jueves, octubre 16, 2025

HOJAS AL VUELO - AUTOBIOGRAFÍA



Nacida en tiempo de floraciones y estampidas de polen, en estación de guerra y devastada desolación del corazón del hombre, detuve la palabra en el umbral del silencio, mientras el paso iba abriendo trochas en los bosques de la humanidad que será.

Décadas después el oficio sigue siendo el de recomponer una canción que no se ha escrito.

Obtuve grados académicos pero el verdadero aprendizaje lo hice descendiendo a la hondura de los pozos donde se cuajan los suspiros.

Sin señas que me diferencien del hermano que habita el planeta, no he hecho otra cosa que añadir gestos-palabras al inmenso poema de amor que algún el hombre oficiará como consagración del vivir.

Aprendiz de alquimista he intentado siempre trasmutar la tristeza en alegría, la desazón en vuelo alto de azulejos y la auencia en florecido pomarrosar.


He esparcido la sal y he desenvuelto los linos de todas las muertes para izar con ellos velavientos de sueños y porvenir.

He vislumbrado el resplandor del universo en las pupilas de un niño. Y he descubierto  la dimension del asombro en el interior de una flor.

Creo en la eterna resurrección de la vida, cualquiera sea su forma der titilar en el espacio.

Y sé que en el tiempo de lunas que me aguarda, seguiré incansablemente repartiendo, en el azafate mágico de la abuela, empanaditas de amor y floración de jazmines.

mery sananes
hojas al vuelo
2003
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domingo, octubre 12, 2025

EL MANIFIESTO DE LOS NO DESCUBIERTOS - 1992


EL MANIFIESTO DE LOS NO DESCUBIERTOS
1992





SON DE LOS NO DESCUBIERTOS
LETRA: OTILIO GALÍNDEZ
INTERPRETA: CÉSAR LIENDO


21 AÑOS DESPUÉS

Para continuar la discusión sobre
la condición y la conciencia requeridas
para crear un verdadero país


Somos el viento que registra y asume el tormento del hombre masacrado por el invasor. La señal de un tiempo que impone la continuación de una lucha que es nuestra, como nuestra es esta tierra que habitamos, aunque tenga por ahora otros dueños.

Somos la lanza que dibuja en el aire el arco de una historia milenaria, la cima de la piedra que mira hacia el solsticio, el rito de la primavera, convocando el nacimiento de la vida.

Nuestros son los sueños que se levantaron sobre este continente con nombre de lluvia y sonoridad de cascada. Nuestro el trabajo, el fruto y el telar.

Nuestros los caminos que conducen a las constelaciones, en las que nuestros antepasados leyeron los signos de las cosechas y de la vida. Nuestras, aunque arrebatadas, apropiadas y destruidas las voces, el canto y el amor del habitante que levantó la guerra ante el invasor.

¡Nadie descubre a Nadie! No hay sociedades cubiertas ni descubiertas. Somos vida que se hizo río fértil y sonoro sobre estas tierras, hasta que llegaron los asesinos con sus instrumentos de muerte a sembrar desolación y ruina, donde antes florecían sonrisas sobre los rostros.

Desde entonces quedó planteada la querella, los términos de un combate entre los supuestos descubridores y los No Descubiertos, entre invasores e invadidos, entre domesticadores y quienes se han negado a ser domesticados. Ellos son los No Descubiertos, quienes resisten, quienes no se entregan ni dan tregua, a pesar de todas las derrotas. Quienes han guardado el canto ritual de las consagraciones en las naves de la libertad.

Los No Descubiertos, una conciencia y una condición diferentes. Porque somos la otra cara de la historia, la historia anónima y colectiva que escriben los pueblos, a pesar de las minorías que los rigen y los dominan, la historia luminosa de la resistencia, más allá de toda muerte impuesta, toda masacre ejercida. La historia de los No Descubiertos.

Tenemos la fuerza de los ríos, el vigor de los bosques, la templanza del maguey, la ilusión de la siempreviva y todas las lecciones que los dioses antiguos dejaron sobre las piedras. Y nos toca hacer trabajo de artesanía, oficio floricultor, tarea de enjambre y de panal, para reconstituir la vida que nos fue quebrada, y recomenzar los tiempos de cosecha y los días de maíz.

