenguaje cinematográfico barroco y brillante, cuyos temas habían sido hasta ahora el amor por su madre y por las mujeres, la sexualidad, el maridaje entre el amor y la muerte, y la transmutación del alma. Y si bien algunos hechos de la historia que filmará justifican a primera vista su elección —ya se verá— hay algo central, más novedoso que todo. «Marcos Ana es lo más parecido a un ángel —explicó el director—, no he conocido a nadie tan bueno». A partir de esta experiencia, ¿podremos sumar entre sus razones para elegir un guión el valor infinito de la Bondad?


LA MIRADA AZUL
Decidme cómo es el beso
de una mujer. Dadme el nombre
del amor: no lo recuerdo.

Marcos Ana

Después de 23 años tras los muros, lo más difícil fue la libertad. Aprender a ser libre. Marcos sabía vivir en la cárcel, donde el cariño hacia (y de) sus camaradas fue su sostén y su motor. Aunque fue torturado hasta casi morir; aunque vio asesinar tantas vidas y también su juventud, tiene grabadas en la piel y en todo su ser las risas de sus amigos y su generosidad. Con ellos compartía el hambre y el pan, los sueños y los homenajes con que —en las sombras de la sombra y con ingenio— honraban a los grandes poetas. La cárcel era una «universidad democrática», un hogar. Marcos fundó las tertulias literarias, a pesar de que la imaginación era salvajemente perseguida. Los guardias debían evitar la fuga física de los prisioneros; y el capellán, la fuga espiritual. Había que impedir la poesía, pues era enemiga del sistema, era un ser más a encarcelar. ¿Encarcelar el sol? ¡Vaya!

En la década de los ’50 y a una celda de castigo infrahumana sus compañeros le acercaron, ellos sabían cómo — ¡oh, qué gracia la imaginación!—, una lapicera y poemas de Neruda y de Rafael Alberti. Los leyó más de mil veces y... ¡empezó a escribir! Pero... ¿cómo guardar su palabra escrita? Y aquí otra vez la creatividad. Sus «colegas» de prisión aprendían de memoria sus versos, y los que recuperaban la libertad eran poemarios parlantes de Marcos Ana, conocido aún como Fernando Macarro Castillo. Tiempo después, recibió un librito impreso con sus poemas... ¡Hombre, qué felicidad! Eran las dos primeras ediciones de «Te llamo desde un muro», publicado entonces en México y en el Perú.

Como un juego interminable de espejos reflejados en sí mismos para multiplicarse, la cámara de Almodóvar mostrará a los espíritus inquietos del mundo, la vida de nuestro personaje y conciudadano suyo... ¡sí! Vaya sucesión de casualidades: el cineasta nació en La Mancha, igual que la obra suprema de la literatura universal: «El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha»; igual que Don Miguel de Cervantes Saavedra, su autor, quien había abierto los ojos a la vida en Alcalá de Henares, ciudad de la famosa región, donde Marcos vivió desde sus nueve años y padeció su primera prisión... ¿Es que existe el azar?

Virgen hasta los 42, para Fernando Macarro el mundo exterior era una leyenda, una fábula, una ficción. No había muros sino cielo; ¡había tocino! —tocino, aquel sueño suyo de hambreado durante los 9.000 días y noches de su encierro—; había coches, carteles luminosos, tiendas... ¡mujeres! Había una vida «normal» y él la había olvidado después de tantos años tras los muros. Habituado al horror y a la necesidad, las luces lo mareaban, devolvía la comida que había ansiado: se sentía en otra galaxia... hasta que llegó su noche azul.

Ella. Ella creía que él estaba borracho e intentó devolverle el dinero; el que él debía pagarle, como prostituta que era la muchacha. Fernando Macarro no sabía qué hacer, a solas con una mujer y en un hotel; se sentía torpe, extraño, desorientado, hasta que le contó la verdad: los 23 años de cárcel y su inexperiencia sexual. Y ella se dedicó a él con amor: lo llevó a pasear por la Gran Vía de Madrid y fueron a cenar, mientras él hablaba y hablaba, como una semilla que encuentra tierra fértil después de la sequedad.

