viernes, marzo 13, 2020

MAIZAL FLORIDO


En las madrugadas
de rocío nocturno
de neblinares que toman
por asalto la jurisdicción
de las estrellas 
y la luna se refugia en la 
cercanía de júpiter y venus
un farol enciende su
fogata incendia los árboles
y alboroza el canto de los
pájaros dormidos
mientras se riega como
maizal florido sobre los
surcos que dejan las raíces
sobre los párpados del día 


texto y foto
mery sananes
11 de marzo 2020

G. Ph. Telemann
Concierto para flauta traversa y recorder
en E menor




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jueves, marzo 12, 2020

CALENDARIO LUNAR 10 03 20


CALENDARIO LUNAR 
20 03 10
un día después



Se nos fugó
el día de su plenitud
tras las alambradas de
la niebla y el sortilegio
de los grises






Pero regresó
el día después 
asomándose altiva
al párpado que la 
aguardaba





Sabe que en su menguante
habrá de entregarle a la noche
el estallido de sus fulgores
mientras se alía con el alba
para reinventarle a los
amaneceres el violetazul 
de una partitura  aún 
inconclusa


texto y fotos
mery sananes


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miércoles, marzo 11, 2020

CALENDARIO LUNAR 08 03 20



Ella
aguarda alcanzar
su plenilunio
mientras juega al
escondite con las
nubes 




Nos mira con su 
picardía mientras
derrama sus jazmines
sobre los azules de la noche



Hasta que al fin
aparece dejando las
huellas del fulgor
lejano que le ha robado
al sol de mediodia


Y entonces vestida
de azahares y nardos
se asoma dibujando en el
aire un aluvión de
de suspiros para que
los recojan todos los
que llevan en su corazón
una tinaja de amor
para esparcirlos en los
desolados paisajes
del hombre a quien le
han apagado su lumbre



texto y fotos
mery sananes
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martes, marzo 10, 2020

LA CHAMA NONA DEL SIEMPRE



LA CHAMA NONA DEL SIEMPRE*

Habían pasado muchas aguas por aquellos días y por todas partes se hablaba de quien andaba por caminos corrientes quebradas y montañas repartiendo compañía quereres alegrías bendiciones y se detenía en todas las capillas de oraciones a pedir por alguno o por muchos de aquellos  que le seguían y que alguna pena llevaban colgada en el alma de allí salía convencida de que todo mal pasaría para darle espacio a la bienvenida curación

Entonces lograba un gran estado de satisfacción porque serle útil ayudar al otro  a encontrarse con la vida que se es capaz de compartir era algo que le complacía a plenitud y por todas estas cosas es que esta dama cada día era más y más querida todos estaban pendiente de su palabra su gesto lleno de paciencia sabiduría afecto y entrega todos se sentían atraídos por ella sin que de su parte hubiese ningún esfuerzo en esa dirección

Nadie sabía de dónde cuándo y por qué había llegado a estos espacios quién la trajo con qué finalidad cómo se mantendría en aquel medio pero nadie dudaba en que eso no hacía falta para compartir con ella su risa y sueños de colibríes y geranios



Pero llegó un tiempo en que se sintió necesidad de saber más de ella ¿quién le otorgó los poderes para darle la bendición y el dios te acompañe hasta a uno y otro ateo?

Desde entonces en el fondo de aquel escenario aumentaba de manera creciente la interrogante relacionada con el de dónde proviene y hacia dónde va como y porqué lo único que se conocía de aquella emisaria de la amistad y el amor era su risa y capacidad para ser acompañante de todos  así transcurrió un largo tiempo y en medio del mismo el sentido y realidad de su madurez sobresalía de allí el consejo la recomendación y el pedido de paciencia que está en dirección a su permanente estado de movilización de una vida llevada ‘poco a poco’

El personaje crecía cada vez más en aquella dimensión y sentía que muchos pensaban en los poderes que se le atribuían por eso un día sintió necesidad de comunicarse con todos y hablarles de una vida cada vez más larga en el tiempo en la propia vida y ganas de vivir




Yo soy Giuseppina procedente de  Nápoles desde un tiempo que muchos quisieran olvidar o desaparecer es la conmoción mantenida en siglos  que tomaba aquellos espacios para reproducir todo el dolor en los más altos tonos días interminables en su oscuridad y fue necesario levantarse y andar de la mano de Dios

Y en un barco comenzamos a trajinar  hacia otro espacio y sentido de vida nunca se me quitará de la mente aquel día de la llegada a estas tierras nada tenía que ver con lo conocido un paisaje impactante que no suponía sin invierno humeante donde la gente es festiva rápida hasta en el hablar el mirar en su risa sonora estrepitosa para un fácil contagio