Nos toca a los No Descubiertos aglutinar la rebeldía, sembrar caramelos de amor en las luces de los ríos y echar a andar los días de las risas y el combate. Ellos tienen la propiedad de quinientos años de infamia y nosotros el infinito de la vida que resucita cada día sobre la ilusión de los hombres. Ellos tienen la autoría del crimen, nosotros la razón histórica que se vuelve pedernal.

Ellos tienen la mordaza y nosotros el canto. Ellos tienen su  llamada cultura y su ciencia descubiertas para domesticarnos y nosotros el mágico talismán de una palabra hecha de alas de pájaros, de piedras de jade, que algún día emergerán de la tierra, del viento y de las aguas, escribiendo en el corazón de los hombres las señales de la vida que habrán de instalarse en estas tierras como bienes colectivos.

No han bastado quinientos años para borrar los vestigios de las ansias alfareras que se anidan en el pecho de los No Descubiertos. No han bastado los descubridores de ayer ni los criminales de hoy, para acallar el sueño de justicia, el anhelo de redención, la decisión de hacer la historia que se aposenta en los pueblos.

No ha bastado ni bastará la represión, la domesticación, la apropiación para silenciar el canto y la copla, la cuerda que se tensa en el aire ni el repique del tambor que anuncia los tiempos nuevos. Ni la cruzada evangelizadora de ayer, ni los propósitos de los descubridores de hoy, logran borrar las huellas del hombre de estas tierras de la faz de este continente usurpado.

Tenemos sólo la piedra y el canto frente a las armas de fuego y el poder de las minorías. Pero somos los más. Y somos muchos y somos fuertes y somos recios.

Y llevamos grabadas en el corazón las antiguas y nuevas invocaciones, estirpe jirajara, goajira, pemón, arahuaca, caribe o timotocuica, las lecciones de los gayones, los guaiqueríes o los yupkas, el horizonte de los tepuyes, el sol de las tierras llanas, y el canto de neblinas que se posa sobre los páramos. Tenemos el relámpago, el fogón aún sin encender, la leña aguardando su tiempo de fuego, los sueños recogidos en un haz.

Proponemos un deslinde necesario y asumimos un compromiso ineludible: el del cambio que nos lleve a hacer causa común con quienes reclaman hoy los mismos derechos que disfrutan los llamados descubridores-invasores. No podemos ni nos acordaremos nunca con los conquistadores y colonizadores actuales, que propician el reparto desigual, la injusticia, la muerte y la autodestrucción.

No transigimos con la mentira, la trampa ideológica, la demagogia, el fraude histórico, las razones de los ‘descubiertos’.

Buscamos las raíces para encontrar la verdad y la historia que corresponde a los pueblos, a sus luchas, sus combates, sus derrotas, para convertirlas en victorias.

 Vamos más allá de las mentiras oficiales para advertir la inmensidad de la destrucción y la infinita posibilidad que tienen los pueblos de levantarse sobre los reveses, en sus anhelos de ser alfareros y constructores de un tiempo distinto. De ser cantores del porvenir.

El cuestionamiento que adelantan los No Descubiertos va a ritmo de escalada, o a nivel subterráneo, convocando rebeldías inéditas, llamando a la organización de los poderes creadores. Empresa paciente y silenciosa, que a pesar de los obstáculos, va abriendo cauce y brecha en la historia descubierta.

De allí la fuerza inagotable, presente en cada insurrección contenida, en la decisión de los pueblos por conservar su estirpe verdadera de flor y canto para convocar, en esta hora de los No Descubiertos, a la creación de una sociedad de justicia, belleza y amor, que sea la base del país que estamos obligados a construir.

Cátedra “Pío Tamayo”
Centro de Estudios de Historia Actual
Universidad Central de Venezuela
Octubre 1992







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martes, octubre 07, 2025

APOSTAR AL VIVIR QUE NO VIVIMOS







En esta vida
morir es cosa fácil.
Hacer vida
es mucho más difícil.

