viernes, enero 19, 2018

LA PUERTA MÁGICA - Miguel Veyrat


LA PUERTA MÁGICA I/ 7
Miguel Veyrat
y la Sonata No 23 Appassionata
de Ludwig van Beethoven

I Movimiento

El corazón nunca late tanto
como cuando está en silencio

Mira tu corazón
casi no late
II Movimiento


Su temblor es siempre un relámpago
de noche en la plenitud de un mediodía
Tiembla
por tu voz
que se adelgaza
III Movimiento

Y su abandono la previsión de
una entrega appassionata

Y al intenso
meridiano
se abandona



La síntesis del poema se desborda en el teclado. 
Tal vez Beethoven logra tocar fugazmente el porvenir,
 mientras el poeta traza su previsión en los silencios. 
Los objetivos y el sentir es común. 




aproximación y foto
mery sananes
19 enero 2018
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jueves, enero 18, 2018

LA HOJA ESCRIBE EN CANTO




En su escritura
registra el candor de
los amaneceres
hasta alcanzar la prodigiosa 
luz de los mediodías

Al doblarse sobre sí misma
le entrega a la tierra
todos los misterios
de los que está construida

Y al hombre le deja
en silencio
la fragua de la noche
para que descifre en ella
sus propios cantares

18 de enero del 2017


texto y foto
mery sananes
del libro de las hojas
inédito





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lunes, enero 15, 2018

POR LOS PASOS DE UNA SONATA




POR LOS PASOS DE UNA SONATA
para el Chipili


Recuerdo tu llegada en una magia
precedida por los pasos de una
sonata que venía a acompañarte
en los festivos amaneceres de tus
ilusiones de emperador de los
designios del amor y las estrellas en
su alumbre en tiempo de tempestades

Y desde entonces tengo para ti el
mayor de los te quiero en medio de
los instantes que nos regalan los
los poderes de los días que te han
llevado  por los caminos del crecimiento
y la creación hacia los territorios de
constructor de vidas en  tono de
alegría para mañanitas de una existencia
sembrada  en la legión donde mora el
siempre de los amores que nunca
dejarán de ser


15 enero 2018
 akami

foto / mery sananes
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EN TUS DEDOS HECHOS DE MÚSICA



EN TUS DEDOS HECHOS
DE MÚSICA

a isaac sebastián

Cómo medir el tiempo
si en tus ojos quedó sembrada
aquella lluvia que mojó los
primeros pasos de tu risa

Cómo contar los días si en
su espiral quedó trazada la exacta
geometría del universo que una
noche descubrimos mientras nos
deslizábamos por el corredor
de los asombros

Cómo aproximarse a tu tristeza
si en el huerto de tus quereres
una mariposa de alas blancas
selló la travesía del amor

La ausencia le robó las alas al
cardenal dejó a la cardenalita
sin nido y en ese espacio del vacío
el alpiste derramado le robó
el latido a tu andar de ruiseñor

Y desde el diafragma de un ventanal
roto cómo hilvanar una palabra que
traspase los cercos  hasta alcanzar
el encantamiento que se aposenta en
tu corazón espigado de lirios

La noche cabalgó a destiempo sobre la
luz de los mediodías que ni siquiera
habíamos comenzado a construir
y la alegría se detuvo en el dintel
de un ventanal clausurado

Como recomponer una vasija que sin su
equipaje de agua no es más que arcilla
reseca que no contiene ni la memoria
de la sed

A orillas de un acantilado cómo
devolverle al mar su canto de orilla
y a la tierra la persistencia de un
espejo enraizado en la tempestad
de un abrazo inconcluso

No hay recuento cuando se traspasa
la inocencia mientras un aleluya
recorre los pasillos de una contrición
que no alcanzó las aldabas del viento

Ni resurrección cuando la vida quedó
atrapada en los jeroglíficos de un
breviario vacío

Como si enero hubiese desaparecido
de las estaciones y el nacimiento hubiese
sucumbido a los inútiles menesteres de
la vida eterna

En el regazo quedan grabados los cantos
de aurora y en la distancia los acordes
de una fuga sin tregua ni misericordia

Alguna vez más allá de los estambres
retenidos en el ojal de la desesperanza
sobrevendrá un estallido de fogatas
como las que llevabas enraizadas en tu
mirar de sonajero cuando irrumpiste
trapecio dibujándole partituras
a la mansedumbre del agua

Algún día en un viraje vertical y oceánico
vendrás de regreso a los huertos de duraznos
que masticaste la primera vez que aquella 
mariposa azul se detuvo entre tus manos 
a dejarte las recaderías de su néctar

En algún amanecer no muy lejano
se erguirá de nuevo sobre el piano aquella
melodía que dejaste apacentando en un
teclado de alpistes para sorprender a los
cardenales y entre ambos un cantar
de juglaría remontará las ventiscas de
los inviernos hasta alcanzar aquella cadencia
de lluvia que yiruma le tejió a tus noches
mientras mis dedos jugaban escondite
entre tus rizos

