martes, julio 24, 2012

BENDICIÓN DE LA CASA




Esta bendición la leí por primera vez en los ojos de mi madre mientras hacía el ritual de la miel, para que cualquiera fuese el espacio que ocupáramos, se derramara siempre sobre nosotros el amor que ella guardaba en los pliegos de sus párpados y en el cántaro de sus manos.

Nunca la dijo en voz alta, pero cada vez que recogíamos nuestros enseres y arribábamos a un nuevo portal, ella escanciaba la miel mientras yo descifraba las palabras que su silencio dejaba caer sobre la entrada del sol.

Hasta que un día ella se marchó y me toco a mí tomar la miel entre mis dedos y mojar con ella la curvatura del arco imaginario por donde se escapó hacia el reino de la abejas que habitan en el bosque de las resurrecciones. Y desde entonces llevo cosida su bendición en la solapa del alma.

Hasta que un día me hice recinto y vasija para inventarle una morada de llovizna y rocío a los nuevos habitantes de mi alegría. Y de las costuras se fueron desprendiendo las palabras que yo leí en los párpados de mi madre, para ofrendárselas a los hijos en su primera estación.

Y la miel  endulzó el río de la vida, como una cascada de azúcares escalando la piel de los milagros.

Y ahora soy yo quien digo en silencio la bendición de la casa, mientras la miel hace resonar su canto de flor sobre los días, los aposentos y los caminos.


Que los dioses de la vida 
y el amor
bendigan esta casa
y los seres que la habitan

Que llenen sus espacios
de bienaventuranzas
y permitan que crezcan en ellos
las alegrías sencillas
que manan de los árboles
los pájaros y las cerbatanas

Que sea un territorio
donde florezcan los
los encantamientos
que brotan del corazón
eternamente enamorado

Que se haga canto
madrigal y bosque
en los párpados de los hijos

Que se llene de de risas y sueños
para que puedan construir
el asombro la ternura y la fortaleza
que los hagan recios como el samán
y dúlcimos como un racimo
de besos prendidos en la
respiración

Que se vuelva recinto mágico
donde toda pena se trastoque
en milagro
y cada desvelo en anuncio
de dulces amaneceres

Que sea escuela para la vida
compartida
y andén para todas las andanzas
que edifiquen porvenires

Que sea siempre albergue
posada y guarimba
de un vivir con sabor
a caramelo

Que esos dioses maravillosos
que consagran los atardeceres
y el amor de los abuelos
que renace cada día
en las crecidas de luna
y la conjunción de los luceros
derramen sobre esta casa
sus bendiciones

Como hoy lo hace
esta miel que brota de la flor
después que pasa por el engranaje
musical de las abejas
para que en sus espacios sólo reinen
las confiterías de los días vividos
y el amor de los tiempos de infinito
por siempre y para siempre
amen



texto y foto
mery sananes

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tus palabras son una bendición . Mucho