viernes, noviembre 15, 2019
TODOS LOS VERSOS EN LA TIERRA FERTIL
TODOS LOS VERSOS EN LA TIERRA FERTIL
Ingrid Chicote
Del laberinto
no se puede salir, es necesario trascender
Literatura de
la tierra baldía: John Updike:
Eduardo Gasca
Para dar inicio a esta presentación quiero decir
que este libro que está en sus manos fue producto de la causalidad, de una
cantidad de acontecimientos que desencadenaron que Eduardo Gasca y yo nos
conociéramos y que posteriormente, decidiéramos llevar una estrecha y sincera
amistad signada por la fertilidad creadora en el intercambio epistolar.
En la correspondencia que
llevamos hay un proceso de reciprocidad en la información compartida sobre el
vasto océano de la cultura humana, un lenguaje fluido, una revisión permanente
de autores, descubriendo para nuestro bien, que a ambos nos motiva la
literatura de tierra baldía, el Vallejo de Trilce,
la amistad infranqueable y lúcida, matizada con la historia de la Guerra Civil
española, que acompañamos con la poesía de Miguel Hernández y García Lorca,
escuchando bajito el himno de los partisanos: Bella Ciao, condimentada con nuestra visión de los aconteceres del
hombre en su marco de relaciones polisémicas y políticas
Durante años hemos leído
a otros y nos hemos leído. Hemos
corregido a otros y nos hemos corregido.
Mi acercamiento a Joyce por ejemplo se produjo por una traducción que
Eduardo me envió para que cazara gazapos
como le dice él a la corrección ortográfica. En realidad las traducciones que
hace Eduardo a partir del 2015, y durante toda esta guerra que hemos vivido,
fue una manera de entretener la realidad, como una droga que le ha funcionado
siempre que no tiene cómo soltarse en poemas, cuentos o novelas.
La lectura y revisión de Dublineses, se convirtió en una clase de
literatura anglosajona.
La tarea del oficio
traductor la he conocido con él, quien se esmera en hacer impecable su trabajo
en solitario o a cuatro manos como el realizado con Celso Medina de la obra de
Gerald Kamber titulada Max Jacob y la
poética del cubismo. Me atrevo a decir que la etapa más prolífera de
Eduardo Gasca han sido estos últimos seis años.
La literatura es una invitación a la transformación de nuestras propias
realidades.
En 1969 la Universidad
Central de Venezuela, en las Ediciones de la Biblioteca, publicó un pequeño
libro de ensayo de Eduardo titulado Literatura
de la tierra baldía: John Updike. En la contraportada nos dice que su autor es
“Licenciado en Letras. Trabaja como
profesor instructor de la Escuela de Letras y Escuela de Periodismo, Facultad
de Humanidades, Universidad Central de Venezuela. Cursó seminario de Doctorado en la Escuela de
Letras, dictado por el doctor Gustavo Díaz Solís en el curso 1967-68…”. En una
entrevista que le realizara su amigo y tocayo Eduardo Embry, nuestro autor
expresa: Usted sabe – refiriéndose a Embry - que la poesía a veces sube cerro, pero
jamás remonta una cuesta universitaria. Y por eso el libro que tienen en
sus manos es el producto de años de trabajo y de poemicidios como dice Gustavo Pereira, para que este elixir de vida
llegue como los buenos vinos añejados. Celebramos su publicación.
Respecto
al trabajo del editor, como oficio y revelación, debo decir que su obra Para una
lectura de Trilce,
surgió como un trabajo académico en los años setenta y que luego se convirtió
en un ensayo durante el 2017-2018 y que fuimos corrigiendo poco a poco,
capítulo por capítulo, con el entusiasmo que instala la idea creadora en los
corazones como el de Eduardo.. No cabe la menor duda que este trabajo servirá
para la formación y cuidado de futuros editores y diseñadores por la dificultad
que nos presenta el autor en el uso de la página en blanco. Y esto no es
aislado de Todos los versos. Su obra
es un continuum.
En Para una lectura de Trilce
desarrolla un estilo personalísimo donde la intencionalidad en
la forma como nos presenta su discurso ensayístico es su estilo: conoce
todas las reglas gramaticales, las normas del idioma, las formalidades del
lenguaje, tiene experiencia como editor y en su creación, las transgrede sabiamente
para elaborar su propuesta creadora. Entre Literatura de la tierra baldía: John
Updike y Para una lectura de Trilce
hay diferencias sustanciales, mas no de fondo.
Es la forma la que cambia. La
agudeza es la misma. El lector necesita participar. He allí una de las
características de Todos los versos.
Genio y figura se unen en la permanencia de quien sabe lo que hace.
