domingo, febrero 14, 2016

EL ARCO DE UN CELLO




Si la palabra fuera un cello
cabalgaría sus cuerdas
en toda su extensión
dejaría que se detuviera en
una nota y desde allí recorrería
el horizonte vertical de la madera
lentamente en tiempo de caricia
hasta estremecer su corazón

Y en esa posición volátil del arco
ascendería en acordes hasta alcanzar
la fragancia de una melodía
que le escribiera al planeta
una sonata de amor

Pero se me quedan atrapadas
las vocales en las fronteras de
las consonantes y parece que
la música toda se quedara atónita
encerrada en el silencio de
un violoncello mudo


mery sananes
15 de febrero del 2010

Sonata para violonchelo, op. 8
Zoltán Kodály

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miércoles, febrero 10, 2016

UNA CARTA PARA MANUEL RODRÍGUEZ MENA







Esta carta se la envié Manuel el 19 de enero de este año. Y  esta vez la respuesta se quedó en el camino del viento. Con él sostuvimos una amistad fraterna de décadas. Fue miembro fundador de la Cátedra Pío Tamayo en 1983 y lo elevamos a la condición de Maestro Floricultor de la misma. Con el anduvimos unidos no sólo por el afecto sino también por la hermandad en los mismos sueños, en una compartida visión crítica del acontecer  mundial y nacional, a partir de la perspectiva de la HistoriActual.  


Sin embargo fue la partida de su esposa y compañera de vida, Marucha, lo que nos acercó en un grado mayor. Ya Manuel venía sufriendo de una salud deteriorada que lo confinaba muchas veces a la inmovilidad. Junto a él Marucha era su centinela, su confidente y  compañía. Lo inesperado es que  se fuera antes que él. Y ese golpe partió en dos su estructura de acero y su condición de titán.

No supo encontrarse sin ella. Y si bien intelectualmente siguió dando la batalla con sus escritos, ensayos, disertaciones sobre este expaís, su alma se fue menguando sin su nutriente fundamental. Y esta tarde, sin que lo esperáramos, se nos fue silenciosamente, camino hacia su Marucha.

Nosotros, en la CPT mantendremos nuestra decisión de no  despedirlo. Eso sería ofensivo para el Maestro, Combatiente y Amigo. Porque  no se despiden los afectos íntegros, ni a los hombres comprometidos con el porvenir. Manuel Rodríguez Mena  forma parte de los comprometidos por siempre con la causa de la vida, el amor y la trascendencia.

No es hora entonces de convocar a un duelo sino a una reflexión sobre su andar de entrega, trabajo, aportes y búsqueda de ese bien supremo que es la alegría compartida. Manuel, tu sabes que te he querido y que siempre te voy a querer. Y que por eso, precisamente, no te puedo llorar, sino entender y compartir tu decisión de enfrentar otros retos.

Y esta misiva, dirigida al querido hermano, cuando se mantenía, como se mantendrá, en plena batalla, quisiera que fuese mi recordatorio para  él en este momento de su tránsito hacia otras dimensiones. 

mery sananes
09 de febrero del 2016
 

Mi muy querido Manuel
hermano del alma
compañero de rutas

Procedo primero que todo a decirte que todos los inmensos y hermosísimos recados que has dejado para mí en las manos de Agustín, los he recibido a plenitud.  Y segundo que tu carta no hace sino constatar una realidad que fuimos construyendo precisamente en los instantes más difíciles de este existir.

Nos conocíamos desde hace mucho. Y si de algo hacíamos alarde era que con el tiempo esa amistad y ese afecto crecían, más allá de cualquier circunstancia que no fuera el seguimiento de un código de deberes que ante todo era una militancia en la vida, la justicia, la libertad, la belleza y el amor, como decía Pío Tamayo.  El mundo se caía y hacía pedazos ante nuestros ojos. Amigos antiguos se convirtieron en lejanos. Y muchos desaparecieron.

En cambio a nosotros nos honraba un compromiso de afectos y de sueños, de esperanzas, aún en medio de un tiempo que se jactaba de haberlas perdido. No olvido jamás aquellos gestos de humana solidaridad y de afecto de hermanos que les dispensaste a los hijos siempre. Y a mí en particular, con gestos que no se pueden olvidar.