La mirada azul lloró. Lloró tanto, al tiempo que él le contaba el único mundo que conoció. Lloró por todas las cosas que merecen lágrimas (Jorge Luis Borges). Isabel Peñalba —era ella, sí— lo llevó después al hotel y logró que Fernando hiciera el amor. Quería renacerlo, inaugurarlo. Ya en la mañana, chocolate con churros juntos en la cama, y cuando el poeta amanecido «varón» llegaba de vuelta a su casa encontró en el bolsillo las quinientas pesetas de la paga que ella no cobró. Y un papel, un llamado, una solicitud de amor: «para que vuelvas esta noche».

Él pensó en ella todo el día con deseo y emoción, pero el miedo de ofenderla con la paga —que además era dinero de la joven— se mezclaba con su deseo viril y con el temor de destrozar el recuerdo de aquella noche de pureza y magia. No sabía si ir o no, y otra vez fue una flor la que lo salvó de nuevo, para decidir. Compró docenas de flores tan luminosas como aquella que, nacida en el muro más cruel, había adoptado como a un bebé. Las 500 pesetas —el precio de la paga— se convirtieron en un bouquet de pimpollos con orquídeas y magnolias. Las dejó en la conserjería del hotel, con una tarjeta: «Para Isabel, mi primer amor». Franz Kafka escribió que cuando uno se empeña en subir, los escalones brotan debajo de los pies, anhelantes. Isabel fue el escalón al amor.

Almodóvar se regocija en este recodo de alba y de tal embeleso de ternura que su cámara ansía traducir.

Antes, mucho antes, el faro de Marcos había sido el cariño absoluto hacia sus padres, en quienes pensó para elegir el seudónimo con que lo conocemos. Escogió Marcos, por su papá: ¡ay!, aquella imagen de una gorra solitaria prendida en la rama de un árbol roto, cuando un bombardeo lo asesinó; los ojos desolados del hijo tenían 17 años. Decidió apellidarse Ana, por la mamá. Abnegada bajo su siempre pañuelo negro en la cabeza, ella había ido a verlo a la cárcel, una vez más, pero no la dejaron entrar. Con su calvario interior por haberse enterado de que el hijo estaba condenado a muerte, comenzó a volver sobre sus pasos. Mamá Ana cayó al suelo, los guardias la golpearon y humillaron y ella murió en una zanja, en aquella Navidad de 1943: «...que murió de rodillas, me contaron / crucificada en un leño de llanto, / con mi nombre de hijo entre sus labios / pidiendo a Dios el fin de mis cadenas»

CANDILEJAS
Mi pecado es terrible;
quise llenar de estrellas
el corazón del hombre

Marcos Ana

Desde su liberación en 1961, gracias a la presión internacional, pues estaba condenado a sesenta años de rejas, recorrió Europa y gran parte de la América morena. Conoció a Louis Aragon, Pablo Neruda, por fin a Rafael Alberti y María Teresa León, a Salvador Allende, Nicolás Guillén, Picasso, Yves Montand, Michel Piccoli, Prévert, Jean-Paul Sartre, Joan Báez, Miguel Ángel Asturias, Pedro Vianna y tantos más. Convirtió su vida en una defensa de la libertad, en contra de todo autoritarismo. Fundó y dirigió en París, hasta el final del franquismo, el Centro de Información y Solidaridad con España (CISE), que presidió Picasso. Y cada persona que lo entrevistaba, y aún hoy, le repite una pregunta: ¿Vio en prisión al enorme poeta, alma de cristal, Miguel Hernández? Sí, lo había visto. Al «Fuego azul de la poesía» —como lo llamaba Neruda—, el franquismo lo había asesinado a los 31 años, con una tuberculosis ponzoñosa a la que sus verdugos jamás atendieron.