Cursó una Maestría de
Literatura Comparada en la Universidad de Washington, en Seattle, en 1978. Le
cuenta a Eduardo Embry en una entrevista que éste le hiciera y que llegó a mis
manos en el 2016:
A Estados Unidos fui a hacer un posgrado en
Literatura Comparada y comparé bastante literatura. Ya era asiduo encontrador
de tierras baldías, desde que me tropecé con Eliot cuando estudiaba Letras en
la UCV y estábamos en plena lucha armada. Por cierto, en
mi Partido Comunista ideal estaría estrictamente prohibido prohibir la lectura
de escritores reaccionarios que revolucionen la literatura, o al menos escriban
endiabladamente bien, como Eliot. En la Universidad de Washington conocí a los
trotskistas gringos y descubrí que no eran tan el demonio hecho carne como
decían los estalinistas prosoviéticos. Tampoco ángeles de perfección
revolucionaria como pretendían algunos de ellos. Así que participé en varias de
sus actividades pero les discutí las cosas que no me convencieron.
En: Literatura de la tierra baldía: John Updike encontramos claves
que el autor nos va dejando para que vayamos armando nuestro propio cuadro
sobre su trabajo. Ya va anunciando su intencionalidad, su espíritu como poeta,
como escritor, como quien crea las dimensiones de su propio mundo: el mundo
gasqueano. No perdamos de vista que esto
fue publicado en 1969 Dice por ejemplo:
Los escritores que
integran las recientes generaciones literarias norteamericanas parecen
coincidir casi unánimemente en la denuncia de la sociedad capitalista –sobre
todo en Estados Unidos- como un complejo mecanismo destinado a quebrar las
posibilidades esenciales del hombre individual.
…………………………..
La denuncia, a la larga,
deviene en interpretación. El papel del escritor adquiere así carácter
sacramental: transferir a un lenguaje cifrado –cuya clave es el símbolo- lo que
los signos y los síntomas del mundo actual revelan.
…………………………………..
El oficio de escribir se
aproxima al de traducir. Versiones tras
versiones aparecen en formas de poemas, cuentos y novelas, tras cada
descubrimiento arqueológico y cada nuevo estudio de textos antiguos.
……………….
En todos los casos, la
tarea creadora implica necesariamente una acuciosa investigación del pasado y
una delicada técnica de montaje.
Es
esa técnica de montaje lo que nos revela nuestro autor en Todos los versos.
…………………….
El hombre de hoy, que
finalmente ha logrado matar a Dios, vaga en medio del caos de la tierra
enferma. Sin la voz de la divinidad el
ser humano ha quedado desamparado ante las guerras y la muerte, porque la
religión – disecada por las iglesias y la teología- ni siquiera puede servir de
consuelo. Incapaz de mediar entre la humanidad y Dios, puesto que ha perdido el
sentido mágico de la comunión del hombre en la tierra, toda liturgia es yerma.
…………………….
Así está dicho en Joyce y
en Juan Rulfo, en Eliot y en Ferlinghetti, en Henry Miller y John Updike, en
D.H. Lawrence y Thomas Wolfe (aunque este último aún le queda la esperanza de
un reencuentro del hombre consigo mismo).
Fue allí, en su encuentro
con los escritores de la tierra baldía donde Eduardo Gasca bebió la esencia del
lenguaje que hoy podemos leer en su obra poética. Desde sus comienzos en la escritura supo
entregar a sus lectores su propio criptex, para que cada quien fuera
encontrando las claves de su aparente juego de palabra, que no están colocadas
al azar sino que tienen toda su carga intencional de quien muestra la punta del
iceberg como un Hemingway de tierra tropical, como bien lo dice Judit Gerendas,
estudiosa de nuestro autor.
Eduardo Gasca es uno de
esos seres que en lenguaje popular venezolano podríamos definir como lloviznita que no moja, pero empapa, o
como la candelita que va ardiendo por debajo y que nos hace admirar el
resplandor cuando el fuego se expande en la sabana.
Todos
los versos
de Eduardo Gasca, libro que hoy tenemos a bien presentar en esta FILVEN 2019 y
que ha sido publicado por Monte Ávila Editores Latinoamericana en la Colección
Altazor, nos convoca a celebrar la vida y la coherencia de un autor que podemos
seguir en el transcurso de su historia como creador y como traductor. Como
revolucionario Bella Ciao, como él
mismo se define. En este libro
encontramos un método, una estrategia que cada lector debe desentrañar, pero
que, a la vista de otras obras suyas nos da la clave en la literatura de tierra
baldía, atreviéndome a decir que matizada con cubismo literario.
Este libro es una
construcción arquitectónica que nos obliga a cruzar las fronteras del
conocimiento y de la cultura para seguir en cada texto la historia humana y la
historia personal: es decir, es una convocatoria del tiempo, un apuesta
donde “no responsables no culpables / tampoco inocentes” nos vemos dando vueltas en la rueda de la
fortuna o en los cuadros que cierran el poemario, que no sabemos si se refieren
a Botticelli o a la apuesta en las patas de un caballo.
