martes, febrero 21, 2017

DESPEDIDA SIN ADIOSES Y PLENA DE VIDA



FEDERICO GÓMEZ SANDOVAL

UNA DESPEDIDA SIN  VIENTO DE ADIOSES
Y PLENA DE VIDA

  
TU PARTIDA
UNA FUGA SIN SONORIDAD QUE PARTE
EL ESPACIO EN DOS


Federico, te vimos emprender  el último andar y mi voz aún pudo advertir que estabas haciendo vuelo para una eternidad que tú mismo te encargaste de construir.

Tu gesto fue entonces de esos que sólo son medibles por un cronómetro cósmico. Y  más aún cuando no concebimos que un andar como el tuyo se pueda detener para   ingresar al aposento de una noche que no volverá a ver palidecer el crepúsculo.

Difícil determinar ese instante en el cual una respiración se detiene a sabiendas que con ella se apaga el fuelle que la mueve. Es una fuga sin sonoridad que parte el espacio en dos, que hace estallar la cristalería de los ojos, dejando pendientes los sueños que se cobijaban detrás de esos párpados.

Es un disparo certero que logra de inmediato su objetivo, sin que pudiéramos observar que en cada milímetro de su recorrido  se estaba buscando un adiós que no podremos lograr  quienes fuimos cercados por tu magia de afecto, incondicionalidad, sabiduría y amor.

Y en medio del golpe piedra en el propio centro del alma, nos quedamos todos atados a ese tiempo infinito que transcurre entre ese silencioso golpe de hacha y el trastocar de ese soltar los hilos hacia la dimensión del siempre.

LA RISA ERA LA ÚNICA QUE
GANABA LA CARRERA

Pero uno  sabe  que  la memoria comienza a reciclar los años que nos juntaron en  un vivir compartido, fraterno, lleno de alegrías y de las fortalezas necesarias en las horas de dificultades.

Los andares supieron de nuestros pasos cada mediodía, mientras recorríamos los verdes parajes de unas caminerias  habitadas por  hierbas, mensajes y algarabías. Mientras, la risa  jugaba a ganar la carrera. Y el ritual de la amistad era un canto a muchas voces que dejó nuestras huellas ancladas en los bosques y las escalinatas.

DECIDIMOS JUGARLE UNA METÁFORA
A LA FUGA

A veces no basta saber que estuvimos allí entregando el abrazo como el único bien que nos hace existentes. Y decidimos  jugarle una metáfora a la fuga. En ese abrazo te acompañamos  hasta esos confines del alma en los que nada se vuelve a escapar.

Federico, junto a tu condición de estudioso a fondo de la medicina, de un urólogo de tu seriedad, disciplina y eminencia, estuvo siempre tu sentido e inclinación de humanidad, el apoyo del otro necesitado de ayuda, el amigo certero, hermano de la vida, compañero de viaje.

Y es a ti precisamente a quien ataca con dureza  una dolencia de aquellas que ayudabas a  curar con empeño, tesón y mística profesional. Y aquí el propio conocimiento de tu proceso nos puso frente a un personaje y una personalidad que todavía nos faltaba por conocer.

DECIDISTE ACEPTAR EL MANDATO DE LA NATURALEZA

Decidiste aceptar el mandato de la naturaleza que señaló que tu tiempo  había transcurrido. De nuevo sentimos tu carácter recio, decidido, seguro. Fue entonces enfrentar tu tránsito con el valor que da el tener conciencia de haber cumplido la misión de vida encomendada.

Entonces llegué a preguntarte… ¿Pero cómo no acudir a los recursos que   manejas para alargar la vida útil de tantos pacientes que han pasado por tus manos? Tú respuesta se hizo imborrable: no quiero someterme a suplicios que me conviertan en otro vivo sin vida. Yo  no acepto lo artificial y por eso, si sé que ya no tengo vida, prefiero marcharme.

Esta declaración basada en un código de certero vivir nos dejó desarmados.  Una convicción que se hizo ejemplo en humildad y reconocimiento de lo que es el vivir de la convicción que se respeta y atiende.

UN MILITANTE DE LA VIDA HACIENDO GALA
DE SU OFICIO

Por esto, en ningún momento perdimos de vista que estábamos frente a un militante de la vida que hacía gala ahora de su oficio bien aprendido y manejado, a pesar del dolor e incomprensión que podía dejar en el camino.

Sabemos que una de tus mayores alegrías te las producía el recuerdo de no haber registrado ninguna inasistencia en todo tu tiempo desde simple médico hasta Jefe de Servicio en el Hospital Pérez Carreño”. Registro que referías con orgullo  y que te escuchamos  en varias oportunidades. Porque para ti el lineamiento de que el paciente es lo primero no fue nunca un simple slogan sino un deber.

Esos mismos paciente se preguntan en su pensar y sentir ¿y por qué el doctor Gómez Sandoval no se acogió a la atención al paciente que propugnaba y cumplía? ¿Por qué quién ayudó a la curación de tantos pacientes le dio libertad al mal que se vino a instalar en su organismo, a sabiendas que él estaba ocupado en su batalla contra toda enfermedad incurable?

Este es una especie de misterio cuya explicación más profunda se queda en el fondo de un hombre que asume la condición superior: cumple el mandato hipocrático para quienes ponen sus vidas en sus manos y  hace esfuerzos hasta el último día de su existencia.

Pero esa doctrina no la aplicas a ti mismo. Entiendes que lo importante no es una media vida sino que ya no puedas cumplir con el sagrado mandato de la profesión que hace de la salud un apostolado.