Y ese largo intervalo apenas interrumpido
por el instante fugaz de un abrazo y un te quiero que llevo bordado como un talismán en los glaciares del alma lo he consagrado a escalar los acantilados que los dioses esparcieron para detener el estallido de la vida que resuena en el interior de un clavicordio al que le robaron
las cuerdas

Y en tus dedos hechos de música dejo transcrito el cántico que emergerá de tus manos cuando dibujen sus arpegios en el pianísimo de un vivir
consagrado a la alegría

15 de enero del 2018
Tu mata



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viernes, enero 12, 2018

ESCRITA EN UN SOLO PENTAGRAMA

Johannes Brahms


... La Chacona (de la Partita nº 2 en Re menor de Juan Sebsastián Bach), es para mí una de las obras musicales más maravillosas e impenetrables. Escrita en un solo pentagrama y concebida para un pequeño instrumento, ¡en ella este hombre da vida a un mundo entero de ideas de gran profundidad y de sentimientos muy poderosos! Si quisiera imaginar cómo hubiera escrito y concebido yo esta obra, sé con certeza que la desmedida excitación y el estremecimiento me hubieran vuelto loco.


texto completo de la carta


A CLARA SCHUMANN
                                                                                                         Pörstchach, junio de 1877
Querida Clara:
No creo haberte enviado nada tan divertido como lo de hoy desde hace tiempo, ¡si es que tus dedos soportan ese placer! La Chacona es para mí una de las obras musicales más maravillosas e impenetrables. Escrita en un solo pentagrama y concebida para un pequeño instrumento, ¡en ella este hombre da vida a un mundo entero de ideas de gran profundidad y de sentimientos muy poderosos! Si quisiera imaginar cómo hubiera escrito y concebido yo esta obra, sé con certeza que la desmedida excitación y el estremecimiento me hubieran vuelto loco. Cuando no se tiene a mano a un gran violinista, tal vez el mayor goce es hacerla sonar en la mente.
Pero la pieza incita a ocuparse de ella de mil maneras. Uno no puede limitarse siempre a una escucha imaginaria; Joachim [Joseph Joachim (1831-1907), uno de los más grandes violinistas de todos los tiempos y amigo íntimo de Brahms y Clarano está cerca tan a menudo y, de un modo u otro, hay que hacer algo. Pero, sea cual sea la opción que escojo, con orquesta o piano, el resultado siempre es decepcionante.
Sólo hay una forma con la que consigo garantizarme un goce, por supuesto reducido, pero próximo al original y absolutamente puro: ¡cuando la toco únicamente con la mano izquierda! A veces, al hacerlo, ¡me parece la historia del huevo de Colón! La dificultad es similar, el tipo de técnica, la necesidad de arpegiar, ¡todo contribuye a hacer que me sienta como un violinista!
Inténtalo alguna vez, la he copiado expresamente para ti. Pero, eso sí, ¡no fuerces demasiado la mano! Requiere una gran dosis de sonido y de fuerza, de modo que, por el momento, tócala a “mezza voce”. También hazte la digitación fácil y cómoda. Si no implica demasiado esfuerzo para ti –eso creo, por lo menos- tendría que reportarte un gran placer tocarla.
Supongo que has sabido algo de Groth por allá [Klaus Groth (1819-1899), afamado poeta amigo de Brahms y Clara afincado en Kiel, en donde se encontraba ella en aquellos días].
Salúdame al hermoso mar Báltico y al estimado secretario, y díctale pronto una nueva carta para tu
Johannes…”

La totalidad del texto está extraída de la obra editada por Hans Gál “Cartas de Brahms 1853-1897” (Nortesur, Barcelona 2010); la traducción del alemán es de José Aníbal Campos; las notas (espero que) aclaratorias entre corchetes las sostiene Perea. La versión recogida en el video -incompleta- es de Anatol Ugorsky (Rubzowsk, Rusia, 1942)]
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miércoles, enero 10, 2018

LA TEMPESTAD DE LOS ARPEGIOS




Una palabra que circule
por el interior de los cornos
que tome las rutas de las trompetas
los oboes y los fagots
que despliegue inciensos de alegría
sobre las explanadas del alma
y que en las cuerdas adquiera
la hondura de los precipicios
que se abalanzan sobre los cielos
en migración de amaneceres

Un decir que irrumpa en disonancias
Inéditas usurpe a la partitura su clave
de sol para que las sílabas se detengan
en los adagios se subleven en los allegros
y encuentren en los andantes
la estampida de una melodía
dúlcima derramada al interior
de los infinitivos

Sólo que la palabra a veces
se queda recostada
en sus propios muros
atrapada en sus reverberaciones
distraída en lo efímero
y entonces sólo el silencio
puede contener la desatada
tempestad de los arpegios

Pero el día en que todas
las palabras se conjuguen
en el mismo verbo y resuenen
a la vez en cascadas
de aleluyas kyries de vida
y magnificats de risa