Sin temor a equivocarme,
la poesía de Eduardo Gasca merece un sitial de honor en la literatura universal. Si bien todos somos unos reescritores,
podemos decir que Eduardo es un escritor.
Profundiza en su experiencia, nos muestra un discurso que hay que armar
como un cuadro cubista de Braque o de Picasso. Una pieza encaja aquí, otra por
allá, pero juntas son una obra que nos sorprende los sentidos.
Tomo en préstamo las
palabras de Celso Medina cuando lo anuncia como un autor postmo. Pareciera que cada uno de sus textos es un koan – me refiero a los interrogantes
que los maestros zen hacían a sus discípulos – y por ello hay que volver al
texto para interrogarlo, para que nos diga cuál es el sentido de lo que oculta,
qué es lo que nos dice o lo que no nos dice, y sin embargo es la totalidad, el
conjunto de las cosas no dichas lo que nos lleva a sentir que estamos frente a
una historia universal de la humanidad.
En Todos los versos nos damos cuenta de que la poesía no es solamente
un sentimiento. Es una construcción, es
lectura, anticipaciones, premoniciones, azar aparente e intencionado, que se
mezclan en contradictorios elementos, como el pirata que inicia la obra para
dejarnos en las costas nicaragüenses. Hay un aparente sinsentido, todo un
diálogo entre su obra y la de aquel que “ocupa un lugar central en la mitología
personal de Eduardo Gasca”, como también lo expresa bellamente Judit Gerendas
en el estudio que precede la poesía en este libro.
La experiencia creadora
se funde con la experiencia lectora. Por
eso nuestro autor es un cúmulo de hiper e hipotextos que se manifiestan en la
brevedad de su poética críptica, inusual y dialógica donde la ambigüedad y la
ambivalencia exigen que del lector una participación activa. Participación que nos es conocida en la
literatura vanguardista, ahora post moderna, donde es él –el lector- quien va a
darle el significado o el significante a cada texto que nos lee, leyéndolo.
Este libro que nos honra
presentar tiene una historia. Comenzó
con el mismo autor y sus iluminaciones entre literatura política, literatura
universal y lucha política. Un autor que
tuvo una experiencia difícil de adolescente cuando, en los sótanos de la
Seguridad Nacional en la Plaza Morelos, pudo ver al flaco Prada vuelto
añicos en “un amasijo de huesos y de sangre”. Le responde a Eduardo Embry, en
la entrevista citada anteriormente:
Mi inicié en la lucha política a los 13 o 14 años,
como lo hizo la gran mayoría de los estudiantes liceístas venezolanos de los
años 50, bajo la dictadura militar del general Pérez Jiménez. En mi caso
espontáneamente. A mi proceso de politización lo catalizó el hecho de que me pusieron preso
a los 17 años, cuando estudiaba el 5º año de bachillerato en el Liceo Andrés
Bello de Caracas, por repartir volantes contra la dictadura en protesta por la
detención de unos compañeros. Cuando me metieron en los calabozos la Seguridad
Nacional no tenía ninguna militancia política. No fui torturado por mi edad, y
porque afortunadamente los esbirros más avezados se dieron cuenta de que en
política era un simple carajito. En los calabozos tanto los jóvenes como los
viejos comunistas presos me arroparon y me protegieron y me bañaron de
solidaridad, y me enseñaron las canciones de la Guerra Civil española, y fui
testigo de su comportamiento heroico ante las torturas más bárbaras… cuando dos
meses más tarde me trasladaron a la Cárcel del Obispo llevaba el gusanito rojo
trabajando por dentro sin darme cuenta.
Al salir de la cárcel, tras otros dos meses, rumbo
al exilio en España, ya cantaba Bella Ciao. Hasta el sol de hoy. No
necesariamente en el PC. Cuando me conociste en Cumaná yo era comunista
militante activo de la Liga Socialista. Luego tuve una breve pasantía por la
Causa R, cuando la R al revés de ese partido todavía significaba Revolucionaria
y algo más. Podríamos decir que muchas de las cosas que están en los poemas,
entre oda y oda, y también en los cuentos que he escrito, son autobiográficas. Dejé de militar
hace años, porque a medida que envejezco me voy volviendo más incomportablemente
radical y más anárquico y más tirapiedra. Necesito, y no lo encuentro, un
partido Bella Ciao que además de marxista-engelsiano-leninista con un toque
guevarista, cojee de una pata trotskista y de otra anarquista kropotkinista, y
tenga un corazón robinsoniano.
Este libro que hoy
tenemos el honor de presentar, tiene en sí la impronta de una generación. Su
autor es parte de la generación de maestros que tomaron en serio la literatura
como forma de vida, para sí mismos y para otros.