DEJASTE MUCHAS VIDAS RECUPERADAS

En atención a esta orientación dejaste muchas vidas recuperadas y alumnos entrenados para proseguir la lucha permanente para  estudiar, investigar, ayudar a sanar y colegas a quienes te juntaban lazos de afecto, de trabajo, de vida compartida.

Toda la familia te acompañó y acompaña en tus decisiones. Escuchó la exposición sobre tu pronta partida. Cada quien recibió tu mensaje con entereza y dolor. Y no hubo lágrimas para no asomar dudas sobre tu libertad de marcharte siguiendo los mismos lineamientos que guiaron los pasos de tu vivir.

Federico, quiero que recuerdes que  quienes somos tus hermanos de vida, nos negamos a despedirte y que te llevamos en nuestras arterias, como ese querer que perdura más allá de distancias, contratiempos y dificultades.

Difícil olvidar las horas de angustia  que padeciste por la situación de tu Venezuela  que veías desmoronarse cada vez más. Y en ese marco hacías tus preguntas: ¿qué hacemos con esto? ¿Hasta cuándo aguantaremos? ¿Es cierto que esto va para largo? Y en medio de todo crecía tu desgaste, aunque manteniendo tu temple e hidalguía.

NO HAY DESPEDIDA HERMANO SINO UN ABRAZO ESCRITO EN LA LUZ DE LAS ESTRELLAS QUE NO SE APAGAN

Por eso, por estar siempre en tu imagen de porvenir, en esa noche de luna menguante, de este 18 de febrero del 2017, a la hora de la fuga crepuscular de las siete y diez, decidimos que no te escribiríamos una carta de despedida.

Más bien nos dedicamos a buscar la vida en tus manos, tu cuello, tus pies y cuando nos hiciste ver que te habías marchado, nos fuimos al  abrazo protegido por la sombra y la propia corteza de los árboles,  los hilos del viento,  el paso de los arco iris  y  la resplandeciente luz de las estrellas que nunca se apagan.

Un abrazo que contiene  el poder de las coordenadas, para ese encuentro que no finalizará, porque nunca dejaremos de  celebrar,  como una ofrenda mayor en nuestro existir,  tu identificación con  la presencia, la libertad, la justicia, la belleza, la entrega y el amor.

Finalmente, Federico, amigo mío, hermano, situado ante tu tranquilo, sereno, dulce y seguro rostro que nos dejaste grabado en nuestro más adentro, quiero repetirte para  tu recuerdo lo que tanto sabes, que has estado y estarás con nosotros y que te hemos querido y  te vamos a querer por siempre, mucho, mucho, muchísimo!
  


Agustín Blanco Muñoz
18 de febrero del 2017


6 comentarios:

Luis Rodríguez Plaza dijo...

Gracias, Agustín. Hermoso escrito.

Marialcira Vechini dijo...

Conmovedoras palabras para honrar la amistad y admiración de un amigo! !!!

Elí García dijo...

Preciosas palabras de despedida a Federico Gómez Sandoval, que en paz descanse.

Zaira Andrade dijo...

Al leer el escrito de Agustín sobre la partida de Federico Gómez Sandoval, aluciné. Es una hermosísima Elegía al ser amado que nunca será ausencia.

Al internalizarse en mi admiración y mi respeto, Agustín logra que el viajero eterno lo haga definiendo y definiéndose en uno, como el ser que continuará siendo, como el ser que siempre será, como esos seres de todos los tiempos que siempre se quedan con nosotros, como lección de ser, porque se sembraron tan profundamente en lo que somos que ya no sabemos idenficarnos sin reconocerlos como esencia nuestra; en esa asimilación eterna y vital a la que se integran..

Me bebí el homenaje-amor-reconocimiento-hermandad al colega médico Gómez Sandoval, y felicito a Agustín por ser tan privilegiado en esa íntima Cofradía a la que pertenecemos. Porque al compartir las esencias de las vidas que vivimos, nos alimentamos con todas las experiencias diversas en las que alegría-dolor-tristeza-vida- amistad-amor, son luces de estrellas inmortales.

Y en ese compartir del alma al que nos tienen acostumbrados las embusterias, los que tenemos el honor de pertenecer a ustedes, igualmente brillamos, porque asimilamos ese alimento del alma y lo convertimos en esencia de nuestra esencia.

Yo cada día, a mis 97 años, crezco un poquito más. Me he convertido en mejor persona, tengo más conciencia y... espero cada día esa conexión con el mañana que ustedes pregonan y que es para mí, alimento del alma .

Espero que, en un futuro próximo, la Cofradía íntima desborde los límites "esenciales" en el compartir de sus esencias y el colectivo comparta un desborde esencial internalizado, vivo y...efectivo

Te amo oo Los amo oo. Zaira Andrade en el amor oo de Z

Mariana Gómez dijo...


Hola Agustin ,simplemente las mas bellas palabras son las que se dicen o escriben desde el corazón.
Gracias por estar en nuestras vidas.
Un abrazo fuerte
Mariana Gomez

Carolina Parra dijo...

Despedirse sin adiós lo hacen como dice, Dr. Agustìn los hombres de la talla de Freddy Gómez, y eso es porque permanecen entre nosotros, llenos de vida en su legado. Orgullosa de haber caminado a su lado, y agradecida que varias de esas vidas recuperadas están en mi familia, particularmente mi papá, que gracias a Freddy tuvo la dicha de vivir muchos años y conocer a sus once nietos, por ejemplo. También coincido con el Dr. Agustín en el afecto a Freddy Gómez, hoy, mañana y siempre. Al Dr. Gómez lo queremos mucho, muchísimo hoy mañana y siempre!
Carolina Parra