A los dos años de su libertad, Marcos conoció a Vida Sender, quien fue su mujer por muchos años. Hoy están separados, pero conservan una amistad cada vez más honda y el amor de los dos hacia «Marquitos», con quien vive. Es el hijo de ambos —hoy camarógrafo, fotógrafo y documentalista—, la ofrenda mayor que recibió de la libertad.

Pero hubo otras más. Como el reencuentro con aquella música de acordeones y violines que, de una orquesta lejana, había escuchado en la cárcel de Burgos en la Navidad del ’60. Nunca supo el nombre y, aunque la buscó con obsesión, sin ese dato y sin poderla tararear, no era posible hallarla.

Después, el vértigo de los viajes lo llevó a Copenhague, donde le habían asignado para hospedarse la casa de… Karen. Alta, bella, fascinante, la diosa nórdica no podía entenderse con él más que por señas. Marcos no hablaba una palabra de inglés, y ni pensar en el danés. Desde un sillón, la miraba, cohibido —más aún cada minuto—, sin poder pronunciar una palabra; y ella lo percibió: lo acomodó en el canapé, apagó las luces para crear un ambiente tenue que ayudara al reposo, puso cierta música en el tocadiscos y se dispuso a dejarlo descansar.

Entonces, la sonrisa de la vida. El milagro. La melodía que el poeta estaba escuchando era la de la película «Candilejas», la misma de aquella Navidad; la que tanto había buscado. La música le provocó un sobresalto que hizo a Karen volver, inquieta, y sentarse con él, casi en él. El resto fue el abrazo en silencio, la vibración al unísono, y el lenguaje del amor y la pasión. En los cinco días de su permanencia en Dinamarca y en tantos otros de su vida libre, el encantamiento pobló de estrellas al héroe que llena de estrellas el corazón del hombre.

«Decidme cómo es un árbol», clamaba Marcos Ana en el poema que dio el nombre al último libro. Hoy, ya todos los bosques, todos los pájaros y todos los ríos le contaron su historia. Hoy se reconoce como un «árbol milagroso», porque sigue dignificando la condición humana. Y se abraza a la palabra de su admirado Paul Éluard: «Y serán recompensados los que ríen de horror».

Cristina Castello
Poeta y periodista
Artículo publicado en «Lyrsa editores» -
México, octubre 2008
http://www.cristinacastello.com



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UN MANJAR DE AGUARROSAS

para ciput


Llegó un día muy lejano
olorosa a leño encendido
y a café recién colado

El único lenguaje que conocía
era el de los pájaros y con ese
vocabulario emprendía monólogos
con las matas de ciruelas
y con el pilón de donde manaba
un pan que sabía a panela

En sus ojos traía un mapa
de las estrellas que su padre
le había enseñado a través
de las noches largas en los que
ambos descifraban los misterios
de la cosecha y de las aguas

En sus manos traía como doblada
en un pañuelo diminuto la sonrisa
hacia adentro de la madre
que se derramaba siempre como
una miel sobre los días tumultuosos
y las horas menguadas

Y se vino a anidar en estos campos
sin montes ni granos ni noches ni
luceros sostenida en su estatura
de versos atrapados en el redil
de una nostalgia que jamás ha perdido

Y de pronto un día se le soltaron
los hilos entretejidos de sus manos
y la sonrisa de la madre se convirtió
en un manjar de aguarrosas una alacena
de confiterías un solar de membrillares

Y comenzó a hablar un lenguaje
que desgranaba vocablos como los cascabeles
del maíz desde la mazorca tierna
para hilvanar cuentos como los del padre
desde los cuales cualquier sueño se hace posible

Desde entonces acompaña nuestros pasos
con tesón alfarera y persistencia de horizonte
para regalarnos cada día una mañana
que no se parece a ninguna otra porque
viene aliñada de la magia de sus silencios
y las filigranas de su corazón

