miércoles, enero 10, 2018

LA TEMPESTAD DE LOS ARPEGIOS




Una palabra que circule
por el interior de los cornos
que tome las rutas de las trompetas
los oboes y los fagots
que despliegue inciensos de alegría
sobre las explanadas del alma
y que en las cuerdas adquiera
la hondura de los precipicios
que se abalanzan sobre los cielos
en migración de amaneceres

Un decir que irrumpa en disonancias
Inéditas usurpe a la partitura su clave
de sol para que las sílabas se detengan
en los adagios se subleven en los allegros
y encuentren en los andantes
la estampida de una melodía
dúlcima derramada al interior
de los infinitivos

Sólo que la palabra a veces
se queda recostada
en sus propios muros
atrapada en sus reverberaciones
distraída en lo efímero
y entonces sólo el silencio
puede contener la desatada
tempestad de los arpegios

Pero el día en que todas
las palabras se conjuguen
en el mismo verbo y resuenen
a la vez en cascadas
de aleluyas kyries de vida
y magnificats de risa

Cuando los timbales se desgajen ´
en oleajes de notas sostenidas
por la danza vertical
de la armonía que las contiene

Entonces el corazón se recompondrá
y en el interior de cada quien
el hombre se reencontrará
con su propio asombro
y allí en ese hendidura
de lo inmensamente humano
comenzará a construirse
a coro el porvenir

mery sananes
01 septiembre 2006
publicado en Embusterías
en enero del 2018

Kapsberger / Tocatta Arpeggiata

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CANTO A LAS COSAS INÚTILES



Caminar muchas horas
buscando la espiga
que tiene destellos de sol

Aguardar días enteros
para sorprender un lirio
abriéndose en las tardes

Anochecer y amanecer
en busca de un creciente
de luna

Amar los campos de trigo
y de olivares
las vides y las cañas
cuando insurge flor

Decir que me he ido
y permanecer en tus sitios
aún después que te has marchado

Celebrar la tristeza
echarme a bailar en el viento
mojarme en la lluvia

Reconstruir cada una de las señales
de tu rostro y no tocarte

Desandar los días
como si pudieran desandarse

Inventar alegrías desenredando
penas

Atrapar la lumbre de un cocuyo
esperar una estrella fugaz que
irrumpiera en mi asombro

Dibujar una risa sobre
un rostro vencido

Llorar los silencios que nunca
presenciaste

Juntar las palabras que nadie dijo
derramar actos de magia
que a nadie convencieron

Mirarte a los ojos
para enraizar en tus sitios
sembradíos de sol y pomarrosar

Convertirme en bajel
para remontar todos los mares


Encontrarte y no decirte
ni una palabra

Derrumbar muros para inventarme
una tierra sin cercas un sitio
que no fuese cerrado
para echar a correr mis sueños

Tener penas de amor
llenar los grises de azules
griegos
enhebrar los rostros taciturnos
con siemprevivas

Pensar que alguna vez
mi voz se oirá desde epidauro
y que resonará en el corazón
de los hombres

Descubrir agujeros de chicharra
sorprender el primer lucero
que abre la noche


Entregarte una hoja de hierba
que nunca tomaste

Mirar como crece un tallo
hasta convertirse en rama
encender fogatas a pleno mediodía

Cabalgar en las cuerdas de una
mandolina y no olvidarte

Adornarme el corazón con
girasoles de van gogh

Creer en los ritos que hacen
los hombres con las hierbas

Amar al mar
su orilla y su oleaje
oír la canción de las caracolas


Escoger entre muchas
la canción que habré de regalarte
para un tiempo que nunca vendrá

Dibujar signos en la arena
que son sólo para el pez
de mar adentro

Hablar con ana magdalena
mirar los rostros de los otros
como si fuera el mío

Trenzar guirnaldas con las
flores del camino
detenerme en un arcoiris
hacerte ofrendas de horizonte
y de infinito

Envolverme en la túnica
de isadora
subirme a las colinas más altas

Amar un sitio un aroma
un sonido que por un instante
se llenó de vida
y que nadie lo cuidó

Olvidarte
y entregar lo que contiene
el corazón a manos llenas

Seguir el vuelo de un pelicano
o el aleteo de un colibrí
volar papagayos sin cordel

Ser creciente y crescendo
para fiestas de agua y de rocío

Enredar tu rostro en mis cabellos
inventar días de veintisiete horas
hacer ramilletes de hojas secas

Sonreir sin que te sonrían
alargar la mano como si cupiera
en ella un puñado de fantasía

Estrechar la brisa
oir sonar la canción del viento
hacer de la brisa el país del alma
sonrojarse

Estremecerse ante el sonido largo
de una flauta sola
conmoverse por la risa de un niño
que se vio una sola vez