Este libro fue mi trabajo
final en el diplomado de Edición de la UCV-Cámara Venezolana del Libro. Como bien lo expreso en la contraportada del
mismo, Todos los versos reúne
la obra poética de nuestro autor. En este libro encontramos un lenguaje
matizado con juegos de palabras, alusiones y datos ocultos, para lograr un
estilo caracterizado por una compleja construcción lingüística, que le da
fuerza a la creación de un mundo propio y particular donde el lenguaje se erige
para maravillarnos.
Esta obra nos
coloca frente a una estética visual y estructural, cercana al cubismo literario,
dando muestra del tiempo histórico que el poeta nos entrega en su manera de
enfrentarse a la vida como movimiento de permanente continuidad metafórica que
implica miles de interpretaciones. Este libro constituye una de las más
importantes creaciones literarias del siglo XX ya que nuestro autor nos propone
en ella una carga de imágenes que tenemos que ir armando en la medida que vamos
leyéndolo.
Todo lo que está
contenido en Todos los versos está
realizado con intencionalidad. Quién
conoce las reglas del lenguaje, conoce cómo subvertirlas. Quien conoce la Literatura encuentra su
propia voz. Nuestro autor también es un
traductor. ¿Qué nos traduce nuestro
autor en sus poemas?
En la presentación
del autor que aparece en el libro podemos leer las palabras de Gustavo Pereira
cuando nos lo describe:
Siempre admiré en
Eduardo, desde que nos conocimos en los espacios del liceo Andrés Bello de
Caracas, el discreto y humilde talante que es preciso poseer para no dejarse
atrapar por la elocuencia y su invariable acompañante, la retórica.
Pero
además nuestro autor, que no está presente, está más presente que nunca: desde
su casa sigue todo lo que hemos venido haciendo. Es un escritor y para ello hay que comprender
que el escritor serio se escapa ante actividades como estas, porque entre lo
importante y lo urgente, decide lo importante: seguir escribiendo, traduciendo,
corrigiendo.
De allí sacamos que uno de los
secretos que nos regala nuestro autor, es la regla de oro del trabajo
disciplinado que permite que el creador cree, no que re-cree. En su poesía hay
un ritmo interior, una música, una sonoridad, que nos invita a poner atención
en la profundidad de las palabras que nos convocan a intervenir en nuestra
propia curiosidad. Es un autor que apuesta al azar con el diseño de su propio
criptex que a nosotros, sus lectores, nos toca descifrar o comprender. O quizás solamente sentir y escuchar la
música como en el poema areruya, de todos los cantos / de las sonajas y las
flautas fuimos / de las faldas de paja / susurrante fuimos / despojados / areruya!
¿Quién nos despoja en
esta voz plural? ¿De qué se nos despoja? Y una vez despojados ¿qué nos han
dejado? ¿qué nos pertenece? ¿quizás la música que se escucha entre verso y
verso? ¿la totalidad del ritmo, del acorde, de la pertenencia
Que se apropie de su discurso, que lo
construya, que lo estudie, no como una caricia al ego, sino como desde una
seriedad respecto al lenguaje que nos lega. Y eso es lo que hemos aprendido sus
discípulos: la disciplina y la seriedad que se maneja en la obra. Por eso vamos
al tiempo, como parte de la vida, para encontrar que en el epígrafe de Robert
Frost que inicia el libro llamado ir
donde no llaman, nos ofrece una clave: to
scare myself/ with my own desert places:
ir donde no llaman
recogiendo pedazos de algo
que no recordamos haber roto
no responsables no
culpables
tampoco inocentes
Este es uno de los poemas más hermosos del libro, o por lo
menos el que más me gusta. Me interroga,
me interpreta, me saca del dolor de algo que no sé, y me sume en la profunda
meditación, como cuando me interroga algún koan.
Igual me pasa con el cuento Cuerpo a la
vista, que Judit nombra en su estudio y que nos hace recoger los punticos
de arena de la playa que es infinita y donde no podemos hacer un hueco donde
quepa el mar, como en la reflexión de San Agustín.
En la poesía de
Eduardo Gasca el lector encontrará una construcción estética, cargada de
sentido, donde lo oculto y latente, lo involucran con el texto, para dilucidar
los hilos de la poética personalísima del autor. Cada poema es un grano de
arena que juntos forman una orilla.
Vemos la orilla de la playa pero creemos que ha sido así por siempre.
Pero no ¿Cuánta historia nos cuenta cada rincón del mundo? ¿Del externo y del
interno? Esta obra exige una comprensión
que deshaga/rehaga/descubra la infinitud de significados que se encuentran en
la intertextualidad creadora y discursiva de nuestro gran maestro Eduardo
Gasca. Celebramos que este libro haya
visto luz gracias al concurso de tanta gente que lo respeta, lo quiere y lo
admira.
