miércoles, mayo 13, 2026

'Así fue mi muerte': un libro sin adioses

Lugar común: La muerte


William Becerra

El dato más evidente acerca de la muerte es que suele producir dolor cuando se trata de la muerte ajena, pero causa miedo cuando se trata de nuestra propia muerte. La muerte, como el miedo, llegan solitos, nadie nos lo enseña. César Vallejo dijo, en un poema, “Me moriré en París con aguacero, un día del cual ya tengo el recuerdo. Me moriré en París -y no me corro- tal vez un jueves, como es hoy de otoño”.  Y así fue… 

En su nuevo libro Así fue mi muerte (cuentos y testimonios), el profesor Agustín Blanco Muñoz (ABM) aborda la muerte y sus raíces a través de un catálogo de relatos, poemas, recuerdos, meditaciones y reflexiones, donde habla de soledad, pérdida y tristeza. De la ausencia de uno mismo, de la madre, de un camarada, del dolor gestado por la enfermedad, la lucha, la venganza o la lucha armada y sus errores. 

El libro es también la búsqueda de la explicación de lo que viene a su memoria, y a su presente, a través de todo lo que él ha vivido consigo mismo, con los suyos, con otros, con los que compartió los sueños. 

En sus páginas tiene cabida testimonios: Madeo, recuerdos y sonrisas, Emboscada de asesinos y cochinos (El caso de Carlos Lanz Rodríguez), La muerte de Argimiro Gabaldón, El general en su laberinto Raúl Baduel, Douglas Bravo lejos de las armas, Las auyamas que curan el hambre, El amor a los papagayos, La madama de la magia, La Conchita que vivió y murió con paciencia, La masacre de Cantares, Los amaneceres de magias y mucho más. 

Capítulo aparte es su autobiografía, un historiador contando su propia historia, mejor imposible; antesala, tal vez, a una confesión de sus memorias, que nos permitirán acceder a las dimensiones de su extensa obra, su incansable impulso creativo. La mirada hacia el pasado, los tiempos difíciles -la lucha armada, la cárcel, el ser clandestino- y el diálogo con el presente. 

Después la UCV, los estudios de Historia, las maestrías, el doctorado, la docencia, constructor de porvenires. Sus reconocidos testimonios con entrevistas de gran profundidad donde desnuda y hace volar a los personajes. 

La creación del Centro de Estudios de Historia Actual (1974) y la Cátedra Pío Tamayo (1983), donde nuevas y viejas generaciones no buscan recordar sino entender, sembrando las bases para el pensamiento crítico. 

El profesor acude a la literatura para expresar sus emociones, actuales o contenidas, para reflejar su duelo auténtico sobre lo que ha vivido o que vivirá hasta el final de sus días. Él sabe bien de lo que habla y encuentra en estas páginas evocadoras, el medio por el cual poder gritarlo al mundo. 

Sus escritos, fascinantes testimonios, son movidos, tal vez, por una inmensa sed de justicia y en la lucha contra el olvido que seremos. Gabriel García Márquez reflexiona con fuerza cuando habla de nostalgia: “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda”. 

El libro de 521 páginas, aun con aromas a tinta y a imprenta, con alegóricas ilustraciones de Antonio Cabezas, con el moderno y equilibrado diseño de Rodríguez Millán, bajo la responsabilidad de Danielita Barrolleta, fue editado en Amazon para la Fundación Cátedra Pío Tamayo. 

Las buenas historias te agarran el corazón y te sacuden, y estas las puedes leer teniendo como cortina ‘Las Cuatro Estaciones’ del amigo Antonio Vivaldi. 

Por favor, no envíen flores…

William Becerra / Periodista

 

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