Dejar de estar alegre porque
alguien no estuvo en los sitios
que le inventaste

Escuchar los sapitos cuando cantan
en los pozos
jugar con las cervatanas
oir el río cuando hace camino
hacia la mar

Aguardarte en lo alto de un
acantilado griego

Tumbarme en la tierra húmeda
echar a correr tras una mariposa
asaltar una madrugada junto a una
flor de baile

Decir mucho muchísimo
regalar piedritas que he recogido
en mis travesías
llenar los sitios de rosas y hierbas

Juntar penas que no fueron mías
y juntarlas a mis penas

Asaltar muros donde creí
que algo quería estallar

Ver acercarse un faro de mar
llegar y partir
entregar alegrías como ofrendas

Ser expedicionario de las noches
aventurero de los días
decir te amo sin que nada
se conmueva o desordene de verdad

Creer haber sido plenos y haber
sido insuficientes

Cantar una canción rota
inventar los tiempos que vendrán
querer ganar la luz con el llanto

Esos son los actos pequeños
las cosas sin sentido
con las que he ido llenando
los días y las noches
como un modo de celebrar la vida
a pesar de estos tiempos obscuros

mery sananes
1980


publicado inicialmente en embusterias
el 13 de septiembre del 2010
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domingo, diciembre 31, 2017

LOS PRISIONEROS DE LA MUERTE


Gustav Mahler


Más allá
de las olas de los cantos de
violines incandescentes en
sirenas del alba y mutación
de estrellas en emanaciones
por el andar de soledades
en transición

Más allá
de aquella sinfonía para ti
que compuso el sonido en adioses
que se hizo imán de la existencia

Más allá
del crepuscular que se derrumba
en delirios y gritos y de un
gloria magnífico del tiempo Nazareth

Más allá
de un adagio del supremo oasis
y de la inmigración de sangre
huesos y espíritus
dispersos y dormidos

Más allá del canto que quiebra
su amén en la nota del alarde
de toda compasión

Más allá de los lamentos
que atentan contra los suspiros
que encienden hecatombes

Más allá de la pena que no derrumba
el concierto de los mortales de la
sobrevivencia

       Más allá de la vida que se aguarda
está la eterna tragedia que los seres
llevan en procura de un destino
de lumbre tierra creación
y el poder de oboes y hombres como tú
Gustav Mahler dispuestos a forjar
la resurrección en la que todos
encontremos refugio para la lucha
contra los traficantes aprovechadores
y prisioneros de la muerte




agustín blanco muñoz
 ofrenda musical inédita

18 de mayo del 2012

Mahler / Sinfonía 2 / Resurrección
completa


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sábado, diciembre 23, 2017

¿HASTA CUÁNDO PENAS Y DESTRUCCIÓN?



 CATEDRA PIO
TAMAYO

    CENTRO DE  ESTUDIOS
    DE  HISTORIA  ACTUAL
IIES / FACES / UCV

   MENSAJE 2017-2018



¿HASTA CUÁNDO PENAS Y DESTRUCCIÓN?
  
¿Qué palabras  decir hoy que no estén teñidas por la pena y bordadas por la desesperación y la destrucción? ¿Cómo rescatar el amor de este vuelo herido en su más alto significado?

¿Queda trecho aquí para la vida o estamos obligados a reinventarla? ¿Tendremos la suficiente furia de amaneceres para construir pasos de
creación entrega y desprendimiento?

¿Contaremos con la fuerza necesaria para limitarnos a contemplar el llanto de  la madre por el hijo muerto o padeciendo la enfermedad del hambre? ¿Seremos capaces de enfrentar las condenas de todo  afán de libertad?



¿Y cómo hablar aquí y ahora de felicidad si el llanto nos vuelve Jairo Paola Miguel Ángel Brayan Christian Juan Pablo Neomar o cualquiera de los tantos asesinados en medio de la política de los mismos negociantes que hoy buscan entendimientos de paz para beneficio propio y bien alejados de ese recuerdo de sonrisas valor desprendimiento e ingenuidad que fue aprovechado para el festín de los engaños?

Pero en medio de tanto dolor se levanta una chispa de alegría testificada por el regreso de  jóvenes como Oriana que cambiaron la ruta que le imponían para traernos el mensaje de vida de todos los que seguirán soñando en la certeza de que también de la pena nacen los  arcoíris que alumbrarán los tiempos de la verdadera existencia.



¿Cuándo avanzaremos hacia los tiempos de la vida sin plegarias caudillos salvadores ni condiciones degradantes y pendencieras?

¿Cuándo seremos protagonistas de una historia sin miseria oprobio y  perversión?

¿Cuándo nos apartaremos de los caminos que nos impusieron para ir hacia una auténtica condición de humanidad?   


