Hoy hemos recibido la noticia del pasaje del hermano, el amigo, el científico. Maestro en las aulas, poeta en su interior que deja en su andar palabras del nunca olvido.
Muchos años compartimos nuestros afectos y cada uno de nosotros verificamos las labores realizadas, mientras dejábamos los signos permanentes de un hombre dedicado a enseñar la calidad del vivir, mientras el mundo que veía dejaba las señales contrarias.
Su paso por el vivir se alineó siempre a la belleza de la geografía, el manantial infinito de las tierras floridas y las aguas cristalinas que destilan los sueños.
Su transitar deja huellas indelebles y quien haya tenido el festejo de compartir su oficio, no borrará jamás las lecciones estrujadas para poder delinear el suelo de una naturaleza multiplicadora de un mundo construido a la altura del vasto espacio de lo que sobrevive.
Querido Ramón, seguimos confiando en las inmensas lecciones que nos dejaste día tras día y seguimos cumpliendo las tareas que aún nos quedan por cumplir para estar al nivel de tu sueño de haber dejarnos el legado que jamás podremos convertir en olvido.
Y así, te sentimos a nuestro lado portando la sonrisa que jamás perdiste aún en el tiempo de combatir tus males.
Y hay una copa compartida que jamás ha de desaparecer y un abrazo infinito que te dejamos para que sepas que jamás hemos de estar ausentes de tus nuevos aposentos que hemos de llenar de esas florerías de vida, que seguirán creciendo en los jardines de tu otra casa y en el adolorido corazón que habrá de recomponerse en cada memoria, en cada gesto compartido y en ese abrazo que se nos quedó indeleble en el más adentro.
Gritar en el silencio un momento de acoso, sin presión alguna por sentirnos en el lugar indicado
Sirva ese lugar para construir nuevos silencios y palabras íntimas, mudas tal vez, como muestra de la pertenencia acumulada
Tan nuestras las palabras como susurro del viento que brinda caricias y recuerdos, sin compromisos en la espera
Y cuando vuela el pensamiento hacia espacios de absoluto imaginario, trascendemos en sueños más allá de las eternidades” …
Y dice el poeta:
Una vez más nos sorprende Ramón Santaella.Y no porque sea una sorpresa este poema que Una vez más nos sorprende Ramón Santaella.
Y no porque sea una sorpresa este poema que nos envía, sino porque la pregunta que sobreviene es si se trata de un poeta metido
a geógrafo y científico social o si por el contrario es la contemplacióndel paisaje geográfico y humano el que lo conduce a esta reflexión sobre el silencio.
Nosotros apostamos a que es el poeta que hay en él lo que dictamina sus rumbos, sus palabras y sus haceres.
Y he aquí un testimonio de ello.
Sus preguntas aún quedan buscando respuestas.ms
EL
SILENCIO
Tomo por asalto el silencio residual del bullicio cotidiano
Supuesta intimidad para dialogar conmigo
mismo
en la construcción de los conceptos necesarios
para
sobrevivir como humano
Aprovecho la circunstancia del momento
cualquiera para intimarme durante minutos y segundos
Me nutro de pensamientos cuando invento
tiempos para construir sueños y forjar
ideas de supuesto
compromiso imaginario,
hasta comprobar cada una de las
propuestas
tiempos para construir sueños y forjar
ideas de supuesto compromiso imaginario,
hasta comprobar cada una de las propuestas
Entonces presiento la palabra adherida
como hiedra sobre la roca como si fuese
pertenencia escondida
Infinita propiedad pensada, mil veces
compañera, sin delación alguna de lo poseído
Es cuanto poseo, más allá de la sonrisa
dibujada
en mis labios como huella gozosa
de un universo
íntimo, imaginario
¿Acaso cinismo personal ante la vida o
cobardía ante lo acontecido? No es necesario
revelar palabras ni
compartirlas con alguien
que no escucha
Solo basta cerrar los ojos y evitar
denuncias
provenientes de la mirada
Suficiente, sentir la brisa en el rostro
para
descubrir asombros y sospechas
Gritar en el silencio un momento de
acoso,
sin presión alguna por sentirnos en el lugar indicado
Sirva ese lugar para construir
nuevos
silencios y palabras íntimas, mudas tal vez,
como muestra de la
pertenencia acumulada
Tan nuestras las palabras como susurro
del viento que brinda caricias y recuerdos,
sin compromisos en la espera
Y cuando vuela el pensamiento hacia
espacios de absoluto imaginario,
trascendemos en sueños más allá de las
eternidades
Presentimos que el horizonte permanece
vacío de recuerdos escondidos en posible
infinitud como si fuesen
inconclusos o simples
palabras poblando el recinto de los deseos
Entonces, se exalta el pensamiento
en el
instante del susurro y demanda
de los dioses la libertad de la palabra
prisionera
Musa real en la construcción imaginaria
de universos en el tiempo de las edades
¿Acaso, todo depende del silencio
obligado
o habrá de inventarse hechos que
perturban los momentos?
Silencio y palabra han de reinventarse
hasta transformar los segundos de la espera
Suficiente para construir sueños
en la
conformación de los deseos
Y la palabra ha de permanecer
escondida
en el extravío consciente
del silencio, ignorando susurros y
asombros.
Ramón Santaella Yegre



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