Cuando los timbales se desgajen ´
en oleajes de notas sostenidas
por la danza vertical
de la armonía que las contiene

Entonces el corazón se recompondrá
y en el interior de cada quien
el hombre se reencontrará
con su propio asombro
y allí en ese hendidura
de lo inmensamente humano
comenzará a construirse
a coro el porvenir

mery sananes
01 septiembre 2006
publicado en Embusterías
en enero del 2018

Kapsberger / Tocatta Arpeggiata

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CANTO A LAS COSAS INÚTILES



Caminar muchas horas
buscando la espiga
que tiene destellos de sol

Aguardar días enteros
para sorprender un lirio
abriéndose en las tardes

Anochecer y amanecer
en busca de un creciente
de luna

Amar los campos de trigo
y de olivares
las vides y las cañas
cuando insurge flor

Decir que me he ido
y permanecer en tus sitios
aún después que te has marchado

Celebrar la tristeza
echarme a bailar en el viento
mojarme en la lluvia

Reconstruir cada una de las señales
de tu rostro y no tocarte

Desandar los días
como si pudieran desandarse

Inventar alegrías desenredando
penas

Atrapar la lumbre de un cocuyo
esperar una estrella fugaz que
irrumpiera en mi asombro

Dibujar una risa sobre
un rostro vencido

Llorar los silencios que nunca
presenciaste

Juntar las palabras que nadie dijo
derramar actos de magia
que a nadie convencieron

Mirarte a los ojos
para enraizar en tus sitios
sembradíos de sol y pomarrosar

Convertirme en bajel
para remontar todos los mares


Encontrarte y no decirte
ni una palabra

Derrumbar muros para inventarme
una tierra sin cercas un sitio
que no fuese cerrado
para echar a correr mis sueños

Tener penas de amor
llenar los grises de azules
griegos
enhebrar los rostros taciturnos
con siemprevivas

Pensar que alguna vez
mi voz se oirá desde epidauro
y que resonará en el corazón
de los hombres

Descubrir agujeros de chicharra
sorprender el primer lucero
que abre la noche


Entregarte una hoja de hierba
que nunca tomaste

Mirar como crece un tallo
hasta convertirse en rama
encender fogatas a pleno mediodía

Cabalgar en las cuerdas de una
mandolina y no olvidarte

Adornarme el corazón con
girasoles de van gogh

Creer en los ritos que hacen
los hombres con las hierbas

Amar al mar
su orilla y su oleaje
oír la canción de las caracolas


Escoger entre muchas
la canción que habré de regalarte
para un tiempo que nunca vendrá

Dibujar signos en la arena
que son sólo para el pez
de mar adentro

Hablar con ana magdalena
mirar los rostros de los otros
como si fuera el mío

Trenzar guirnaldas con las
flores del camino
detenerme en un arcoiris
hacerte ofrendas de horizonte
y de infinito

Envolverme en la túnica
de isadora
subirme a las colinas más altas

Amar un sitio un aroma
un sonido que por un instante
se llenó de vida
y que nadie lo cuidó

Olvidarte
y entregar lo que contiene
el corazón a manos llenas

Seguir el vuelo de un pelicano
o el aleteo de un colibrí
volar papagayos sin cordel

Ser creciente y crescendo
para fiestas de agua y de rocío

Enredar tu rostro en mis cabellos
inventar días de veintisiete horas
hacer ramilletes de hojas secas

Sonreir sin que te sonrían
alargar la mano como si cupiera
en ella un puñado de fantasía

Estrechar la brisa
oir sonar la canción del viento
hacer de la brisa el país del alma
sonrojarse

Estremecerse ante el sonido largo
de una flauta sola
conmoverse por la risa de un niño
que se vio una sola vez

Dejar de estar alegre porque
alguien no estuvo en los sitios
que le inventaste

Escuchar los sapitos cuando cantan
en los pozos
jugar con las cervatanas
oir el río cuando hace camino
hacia la mar

Aguardarte en lo alto de un
acantilado griego

Tumbarme en la tierra húmeda
echar a correr tras una mariposa
asaltar una madrugada junto a una
flor de baile

Decir mucho muchísimo
regalar piedritas que he recogido
en mis travesías
llenar los sitios de rosas y hierbas

Juntar penas que no fueron mías
y juntarlas a mis penas

Asaltar muros donde creí
que algo quería estallar

Ver acercarse un faro de mar
llegar y partir
entregar alegrías como ofrendas

Ser expedicionario de las noches
aventurero de los días
decir te amo sin que nada
se conmueva o desordene de verdad

Creer haber sido plenos y haber
sido insuficientes

Cantar una canción rota
inventar los tiempos que vendrán
querer ganar la luz con el llanto

Esos son los actos pequeños
las cosas sin sentido
con las que he ido llenando
los días y las noches
como un modo de celebrar la vida
a pesar de estos tiempos obscuros

mery sananes
1980


publicado inicialmente en embusterias
el 13 de septiembre del 2010
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