Yo no entendía nada de lo que escuchaba estaba como perdida pero alegre ya se verá como se desenvuelve esta situación en eso pensaba cuando se anunció que desembarcaríamos pronto al poco rato  yo y mi hija estábamos en una cola para el ingreso a un país extraño

Vino luego el encuentro familiar y la adaptación a la nueva realidad, otras costumbres credos ideales valores pero en todo momento andábamos con la compañía de Dios vino entonces el aprendizaje de una nueva lengua  y al trabajo hogareño o del pan el compromiso con el hogar los hijos al lado del encuentro con los golpes como el que produce el compañero de la existencia que se va al regazo del ser supremo dejando una huella dura que debió ser superada por la necesidad de seguir en el camino




Siguió así el andar  para que un día mi propio protector guiara mis pasos al cerro hacia ese Ávila que me esperaba llegué una mañana en medio de un silencio grande apenas saludé y sonreí con quienes me veían con alguna curiosidad

Pero no esperaba yo que al simple paso de unos días se me acercara gente a preguntarme cosas seguramente porque me veían sola o porque también les llamaba la atención que anduviera en el lugar una persona de muchas décadas de vida.

Y un día alguien que no recuerdo me dijo ¿cómo te sientes nona? Le dije que bien después vino el cómo estás o el hola Nona y ahora aquí y por donde ando nadie me dice lo que fue mi nombre porque siento que todos me manifiestan cariño y mucho amor cuando me dicen Nona el nombre del bautizo en este cerro que ya es parte imprescindible en mi vivir



Y desde entonces no hemos dejado de estar juntos en medio de una montaña que nos cobija y tantos amigos que hoy están en mi corazón como otros hijos que el destino puso en mis manos

Si Nona tú estás plenamente integrada a esta realidad y vives como todos nosotros esta situación que nadie llegó a pensar que nos podía atacar en forma tan violenta y precisamente en estas circunstancias tú sabia palabra es de tono mayor que no haya desesperanza ni desesperación hay que tomar las cosas con paciencia poco a poco es tu decir una y otra vez para la tranquila reflexión y el hacer así manifiestas tu preocupación protectora hacia todos nosotros

De allí Chama-Nona nuestra convicción de que bien sabes que eres parte central de nuestras vidas y que en cada mañana nos alegra el andar la expresión de tus bendiciones por eso ya no concebimos estar sin tú presencia porque tu compañía para nosotros es excepcional por todo esto te repetimos nuestra declaración superior de que te vamos a querer por siempre mucho muchísimo

Nona escucha como cantan los pájaros de esta montaña por tus 87 años y para acompañar nuestro decir de lo tanto y tanto que te amamos




* Palabras de Agustin Blanco Muñoz 
en el acto de celebración de los 87 años de 
la Chama Nona
El Ávila 04 de marzo del 2020

fotos / Danielita Barrolleta

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lunes, marzo 09, 2020

FLOR DE ALEGRÍA



A veces una flor
antes de deshacerse
en el abismo de un cántaro 
prefiere anclarse en el
fondo de los ojos de quien 
la mira para convertirse
en flor de alegría



texto mery sananes
imagen  tomada  de la galería de miguel veyrat
11 febrero 2020

serie / galería floral


Beethoven / Fantasía Coral / Martha Argerich


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sábado, marzo 07, 2020

ESTAFETA SOLAR



Estafeta solar 
fecundando fosforecencias 
en los cantiles de la noche




Corcel marino
derramando la cadencia
de su oleaje sobre el 
arrullo de los silencios





Lúdica estación
de neblinares
escribiéndole una 
carta astral
al ajuar azul
de los astros


texto y fotos 
mery sananes

luna del 05 de marzo 2020

Antonio Vivaldi
Concierto para flauta No 2 Op 10
La Noche
Jean Pierre Rampal

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jueves, marzo 05, 2020

EL HORIZONTE SIN FIN DE LA BELLEZA


Dicen los botánicos
que se conoce por geissorhiza
yo la nombro erizo de mar
ave de la madrugada
mariposa urdiendo 
un polen de brisa

No conozco su especie ni
su nomenclatura científica
pero puedo descubrir en sus
petalerías el aroma violeta
del beso de un náufrago
retenido en el paladar
de un pez alado
y descifrar en ella
el horizonte sin fin
de la belleza

Estatuto que aún no
no reconoce el hombre
enredado como
está entre la maleza y el 
archipiélago de los ciegos

