lunes, octubre 31, 2011

GABRIELA MONTERO - EXPATRIA


Gabriela Montero, en su debut como compositora, presentó en Nurenberg, Alemania, el 20 de octubre de este año, su obra Expatria. Quiso acompañarla con estas palabras que dan el sentido que ella le quiso otorgar a su trabajo musical y a su relación con un país que dejó de ser.  En palabras nuestras: un expaís.

Como venezolana expatriada, puede que sorprenda un poco que desee expresar, en música, la añoranza por el hermoso país donde nací.

Sin embargo, mi debut como compositora significa, más allá del sentir de mi nostalgia personal, un verdadero clamor público. Expatria es un retrato de un país difícil de reconocer respecto al que viví en mi juventud.

Esta obra es mi respuesta emocional a la pérdida de Venezuela, entregada a la falta de ley, la corrupción, el caos y los índices criminales que están entre los más altos del mundo.

El acorde inicial intenta sacar al publico del silencio y la apatía. Es la inmediata exposición de una tragedia que se ha acelerado debajo del delgado velo de una democracia que cuenta con un negligente e inconsecuente escrutinio internacional.

Los motivos introducidos por el corno francés y el piano reflejan el recuerdo fugaz de un momento inocente, una calma inquietante. El tema es brutalmente rápido, y queda rápidamente corrupto, violentado y despojado por la interrupción de una percusión impositiva y militarista. Y la sección del  ‘martellato’ traza el diario cruce de fuego al cual se han tenido que acostumbrar los venezolanos.

Emergiendo de la violencia, el solista y  la orquesta alcanzan un lento y rapsódico diálogo de duelo, que culmina en un lamento único y desconsolado. La rapsodia poética por sí misma de inmediato es objeto de una caída cromática y acelerada, que da a la audiencia una visión del desorden  de una sociedad desmantelada y sofocada.

Mi testimonio musical no es un asunto político. No soy un político. Es la expresión de mi  pesar.

GABRIELA MONTERO

(Traducción libre del inglés realizada por mery sananes, de texto
extraído de la página de Gabriela Montero)

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