¿Cuántas lunas, circunstancias y aconteceres trágicos estaremos condenados a presenciar o a recordar desde alguna dimensión antes de poder volver a desear ¡feliz año! con algún criterio y fundamento?




Y al final de este trágico doloroso e inolvidable año que compendia la más profunda destrucción ya en nuestro recuerdo y sentir estamos obligados a levantar conciencia pasos y huellas para asumir el pedido de Pío Tamayo de convertirnos todos en peones jornaleros en labores de justicia belleza amor y libertad.





pinturas de oswaldo guayasamín



cátedra pío tamayo
centro de estudios de historia actual
IIES / FACES
Universidad Central de Venezuela
Agustín Blanco Muñoz / Mery Sananes /  Danielita Barrolleta


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sábado, diciembre 16, 2017

MÁS ALLÁ DEL PRELUDIO




Mi amadísimo Héctor

No tienes que pedirme ni permiso ni opinión para colocar algún texto mío. Todo lo contrario. Me ha emocionado mucho que lo hayas tomado y sobre todo porque habla de la esperanza.

Tu texto completo me ha conmovido de distintas maneras. Primero porque te has envuelto en la cruz del Ávila con Manuel Cabré. No sabemos vincular nuestras tribulaciones sino a esa tierra tan generosa desde la cual venimos y de la cual jamás nos desprendemos.

Cada lugar tiene su historia, y todas van quedando en nuestro equipaje. Y esa evocación que haces, en un momento difícil de tu vivir, trae una brisa vivificante.  Y de Cabré pasas a Aquiles y su ruiseñor de Catuche. Y se desata tu   poesía, tu imaginación y ese tu corazón, Héctor que tiene los colores de nuestras tardes aromadas.

Y allí sabes que el cielo está limpio, porque transparentes están tus ojos de atrapar todo lo hermoso que nos rodea en medio de la mendicidad, el dolor, la carencia y la miseria que se posó sobre nosotros casi como una maldición.

Y qué manera de describir ese instante: se juntaron las bandadas de guacayamas, con la banda de los azulejos y como si no fuese suficiente, la plateada luz de la luna.

Y tomo la frase, y la coloco en mayúscula: AUN DESPUÉS DE LA ESTACION DE LAS LÁGRIMAS, PUEDE VOLVER AÚN DULCE LA ALEGRÍA. Y lo reiteras con profundo amor: las nubes ensombrecen la estación tardía, pero todavía la luz acaricia nuestros ojos y los follajes enlunados.


Y agrego: no hay sombra alguna que nuble tu condición de poeta. No sólo de versos, sino de vida, que es lo esencial. Y Pavese es Pavese. Y su mirada ojos que trascienden toda muerte. En verdad es el mundo el que se encuentra en el abismo más profundo. Y nosotros los sobrevivientes de una muerte continuada. Y dentro de ella hemos podido sacar filamentos de luz, diminutas llamas casi imperceptibles, pero que nos han señalado siempre el camino.

Y sabiendo todo eso, porque está sembrado en tu corazón, mi querido Héctor, tomas mis palabras que en verdad son casi una plegaria que uno se repite a sí mismo, para no abandonar la persistencia de la vida sobre toda muerte. Y como un mágico recorrido traes a esta hermosa mesa servida,  de la cual eres anfitrión, nada más y nada menos que a Perse, ese gigante de la poesía y del vivir.

Y ponerme junto a él, para acercar un mensaje similar, es una ofrenda que me haces, un amoroso gesto del amigo, en cuyos ojos siempre baila una revuelo de alas aunque a veces se haga difícil su vuelo. 


Y va cayendo la tarde, y los dioses regresan a poner su orden divino que no es sino copia del orden de un hombre deshumanizado. "Se ha ido la luna, la cruz de luces me habla. Sufrimos a medida que más amamos. El hombre es como su amor, y sigue la suerte de su amor.” 

Y concluyes, nada más y nada menos, que con Rimbaud, para preguntar: ¿Cuándo iremos más allá de las playas y los montes, a saludar el nacimiento del trabajo nuevo, la nueva sabiduría, la huida de los tiranos y los demonios, el fin de la superstición, para adorar - ¡los primeros! – la Navidad en la tierra?

Eso no lo sabemos, Héctor. Tenemos la certeza, sí, de que no lo veremos. Pero habremos participado en esa carrera de relevo de la que hablaba León Felipe, entregándole el testigo de la lágrima al otro corredor, hasta que a través de ella aparezca la luz.

Brindaremos por eso y por tanto más, dulce amigo, hoy, mañana y siempre. Te dejo mi abrazo reiterado, la esperanza que está más allá del preludio, ese mirar que siempre habrá de distinguir el vuelo de las guacayamas, aún en los cielos más encapotados.

Te quiero
15/12/17

texto y foto
mery sananes


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