Pero no fue sino hasta la partida de Marucha que nos hicimos indispensables. Tú quedabas desvestido de toda la ternura que ella te depositaba cada mañana en cada taza de café, en cada cuidado. Y el mundo se te convirtió en un espacio diminuto en el cual el dolor no dejaba espacio para caber en él.

Y entendí que más que nunca lo que Marucha quería no era verte desolado sino mirarte de nuevo reactivar tus fuerzas vitales, tu inteligencia y sabiduría, tu temple de acero, que ella estaría silenciosamente acompañando tus jornadas como siempre lo había hecho. Y de alguna manera me hice su mensajera. Y entendimos que no podíamos bajar la guardia, que no podía haber debilidad, ni caída.

Y mal que bien estábamos más que preparados. La propia historia que a ti te tocó y aún te toca estudiar e interpretar era y sigue siendo un cúmulo de derrotas, fracasos y muertes acumuladas. Y que nuestro deber seguía estando en ese incesante combate del cual nunca nos habíamos apartado.

Y si alguien entendió con toda fuerza ese designio, elegido por nosotros mismos, fuiste tú, Manuel. Te erguiste no sólo sobre el dolor espiritual de una pérdida física irrecuperable, sino que te tocó vencer y combatir, como lo haces cada día, esos diablos sueltos que en el interior de tu organismo te causan dolores y tremores, detienen tu paso aventurero, aminoran la marcha de tus reflexiones, y secuestran tu alegría.


Y allí estás, apuntalado en la esperanza, en la memoria presente de tu Maruja, doblado sobre las páginas de los libros o los periódicos, escudriñando la realidad con el cincel de tu pensamiento, advirtiendo lo que muchos no quieren o no pueden ver, escribiendo señales sobre aguas movedizas. Y qué esfuerzo tan grandioso has realizado, Manuel.

Qué orgullo verte en tu pensamiento y en tus capacidades intelectuales y espirituales joven como cuando eras niño, dispuesto a derribar molinos de viento y a sembrar vergeles de alegría en el porvenir de los otros.

Cómo entonces no se iba a desarrollar un afecto como el nuestro. Creció tanto que entendimos en un momento dado que no hacía falta competir por su dimensión, sino que empatados, podíamos afirmar que es un afecto que no se puede medir, sino por la ilusión de los días vividos y por vivir.

Y tu carta ha dicho eso mismo en otras palabras. Y yo las tomo y las reitero y te las devuelvo llenas de hojitas de azahar y endulzadas con góticas de miel.


Hasta que esas botellitas lanzadas al agua de la vida lleguen a su destino y de allí vuelvan a salir engalanadas de velas blancas otra vez hasta las orillas de este invierno.

Yo también te quiero mucho, muchísimo! Y como tú para siempre!!

tu hermana del alma
16 de enero 2016



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sábado, febrero 06, 2016

EMBUSTERÍAS DE SANCHO




Sancho
quiero que me digas desde
tu silencio de madera
en qué dulcineas sembró el quijote
sus sueños para que emergieran de ellos
estas pupilas que como inmóviles
molinos de viento y sin escudos
ni espadas se lanzarán a enderezar
los entuertos del mundo

Dime sancho
tú que lo custodias
para que ningún maleficio
quiebre la hondura de su mirar
cuántos ristres detendrás
en el abigarrado sendero de
ajenos campanarios
para que su asombro haga
recinto en algún lugar
de la mancha hasta que su ternura
alcance el horizonte vertical
de la alegría


texto / ms
foto / anala / serie niños
09 de febrero del 2009



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miércoles, febrero 03, 2016

HERMAN WUANI: UN HOMBRE IMPRESCINDIBLE


Hoy, a las 11 de la mañana. en el Auditorio que lleva su nombre, en la Escuela de Medicina ‘José María Vargas’, de la Universidad Central de Venezuela, se presentó el libro "Lecciones de Terapéutica Médica, obra de un grupo de investigadores del área, coordinada por los Doctores Herman Wuani y Luis Gaslonde.
En la revisión final de este libro trabajaba el maestro, profesor y amigo cuando se acentuaron sus males de salud. Como excepcional médico internista que era, advirtió que sus síntomas lo podían acercar a un final indeseado. Pero decide ocuparse enteramente de su curación una vez que terminase lo que entendía como un compromiso impostergable: concluir el libro que debía ir a las manos de los estudiantes.

