sábado, mayo 31, 2008

A UNO QUE FUE CRUCIFICADO

31 de mayo 1819 -

Querido hermano, mi espíritu se une al tuyo,
No te apenes si muchos de los que te cantan hosannas
no te comprenden,
Yo que no te canto ni te adoro, te comprendo;
Con verdadera alegría te recuerdo ¡oh compañero! y al
recordarte te saludo lo propio que a los que aparecieron antes
que tú, y a los que vendrán después de mí,
Para todos laboremos el mismo surco, transmitiendo la
misma heredad y la misma cosecha,
Nosotros, la pequeña falange de los iguales, indiferente a
los países y a las edades;
Nosotros, que abarcamos todos los continentes, todas las
castas, todas las teologías;
Nosotros, los humanitarios, los discernidores, el fiel de la
balanza de los hombres comunes;
Nosotros, los que avanzamos en silencio en medio de las
disputas y de las afirmaciones, sin rechazar las personas ni
las ideas;
Escuchamos sus vocinglerías y sus tumultos, asaltados por
sus divisiones, sus celos, sus diatribas,
Envueltos, por momentos, en los círculos voraginosos de
sus comparsas.
No obstante, rebeldes á todo yugo, avanzamos libremente
por toda la tierra, la recorremos de Norte á Sur, de Este a
Oeste, hasta imprimir nuestro imborrable sello en el tiempo
y en todas las épocas,
Hasta que saturemos de nosotros el tiempo y las edades,
a fin de que los hombres y las mujeres de las futuras razas se
sientan y se confiesen hermanos y amigos como nosotros lo
somos.


Hoy 31 de mayo, se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Walt Whitman. Su nombre, su obra aparecen registrados en una larga y extensa bibliografía que da cuenta de sus trabajos, su vida, su poética. Sin embargo, casi doscientos años después, su mensaje esencial, su visión y rescate del hombre común, su clara conciencia de la función de la poesía, no como un mero ejercicio retórico sino como un don de todo ser humano que se ejerce, no al escribir sino al vivir, ha sido poco menos que ignorado.

Mucha literatura se dedica a ubicarlo en escuelas filosóficas, en vertientes poéticas. Otra indaga sobre su vida personal en un vano intento por definir su sentimiento de amor hacia todo lo que vive. Whitman es objeto de psiquiátras y sexólogos, al igual que de críticos literarios y especialistas en historia de la literatura.

Todo material para los archivos, para la letra muerta. Páginas para estudiosos, especialistas, temas para conferencias o tesis de grado. Pero ¿qué queda después? ¿Quiénes han seguido la escuela de vida propuesta por Whitman? ¿Cómo es posible que en su propio país, a quien él vislumbró como el imperio del hombre común, expandiendo sus perspectivas democráticas en un camino totalmente opuesto al que tomó, sus palabras no hayan servido ni sirvan para contener la muerte que se extiende en todos sus predios?

Y en estos tiempos tan carentes de esperanza, tan llenos de devastación, tan tomados por todas las formas de violencia, segregación y dominio usurpador ¿por qué esa visión de Whitman no se levanta como una bandera, una guía, una expresión de lo que somos capaces?

Disminuido y domesticado como ha sido el hombre por todo tipo de imperios, se le dificulta o impide asumir una esencia humana que aguarda aún su tiempo de florecimiento. Es por ello que los imperios avanzan y el colectivo mengua. Los poderes se fortalecen y el hombre se extingue.

Whitman es la expresión del hombre que anida en el interior de cada quien, aguardando saturar ‘de nosotros el tiempo y las edades, á fin de que los hombres y las mujeres de las futuras razas se sientan y se confiesen hermanos y amigos como nosotros lo somos’.

En esta nueva fecha, invitamos a volver sobre la lectura de sus obras, al aire libre, como él quería, para que puedan nutrirse de sus contenidos y multiplicarlos como la hierba, en medio de este planeta cada vez más desértico.

ms
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