Yo vengo a esparcirla en
el país de los desparpajos  
hasta que cubra las tierras 
resecas y se anide en el 
corazón del hombre
sin flor 



texto / mery sananes
foto / gerard sananes

04/03/20


Franz Schubert
Fantasy in F minor

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miércoles, marzo 04, 2020

CADA QUIEN LLEVA CONSIGO UN PÁJARO AZUL

Laura Bustamante
Fuente: A way to blue

Para Ana Rita Tiberi
quien  me lo trajo a mis ventanas


“Esa búsqueda y encuentro de los nuestros
nos hizo ver que estaba en nuestras casas
más íntimas, el pájaro azul que 
buscábamos por caminos lejanos”

Lolita Aniyar de Castro
29 noviembre 2015


Cada quien
en algún pliegue
de su sismo
lleva consigo un
pájaro azul

El que gorjea mientras 
se recuesta en el pico de 
las montañas donde
nacen los hilos azules
del agua 

El que en el alba 
despide al sol
haciendo piruetas
en el interior de 
un arcoiris

El que en la noche
cobijado bajo las ramas
es un rayo que desafía 
los astros mientras juega 
a robarle a la luna 
la danza azul de su
vuelo

Ese es el pájaro
que late en el corazón 
del hombre vulnerado
el que busca en su trino
la armonía que le
expropiaron a la vida
y el que ofrenda cada
amanecer nidos cosidos
con hebras de luz
para que en ellos
habite alegre la vida


mery sananes
03 marzo 2020


Olivier Messiaen
Reveil des Oiseaux





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martes, marzo 03, 2020

NOS QUEDA EL CANTO

NOS QUEDA EL CANTO 
Carta a Salvador Tenreiro


Querido Salvador

A la hondura de  tu texto no puedo menos que responderte con una carta que quizás te debía desde hace mucho. Va muy atrás el conocernos, aunque muy poco anduviéramos juntos. Cada quien sabía quién era el otro, y a la distancia, se fue cultivando un afecto que hoy perdura con creces.

Eso significó que nos perdimos de vista por mucho tiempo, hasta reencontrarnos de nuevo en estas ventanitas. Y la alegría fue mucha. Hemos seguido sosteniéndonos bajo las mismas premisas y las mismas soledades. Y sobre todo bajo ese mismo silencio que lleva en su interior el grito más alto, aquel que León Felipe nos explicaba que era la voz del español, porque hablaba desde el fondo de un pozo.

El escrito que me enviaste, y que he recibido con inmensa alegría, comienza con esta frase: “Para quien ha hecho silencio tantos años no le es dado alzar la voz. De tanto callar la he ido perdiendo.” Y yo quisiera agregar, que nunca te vi ni te imagino con una voz alzada. Porque lo tuyo no era imponer un punto de vista sino llegar a él con serenidad, razón y audacia, como aún lo haces hoy, para salirte de esos puntos cardinales colocados para actuar como fronteras contra todo aquello que no se pliegue al orden de los gendarmes.

Y cómo me gusta esta otra frase: “Que nadie se conmueva. Es una inmensa dicha carecer de la fuerza necesaria para hablar en voz alta. Tengo la impresión que todo lo que escribo, de ser leído, es como hablar al oído del otro. Seguramente, cuando la ternura asoma por alguna grieta por donde se cuelan los silencios de todo lo que escribo, mis dedos sobre el teclado -los dedos son las cuerdas vocales de la cibernética- imaginan que pulsan los sonidos de la noche huérfana.”

Ay, Salvador, una orfandad tan nuestra, que nos otorga el cauce de una palabra que quiere llegar al oído del otro, sin el estruendo de quien quiere convencer o imponer, en vez de ir a lo esencial, que queda en el aire susurrando.

Tu texto, Salvador, es ya un poema, escrito y leído en voz baja, donde la ternura se encuentra con la razón, el pensamiento con el corazón, para que la única medida sea las que señale el amor que ponemos en ellas.

Y no puedo dejar pasar la fuerza de las palabras que colocas al final de tu texto: “Voy perdiendo el sonido de la voz; no la fuerza de cada sílaba. Me queda esta prosodia interior, este canto de las cosas que rebota en la página y que registro para tener la certeza de que sigo vivo, en el fluir del viento huracanado del exilio: Esa huella marcada al rojo vivo en nuestras pieles, que será nuestra única brújula para el regreso.”

Sé que nada te habrá de quitar esa fuerza, esa prosodia, ni el canto de las cosas, a través de las cuales tú te sostienes.  Y esa es, si quieres, tu manera también de regresar, con esa huella al rojo vivo en tu pie, brújula para los pasos de entregas y reencuentros que te aguardan.

