miércoles, mayo 17, 2017

ELEGÍA SIN FIN




Quien dijo que vivimos
si aún no emerge la vida

Después de tantos siglos
qué hemos hecho con el
nacimiento que un día nos fue
otorgado para que con él
erigiéramos el territorio
de la ternura

Todo fue consignado en nuestro
árbol genético al primer instante
de erguirnos y descubrir
que el horizonte era mucho
más que una línea

Pero lo que hicimos fue hacer
con el horizonte una cerca
para encerrar la primera lágrima
y desde entonces andamos por el
mundo desprovistos de todo

Una sílaba mal partida
un adefesio sin conjugación
una máquina que perdió
su razón de ser y que
transgrede los espacios como
si todos los niños se hubiesen
fugado a la estación de los olvidos

Somos una mueca que no cesa
un rostro que no se encuentra
a sí mismo una mano que no tiene
otra mano que estrechar
una soledad poblada de muerte

Qué hizo que llegáramos
a esta saciedad de vacíos
a esta interminable historia
de horror a esta muerte prolongada
que nos alcanza a todos
a este despropósito que somos

Quien dijo que esta
desventura puede llamarse vida
que este absurdo inventario de
desmanes y contradesmanes
esta estadística de cadáveres
esta insólita contabilidad
de defunciones
puede erguirse como
un tiempo para vivir

Hemos hecho del destrozo
nuestro haber incapaces como
somos de producir algo distinto
a armas letales
otros instrumentos de guerra
y guadañas para escarbar minas

Violentados o violentadores
somos de la misma maltrecha
condición
secamos los campos para
sembrar hambrunas
vaciamos los ríos para que en
su cauce quepan los muertos que
hemos ido acumulando a
través de los siglos
expropiamos el aire para que
vayan a alimentar las
cámaras de gas
o el calibre milimétrico de una bala

Quebramos las noches para que
no se reflejara en nuestras
pupilas adormecidas el
resplandor del universo
y ahora no somos más que
ciegos deambulando en busca
de la cáscara de una esperanza

foto y texto
mery sananes
octubre 2011

4 comentarios:

una foRma de amor, la libertad dijo...

Pero lo que hicimos fue hacer
con el horizonte una cerca
para encerrar la primera lágrima
y desde entonces andamos por el
mundo desprovistos de todo.

Qué maravilla de poema, Mery. Qué certero, cuántas verdades describe. La poesía amplía nuestra capacidad de sentir. A menudo un poema nos coloca frente a nosotros mismos, conduciéndonos a la reflexión. Sólo a veces deriva en acción. Tu poema aúna las tres; gracias por conmoverme y por mantener encendida la ternura en este huequito cibernético :)

Contracorriente dijo...

No tengo fuelle para comentar tu poema, Mery. Sólo me parece digno leerlo, no una, sino varias veces. Tan sólo voy a acuñar acá unas letras de D. H. Lawrence que bosquejan al hombre luego de la muerte de dios Pan, después de su rebajamiento a mero demonio de la cristiandad:

“…Gradualmente, los hombres se trasladaron a las ciudades. Y amaban más la exhibición de la gente que la exhibición de un árbol. Les gustaba la gloria obtenida al vencerse unos a otros en la guerra. Y, sobre todo, amaban la vanagloria de sus propias palabras, el fausto de la discusión y la vanidad de las ideas…”

Y, desde entonces, añadiría yo, el mundo no ha dejado de rodar sobre los rieles de la contienda…

Ensayo titulado Pan En América, recogido en el libro Fénix.

Anónimo dijo...

Mery, yo diría que escribiste con la profundidad de las profundidades (como sabes hacerlo)el estado de muerte en el que creemos estar vivos!!!

Pablo Arnal

Fernando Bellido dijo...

Bravo, Mery, bravísimo.

".../...
qué hemos hecho con el
nacimiento que un día nos fue
otorgado para que con él
erigiéramos el territorio
de la ternura
.../..."

Para los que llenan la tierra de ejércitos y mercenarios
y trafican con la desdicha del ser humano
sepan que
por cada esperanza que rompen
la poesía florece
en amor y denuncia
hasta que un día sus pétalos
nos devuelvan al territorio de la ternura
que nos fue arrebatada.