Muchas gracias.
jueves, noviembre 14, 2019
EDUARDO GASCA - CUATRO ODAS
Maestro Gasca
visto por Alfonso arvajal
artista plástico (VAlencia 1962)
CUATRO ODAS DE EDUARDO GASCA
ODA A LA BOTELLA DE GASOLINA
Por vía seca
nitrato sediento y nevazúcar
clorato ansioso y ampolla de agua regia
y mucha suerte hermética
nitrato sediento y nevazúcar
clorato ansioso y ampolla de agua regia
y mucha suerte hermética
por vía húmeda
rabo de estopa
y llama
y alas en los pies
rabo de estopa
y llama
y alas en los pies
una botella de gasolina
vuela
torpe
como la avutarda
y aterriza como una salamandra
vuela
torpe
como la avutarda
y aterriza como una salamandra
frasco de agua ardiente
prima de la granada olorosa
prima de la granada olorosa
y si el tanque de guerra es un pie de acero
con orugas
y la granada en el suelo huevo de uvas
y hoja de morera
revienta un mosto de candela y seda flameada
con orugas
y la granada en el suelo huevo de uvas
y hoja de morera
revienta un mosto de candela y seda flameada
y si el tanque una gallina gris con ruedas
y la granada un huevo de esquirlas
eclosiona un dragón plumudo
dice heráclito y dice ningún vehículo
se baña dos veces en la misma molotov
y la granada un huevo de esquirlas
eclosiona un dragón plumudo
dice heráclito y dice ningún vehículo
se baña dos veces en la misma molotov
una botella lanzada en parábola
se hunde como un barco
en un mar de panes y de peces
de fuego
se hunde como un barco
en un mar de panes y de peces
de fuego
ODA AL VIEJO VOTANTE
Viejo volante aterrizado
polvoroso polvoriento polvorudo
silba
por las copas verdes de los árboles
que son el pueblo bosque de esperanzas
y la internacional y otros lugares en común
ondea
amarillo el oro azul de la azul esfera
roja la sangre que derramaron y las estrellas
de las provincias y el martillo
seguro dale duro
métete
culebreando
como un papagayo
bajo las puertas
levántate álzate incorpórate resiste
no votes y demás
fricativas sonoras
territorio libre renuncia Rómulo y otras
oclusivas más bien dentales
polvoroso polvoriento polvorudo
silba
por las copas verdes de los árboles
que son el pueblo bosque de esperanzas
y la internacional y otros lugares en común
ondea
amarillo el oro azul de la azul esfera
roja la sangre que derramaron y las estrellas
de las provincias y el martillo
seguro dale duro
métete
culebreando
como un papagayo
bajo las puertas
levántate álzate incorpórate resiste
no votes y demás
fricativas sonoras
territorio libre renuncia Rómulo y otras
oclusivas más bien dentales
recién nacías
en los techos
en tres minutos
como un tabaquito como una oruga como una
mariposa
bandadas de mariposas blancas parpadeando el
cielo de la ciudad
la lucha armada era mariposa era volante era
cosa de aire
que se recoge
en los techos
en tres minutos
como un tabaquito como una oruga como una
mariposa
bandadas de mariposas blancas parpadeando el
cielo de la ciudad
la lucha armada era mariposa era volante era
cosa de aire
que se recoge
ODA A UNA PIEDRA PARA LANZAR
Piedra para lanzar
Piedra del odio
Pujido del monte pisado por otra montaña
Magma mal parido
Canto rodado en ríos del abuso
Arruga del miedo y el desconcierto
Minuto endurecido en los llanos inmensos
del despojo
Perla en la concha de una defensa inútil
bajo el tiempo
Piedra del odio
Pujido del monte pisado por otra montaña
Magma mal parido
Canto rodado en ríos del abuso
Arruga del miedo y el desconcierto
Minuto endurecido en los llanos inmensos
del despojo
Perla en la concha de una defensa inútil
bajo el tiempo
Piedra
Último ladrillo de la casa allanada
Único diente flaco bajo una lengua gorda
Quiste de las noches con sirenas
Hematoma cuajado en interrogatorios de arena
Último ladrillo de la casa allanada
Único diente flaco bajo una lengua gorda
Quiste de las noches con sirenas
Hematoma cuajado en interrogatorios de arena
Piedra con aristas para los cristales
Puño de nudos para la cara de una vidriera
Pájaro de la calle para empollar
el huevo colorado que da vueltas
sobre el techo de esa patrulla
Puño de nudos para la cara de una vidriera
Pájaro de la calle para empollar
el huevo colorado que da vueltas
sobre el techo de esa patrulla
ODA A UN CUERO DE CULEBRA
Que sea aquí
bajandito
hoy
en este río
el tropiezo de una frazzani con suela de tractor garantizada contra picaduras a mansalva en tobillos con el cuero de una que fue peligrosa serpiente ida ahora de su cuerpo
bajandito
hoy
en este río
el tropiezo de una frazzani con suela de tractor garantizada contra picaduras a mansalva en tobillos con el cuero de una que fue peligrosa serpiente ida ahora de su cuerpo
este es un río sin agua
este es un cuero de piedras
y una bota
este es un cuero de piedras
y una bota
nada tiene que ver con todo
un pellejo de manzana tirado a la puerta del paraíso
un pellejo de manzana tirado a la puerta del paraíso
una lengua viperina seca
a la vera del camino
a la que nadie escucha
a la vera del camino
a la que nadie escucha
cuero sin ojos, desojado
de esa bolita malísima
que miró subir las botas
que miró bajar las piernas
de esa bolita malísima
que miró subir las botas
que miró bajar las piernas
vivos arriba
muertos abajo
doble vía de mi década
muertos abajo
doble vía de mi década
la culebra es el seso de los mitos
la culebra es el sexo de la tierra
Valle-
jo
hasta he dado clases de val-
lejos
la culebra es el sexo de la tierra
Valle-
jo
hasta he dado clases de val-
lejos
Eduardo Gasca
Todos los versos
Caracas, Monte Ávila Editores, C
olección Altazor, 2019, pp. 47-56
En entrevista (inédita) que le hiciera Eduardo Embry a Eduardo Gasca le hizo esta pregunta y esta fue su respuesta:
"E.E. ¿Podría contarme, por favor, la historia de estos tres poemas?