En tu aparente fragilidad habita un silencio que se yergue como una fortaleza más vigorosa que la de nuestros carceleros. Hay una voz silenciada que se convierte en la verdadera radiografía de un ex país hundido en sus propios desechos.  Hay un lamento que se hace eco del que resuena huidizo entre las ramas de los árboles nocturnos y que se escuda bajo el fruto de los ciruelos, para poder pasar desapercibido de los gendarmes de siempre.

Tu tristeza, tu nostalgia y tu melancolía son hebras de una tela que tú vas cosiendo en los cerrados aposentos de los claustros, de los que un Fraile como Juan podía escaparse para alcanzar una topografía que iba más allá de las piedras hasta las galerías más elevadas de un cielo, empeñado en descender hacia el alma viva del hombre, en vez de aguardar el instante de la muerte.

Aún en los mediodías vivimos en las noches. Esas en las que, como tú nos dices, uno hablaba y sigue hablando al oído de alguna sombra engalanada, para que nunca se acabe la ternura. “Y sigue siendo de noche en la página que se va llenando de palabras que nacen en las faldas de franela y en la blancura de las tardes por venir.”

No hemos perdido la esperanza aunque nos la hayan secuestrado. Ni el silencio en el que guardamos nuestros más altos sueños. Ni la palabra que se dice casi en un murmullo, para que nada le quiebre el corazón.

En esos papeles que escribes y que no guardas, en esas emociones que sueltas cuando las tardes se asemejan a los amaneceres, en las nostalgias que pintas sobre un lienzo de lluvia o un raudal que se sale de su cauce, quedan tus huellas “marcadas al rojo vivo”.

Pero nosotros tenemos el compromiso de seguir buscando esas coordenadas que sostienen un tiempo que vendrá, en el silencio que dejan las chicharras una vez que han reventado su canto, en el temblor del viento cuando el campanario deja de tañer, en la quietud del pájaro que aguarda que se vistan las ramas de los árboles para reiniciar su labor de tejedor de nidos.

En las circunstancias del mundo no es de esperarse que veamos brotar la alegría colectiva que siempre hemos oficiado. Pero ciertamente cada vez que una soledad se puebla, se construye un puente, que aún sólo se sostiene sobre delgados juncos. Algún día serán árboles frondosos, y las orillas que separan a unos de otros, se juntarán en caminos sembrados de  junco y capuli. A nosotros nos queda este canto de las cosas.

Mery Sananes
03/03/20



TEXTO DE SALVADOR TENREIRO

EXILIO
(a Mery Sananes, por tanto...)
de Salvador Tenreiro

Lo escribo sin hacer ruido. Para quien ha hecho silencio tantos años no le es dado alzar la voz. De tanto callar la he ido perdiendo. El foniatra me dice que no hay nada que hacer. Que no insista. A causa de mi cardiopatía, el hilo de mi voz es tan tenue que se hace inaudible en los micrófonos caseros. Soy un rareza fonética en este país donde la gente habla a gritos.

Que nadie se conmueva. Es una inmensa dicha carecer de la fuerza necesaria para hablar en voz alta. Tengo la impresión que todo lo que escribo, de ser leído, es como hablar al oído del otro. Seguramente, cuando la ternura asoma por alguna grieta por donde se cuelan los silencios de todo lo que escribo, mis dedos sobre el teclado -los dedos son las cuerdas vocales de la cibernética- imaginan que pulsan los sonidos de la noche huérfana.

Es de noche, una de aquéllas en que el uno hablaba al oído de alguna sombra engalanada, como aquella andina y dulce Rita, de junco y capulí, a la hora en que Bizancio ya asfixiaba. Sigue siendo de noche en la página que se va llenando de palabras que nacen en las faldas de franela y en la blancura de las tardes por venir.

Voy perdiendo el sonido de la voz; no la fuerza de cada sílaba. Me queda esta prosodia interior, este canto de las cosas que rebota en la página y que registro para tener la certeza de que sigo vivo, en el fluir del viento huracanado del exilio: Esa huella marcada al rojo vivo en nuestras pieles, que será nuestra única brújula para el regreso.

28/03/20

     
      
DE SALVADOR TENREIRO

Esta mañana (hoy es jueves, 26 de marzo) recibo uno de los mejores regalos de mi vida: las palabras de mi querida y admirada Mery Sananes. De más está decir que las recibo con una emoción nueva, vital, esperanzadora. Como no estoy acostumbrado a elogios tan inmerecidos, no sé que decir. Gracias, buena amiga.

      
fotos / mery sananes



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