Hasta pocos días antes de su gravedad asiste ceremoniosamente a su consultorio. Y cuando tuvo que mantenerse en su casa, recibía allí algunos pacientes, tal era su pasión y vocación por la medicina y su condición humana para con los pacientes. El médico, según su decir y actuar, se debe enteramente al enfermo. Y nada le puede producir mayor satisfacción que contribuir a la sanación del paciente.

Pero en su caso no atiende a tiempo esta orientación. Desestima sus síntomas para darle prioridad al trabajo en marcha. Y concluyó y entregó el material listo para la imprenta. Más no fue posible que lo viera publicado. Ganó la batalla que quería y nosotros perdimos la batalla mayor, al Herman escaparse hacia otros confines.

Herman Wuani forma parte de esos hombres que dan la medida de lo que debe ser un médico, un ciudadano y un trabajador incansable. En las aulas de la Escuela Vargas, enseñó a generaciones de nuevos médicos. Y su capacidad diagnóstica supera la de los libros. 

Su experiencia le había dado un conocimiento que le permitía diagnosticar con apenas palpar un abdomen, revisar unas pupilas o hacer unas cuantas preguntas. Parco, certero, directo y con una dulzura que envolvía al paciente. 

Hoy, al aparecer este libro, queremos de nuevo honrarlo en estos espacios de Embusterías. Dos textos le habíamos escrito. Uno cuando supimos de su enfermedad y el segundo cuando nos tocó decirle que a gente como él jamás se le despide.

Quienes conocieron a Herman Wuani saben de qué hablamos. Quienes no tuvieron ese privilegio, vale la pena que procuren indagar sobre su vida, su obra, como médico, profesor, gente de entrega y donaire.

Forma parte de esa gente que requerimos y necesitamos en estos tiempos tan desprovistos de valores, de pasión por el trabajo, de entrega, a la vez que discretos, silenciosos, lejanos a toda distracción o fama. Un ejemplo a seguir. Una escuela que debería multiplicarse al infinito. Una guía para reconstruir este ex país. Una visión porvenirista del hacer y el actuar.

Dejamos los enlaces aquí e invitamos a que se difunda la aparición de esta obra, y la propia biografía de este hombre imprescindible.

mery sananes
03 de febrero 2016


  
A TU DIMINUTA ESTATURA DE GIGANTE

Y NO TE DESPIDO HERMAN WUANI


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lunes, febrero 01, 2016

LUNA DE FEBRERO



En su menguante
la media luna
iluminó febrero
más allá de inviernos
y tormentas
dejando  en el amanecer
su paso esclarecido 
para que el amor se
derrame sobre el día
como lo hacen los amantes
en las noches sin astros
bajo el solo cobijo
de su siembra


texto y foto
mery sananes
01 de febrero 2016

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domingo, enero 31, 2016

HERBÍVORO ESPEJO




Perplejidad del agua
en el umbral
de una hoja 

Herbívoro espejo
en el que se miran
los niños en busca 
de un milagro

Anatomía de una 
lágrima estacionada
en el cierzo
de un tiempo que 
aún aguardamos



texto y foto
mery sananes



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PRISCILA: AMOR Y REBELDÍA EN UNA MUJER


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Ya Antonio Cabezas nos tiene engolosinados cada enero con esta invitación a celebrar el cumpleaños de un personaje que, aunque se haya marchado a combatir en otros frentes, como bien lo sentencia Emilio Agra, hace presencia permanente entre todos los que conocimos su temple tan acorazado como su ternura.

A estas Embusterías pertenece Priscila desde siempre. Y junto a sus amigos, compañeros de ruta y aquellos que siguen su escuela de vida, de libertad y de justicia, festejamos una vez más una vida hecha de entrega, sacrificio y una inalterable decisión de combatir por ese mundo que aún no hemos sido capaces de construir.