En su regazo siempre hay una estampida
de risas de niños que se duermen sobre
sus suspiros y en sus ventoleras siempre
hay un despliegue de inocencias que dibujan
el mundo como si estuviera naciendo
por primera vez aunque nadie lo note
ni lo observe

Tiene el don de la ofrenda que se amasa
como si fuera una vasija para que en ella
quepa toda la sed de la que estamos hechos
a la que ella da de beber aguas de toronjil
y hierbabuena

Ya el planeta se habría caído de su órbita
si no lo sostuviera ese afán suyo de asemejar
la vida a un solar de frutos frescos a una
estancia de jardinerías a un episodio confitero
y en ese vértice volandero anclamos por siempre
nuestras ansias de ser sembradores de alegría
en el anverso de sus plantas bordadas
de peonías y cayenas para no alejarnos
jamás de sus predios de encantamientos
floreceres y porvenires


26 de octubre del 2008



foto / danielita barrolleta
texto / ms
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domingo, octubre 26, 2008

RAÚL SEGNINI - LEVÁNTATE Y MIREMOS




Raúl Segnini es un poeta de aquellos que surgen cada cierto tiempo para dejar testimonio de una palabra única. Pero como suele ocurrir, cuando la palabra trasciende los ruidos metálicos de las griterías sordas, lejos de gravitar en los arpegios del viento, encuentra su hospedaje en el silencio. En ese Otro silencio (Caracas, CPT-UCV, 1996, 98 p.), que se construye el poeta, y en aquel que se levanta para amurallar los destellos que se escancian en su interior.

De allí que sus versos sean casi clandestinos, subrepticios, silentes. Sólo que la terca persistencia de quienes conocimos la materia exacta de que estaba hecho este poeta, y fuimos tocados por el ardiente acantilado de su diáspora, regresamos cada octubre de su encantamiento, a sembrar de nuevo en las especies del corazón, el canto apesadumbrado de una ternura que sin piedad nos nombra y nos designa en ‘la abertura herida de la tierra’.



LEVÁNTATE Y MIREMOS

Levántate y miremos el dragado interno
mostrando la filosofía
de cada elemento vital de subsistencia.

Nada nos ocultará en su origen
el por qué de las varillas doradas
que irradian fibrillas hidrógenos
calcinando hasta el último hoyuelo
grabado alrededor de todo extremo interminable.

Miremos la abertura herida de la tierra:
ella no tiene aún una base que suspenda
los huesos despegados de la tróclea,
ni las cajas vacías en el ápice
de una tumba proletaria.

Nada nos avasallará,
ni el humo esparcido por las venas
para estrechar con paliativos de musgo
las articulaciones recias del tejido
esponjado de la carne.

Levántate y miremos
que no ha mudado las escamas el viento.
Aquí, atisbando
hasta el último ojo ennegrecido
los alvéolos de arcillas derretidas;
contágianse de vértice a vértice
la pobreza regada en el humus
de las columnas geográficas.

No ha pasado del todo el invierno.
No han mudado del todo las hormigas corales
las arterias en los facsímiles
del contiguo pensamiento.
Se han mostradp para sí
los encarpados parajes,
escindidos en los agujeros
de las voces e complementadas peñas.
de falseadas dimensiones.

No ha pasado aún el por qué de los rostros seniles.
No han llegado todavía las arterias del humo.

Levántate y miremos
el dragado interno de los brazos
caminando hacia el limítrofe esquema del país.



