lunes, enero 16, 2017

LA ESTRELLITA FUGAZ





Este cuento lo escribió Zaira para repartirlo, como hace con todo lo que pasa por sus manos y su corazón. Es su naturaleza, como la del sol que calienta la tierra o la luna que enamora las noches. Pero su historia no puede considerarse ficción, porque ya antes y muchas veces más, ha realizado transfiguraciones similares.

En una oportunidad cayó en sus manos, tal como la estrellita, un colibrí a punto de morir. Y ella hizo lo mismo. Su maquinaria de magias se puso a funcionar, y abrazó aquel colibrí, como lo hizo con la estrellita, para que con su calor, le devolviera la vida. Y así lo logró. El colibrí, una vez restablecido y nutrido, la miró, como se mira a los seres hechos de luz, y se alejó volando.

La estrellita se la llevó la luna para ubicarla de nuevo en su residencia estelar. El colibrí se marchó con la tarea de seguir haciendo eterna su especie.

Hoy, tal vez ataviada de esas noches en las cuales la luna juega a esconderse para cederle el mayor protagonismo a las estrellas, las grandes y pequeñas, las más brillantes y las que arman geometrías para dibujarle constelaciones al cielo, me regala esta cuentería, que sólo nos dice cómo en las manos de Zaira, les gusta acurrucarse a los colibríes y a las estrellitas perdidas.

Pero si eso no fuera suficiente, anoche al asomarme a la noche, hubo un lucerito que me hizo señas, danzaba en la noche, sin moverse de sitio, como si llevara en su interior una cajita de música entonando un vals. Me detuve frente a esa estrella y me dije: esta es exactamente la que me acaba de regalar Zaira. Y la confirmación vino porque antes no había podido capturar su titilar en una fotografía. Sin embargo, sorpresiva y mágicamente, ella apareció como un milagro, perla en el cielo, regalo cósmico, para que el cuento de Zaira tuviera el único final que podía tener.
mery sananes


LA ESTRELLITA FUGAZ
Zaira Andrade


                                               para mery sananes.
                                               doctora en embusterías


Estaba en la montaña aquella noche de luna llena, de cielo oscuro y a  la vez luminoso por el respirar de las estrellas, que querían desprenderse y viajar a la tierra.

Acostada en la cúspide, respiraba igualmente la plenitud del instante irrepetible porque mi ensoñación se involucraba con el paisaje.

De pronto una  lluvia de estrellas fugaces  me alejó del deleite y vi cómo, al finalizar la caída, una estrellita, más lenta y más pequeña que las otras, había quedado sola, titubeaba en su caída.  Parecía tener miedo o no saber qué hacer.

Cayó muy cerca de mí.  En el matorral que amortiguó su caída, titilaba estremecida por el sorpresivo impacto.

Me acerqué velozmente, tomé la estrellita que estaba enfriándose, la escondí ente mis dos palmas para calentarla.

Regresé a la cúspide de la montaña y comencé a mecer mis manos en un arrullo inventado, rítmico, monótono e invocativo, con palabras, sin ellas, no sé cuáles ni a quién.

Esa energía, dentro de mis manos, temblaba y las enfriaba. No calculé el tiempo.

De pronto la enorme luna llena pareció conectarse conmigo, que, involuntariamente, le ofrecí ambas manos abiertas  en las que  reposaba la estrellita, un poquito más brillante.  Aquel sorpresivo y mágico rayo de luna  iluminó mis manos.

Doy fe  de que la estrellita se fué con él porque...desapareció.

Todos los años, en idéntica fecha voy a ese mismo lugar de la montaña y siempre siento, lo confieso, que la luna llena habla conmigo, que su luz, en la noche silenciosa me comenta de la estrellita que ya creció. Me dice que  la busque entre las otras, porque brilla para mí.

Estoy segura de que al mirar esas noches el cielo estrellado y a la luna llena, sé cuál es, porque siento que me regala su luz y ese titilar que, para mí, es diferente.

Con amor oo
Zaira
12 de enero del 2017


foto / mery sananes



LA RESUCITACIÓN DE LOS COLIBRÍES
EN MANOS DE ZAIRA
http://embusteria.blogspot.com/2009/06/la-resucitacion-de-los-colibries.html

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