Vladimir Maiacovsky
Poema a Serguei Esenin


De la tristeza vengo
hacia la tristeza voy
se me sembró en los párpados
aún antes de nacer
y allí cada dia ha crecido
desmesuradamente
sin que nada la detenga
porque cada alegría usurpada
a este vivir de muerte
no ha sido más que el fugaz
instante de un relámpago
en medio de una noche
sin tormentas

Y allí sin embargo en la diáspora de
una luz que no nos pertenece he
anclado mi travesía por este interminable
tiempo de precipicios sin despedirme
jamás ante tanta ausencia apostando 
siempre al vivir que no vivimos

Y de la nada que es el todo que 
define este tiempo de asesinos 
recogiendo guijarros del camino y 
sonrisas rotas del rostro de niños 
que nunca llegaron a crecer fui 
escrutando desde el silencio 
una palabra que se deletreara en 
amaneceres como si se pudiera 
sembrar soles en la inmensidad 
de los agujeros más hondos

Y desde ese iluso espacio inexistente
seguiré como el loco de la pista cosechando
aquellas lágrimas por las que león felipe
anunció que algún días regresaría la luz

Y con ellas en el cuenco de las manos
seguiré invocando el milagro del vivir
frente a la inmensidad de la muerte que
nos conforma en la certeza de que jamás
me rendiré ante ella

julio 2018





texto y fotos / mery sananes
publicado inicialmente el 01 de septembre del 2018




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domingo, octubre 05, 2025

LA DIMENSIÓN DEL AZUL

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domingo, septiembre 28, 2025

CONCIERTO DE ARANJUEZ





En este otoño las hojas caen 
como lentas gotas de lluvia 
que no hubiesen nacido
de las nubes sino de la 
corteza de árboles tristes

Se mueven en el viento como 
las cuerdas de una guitarra o 
como pájaros azarosos 
que no encuentran 
su nido en el dorado
deslumbrante de las tardes

Viajan cadenciosas como 
mariposas taciturnas 
en busca del color que
alguna vez talló sus alas

Danzan a ritmo de un adagio 
que no sabe de allegros 
y que de pronto se detienen
como el ancla de una barcarola 
en el instante de un suspiro 
que la guitarra guarda en su
oscuro corazón de su madera
para irrumpir en un tremor 
que se vuelve brisa en el sueño 
de las pupilas

Y hay como un vaivén de hojarasca
que le siembra ocres a los verdes
mientras desgaja las ramas 
para engalanar la hierba 
con el primor de sus soles

Rodrigo borda en la partitura
de sus sollozos el lenguaje del agua
que en las fuentes se derrama como
una tolvanera buscando
el rumor de un pez que se quedó
dormido en el regazo de las rosas
mientras desanda oleajes de
melancolía a orillas de un atardecer
atrapado en el cauce de un beso
que no llegó a ser río

para zaira


texto y foto
mery sananes
escrito el 21 de octubre del 2010
y  publicado el 26 de septiembre del 2015

Joaquín Rodrigo /Adagio / Concierto de Aranjuez


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jueves, septiembre 25, 2025

DE LA ATRILERÍA DE LOS MILAGROS



para  rené rodríguez soriano
en otro de sus cumpleaños


Busco entre los claveles el aroma de tus pasos por El Convento. Cerca del mar, el camino que trazabas para pedirle al oleaje que te escribiera el horizonte de los días por venir. Eran esas horas solitarias que escribías en el envés de la salobre humedad de las algas para sellar la desmesura de tus verbos.

Me voy hacia aquel estanque en el que tu padre te enseñó que las aguas más claras pueden convertirse en sepultura de los sueños. Y me pregunto cómo estarán de crecidas las azucenas de tu madre en los umbrales en los que se reencontraron.



Descifro en el cielo azulísimo de este septiembre los abrazos con Piero y los mensajes que entre ambos van dejando en las nubes para Rebel y para Carmen.

Y se me hace que hay una hidrografía, que aún no conocemos, capaz de convertir las cervezas artesanales en el agua mansa que anuncia la vida por venir. Y que mañana no podrás escaparte de sellar con tu algarabía la llegada de otro Piero, que recomponga los días veintidós para convertirlos de nuevo en banquete de los días, en huerto de cantos y jardín perenne de siempre vivas.

Y que mañana, en el ajuar de los campanarios del viento, Piero y tú estarán presentes para que la luz que se enciende de nuevo en tus moradas ilumine por siempre los días que vendrán.

Mas no olvides de dejar en manos de Carmen los manuscritos de las obras que has escrito en los tropeles de las tempestades, desde aquel marzo en el que te fugaste hacia los espacios alados donde el tiempo desaparece y se eterniza esa palabra tuya que tanto requiere este mundo destrozado.