27 de octubre del 2007

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sábado, octubre 25, 2008

SERIE SUEÑERÍAS



entonces supe
que tus ojos
consumieron el
poquito de sueño
que me quedaba


Arvo Part
Canto a la memoria de Benjamin Britten


foto / ml
texto / abm / serie sueñerías
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jueves, octubre 23, 2008

FUGA



Y alzaste vuelo por primera vez
en fuga hacia los intersticios
de un suspiro detenido
en cuyo equilibrio milimétrico
colgaste el andén de tus travesuras
hasta alcanzar el descenso ritual
de tu risa en contrafuga de pasos
hacia la nomenclatura sin gravedad
de la alegría




Johann Sebastian Bach
Suite Inglesa Nº 2 / Primer Movimiento / Ivo Pogorelich

foto y texto / ms
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martes, octubre 21, 2008

FLOR DE TENTACION



Aquella flor en tentación
fue el desespero del sueño
enardecido que se clavó
en la punta del horizonte
de un hortelano cualquiera


Gabriel Faure / Aprés un reve
Barbara Hendricks / soprano


texto y foto / agustín blanco muñoz
serie / decires

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miércoles, septiembre 17, 2008

DE LAS PALABRAS - HENRY MILLER



17/01/07

Tal vez valga la pena detenerse de nuevo en este pensamiento. Y reflexionar sobre el contenido y significado de poder, en verdad, hacer cesar la pugna entre la colectividad y el individuo. Entonces, el esplendor del tipo humano no quedaría fraccionado, disgregado, dividido. Se multiplicaría en el individuo que a su vez es parte única de un colectivo que lo contiene, precisamente por su condición de ser humano.

Nos hemos acostumbrado -y buena parte de las ciencias sociales han contribuido con esta tarea- a pensar el mundo como una realidad dividida entre un colectivo que carece de individuos y unos individuos incapaces de comprender que nada son si su vida no se desenvuelve en armonía con el hermano, que es su complemento y su razón.

De modo tal que la política, dependiendo de los intereses que diga defender, hablará en nombre de unos y de otros, sin darse cuenta que en ello desaparece el esplendor del tipo humano. El hombre se convierte en mercancía o en ficha para la estadística. Desaparece como lo que es, para dar paso a lo que otros quieren que seamos.

Y para eso somos objeto de todo tipo de manipulación, trampa, engaño. Y es tan grave la distorsión de la realidad, que el capital no puede vivir sin los individuos y las revoluciones no sobrevivirían si dejasen de utilizar los colectivos como mayorías a quienes hay que ordenar, organizar, etiquetar y hacer que permanezcan en su condición, para que no se les ocurra querer alcazar la dimensión de individuos.

Y cómo haremos para acabar con esa pugna y restablecer el esplendor del tipo humano? A esa reflexión nos invita Henry Miller y nos convoca esta realidad-espejo que no encuentra su identidad sino en la imagen de sí misma que le otorga un cristal despedazado.

“El hombre nuevo
se encontrará a sí mismo
sólo cuando haya cesado la pugna
entre la colectividad y el individuo.
Entonces veremos al tipo humano
en todo su esplendor.”
[1]

[1] Henry Miller, El tiempo de los asesinos. Buenos Aires, Sur, 1965, p. 18


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miércoles, septiembre 10, 2008

SUEÑERIAS



El sueño vino y
liberó la vida
para que no se
acabara en el
camino sin vivir


P.I.Tchaikovsky
Manfredo / 2do.movimiento


abm / serie sueñerías
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miércoles, septiembre 03, 2008

DEMANDEMOS NUESTRAS PROPIAS OBRAS Y LEYES


Ralph Waldo Emerson nace un 25 de mayo de 1803

Nuestra era es retrospectiva. Construye los sepulcros de los antepasados. Escribe biografías, historias y críticas. Las generaciones anteriores miraban cara a cara a Dios y a la naturaleza; nosotros lo hacemos a través de sus ojos. ¿Por qué no habríamos de entablar también nosotros una relación original con el universo? ¿Por qué no habríamos de tener una poesía y una filosofía que sean fruto de nuestra propia visión y no de la tradición, y una realidad que nos sea revelada a nosotros, en lugar de ser la historia de la revelada a ellos?

