
Lo sorprendente y extraordinario es que cada vez que ocurre este hecho natural, y propio de la naturaleza y sus leyes, el hombre se queda perplejo ante la belleza de esa explosión solar en mitad de la noche.
Quien mira las grandes hojas verdes de donde nacen no se imagina que de pronto brotará de sus bordes un capullo trenzado de hebras doradas que tarda días en buscar el sol y girar y girar como sorbiendo los rayos hasta despuntar la medianoche de su despertar.
Y cuando ocurre lentamente se van abriendo los filamentos para descubrir en su interior una arquitectura colosal de estambres y pistilos, de pliegues que se desbordan sobre la noche, como un manantial indetenible de azúcares. Y uno se queda abismado a orillas de su resurrección, absorto en esa lección de anatomía vegetal de la que brota, en cascada ascendente, un aroma en el que caben todas las huellas del hombre cuando sucumbió a la tentación de posar su ternura sobre una tierra que lo aguardaba, como si en ese gesto se recompusiera en todo su resplandor la mágica estructura de la vida.
Cuando uno admira y observa esa flor, uno vuelve sobre esa mágica maquinaria que somos. Nuestra estructura vital no es menos magnífica que esa visión. Y sin embargo la mayor parte de las veces ni siquiera nos percatamos de todo lo que se pone en movimiento con solo un pensamiento que se atraviesa a ras de las pupilas. Y colocarse a orillas de una flor de baile, de madrugada, ante una luna nueva, es como mirarnos en el espejo de nosotros mismos y sorprendernos de descubrir quiénes somos en realidad.
http://www.epdlp.com/asf/albinoni1.wmv












1 comentarios:
Hola vivo en Caracas y tengo una planta de flor de baile, pero les cuento que en la cuadra donde vivo hay otras 4 vecinas que la tienen y estamos maravilladas de la belleza de esta flor al abrir completamente y su perfume. Una de mis vecinas dice que cortó la flor al abrir totalmente y la colocó en un florero con agua del refrigerador y duró 2 días. que tal¡
Publicar un comentario