Priscila con su hermana Eloísa
cortesía de Antonio Cabezas


PRISCILA LOPEZ VILLASANA
AMOR Y REBELDÍA EN UNA MUJER


Este 31 de Enero de 2016, estaría disfrutando Priscila López, cariñosamente conocida como la Gorda, un año más de existencia. Hoy, sus amigos y amigas, compañeros de lucha la recuerdan y hacen sentir su presencia de “mujer revolucionaria y consecuente con sus ideales, siempre en la búsqueda de justicia social.

Era grande su angustia frente a la poca información y capacidad de lucha que observaba en  el movimiento de trabajadores y trabajadoras, a quienes reclamaba falta de conciencia clasista, y a quienes defendía un día tras otro de los excesos patronales”.

En una oportunidad, la Gorda escribió: “No me conformo con lo injusto ni me silencio  aunque resulte una minoría. Por eso vivo en el ojo del huracán. Es una experiencia radical contra lo deshonesto, no vivir como pendejos y no agacharse como los cobardes. No soy complaciente con la falta de nobleza en la vida diaria, no quiero estar bien con los atropellos a la gente.

Como persona no quiero perder mi identidad, pues sé dónde quiero estar y hacia dónde quiero ir. Pero siempre lucho dentro de la justicia, sin comportamientos contrarios entre la teoría y la práctica. Así viva acosada y perseguida, porque no me resigno a estar conforme en esta geografía mental de los corruptos en mi país.

No quiero perderme en el dolor, la arrechera de los que sienten lástima, de los que ven pasar la vida sin estar en la batalla de lo real”.

Y esta mujer, rajadura de la memoria y bandera limpia, victoria de la espuma y dulzura de cenizas, decidió un día de diciembre de 1997, hacer una de las suyas, y se fue como le dio la gana, de improviso, como dijera el siempre recordado amigo Emilio Agra, “...sólo se fue a combatir en otros frentes”.

Antonio Cabezas
31 de enero 2016



PRISCILA
NO TE VAMOS A LIBERAR

Gorda

Hoy tengo muchos malabares en las manos y vuelvo al recuerdo de aquel tiempo en que te empeñaste en hacernos saber que mientras vivieras en el curso de las lluvias de entregas no dejarías apagar  las risas del florecer de manzanares  cumbres y fuegos.

Por eso hoy no hago lamentos frente a tu nombre ni sacudo lágrimas o lutos simplemente levanto el vuelo de las navegaciones que sin relicarios  de adioses reclaman tu presencia de festival que siempre apunta hacia la continuación del mundo diferente que construyes en la pasión de  tu andar.

Y  te digo gorda mía que hoy tengo programado un largo transitar por territorios brujos para hacerte partícipe y cómplice  de mensajerías  que permanezcan por siempre en las redes que compartes con la jefatura mayor de la cofradía de las locuras  que no llegaron al saca-la pata-lajá ni se devolvieron a los infames caminos de la entrega.

Aquella fue entonces una vida a prueba de disparos y derrumbes salvados entonces y todavía por el apego que siempre has tenido por la alegría y  el recado que pones en fuga con cada una de las luces que  marcan las rapsodias de los militantes en las estaciones de las esperanzas del próximo instante.

Por todo esto te pido gorda amiga que entiendas  definitivamente que no podemos ni siquiera considerar tu petición de que te dejemos aunque sea minutos de paz y descanso para irte hacia espacios y tiempos que aún no has podido derrumbar.

Y es que hoy como tú lo sabes te necesitamos como nunca en nuestras vidas porque tienes la capacidad para volar por encima de murallas y andamios  en procura de la siembra de montes y trinos de los que advendrá la trascendencia en porvenir de amor destino y humanidad.

Priscila ten en cuenta que  nos negamos a liberarte de  cualquier responsabilidad en estos tiempos terribles y que además tenemos cada vez más firme y en lo adentro el sentir que se vuelve compromiso de quererte más y  por encima del rompimiento de todas las  oraciones del olvido y el ayer.


agustín blanco muñoz
31 de enero del 2015


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