Cobijados por un tiempo en la naturaleza, cuyas corrientes de vida nos circundan y atraviesan, y merced a los poderes que nos confieren, nos incitan a realizar acciones conmensurables con ellas ¿por qué avanzar a tientas entre los huesos resecos del pasado y convertir a la generación viviente en un desfile de máscaras con su descolorido vestuario? El sol brilla también hoy. Hay en los campos más lana y más lino. Hay nuevas tierras, nuevos hombres, nuevas ideas. Demandemos nuestras propias obras y leyes y cultos.


RALPH WALDO EMERSON*
* El espíritu de la naturaleza.
Buenos Aires, Errepar, 1999, p.11-12.

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domingo, agosto 31, 2008

DE LAS PALABRAS - HENRI MICHAUX


LA CARTA

Les escribo de un país en otro tiempo claro. Les escribo del país del manto y la sombra. Vivimos desde hace mucho, vivimos en la Torre del pabellón a media asta. ¡Ah, verano! Verano envenenado. Y desde entonces el mismo día siempre, el día del recuerdo incrustado...

El pez fuera del agua piensa en el agua todo lo que puede. Todo lo que puede, ¿no es natural? En lo alto de una cuesta se recibe una lanzada de pica. En seguida, toda una vida cambia. Un instante echa abajo la puerta del Templo.

Nos consultamos entre nosotros. Ya no sabemos. Nadie sabe más que el otro, nadie sabe. Aquel, perturbado. El otro confundido. Todos, desamparados. La calma se ha ido. La sabiduría no dura el tiempo de una inspiración. Dime, ¿quién si recibe tres flechazos en la mejilla se presentará con un aire desenvuelto?

La muerte se apoderó de algunos. La prisión, el destierro, el hambre, la miseria se encargaron de los otros. Nos atravesaron grandes sables de escalofrío, lo abyecto y lo solapado después nos atravesaron.

¿Quién en nuestra tierra recibe todavía el beso de la alegría hasta el fondo del corazón? La unión del yo y el vino es un poema. La unión del yo y la mujer es un poema. La unión del cielo y la tierra es un poema pero el poema que nosotros hemos oído ha paralizado nuestro entendimiento.

En la pena demasiado grande nuestro canto no pudo proferirse. Detenido el arte de huella de jade. Las nubes pasan, las nubes de contorno de rocas, las nubes de contorno de duraznos; nosotros, parecidos a las nubes, pasamos repletos de las vanas potencias del dolor.

Ya no amamos al día. Aúlla. Ya no amamos la noche, atormentada por los cuidados. Mil voces para hundirnos. Ninguna voz para sostenernos. Nuestra piel se fatiga de nuestra cara descolorida.

El acontecimiento es grande. También la noche es grande pero ¿qué puede hacer? Mil astros de la noche no iluminan un solo lecho. Los que sabían ya no saben. Saltan con el tren, ruedan con la rueda.

"¿Quedarse uno en uno mismo?" ¡No lo sueñes! La casa del solitario no existe en la isla de los papagayos. En la caída se mostró la maldad. El puro no es puro. Muestra lo que tiene de obstinado, de rencoroso. Algunos se manifiestan en el chillido. Otros en lo esquivo. la grandeza no se manifiesta.

Ardor en secreto, adiós a la verdad, silencio de la baldosa, grito del apuñalado,la conjunción del reposo helado y los sentimientos quemantes ha sido nuestra conjunción y nuestra ruta la ruta del perro perplejo.

No nos reconocimos en el silencio, no nos reconocimos en el aullido, ni en nuestras grutas, ni en los gestos de los extraños. A nuestro alrededor el campo indiferente y el cielo sin intenciones.

Nos hemos mirado en el espejo de la muerte. Nos hemos mirado en el espejo del sello insultado, la sangre que corre, el impulso decapitado, nos hemos mirado en el espejo tiznado de la afrenta.
Hemos regresado a las fuentes verdosas.