E.G. Comenzamos bien el cuestionario, con una pregunta jodedora… porque los “tres” poemas que me mandaste, si los contamos con los dedos, son cuatro. Mis Cuatro odas.
Cuatro odas pretendía ser un libro (aunque en páginas no da ni para cuaderno). Recuerdo que a mediados de la década de los 80 quería escribir poesía sobre la violencia revolucionaria en general, poesía violenta, hacer una especie de reivindicación poética política (o política poética) de la lucha armada, entre otras cosas porque todo el mundo (mi mundo, mis camaradas) parecía estar empeñado en lavarnos del baño de inmersión en la violencia que nos dimos sobre todo dos décadas antes cuando fuimos al asalto del cielo formando un infierno del demonio acá en la tierra, queriendo poner a parir a la historia.
Sentí correr muy fuerte esa corriente de desdecirnos de nosotros mismos, de nuestro haber estado más vivos que nunca en nuestras vidas, y me pasó lo que siempre me pasa: el instinto de salvación me hace nadar contra la corriente. Nadar contra la corriente me ha salvado siempre de ahogarme por seguir la corriente. Por eso hice odas que cantan la violencia cuando lo corriente es que las odas canten más bien la paz y los pajaritos preñados.
O sea que en sentido estricto no son 4 odas sino 4 no odas, no odas tanto. Y son 4 en homenaje a Neruda, que las hacía elementales, porque 4 son los elementos, y en homenaje a Eliot, por sus 4 cuartetos, no odas, pero también elementales. Bueno, eso fue hasta los 80, ya yo no odo más."
Etiquetas:
De las palabras - Eduardo Gasca
miércoles, noviembre 13, 2019
EDUARDO GASCA - TODOS LOS VERSOS
EDUARDO GASCA
TODOS
LOS VERSOS
Editorial Monte Ávila
Colección AltazorPRESENTACIÓN
A CARGO DE INGRID CHICOTE
Y LUIS EMILIO ROMERO
EN EL MARCO DE LA FERIA INTERNACIONAL
DEL LIBRO (FILVEN)
JUEVES 14 DE NOVIEMBRE 2019
SALÓN AMARILLO DE LA CASA AMARILLA
CARACAS, 3 PM
CARACAS, 3 PM
EL POETA Y SUS VERSOS
ARTE DE ALFONSO CARVAJAL
(Valencia, 1962)
artista plástico, diagramador
RESEÑA DE
TODOS LOS VERSOS
Y RESUMEN CURRICULAR DE EDUARDO
GASCA
TODOS LOS VERSOS reúne la obra poética de Eduardo Gasca. En este libro encontramos
un lenguaje matizado con juegos de palabras, alusiones y datos ocultos, con los
cuales el autor logra un estilo caracterizado por una compleja construcción
lingüística, que le da fuerza creadora a su arquitectura poética. Esta obra nos
coloca frente a una estética visual y estructural, cercana al cubismo
literario, dando muestra del tiempo histórico que el poeta nos entrega en su
manera de enfrentarse a la vida como movimiento de permanente continuidad
metafórica que implica miles de interpretaciones.
Este libro constituye una de las más importantes creaciones literarias
del siglo XX. En ella el lector encontrará una construcción estética, cargada
de sentido, donde lo oculto y latente, lo involucran con el texto, para
dilucidar los hilos de la poética personalísima del autor. Cada poema es un
iceberg, por lo cual esta obra exige una comprensión que
deshaga/rehaga/descubra la infinitud de significados que se encuentran en su
intertextualidad creadora.
EDUARDO GASCA. (Caracas, 1939) Licenciado en Letras (UCV) y Magister en Literatura
Comparada (Universidad de Washington, Seattle). Se desempeñó como docente de
educación media en varias instituciones. Fue profesor en la UCV y la UDO.