Quienes te conocemos bordándoles rizos a los niños sin sonrisas, sembrando en los jóvenes el espíritu de la magia y el poder de la rebeldía, desbaratando los alfabetos para construir una lengua en la que todos nos miremos, seguimos contigo en tus caminares, dibujando en otras fugas, el sentido mayor del infinito, atrapado en el vuelo colibrí de las palabras a las que la descosiste todo hilo ajeno para estamparles el amor del que fuiste hecho y sigues alumbrando en el silencio de tu andar y el estruendo de una obra cincelada en el corazón de los hombres más sencillos.

Que este 23 selle la recuperación de una alegría extraviada y la convierta en fuente de agua fresca aromada de jazmines y lechos de yaguarales.

Con el quererte de siempre, que nada sabe de despedidas sino de arribos, te dejo estas letras para que tú le compongas la música desde tu atrilería de los milagros.

 
texto y fotos
mery sananes
publicado inicialmente el
22 de septiembre del 2021

 


 en otro de sus aniversarios
del vivir


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domingo, septiembre 14, 2025

EL VIVIR DE LAS HOJAS






En las hojas
el amor se convierte
en el sustento del vivir

Y en los humanos
¿cuándo recuperaremos
el canto infinito
de los pájaros
sembrando música
en los andenes 
del tiempo? 


texto y foto
mery sananes
14 de septiembre 2025



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miércoles, septiembre 10, 2025

Y DE QUÉ MUSICALIDAD ESTARÁ HECHO EL HOMBRE

viernes, mayo 23, 2014





Y DE QUÉ MUSICALIDAD ESTARÁ
HECHO EL HOMBRE


Necesitamos cantar con las letras
de una canción mil veces más musical
que la canción.
De lo contrario, será siempre la armonía
que anda suelta por el aire
mil veces superior a la nuestra

PIO TAMAYO

Recientemente un compositor llamado Jim Wilson se dedicó a estudiar el canto de los grillos. Y a su decir, cuando bajó la velocidad de sus cantos, lo que apareció fue ‘un coro de voces angelicales’.  Pronto los curiosos decidieron poner a prueba el experimento para afirmar que el músico había intervenido la grabación y que por consiguiente su coro angelical, no lo era tanto.

Debo decir que lo que siempre me ha sorprendido de los grillos es su capacidad para cantar sin cesar, de noche, de día, con un estribillo –si así puede llamarse en el lenguaje de los grillos- que sólo es de ellos.

Como sólo es del pingüino macho el silbido que le permite a la pingüino encontrar a su pareja y a su crío, entre cientos.

Lo que importa, a mi parecer, es que mientras los grillos hacen música, y los pingüinos silbidos, y los pájaros trinos, nosotros hacemos guerras.

Y que de nada nos ha servido la tonalidad angelical de nuestros coros humanos porque con ellos no hemos podido ni salvar el mundo ni detener los disparos ni consolar la muerte dirigida y atroz.

Pero ¿quién habrá de determinar lo que es angelical o no, lo que es musical, armonioso o no? David Rothenberg, filósofo y músico, autor de Por qué cantan los pájaros, afirma que cuando los animales cantan están acudiendo a algo parecido a lo que nosotros llamamos música.

Y para demostrarlo realizó un experimento similar con el canto del zorzalito rojizo y he aquí los resultados


También Oliver Messiaen en su Catálogo de Pájaros puso de manifiesto esa musicalidad del canto de los pájaros. Y también ese maestro que es Antonio Vivaldi, por sólo mencionar algunos. Schumann nos habla del pájaro como un profeta. Pau Casals nos entrega ese canto con una belleza majestuosa.

¿A quién pertenece la música? A todo ser que vive. Es la manera como se  expresa la energía. Salvo que somos sordos.

Por ello me quedo con el sonido grillal de los grillos, con su armónica monotonía, con su apasionada búsqueda del amor de su especie, que me recuerda cada noche cuán distante está del sonido que los humanos tanto les gusta poner a andar en las balas disparadas una tras otra, en la intermitente muerte que decretan las ametralladoras, o en el fogonazo roto de los tiros de gracia con los que se concluye la orquestación de los fusilados.

Me quedo con la sonoridad de los grillos, tan musical como el canon de Pachelbel o la Ofrenda Musical de Juan Sebastián, sin subir ni bajar velocidad alguna, sino con la frecuencia con la cual los escuchamos cuando decidimos dejar de ser sordos.


texto y foto
mery sananes
escrito y publicado
el 09 de marzo del 2014


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