miércoles, agosto 05, 2015

LOS TIGRES BLANCOS



LOS CUENTOS DE DON ANSELMO LOS TIGRES BLANCOS

(compiladora Danielita Barrolleta)

Hace un mes, el 04/07/15, se fue a otra dimensión el amigo Salvador Bravo. Fue a reencontrarse con su Flaca Julia, su compañera de siempre. Allí seguirá con el sano humor que lo acompañó en sus 90 años que anduvo por aquí. Son muchos los recuerdos de las sabrosas conversas con quien llamábamos Don Anselmo. Bastantes las embusterías que nos tocó atajar sobre su vida en territorio llanero.  Aquí recogemos una de ellas  

¡Póngame cuidado! La otra vez yo venía con mi compadre Jacinto de bien lejos por allá, donde fuimos a un encargo de una cosa de esas para limpiar las parcelas. Y usted a lo mejor no me  va a creer. Pero veníamos en plena oscuridad porque nos agarró la noche por un aguacero de esos que son machos de verdad, con bastantes centellas y truenos que todavía los tengo pegaos en las orejas. Cuando escampó aquello no  era noche sino puritas  tinieblas.

Y teníamos que pasar varias quebradas y el río camino hacia el conuco que teníamos más allaíta. Y vamos avanzando. Pero apenas pasamos una quebraíta que llaman del Mono, vimos un reflejo en toda la oscuridad y no sabíamos que joda era esa. Le digo que la sorpresa era grande aunque nada de miedo. Y al fijarnos bien vimos que la luz esa se  hacía por un bojote de tigres que no eran como los que uno conoce. Estos eran blanquiiitos así como cuando usted ve unas nubes que parecen pintadas con rosas blancas. Asina mismo eran lo tigres.

Nos dio un poquito de nervio pero teníamos que decidir si  echar pa’tras o  seguir. Y mi compadre dijo: bueno, vamos a darle compae, aunque con la condición de que usted eche mano de una de sus oraciones y así ir protegidos. Yo le di el ta’pago al compadre y le dije también que íbamos a llevar el dedo en el gatillo de las escopetas porque tigre que avanzara era tigre muerto.

Y usted no me va a  creer que apenas empecé la oración aquellos tigres fueron desapareciendo del camino. Los reflejos que parecían luces se quitaron y pasamos. Y eso es así como se lo estoy contando, de verdad, de  verdaíta, y mire que a uno sí le pasaron cosas por esos caminos. Y eso es así aunque usted no lo crea, y no es embuste...

Danielita Barrolleta
04 de julio del 2015


1 comentario:

pablo moraq dijo...

... y no es embuste... lo dice un alma de la aldea... creyente de la oración...