Dirigió talleres de creación literaria. Conforma el Consejo de Redacción de la
Revista Tropel de Luces, órgano divulgativo de la A.E.N.E.
Tradujo parte importante de la obra de István Mészáros, publicada por
diferentes editoriales nacionales e internacionales. Es traductor de la obra de
autores como Edgar Allan Poe, Val Ross, Piotr Kropotkin, John Green, Sharon
Smith, T.S.Eliot, James Joyce, Max Jacob y Gerald Kamper, entre otros. Parte de
su producción literaria ha sido publicada en medios nacionales e
internacionales, aunque mucha de su obra ensayística se encuentra inédita. Entre
sus libros publicados se se cuentan Literatura de la Tierra Baldía: John Updike (Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela. Caracas, 1969), Todos los cuentos (AENE, Porlamar, 2004. Reeditado por Monte Ávila Editores, Caracas, 2010.
EDUARDO GASCA
por Gustavo Pereira
En 1981, hallándome en el exterior, me trajo una mañana el correo la
grata sorpresa de un pequeño libro de poemas. Llegaba de Venezuela y era apenas
el segundo de Eduardo Gasca, con quien me ha unido y une una amistad ceñida, en
largos e impacientes años, a similares certidumbres, dudas e insumisiones.
Fue una sorpresa, digo, y bienaventurada, porque Eduardo ha sido un
poeta tan remiso a publicar, que el libro que acababa de recibir, Poemas y
otras parodias, junto con el primero, Canción de Morgan el Sanguinario, que data
de 1972, apenas contienen, entre ambos, una treintena de poemas, lo cual nos da
una idea del contundente rigor de su escriba, incurso en la perpetración de
quién sabe cuántos poemicidios.
Y es que la breve obra poética —y narrativa— de Eduardo, como ocurre con
los elíxires selectos, confirma el antiguo dicho castellano según el cual lo
bueno suele prodigarse en pequeñas dosis. Sus poemas y relatos, en efecto,
equivalen a intensos destellos de exactitud, precisos escenarios conformados en
ardides sentimentales tamizados por la implacable síntesis de la razón y, en el
caso de sus relatos, por el empleo del más melancólico humor, como puede verse
en el magistral Ave del paraíso, recogido en un pequeño volumen de similar
título en 1993 y compilado luego en una edición de Monte Ávila Editores
titulada, como cabe en inofensiva ironía, Todos los cuentos, en 2010.
Siempre admiré en Eduardo, desde que nos conocimos en los espacios del
liceo Andrés Bello de Caracas, el discreto y humilde talante que es preciso
poseer para no dejarse atrapar por la elocuencia y su invariable acompañante,
la retórica. Culto a más no poder, entrañable compañero en dichas y avatares, a
él debemos sus amigos el discreto encanto de la sensatez, aplicada a las no
siempre afables vicisitudes por las que juntos navegamos en toda clase de
borrascas.
Celebro, pues, entrañablemente, este proyecto editorial con el cual
nosotros, rendimos homenaje a quien tantos merece.
domingo, noviembre 10, 2019
EN EL PALADAR DE LOS PONIENTES
Y de pronto el otoño
se engalana de rosas blancas
que juegan a instalarse
en el hospedaje de las hojas
para que no haya ausencia
alguna sino continuidad
de una floración
que va del púrpura al rojo
del rojo al ocre
y del ocre a un blanco
de transparencias
con el cual cose su nuevo
vestido para descender a su
territorio de tierra y agua
Y mientras eso ocurre
con la complicidad de las noches
hay una alianza entre la hoja
y el cristal que la cubre
para regalarnos una despedida
de otoño que no es sino
la anticipación de la
fiesta del invierno
ese espacio mágico
en el que el agua retiene
todos los colores de las
estaciones que la precedieron
para mostrar su linaje cósmico
mientras derrama su lienzo
de rosas y malabares
jazmines y gardenias
en el paladar
de los ponientes
texto y foto
mer sananes
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sábado, noviembre 09, 2019
EL RITMO PRECISO DE LA ALEGRÍA
El árbol de la vida / Gustav Klimt
Hermano del alma
A veces cuando hay tanto que decir, las
palabras se transforman en aire, en ala, en silencio. Esos espacios poblados en
el cual nos instalamos, para no hacer ruido y dejar que esas mismas corrientes
lleven a los confines de la niebla, las recaderías que quedaron sujetas a
un plumaje que perdió su tintura.
Y en verdad siempre nos hemos comunicado a
través de esos jeroglíficos que hacen de la existencia un permanente acto de
magia. En una lágrima caben todas las tristezas. Y uno la retiene entre los párpados
para que no se haga creciente indetenible. Y en el interior de los ojos, no hay
espacio inalcanzable. Allí está inscrito el árbol de la vida.