Henri Michaux, Épreuves, exorcismes (traducción de Octavio Paz)
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lunes, agosto 25, 2008

LA VIDA ESE ESCONDITE



Cuando aprendemos
a tocar las puertas es
porque la vida se nos
ha vuelto un escondite
por todos los puntos
cardinales de la angustia


agustín blanco muñoz
serie / decires

Paul Dukas
El aprendiz de brujo 




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domingo, agosto 24, 2008

VIVIR





Vivía por vivir
cuando decidí
apartarme de ese modo
de morir



agustín blanco muñoz
serie / decires


Dimitri Shostakovich
http://www.epdlp.com/asf/shostakovich2.wmv

Concierto para piano No. 2 / 1er movimiento

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jueves, agosto 21, 2008

EL CANTO DE HONDURAS DE LUIS MARIANO




Te doy mi canto
canto nacido de mi hondura


Luis Mariano Rivera

Luis Mariano Rivera Parte I
http://www.youtube.com/watch?v=-UiqUsKfL50

La Negra Anacleta
http://www.youtube.com/watch?v=CHqNBUfrTI8

Canchunchú Florido / Quinteto Contrapunto
http://www.youtube.com/watch?v=jFwzny9mUCc

Exposición Fotográfica sobre Luis Mariano Rivera
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FERNANDO BELLIDO / MONTE DE AURORAS



Cae la lluvia sobre los trigales y
a lo lejos
el óxido de no sé qué metales
refleja
el alma herida
de las gacelas
como una bomba que estalló
como un aeroplano caído
así
surge el halo de la mañana
en esos días de tallos tronchados
y flores marchitas
y no encuentro un suspiro
ni un llanto siquiera
entre las espumas
de tus nostalgias
la noche se desmorona
entre las cenizas de la mañana
hay un monte de auroras
sobre los escombros del amor
y una galaxia nativa
que canta
como un ruiseñor


Fernando Bellido
Granada, Agosto, 2008
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domingo, agosto 17, 2008

ENTRE DOS PAUSAS



He nacido una noche de verano
entre dos pausas

VICENTE ALEIXANDRE


Y qué de la pausa
entre la tarde y la noche
y qué de mi nacimiento
entre dos pausas reposadas
y qué del instante
atropellado batalleante
en que hallé la vida
qué de la muerte
mi ajena muerte
y qué de después
de la larga pausa a la que asisto
de la sola doliente soledad
y qué de lo inconcluso
de lo que cobijan los sueños
de lo que concluye sin mí
y qué de mí
qué de mi pausa
entre dos pausas

ms / 1962
Gustav Mahler / Sinfonía Nº 5 / 4º mov / Adagieto
http://www.epdlp.com/asf/mahler1.wmv
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ÁRBOL OSCURO DE TRISTEZA


Un día vi pasar un tren
sin pasajeros
del que tú descendías
árbol oscuro de tristeza
trayendo en la mano
el lucero azabache
de la risa enamorada


ABM


J.S. Bach / Variaciones Goldberg / Aria
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viernes, agosto 15, 2008

AQUEL TRAPECIO PREGUNTÓ SU NOMBRE


Trapecio en Orión


Aquel trapecio preguntó
su nombre de muerte pero
no hubo respuesta más allá
de los vaivenes del suspiro
de los marineros solitarios
y de las aguas de las estaciones
que se sienten enlutadas
por la invención
del pelícano en vuelo de cielos
a pesar de las convocatorias
de amor de los transeúntes
pero nadie detiene la tarde del día
que se aleja de vida y peces
para que la piedra reciba el amor
que se lanza hacia las gotas
que servirán para regar
las hojas de las hierbas inmortales



abm / ofrenda musical
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jueves, agosto 14, 2008

AZUL INTENSO



Joan Miró / Azul III / 1962




Azul intenso fuera
desmenuzando blancos
y la pesadumbre
sobreviviendo la agonía

1962
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