lunes, agosto 15, 2016

ARSENAL DE CONFITURAS


 
ARSENAL DE CONFITURAS
para jaced, el mago


Adviene agosto y aún julio
es una urdimbre de fuego sobre
un calendario solar que deshoja
antes de tiempo los árboles
y la memoria se detiene en un
mar caribe que plena de luciérnagas
azules la arena que da nacimiento
a las tortuguitas

La vida se inscribe en las aletas de
los peces y en las atarrayas que rescatan
los sueños que deambulan en el fondo
del océano el cielo deslumbra su infinito
y el niño en la piedra contempla
un oleaje hecho de alas de mariposas

Desde entonces comenzó a hacerle
preguntas a los cangrejos a las gaviotas
y al pelicano viejo que al no alcanzar
ese móvil candil que nutre su vuelo
hace suyo el destino de los acantilados

Cada uno le entregó su respuesta hecha
de espuma y de mareas de murmullos
de agua y reflejo solares hasta que descubrió
la noche y su mapa estelar de cocuyos
encendidos

Allí la escritura sideral le entregó su
alfabeto iridiscente y la luna sus estaciones
de viaje y en cada bajel nocturno hizo
travesía hacia el interior de sí mismo
hasta que armado de ese arsenal de confituras
y asombros se fue tierra adentro
al encuentro con los hombres

Y desde entonces fue reconociendo
el hondo silencio de la tierra destrozada
la interminable borrasca de un tiempo
medido sólo por la capacidad de matar
la gigante soledad de quienes sobreviven
aferrados a un hilo de ilusión atado
a la hebra de una mazorca o al rocío
sobre la hierba de un amanecer sin
mediodía ni continuidad

Y se hizo de nuevo a la mar en busca
de un pájaro amarillo una rana verde
el vuelo de un azulejo y el hilo de un
cometa y desde esos territorios encantados
cada día se dedica a reconstruir lo
devastado a reinventar desde el pozo
seco del planeta el cauce de agua que
viene de la risa de los niños a rehacer
desde la partitura de un concierto la
melodía de la voz humana cuando
en vez de herir alcanza los decibeles de
una canción de cuna o el cascabel
de un abrazo

Y desde allí cada día reconstruye el
origen de lo vivo a partir de un macetero
de tréboles un cuadro de van Gogh
una partita de juan Sebastián o
la diáspora del polen en una lluvia
de estrellas fugaces

Tiene la certeza de que ninguna cuerda
tensada sobre la fragilidad de un niño
vulnerado será en vano y dispuesto
está a dejar sus señales regadas como
tentaciones sobre los áridos desiertos
de un vivir al cual le han expropiado
la vida hasta que la mar de nuevo
sólo refugie la alegría de los peces
y su oleaje retome la música que mana
de sus espejos grabada en la risa de una
madre que nunca ha dejado apagar la
llama que cuece las aromáticas vituallas
de su estremecido corazón


texto y foto
mery sananes
16 de agosto del 2016


1 comentario:

Marcelo Sztrum dijo...

Belleza. Gracias.