Así que conjugamos desde siempre un vivir que
no llegó a alcanzar el ritmo preciso de la alegría, pero que se inventó un
alfabeto que contuviera todos los silencios que dieran cuenta de un haber que sin medida nos otorgamos, para comprender
que ni la ausencia que contiene la presencia, ni la que después busca albergue
en las laderas de una colinas lejanas,
podía acallar el vendaval de los sueños que nos inventamos.
Y hoy vengo de nuevo a lanzar estos guijarros al
cauce de los ríos recrecidos para que lleguen a los confines de tu siembra para darte cuenta del
nacimiento de una niña que lleva tus signos y que tu hijo te entrega para que te llenes de la alegría de volver a ser abuelo.
Vino a nacer en esos espacios que supieron de
ti en busca de todos los cobijos,
siembra invisible de cantos recogidos en las noches, que dejaste dispersos en
cada uno de los hospedajes que te vieron ir y venir. Y que nunca perdieron la
sonoridad de tu estar abrumado, que convertías en canto de cosechas.
Y en estos días en que de nuevo has cumplido
los años que nos sigues entregando, queríamos dejarte sus primeras sonrisas, las de su madre y las del hijo, las de la
abuela, y esas ganas de que estuvieras aún más cerca de lo que siempre estás.
Que ese nacimiento te lleve a proseguir tu
vigilia sobre todos nosotros y haga que en tu abatido corazón, vuelva a resonar el trino de los pájaros que nunca dejo de cultivar. Muuucho
Tu hermanita
07 noviembre 2019
miércoles, noviembre 06, 2019
TIEMPO DEL ALMA
Salvador Dalí / La persistencia de la memoria
TIEMPO DEL ALMA
a jj
mi único tiempo
Hay un calendario de días
y un tiempo del alma
el primero le tiende cercas
a las horas fronteras a los
años y hasta vendavales
a los siglos
Se rige por un estricto
régimen de obligaciones y
deberes que alguien decidió
por nosotros y no hay manera
de escapar de sus designios
Atrapados quedamos en sus
coordenadas como si ellas
en verdad gobernaran nuestro
vivir que se mece irreverente
entre el orden impuesto y el que
queremos construir alado e inocente
El tiempo del alma es entonces
el de la desmesura y el del desacato
que forjamos desde el interior
de nuestros vasos comunicantes
para no dejarnos abatir por todos
los linderos que cercan nuestro vivir
Y es allí en esa franja estrecha
de tierra atravesando la sequía
donde forjamos solitarios las vigas
Allí aprendimos a a morder el
cielo con los párpados para que
se instale el cosmos en nuestra
respiración a masticar el zumo de
las hojas para aprender el sortilegio
de la floración a descifrar el alfabeto
del agua para conversar con los bosques
y los huertos crecidos
Allí en ese naufragio de conmociones
el nacer se convirtió en un mágico
ritual en una expedición por la
certeza de la confluencia de todos
los tiempos en un instante único cuya
cadencia viene dada por ese canto inicial
de la madre al hijo en gestación y que
habrá de acompañar todos sus pasos
en el solemne silencio de la raíz
en su andar desde el fondo de la tierra
hasta la cima de un sol agigantado
Y no se requiere descifrar todos los
enigmas porque el misterio mayor
somos nosotros y ese es y será siempre
nuestro tiempo el que le robamos a
los dioses y a los gendarmes el que
deslizamos por las rendijas para ir
al encuentro del murmullo del río
y del ritmo certero de los guijarros
tiempo de pájaros y trinos aún en
medio de las borrascas
Tiempo del otro que auscultamos
a nuestro lado para entregarles
nuestra risa y el aroma de los amaneceres
tiempo del alma que se transfigura
como el día en poniente como la
luna en sus estaciones y el planeta
en su rítmico vértigo alrededor de sol
Un tiempo nuestro inquebrantable
en el que aprendimos a recibir
en el acto de entregarnos
a descubrir que el amor es un
estallido de estrellas en el vértice
de un abrazo que la ausencia es
un invento de las lágrimas y que
la memoria es la historia que a
diario dibujamos sobre un lienzo
en blanco donde habrá de quedar
indeleble el registro de quienes
fuimos
Etiquetas:
MS - El libro de los Hijitivos - Guagó 2019
lunes, noviembre 04, 2019
LA NOCHE
Asomarse de nuevo a la noche
seguirle el rastro a las estrellas
en busca de una luna creciente o
de una constelación dibujándole
al cielo su certera alineación
es regresar a nuestros predios
aquellos en los que uno borda
sueños inconclusos para poder
enfrentar los días apresados
en el redil de los otros
Y verticales uno vuelve a
juntarse con la hoja en travesía
hacia su tiempo de hibernar
y a regocijarse con los cristales
de agua dibujándole filigranas
al corazón de las flores
Más allá el tiempo del hombre
sigue atropellando su propia
condición
texto y foto
mery sananes
Etiquetas:
MS El libro de los Cielos - La noche
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